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ELECCIONES 2018 – Y LE SIGUEN LLOVIENDO OPORTUNIDADES AL EXPRESIDENTE URIBE

ELECCIONES 2018 – Y LE SIGUEN LLOVIENDO OPORTUNIDADES AL EXPRESIDENTE URIBE

Eligio Palacio Roldán

Es increíble e histórico el liderazgo de Alvaro Uribe en Colombia, o el rechazo a las Farc, o el miedo a una situación similar a la de Venezuela, o las tres a la vez… Lo cierto es que el expresidente ha ganado cuatro elecciones presidenciales, de las cinco que lleva Colombia, en lo corrido del siglo XXI.

Es ésta, entonces, la cuarta oportunidad de Uribe para influir en Colombia y los colombianos, desde el ejecutivo, y la segunda más importante desde el 2002, cuando ejerció la presidencia del país, por primera vez: ahora tiene en la presidencia a un joven con un liderazgo superior al de Santos, en su primer mandato, tal vez comparable al suyo, y él, a la vez, ostentará la presidencia del Congreso de la República. Una coyuntura invaluable para recuperar la credibilidad de miles de colombianos, que ahora desconfían de su actuar.

Escribía en estas páginas, el 13 de marzo de 2014, que Uribe tenía una segunda oportunidad para hacer lo que no hizo durante sus años como presidente: “Luchar por una Colombia más decente, más honesta y contra los tradicionales vicios  de nuestra clase política”. Pues bien, contradiciendo lo dicho por García Márquez en Cien Años de Soledad, el expresidente tendrá ahora una nueva ocasión para saldar la deuda que aún tiene con el país.

Puede leer UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/

Y no solo Uribe, también la clase política tradicional sumergida en el fango, no mermelada, de la corrupción, en el poder durante toda la historia de Colombia y amenazada por la izquierda y el populismo de Gustavo Petro. Es hora de hacer un pare y repensar la política como servicio a la comunidad y no como medio de enriquecimiento ilícito.

Puede leer CLASE POLITICA CORRUPTA ELEGIRÍA A PETRO PRESIDENTE. ¡POBRES COLOMBIANOS! https://eligiopalacio.com/2018/06/13/clase-politica-corrupta-elegiria-a-petro-presidente-pobres-colombianos/

Es tiempo de que el expresidente Uribe corrija sus yerros del pasado y comprenda la responsabilidad que significa su nombre para el presente y el futuro de los colombianos. Si lo logra y pone su liderazgo al servicio del país, seguramente será el hombre más importante de Colombia en el siglo XXI: si no lo hace, su nombre pasará a la historia como el del ser gris y malévolo que muchos ven en él.

Será Uribe una pieza fundamental en el éxito o en el fracaso del presidente Duque que le apuesta a una Colombia unida luchando por la transformación política, económica y social del país.  De no saber encajar, de no querer encajar, en este propósito, el mejor regalo que le pudiera hacer el expresidente a Iván Duque y a Colombia sería retirarse a sus “cuarteles de invierno”.

De tener la voluntad de transformar el país, Uribe tendría éxito. No solo lo acompaña un liderazgo superior al de cualquier colombiano, sino un presidente que le apuesta, según su discurso de la victoria, a la lucha contra la corrupción y a una Colombia unida frente a ese propósito.

ANTES DEL FIN

Otro que debe hacer un alto en el camino, en la búsqueda de la unión de los colombianos, es Juan Manuel Santos. La polarización a la que sometió al país durante sus ocho años de gobierno desdice de su Nobel de paz.

Hoy 17 de junio de 2018 es un día de ilusiones, muchas ilusiones en Colombia. Ojalá sus dirigentes respondan.

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VISIONES DE LAS ELECCIONES

VISIONES DE LAS ELECCIONES

Eligio Palacio Roldán

Como lo he dicho, en varias oportunidades, la objetividad no existe. Con esta claridad, expongo mi visión sobre los resultados electorales.

