Etiqueta: Castro – Chavismo

CUBA, HIDROITUANGO, CAÑO CRISTALES Y LAS ELECCIONES REGIONALES

CUBA, HIDROITUANGO, CAÑO CRISTALES Y LAS ELECCIONES REGIONALES

Eligio Palacio Roldán

En el año 2012 comencé la aventura de www.eligiopalacio.com, un blog en el que pretendía publicar todas las semanas y he cumplido esa promesa, con muy pocas excepciones. Una de ellas, la más prolongada, la de las últimas semanas como consecuencia de la intensidad de lo vivido y la falta de internet en las vacaciones que acabo de terminar. Una paradoja porque nunca antes había tenido tanto material para publicar y tantas cosas por decir.

Los videos y los análisis se irán publicando poco a poco. Por ahora estas reflexiones:

La Habana es realmente un patrimonio de la humanidad, pero no solo la Habana Vieja, declarada así por la Unesco en 1982, también lo es el sector del centro que se desmorona a la vista de todos en medio del descuido, la pobreza y el desabastecimiento. En La Habana reina el hambre, el vicio del cigarrillo y el ron y la prostitución. También el miedo a ser escuchados, a ser denunciados, a hablar. El sentirse vigilados y presos de un sistema que les brinda educación y salud gratuita: educación sin posibilidades de desarrollo profesional y salud de remedios caseros porque medicinas no hay. La Habana es la prueba del fracaso socialista que soñamos algunos en la década del setenta y que las nuevas generaciones quieren revivir hoy, con una ingenuidad mayor que la de aquellos días. Me decían en voz baja, algunos cubanos, que si en la capital la situación es difícil, es mucho peor en las zonas rurales

Hidroituango será un ícono para las próximas generaciones de antioqueños y colombianos, así como alguna vez lo fue el Túnel de La Quiebra, el Ferrocarril de Antioquia y todas nuestras líneas férreas abandonadas,  con indolencia, por nuestra clase dirigente. La prueba de que los retos se pueden asumir desde la responsabilidad a pesar de las dificultades, siempre buscando el bienestar de las comunidades.

Caño Cristales en particular y el municipio de La Macarena son parajes hermosos que mueven las fibras del alma. En mi caso, sentí otra vez la emoción, hasta derramar lágrimas,  de un día en Ushuaia al observar y palpar la nieve. En el caso de La Macarena hay un significado adicional: Fueron lugares negados a los colombianos por una guerrilla que ha buscado un sistema político similar al de Cuba. Ahora, aquí, una nueva generación de jóvenes  entusiastas transformó la zona en uno de los lugares preferidos por colombianos y extranjeros (Cerca de 15.000 visitantes por año); jóvenes que requieren el apoyo del gobierno  y de todos los colombianos para construir y mantener el paraíso que nos ofrecen. Jóvenes llenos de sueños y de no muchas posibilidades de salir adelante.

De regreso a la realidad me encuentro en una Colombia que en pocos días elegirá sus dirigentes locales. Dirigentes que tienen la obligación de darle la oportunidad a las nuevas generaciones, como a los jóvenes de La Macarena, para salir adelante y que no terminen en los vicios de la sociedad cubana. Para ello, los nuevos gobernantes tienen que tener el talante de quienes, en Empresas Públicas de Medellín, afrontaron el reto de Hidroituango  y, desde luego, derrotar el fantasma de Castro Chavismo que, aunque no soy uribista, siento nos acecha. En Medellín y otras ciudades de Colombia, como en La Habana, en las esquinas, se ofrece vicio y prostitución y muchas gentes, también, pasan hambre.

El próximo domingo, 27 de octubre, se debe votar por los mejores candidatos que encontremos: emprendedores, retadores, cercanos. En especial honestos. De continuar gobernando en medio de la corrupción, se terminará de perder la confianza en el sistema democrático colombiano y el país podría ser otra Cuba. Pero no solo se necesitan excelentes gobernantes, para  construir una Colombia para los muchachos emprendedores de La Macarena y de todo el país, hay que pagar impuestos y entre todos construir el país que nos merecemos. El dinero para hacer obras, generar oportunidades, brindar salud y educación no se genera por arte de magia.

ANTES DEL FIN

Después de mi viaje a Cuba, estoy seguro, jamás votaré por alguien que encarne los ideales del castrochavismo. Y no soy uribista. Creo que Alvaro Uribe y la derecha colombiana, también está en deuda con los colombianos.

En Cuba como en Colombia la corrupción carcome el gobierno y la sociedad. ¿Qué hacemos?

