DILEMAS ÉTICOS A LA HORA DE DECIDIR
Eligio Palacio Roldán
Esta vez, se tratará de escoger entre el menos malo y el menos malo es, sin duda, De la Espriella.
Siempre pensé que los dilemas éticos a la hora de decidir no tendrían cabida en mi existencia. No los tuve en mis 35 años de trabajo en la Dian porque estaba claro que jamás recibiría un soborno para actuar o dejar de actuar. Era simplemente decir que no, con mucho respeto y sin alharacas, a las ofertas de dinero para desviar mis actuaciones; además, porsupuesto, de transmitir un mensaje ético y patriótico.
Los dilemas éticos se me presentaron recientemente en el negocio de la producción de leche: uno con leche contaminada y otro con la enfermedad mortal de una vaca. En ambos episodios no era decir que no a un posible ingreso, era decidir perder más o menos dinero; en todo caso, perder. La decisión fue perder más, pero ganar en tranquilidad mental y espiritual.
Este 21 de junio los colombianos tendremos la oportunidad de decidir entre dos extremos para gobernar el país durante los próximos cuatro años. Una elección donde tendremos que perder necesariamente, porque hubiese sido preferible algún candidato sin tantos cuestionamientos como los actuales, y sin posturas tan radicales sobre el futuro de Colombia; extremos sectarios que no admiten términos medios.
Al candidato Abelardo de la Espriella se le reprochan afirmaciones y maltratos en contra de los animales, sus actuaciones en el caso de la recordada pirámide DMG que sobrepasaron lo legal, la defensa del criminal Alex Saab que participó en el entramado de corrupción en Venezuela y sus acuerdos por debajo de la mesa con los partidos políticos tradicionales de Colombia y con empresarios como los Char de Barranquilla.
Pero si por la derecha llueve por la izquierda no escampa. El candidato Cepeda de un día para otro dejó de defender una constituyente, tratando de disminuir el terror que genera su posible triunfo; a los excandidatos de Centro, que antes maltratara, ahora los busca desesperadamente para lograr su apoyo. Por otro lado, es evidente su cercanía a la izquierda sanguinaria que tanto daño le ha hecho al país, y a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela. A esto se suma su apoyo irrestricto a las iniciativas del actual gobierno que tienen al país al borde del colapso, como una reforma a la salud dañina y generadora de dependencia hacia el Estado, al estilo Cuba, o el desorden en la política energética que nos tiene ad-portas de un racionamiento y a la empresa Ecopetrol en riesgo de quiebra. Tampoco se puede obviar su respaldo a la política de la Paz Total, que tiene ensangrentado o sobornado al país, en pueblos y ciudades, y su silencio ante la corrupción que se ha generado desde la presidencia de la república. También el apoyo a su candidatura en las zonas de mayor presencia delincuencial en el país y de la primera línea que genera violencia en las principales ciudades del país.
Esta vez, se tratará de escoger entre el menos malo y el menos malo es, sin duda, De la Espriella.
La situación del país es cada vez peor y el primer gobierno de izquierda en nuestra historia ha sido nefasto, así tenga un caudal de ingenuos convencidos de lo contrario, en medio de un sectarismo cada vez más radical y peligroso.
Mucho daño ha hecho el presidente Petro al país, difícil salir de la encrucijada.
Puede leer mi anterior columna: CEPEDA: SI GANA, MALO; SI PIERDE, TAMBIÉN https://eligiopalacio.com/2026/05/28/cepeda-si-gana-malo-si-pierde-tambien/
ANTES DEL FIN
En teoría, sería interesante un triunfo de la izquierda en las próximas elecciones para saber cómo va a enfrentar el desastre que dejará el gobierno actual. Bueno, fácil: la culpa seguirá siendo del expresidente Uribe, así haya gobernado hace casi veinte años.
Indipendientemente de cualquier consideración política, un verdadero «golazo» la campaña publicitaria de al campaña de Abelardo de la Espriella.
Qué error tan grande el de la izquierda en su manejo del desacuerdo con el uso de la camiseta de la Selección Colombia por parte de la campaña de De la Espriella.
Risibles los trinos de varios dirigentes de izquierda “tratando” de salvar la democracia.
Risible, también, el apoyo del expresidente Ernesto Samper a Cepeda, ese “prohombre” que tanto daño le ha hecho al país y con antecedentes históricos del apoyo del narcotráfico en su carrera política.
Bienvenido el fútbol para calmar los ánimos exacerbados por la campaña política.
Deja un comentario