  • Las elecciones del próximo 17 de junio serán, otra vez, para determinar quiénes son mayoría: los amigos o los enemigos del expresidente Uribe.
  • Alvaro Uribe Vélez, hasta hoy, sigue siendo el rey. Su única derrota, la reelección de Santos. A pesar de sumar enemigos, son mucho más sus seguidores. Es la figura política más importante de Colombia, en lo corrido del siglo XXI.
  • Santos fue derrotado, como siempre, en la historia de su vida política. Solo a punta de mermelada pudo reelegirse hace cuatro años. Su primera elección se la debe a Uribe. Colombia no lo sigue y no le cree.
  • A pesar de ser el elegido de Uribe, Duque muestra su fortaleza y se perfila como el sucesor natural de su mentor.
  • Gustavo Petro se convierte en el “Alvaro Uribe” de la izquierda: Amado y odiado. Sin escrúpulos. “El fin justifica los medios”. Si no fuera por su afinidad con el régimen venezolano sería fácilmente elegido presidente de Colombia. Al igual que Uribe, tendrá, fanáticos, seguidores y detractores por el resto de sus días.
  • Sergio Fajardo representa, esta vez, a los inconformes. Antes lo hicieron Noemí Sanín y Antanas Mockus. Si se mueve con inteligencia, su movimiento podría tener buenos resultados en el largo plazo. De lo contrario,  correrá la misma suerte de sus antecesores.
  • Germás Vargas se equivocó desde que se sacrificó por Santos. Pudo ser el presidente hace cuatro años. Colombia cobró, en su nombre, el malestar con el gobierno actual. Será el Alvaro Gómez o el Horacio Serpa de principios de siglo.
  • Humberto de la Calle, se equivocó de tiempo. Era el único estadista, entre los candidatos, pero las recientes negociaciones de paz con las Farc, en las que pocos creen, arruinaron sus aspiraciones.
  • Otra vez fueron derrotadas las maquinarias. Si, otra vez. Ya habían sido vencidas en 1998, cuando Pastrana le ganó a Serpa, en el 82 cuando Belisario derrotó a López y en el 70 cuando Rojas Pinilla habría triunfado sobre Misael Pastrana. Aunque me cuentan que las maquinarias no fueron derrotadas, solamente que no fueron “aceitadas”. No hubo plata.
  • En la segunda vuelta se enfrentan las clases emergentes (Duque), con las clases populares (Petro). La “alta alcurnia” y la “Gran Prensa” serán simples espectadores en la contienda electoral.
  • La prensa que fue una de las causas de la debacle en el gobierno Samper, no pudo contener la del gobierno Santos. Fue derrotada, una vez más, por Alvaro Uribe Vélez. (Puede leer 20 AÑOS: LA MISMA CORRUPCIÓN, OTRA SOCIEDAD https://eligiopalacio.com/2018/05/11/20-anos-la-misma-corrupcion-otra-sociedad/)
  • No es tan claro que Duque sea el presidente. Los enemigos de Uribe son muchos y podrían ocasionar su derrota. La situación en Venezuela jugará un papel importante, en su posible victoria.
  • No es tan lejana la venezolanización de Colombia si Petro llega a la presidencia de la república, son conocidas sus afinidades con el gobierno del vecino país. (Ver LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/)
  • La situación en el Congreso no será fácil para el próximo presidente de Colombia. Si gana Petro tendrá a Duque y Uribe de contradictores constantes. Si gana Duque, tendrá a Petro en las mismas condiciones. ¿Y el resto? Bueno. el resto estará “pegado” al gobernante de turno, sumergido en la “mermelada”, como siempre.
  • Desde el próximo 7 de agosto una mujer en la vicepresidencia de la república. Buena noticia. Va siendo hora de que gobiernen el país. Ojala el presidente elegido permita su actuar en misiones importantes.
  • Llegarán cuatro años de confrontación continua que entorpecerán la ejecución de los proyectos del gobierno de turno. Ojalá la clase política madure y ejerza la sana crítica.
  • Duque, si resulta ganador, como creo, tendrá un gran reto para detener el avance de la izquierda colombiana, de la mano de Petro. Si Petro es el ganador, tendrá que hacer ingentes esfuerzos para no perder el poder. ¡Qué miedo! Si, otra vez Venezuela.

ANTES DEL FIN

Tres semanas complejas nos esperan en nuestra historia democrática. Mesura es lo que uno pediría y veracidad y ética en lo que se dice a través de las redes sociales y en los  medios de comunicación. Que gane el que Colombia decida.

27M – RAZONES PARA LA DECISIÓN, A LA HORA DE ELEGIR

27M – RAZONES PARA LA DECISIÓN A LA HORA DE ELEGIR

Eligio Palacio Roldan

Llegó el momento de decidir en la contienda electoral más importante,  en lo corrido del siglo. No en vano ha despertado un interés sin precedentes Por primera vez, en unas elecciones presidenciales, hay cinco candidatos con cualidades suficientes para ocupar el primer cargo de la nación y con defectos tan grandes que atemorizan a más de un elector.

