PASTRANA Y URIBE

PASTRANA Y URIBE

Eligio Palacio Roldán

Colombia está lejos de ser un país de idiotas, es un país de vivos. De “lagartos” diría yo.

Estos dos hombres, presidentes de Colombia, 1998-2002 y 2002-2010, respectivamente, pasarán a la historia por haber sido los más grandes opositores al proceso de paz, que adelanta el gobierno Santos con la guerrilla de las Farc. Como consecuencia, los dos personajes, por fuera de la presidencia de la república, con mayores críticas por los medios de comunicación, los “pensadores” de este país y por la ciudadanía en general. Digo, por fuera de la presidencia, por que como presidentes ya tienen el mismo récord, junto a Samper. Claro, Uribe en su segundo mandato.

Y es que está de moda hablar mal de los expresidentes.  Está de moda resaltar sus contradicciones. Se le olvidan, convenientemente, a los críticos, las palabras de Santos: “El que no cambia de opinión cuando cambian las circunstancias es un idiota”. Y es que para ambos personajes las circunstancias han cambiado: Los dos se la jugaron por la paz: Pastrana con los diálogos del Caguán, el Plan Colombia, la transformación del ejército y una ofensiva internacional que logró hacer ver a las Farc, ante el mundo, como un grupo de delincuentes; Uribe con ocho años continuos de operativos militares que debilitaron a la guerrilla. Ellos conocen como nadie a los insurgentes, saben sus intenciones, sus métodos y sus cómplices de años. Y ven como sus esfuerzos, los esfuerzos de cincuenta años, para derrotar a la guerrilla, para someterla a la justicia, para hacerla cumplir la constitución y la ley, terminen con la proclamación de los insurgentes como héroes.

Es loable la lucha por la paz. Es el deseo de todos los colombianos. Pero no se puede ser tan ingenuo. No se puede ser tan tonto. No es posible, en un ser humano, una transformación tan radical como la que quieren hacer ver de los dirigentes de las Farc y el gobierno. (Ver FARC- DE FEROCES LOBOS A DULCES ABUELITOS https://eligiopalacio.com/2016/08/11/farc-de-feroces-lobos-a-dulces-abuelitos/).

Escuchando, viendo y leyendo los comentarios sobre los expresidentes no puedo más que recordar el matoneo, en el colegio, cuando alguien se atrevía a opinar diferente. Eran épocas de la infancia que se trasladan calcadas a la edad adulta, a la dirigencia colombiana y a las “mentes brillantes” del país. “Mentes” que hablan simultáneamente de  tolerancia y que critican la discriminación de raza, religión o sexo.

Se les acusa, a los expresidentes, de tercos y egoístas. Se dice que no quieren dejar pasar a la historia a Santos, como quien logró la paz, porque se creen los únicos merecedores de la gloria.  No ven que, para ellos, sería más fácil y cómodo guardar silencio: Pastrana quizás no tenga nada que perder, pero Uribe está arriesgando su capital político.

Algo de razón deben tener los expresidentes cuando, para cualquier observador, es obvia la avalancha de publicidad por el sí del Plebiscito, cuando se presiona a los alcaldes locales para apoyar al gobierno a cambio de ayudas para las regiones, cuando la agenda de los medios de comunicación se concentra en ese solo hecho y olvida la crisis que vivimos.

Increíble que tenga que haber un acuerdo de paz, con las Farc, para que el estado, representado por nuestros gobernantes, haga justicia social y genere una sociedad más igualitaria. ¿Será verdad tanta belleza, o tendrá razón Uribe y estamos cerca, muy cerca, a las mentiras del Castro – Chavismo?

Extraordinaria experiencia de vida nos ofrece el matoneo contra Uribe y Pastrana. Debe ser triste, decepcionante pero muy enriquecedor sentir como quienes se aferraron a las mieles del poder, en las épocas de su presidencia, sean ahora sus principales críticos. Nada nuevo, obviamente. Ese es el ser humano y Santos tiene toda la razón: “El que no cambia de opinión cuando cambian las circunstancias es un idiota”. Y Colombia está lejos de ser un país de idiotas, es un país de vivos. De “lagartos” diría yo.

ANTES DEL FIN

Los que no escuchan las críticas al acuerdo con las Farc porque desprecian a Pastrana, por que odian a Uribe, les recomiendo el artículo de la Revista Semana, edición virtual:  “”No hay que ser uribista para votar No en el plediscito”: Jaime Castro” – http://www.semana.com/nacion/articulo/plebiscito-por-la-paz-jaime-castro-vota-no-y-expone-sus-razones/493581

Los que hacen conjeturas sobre mi decisión, en relación con el plebiscito, les cuento que aún no he terminado de dilucidar el tema. Solo tengo pensamientos.

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One comment

  1. Cierto que nadie las tiene todos consigo. Y de ahí los días nublados acompañados de ideas turbias y hasta dañosas, Este artículo, tratando de labor la imagen de los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana es prueba de ello. La juntura de estos dos siniestros personajes de la política reciente de nuestra república, no es más que producto de sus egos. A ambos les destrosa el hígado saber que otro presidente, y no cada uno de ellos en su turno, logró finiquitar un acuerdo de paz con las FARC. De sobra esta decir que el acuerdo no es perfecto. Pero es mucho mejor que seguir viendo morir a nuestros campesinos en una guerra que nos les pertenece.

    Pastrana, por que estruccturó mal el proceso y no condicionó el ceder con avances reales en la negociación, lo que fue desgastando la credibilidad de la sociedad civil, así como el entusiasmo del equipo de negociadores en la mesa.

    El caso de Uribe es aun mucho peor. Poseedor como se conoce de un super – ego y vanidad, malos instrumentos de política, hace crítica pugnaz contra Santos solo por que no lo admitió como su Alter Ego en la “Casa de Nari”. Y eso lo sabe usted y lo sabe cada colombiano que tenga, al menos, un dedito de frente. Escribir en esos términos del expresidente Uribe, es desconocer y olvidar de plano su historia no muy transparente, desde que se le conoce en la actividad pública, desde su paso por la alcaldía de Medellín, la Aeronaútica Civil, la gobernación de Antioquia, la presidencia de la república, donde aún muchas de sus actuaciones no han sido aclaradas ante los organismos de justicia.
    Por que, referido a estos dos personajes, hay que tener en cuenta que “Las palabras adquieren valor según quien las pronuncie”.

    Por ello, me extrañó su escrito. Y en consecuencia, le manifiesto mi desacuerdo.

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