Puede ver:

SOÑAR Y NADA MAS USHUAIA https://eligiopalacio.com/2014/05/15/sonar-y-nada-mas-ushuaia-2/

USHUAIA,  TIERRA DE LAS HADAS  https://eligiopalacio.com/2014/05/16/ushuaia-tierra-de-las-hadas/

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PASTRANA Y URIBE

PASTRANA Y URIBE

Eligio Palacio Roldán

Colombia está lejos de ser un país de idiotas, es un país de vivos. De “lagartos” diría yo.

Estos dos hombres, presidentes de Colombia, 1998-2002 y 2002-2010, respectivamente, pasarán a la historia por haber sido los más grandes opositores al proceso de paz, que adelanta el gobierno Santos con la guerrilla de las Farc. Como consecuencia, los dos personajes, por fuera de la presidencia de la república, con mayores críticas por los medios de comunicación, los “pensadores” de este país y por la ciudadanía en general. Digo, por fuera de la presidencia, por que como presidentes ya tienen el mismo récord, junto a Samper. Claro, Uribe en su segundo mandato.

Y es que está de moda hablar mal de los expresidentes.  Está de moda resaltar sus contradicciones. Se le olvidan, convenientemente, a los críticos, las palabras de Santos: “El que no cambia de opinión cuando cambian las circunstancias es un idiota”. Y es que para ambos personajes las circunstancias han cambiado: Los dos se la jugaron por la paz: Pastrana con los diálogos del Caguán, el Plan Colombia, la transformación del ejército y una ofensiva internacional que logró hacer ver a las Farc, ante el mundo, como un grupo de delincuentes; Uribe con ocho años continuos de operativos militares que debilitaron a la guerrilla. Ellos conocen como nadie a los insurgentes, saben sus intenciones, sus métodos y sus cómplices de años. Y ven como sus esfuerzos, los esfuerzos de cincuenta años, para derrotar a la guerrilla, para someterla a la justicia, para hacerla cumplir la constitución y la ley, terminen con la proclamación de los insurgentes como héroes.

Es loable la lucha por la paz. Es el deseo de todos los colombianos. Pero no se puede ser tan ingenuo. No se puede ser tan tonto. No es posible, en un ser humano, una transformación tan radical como la que quieren hacer ver de los dirigentes de las Farc y el gobierno. (Ver FARC- DE FEROCES LOBOS A DULCES ABUELITOS https://eligiopalacio.com/2016/08/11/farc-de-feroces-lobos-a-dulces-abuelitos/).

Escuchando, viendo y leyendo los comentarios sobre los expresidentes no puedo más que recordar el matoneo, en el colegio, cuando alguien se atrevía a opinar diferente. Eran épocas de la infancia que se trasladan calcadas a la edad adulta, a la dirigencia colombiana y a las “mentes brillantes” del país. “Mentes” que hablan simultáneamente de  tolerancia y que critican la discriminación de raza, religión o sexo.

Se les acusa, a los expresidentes, de tercos y egoístas. Se dice que no quieren dejar pasar a la historia a Santos, como quien logró la paz, porque se creen los únicos merecedores de la gloria.  No ven que, para ellos, sería más fácil y cómodo guardar silencio: Pastrana quizás no tenga nada que perder, pero Uribe está arriesgando su capital político.

Algo de razón deben tener los expresidentes cuando, para cualquier observador, es obvia la avalancha de publicidad por el sí del Plebiscito, cuando se presiona a los alcaldes locales para apoyar al gobierno a cambio de ayudas para las regiones, cuando la agenda de los medios de comunicación se concentra en ese solo hecho y olvida la crisis que vivimos.

Increíble que tenga que haber un acuerdo de paz, con las Farc, para que el estado, representado por nuestros gobernantes, haga justicia social y genere una sociedad más igualitaria. ¿Será verdad tanta belleza, o tendrá razón Uribe y estamos cerca, muy cerca, a las mentiras del Castro – Chavismo?

Extraordinaria experiencia de vida nos ofrece el matoneo contra Uribe y Pastrana. Debe ser triste, decepcionante pero muy enriquecedor sentir como quienes se aferraron a las mieles del poder, en las épocas de su presidencia, sean ahora sus principales críticos. Nada nuevo, obviamente. Ese es el ser humano y Santos tiene toda la razón: “El que no cambia de opinión cuando cambian las circunstancias es un idiota”. Y Colombia está lejos de ser un país de idiotas, es un país de vivos. De “lagartos” diría yo.

ANTES DEL FIN

Los que no escuchan las críticas al acuerdo con las Farc porque desprecian a Pastrana, por que odian a Uribe, les recomiendo el artículo de la Revista Semana, edición virtual:  “”No hay que ser uribista para votar No en el plediscito”: Jaime Castro” – http://www.semana.com/nacion/articulo/plebiscito-por-la-paz-jaime-castro-vota-no-y-expone-sus-razones/493581

Los que hacen conjeturas sobre mi decisión, en relación con el plebiscito, les cuento que aún no he terminado de dilucidar el tema. Solo tengo pensamientos.