Decidir es enfrentarse al riesgo, la inquietud y el sinsabor de no saber que habría sucedido si se tomara un camino diferente al seleccionado y aunque se trate de utilizar la razón, a la hora de escoger, ésta siempre estará permeada por los sentidos y por las propias barreras intelectuales y mentales.

Analizando los candidatos, siempre habrá razones para votar o no hacerlo por uno u otro. Aquí algunas de las que llegan a mi percepción, subjetiva desde luego, razones alejadas de las promesas y los programas pues, como lo he dicho, cada uno está en plan de conquista y sus planteamientos son acomodados a las aspiraciones de sus seguidores y por lo tanto poco creíbles.

Puede leer SEDUCCIONES ELECTORALES https://eligiopalacio.com/2018/05/18/seducciones-electorales/

IVÁN DUQUE.

NO

  • Porque es el candidato del expresidente Uribe, un hombre a quien no le importan los medios para lograr sus fines, un hombre que pudo transformar el país y se lo entregó a los corruptos por lograr su reelección, un hombre que derrochó la bonanza de los commodities, de comienzo de siglo, que hubiese permitido llevar a Colombia hacia el desarrollo.
  • Por tener entre las coaliciones, que lo apoyan, personajes de mentalidades tan retrógradas como la del exprocurador Alejandro Ordoñez, Viviane Morales y María Fernanda Cabal, entre otros, tan perversos como José Obdulio y siniestros como Popeye.
  • Por sus posiciones arcaicas con respecto a la familia y las libertades individuales
  • Por representar la ultraderecha colombiana e internacional y el neoliberalismo.

SI

  • Por representar el futuro, un nuevo liderazgo, y la posibilidad de dejar el pasado atrás
  • Por la forma como enfrenta las críticas. Su empatía, juventud, decencia y sus ganas de unir al país.
  • Porque, creo, superará a Uribe en la política nacional y el expresidente pasará a ser solo un recuerdo.
  • Por ser el candidato de Uribe, el hombre que en su gobierno le devolvió la confianza al país, derrotó a la guerrilla de las Farc y es el líder con mayor número de seguidores en Colombia
  • Por tener una excelente candidata a la vicepresidencia: Marta Lucía Ramírez: Ética, comprometida, inteligente, decente
  • Por su lucha contra la impunidad de los delitos de las Farc
  • Por sus ideas de reconciliación y no polarización
  • Porque me asecha el fantasma del “castrochavismo”
  • Por ser el candidato con mejores ideas para acompañar la Colombia rural, a la que pertenezco

 GUSTAVO PETRO.

NO

  • Porque es el candidato de una izquierda recalcitrante, vengativa, acomplejada. De la que, estoy convencido, hacen parte las Farc.
  • Por su cercanía con los gobiernos de Chávez y Maduro que han llevado al vecino país de Venezuela a la peor crisis de su historia.
  • Por las críticas de sus compañeros de militancia; entre ellos, la del ser humano que mayor admiración me ha despertado en la vida: Carlos Gaviria Díaz. Y otros como Jorge Robledo y Navarro Wolf.
  • Por tener entre las coaliciones, que lo apoyan, personajes perversos como Iván Cepeda, entre otros.
  • Por los malos resultados de su gestión como alcalde de Bogotá.
  • Por su pasado tenebroso como dirigente del M19
  • Por sus ataques a la prensa y los periodistas
  • Por su populismo
  • Porque me asecha el fantasma del “castrochavismo”
  • Porque hace tiempo me pasó la edad de las utopías socialistas

SI

  • Por su inteligencia e ideas innovadoras
  • Por darle una oportunidad a la izquierda colombiana, marginada del poder en mis 50 años de vida.
  • Por su origen modesto
  • Por su labor como congresista, cuando demostró su capacidad para denunciar la corrupción

GERMÁN VARGAS LLERAS

NO

  • Porque es el candidato, por excelencia, de la clase política corrupta de nuestro país
  • Por haber hecho parte del Gobierno Santos
  • Por su arrogancia, antipatía, mal genio y falta de caridad humana
  • Por hacer parte de la rancia oligarquía colombiana.
  • Por sus desplantes a la prensa y a los periodistas

SI

  • Por su preparación para asumir la presidencia de Colombia
  • Por sus ejecutorias para el desarrollo de la infraestructura del país, como vicepresidente de la república
  • Por tener a Jorge Enrique Vélez en su equipo de trabajo
  • Por su lucha contra la impunidad de los delitos de las Farc
  • Porque me asecha el fantasma del castrochavismo”

SERGIO FAJARDO

NO

  • Por su falta de preparación para asumir al candidatura a la presidencia. Evidente su ignorancia en varios temas, como el económico
  • Por creerse el único capaz de luchar contra la corrupción
  • Por sus fracasos en obras públicas, en Medellín, como la Biblioteca España y las Pirámides de la Avenida Oriental
  • Por sus poses de niño lindo e inteligente. Ya está grandecito

SI

  • Por su interés por la educación de los colombianos. Ese es el camino
  • Por su pulcritud en el manejo de lo público. Lo creo honesto a pesar de los cuestionamientos por algunas de sus obras como gobernante local
  • Por su apertura mental para entender al humano que gobierna
  • Por sus ideas de reconciliación y no polarización
  • Por ser el candidato, por excelencia, de los intelectuales

HUMBERTO DE LA CALLE

NO

  • Porque sería perder el voto. No le veo posibilidades de triunfo
  • Por su cercanía con las Farc, pareciera que su convivencia en La Habana, lo dejó sufriendo del Síndrome de Estocolmo

SI

  • Por ser el único verdadero hombre de estado, entre los candidatos. El mejor preparado
  • Por su probada inteligencia. Le he seguido su trabajo y sus ideas, desde hace muchos años
  • Por su apertura mental para entender al humano que gobierna
  • Por sus ideas de reconciliación y no polarización

Tratando de hacer un balance entre los NO y los SI, mi voto será por Iván Duque.

¿CUÁNTO GANÓ, CUÁNTO PERDIÓ CADA CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO?

¿CUÁNTO GANÓ, CUÁNTO PERDIÓ CADA CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO?

Eligio Palacio Roldán

“Cuánto gané, cuánto perdí 
Cuánto de niño pedí
Cuánto de grande logré
Qué es lo que me ha hecho feliz
Qué cosa me ha de doler”

Pedro Pablo Milanes Arias

A la hora de los balances, propios  o ajenos, siempre llega a mi memoria esta hermosa canción…

¿Cuánto ganó, cuánto perdió cada candidato a la presidencia en las pasadas elecciones? Veamos:

Iván Duque: Ganó en reconocimiento, empatía, simpatía, posicionamiento. Sin duda, es el aspirante con mayor opción para alcanzar la presidencia de la república. Superó ampliamente la votación de Uribe y de su partido, la de Petro y la de los movimientos de sus contendores. Más de cuatro millones de votos por él y más de un millón quinientos por Marta Lucía, dejan la fórmula presidencial muy fortalecida y la mejor candidata posible a la vicepresidencia. Pudo apartarse de la sombra de Uribe, sin perder su caudal electoral. Perdió porque entre sus seguidores más cercanos muchos generan desconfianza, porque su partido, el Centro Democrático, a pesar de ser el movimiento más votado, no alcanzó las mayorías suficientes para no tener que negociar con los políticos de siempre que, en aras de su “vocación de poder”, sin ningún principio y con fines corruptos se arriman al presidente de turno. Perdió porque despertará a sus rivales que con maquinarias aceitadas, desde la presidencia, redireccionarán los votos hacia sus movimientos. El reto, pasar a la segunda vuelta; si lo hace con Petro tendrá la presidencia asegurada, si lo hace con otro de los candidatos el triunfo puede ser difícil.

Gustavo Petro: Ganó porque se convirtió en el líder de la izquierda colombiana que poco a poco, o a pasos agigantados según el desempeño del próximo presidente y de la economía del país en los años por venir, irá creciendo. Se hizo visible por fuera de Bogotá, mientras conservaba su votación en la capital. Perdió porque se dejó contar, porque, al no mostrar una posición firme frente al gobierno de Maduro, en Venezuela, hizo alinear la derecha alrededor de Iván Duque proyectándolo a la presidencia. Su posibilidad de llegar a la segunda vuelta es muy remota, imposible diría yo. De lograrlo, perdería frente a cualquiera de los otros candidatos.

Germán Vargas: Ganó por que le funcionó la maquinaria. El aumento en el número de curules al Congreso, en un país donde se vota mayoritariamente por conveniencia: burocracia y/o “mermelada”, lo convierten en uno de los candidatos favoritos para llegar a la presidencia. Perdió porque no logró las mayorías suficientes para cumplir sus propósitos.

Sergio Fajardo: Ganó porque la Alianza Verde aumentó considerablemente su participación en el Congreso y junto con el Polo Democrático se convirtieron en el símbolo de la decencia en la política, símbolo que se irá traduciendo en votos en el futuro si no se deja contaminar con quienes quieren utilizarlo para continuar en el poder. Perdió porque quedó en evidencia que de no hacer pactos con “el diablo” no llegará a la segunda vuelta.

Otros:

La Farc: Perdió por que sus militantes y el mundo entero se dieron cuenta del rechazo que generan en  el resto de colombianos. Ganaron porque en ninguna otra contienda electoral tendrán tanto rechazo,  porque legitimaron su paz, LA PAZ DE LOS VIEJITOS. (https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

Juan Manuel Santos: Ganó porque en su gobierno se desarrollaron las primeras elecciones, en más de cincuenta años, sin amenazas de la guerrilla de izquierda. Perdió porque la votación de Duque fue también una muestra del rechazo que tienen millones de colombianos hacia él y hacia su gobierno.

Colombia: Ganó por lograr mantener la democracia, por el incremento en el número de votantes, por la llegada de algunos parlamentarios decentes al Congreso. Perdió por la poca renovación de su dirigencia, por elegir un gran número de corruptos, muchos de ellos en cuerpo ajeno, por sucumbir ante la politiquería.

ANTES DEL FIN

Así como a muchos antiuribistas me conquistó la dupla Duque-Marta Lucía. Se les ve decentes, alegres, auténticos, dispuestos a generar nuevas energías en el país que habitamos. Cuenten con mi voto.

¿POR QUIEN VOTAR?

¿POR QUIEN VOTAR?

Eligio Palacio Roldán

Nunca he sido uribista y creo nunca lo seré. Incluso no lo era cuando las gentes parecían desmayar ante su presencia, cuando los periodistas por convicción u oportunismo lo adulaban, cuando tenía el mundo a sus pies. Tampoco lo seré ahora y creo que jamás. La única forma sería que, Alvaro Uribe, cambiara su forma de estar en la política y emprendiera una verdadera cruzada en la lucha contra la corrupción, en Colombia, lucha que jamás dará porque nació, creció y ha vivido en sus entrañas, como casi todos los políticos colombianos.

En los años de su presidencia, cuando no soportaba la soberbia y la doble moral con que manejaba su gobierno, no desaprovechaba oportunidad para criticarlo. Un fin de semana, fui invitado por una amiga donde su familia, a uno de nuestros pueblos olvidados. El padre hablaba conmovido sobre los secuestros, en los que fue víctima de las Farc, de cómo había tenido que ceder a los violentos hasta que había llegado Uribe para salvarlo a él, su familia y a los habitantes de la zona, al país. Esa noche no tuve más remedio que escuchar y guardar mis opiniones.

El cuento viene a colación porque creo, hoy más que nunca, en el dicho popular “Cada uno habla de la fiesta según le vaya” (obvio, en la fiesta hay que tener principios). Y así como la familia de mi amiga tiene mucho que agradecerle a Uribe, algunos otros que conozco les sucede lo mismo con Petro e incluso con algún candidato de las Farc.

Si actuamos a conciencia, con sentido de Patria, seguramente encontraremos quien satisfaga nuestras expectativas. Pero más importante, es aceptar la diferencia en la percepción de los ciudadanos sobre los candidatos y las decisiones sobre votar por uno u otro. Nadie está obligado a pensar y sentir como uno y Colombia se enfrenta a un problema que parecía superado: la polarización política, el odio entre contrarios y hacia líderes de los diferentes partidos. La violencia política.

Para el Senado, hace mucho tiempo, descubrí un candidato que no me ha defraudado. Es Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático que, aunque suele caer en las exageraciones típicas de la izquierda, ha hecho un trabajo digno, concienzudo y documentado, en la oposición. También lo ha hecho Uribe, durante estos cuatro años, por eso ambos son importantes en el Congreso. Por Robledo jamás votaría como candidato a la presidencia. Para la Cámara, aún, busco a quien ayudar a elegir el próximo domingo.

En las consultas internas de los partidos políticos votaré por Marta Lucía Ramírez. Es inteligente, decente, eficiente, honesta. Es hora de que Colombia tenga una mujer en el primer cargo de la nación. (Ver ¿MARTA LUCÍA A LA SEGUNDA VUELTA? https://eligiopalacio.com/2017/11/30/10227/)

ANTES DEL FIN

La situación electoral es complicada y la abstención parece romperá récord el próximo domingo. Me contaban amigos proselitistas que, en esta campaña, han tenido que soportar cientos de improperios. La situación es grave no solo para Petro, Uribe o las Farc. La gente no soporta a la clase política. Quienes resulten elegidos tendrán que dar un giro en la forma de conducir al país. De lo contrario, la democracia en Colombia correrá un grave peligro.

Es hora de votar a conciencia y no por un tamal o $50.000.

Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/

SILENCIOS CÓMPLICES

SILENCIOS CÓMPLICES

Eligio Palacio Roldán

A comienzos de siglo, cuando no existía el wifi  y la conexión a internet era vía telefónica, le presté mi conexión al jefe de sistemas de la empresa donde laboraba para “bajar un antivirus el fin de semana”;  pasaron los días y cuando el sujeto sabía que yo estaba laborando, sus parientes, utilizaban mi conexión.

Extrañado por la dificultad de mi familia para obtener conexión a internet, llamé a la empresa proveedora, Geonet S.A., y me informaron  que no era posible la conexión por cuanto lo estaban haciendo desde otra línea telefónica. Pregunté cuál y era el de la casa del mencionado jefe. Indignado cambié la clave de conexión y llamé al número indicado. Un hijo del compañero de trabajo  contestó y dijo no saber de qué le estaba hablando.

Mi rabia era intensa pero no me atreví a decirle nada al ladrón de mi internet. Sin embargo, un calor intenso me subía a la cara cada vez que tenía que relacionarme con él y me era complicado mirarlo a los ojos. Obvio, la relación se fue deteriorando por mi indignación y desconfianza. Un día, más de dos años después de ocurridos los hechos, no soporté más, lo traté mal y lo denuncié al interior de la entidad. El fallo fue absolutorio y palabras más, palabras menos, se debió a que no lo denuncié a tiempo y solo me “movía el resentimiento”. El fallo pasó por alto las pruebas contundentes aportadas por la empresa proveedora de internet.

Esta historia viene a colación por lo sucedido a la colega Claudia Morales y la escribo para tratar de explicar y apoyar no solo su silencio sino su indignación y el hecho de que haya descrito uno u otro hecho revelador sobre la identidad del ser ignominioso que la violó. Es que es muy difícil, para mi imposible, ocultar la rabia que produce el abuso de confianza, el irrespeto y el atropello de otro ser humano y claro, lo más perverso, una violación.

Aguantó demasiado Claudia Morales, pero era predecible que no podía callar para siempre. Ahora, al haber entrado en detalles, que pueden lesionar a personas inocentes, debiera confesar el nombre del agresor, para dejar libre de culpa a los demás sospechosos, pero… ¿Cómo hacerlo?, ¿Cuáles son las pruebas?, ¿Quién le va a creer?, ¿Quién va a entender que no la motiva un ánimo de venganza o una posición política? Difícil, la tiene la reconocida periodista.

Así como a mí, en su debida oportunidad y por un hecho casi irrelevante frente a la gravedad  de una violación, le pasó el tiempo de denunciar hechos tan vergonzosos que producen, además de indignación, vergüenza ajena por la “calidad” de los agresores.

¿Y qué tal que el agresor reconociera su culpa y le diera la cara al país? Ese si sería un hecho relevante en la historia de Colombia y del mundo, un hecho más enaltecedor que denunciar la corrupción ante los micrófonos de la radio cada mañana o haber derrotado a las Farc. Obvio, esto no va a ocurrir, somos un país de cobardes, de seres que no reconocen sus culpas y que tratan de ocultarlas a como dé lugar. Incluso, inculpando a otros.

ANTES DEL FIN

Lánguidas, insípidas y tediosas la actual alcaldía de Medellín, Gobernación de Antioquia y Presidencia de Colombia, quienes las tienen a su cargo parecieran seres derrotados.

Similares sensaciones se presentan al observar los candidatos a la presidencia de la república.

¿O los derrotados seremos todos los colombianos?

LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

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