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EN LA ERA DE LA DISCRIMINACIÓN POLÍTICA

EN LA ERA DE LA DISCRIMIANCIÓN POLITICA

Eligio Palacio Roldán

Por estos días no nos dividimos entre nobles o plebeyos, hombres o mujeres, negros o blancos, heterosexual  o LGBT, ricos o pobres; sino entre “uribestias”, “mamertos”, “enmermelados”, “guerrillos”, “paracos”, “castrochavistas” “porkys”.

Cuando los años pasan se pierden los detalles y las historias se condensan. La de la humanidad quizás se resuma en la lucha, eterna, del hombre por encontrar un lugar en la tierra con igualdad de derechos, al de sus semejantes. Es decir, sin discriminación. O desde un punto de vista diferente, como la confrontación de unos contra otros para doblegarlos, para discriminarlos, para extinguirlos y la de estos para sobrevivir.

Se ha luchado contra los abusos de príncipes y reyes, señores feudales, naciones o personajes nefastos que sometieron reinos enteros. Contra la esclavitud, el racismo, la sociedad machista que cercenó los derechos de las mujeres y más recientemente por los derechos de las personas con tendencias sexuales diferentes a los de la “mayoría”.

En el mundo actual, quienes se oponen a esas luchas son calificados de retrógrados y, entre ellos, se incluyen paradójicamente los líderes religiosos que “dicen” representar a dioses generalmente misericordiosos, protagonistas  de antiguas batallas contra la discriminación. Es conocido el rechazo, de la mayoría de los colombianos, a esta clase de personajes: un ejemplo, el exprocurador Alejandro Ordoñez a quien se le acusa, entre otras cosas, de quemar libros de “García Márquez, Rousseau, Marx y una edición protestante de la Biblia”.

Pero a la hora de la discriminación todos tenemos mucho de culpa, como seres prisioneros de las bajas pasiones, la rabia, la ambición y el deseo doblegar al otro a nuestras propias convicciones. El caso que habita hoy a Colombia y a los colombianos es la campaña electoral para elegir el próximo presidente de la república. Los descalificativos agresivos, violentos, grotescos son el pan de cada día en las redes sociales y en las conversaciones cotidianas. No se respeta al otro, no se escuchan razones, se le quiere callar a como dé lugar. Parecen repetirse los tiempos previos a la violencia política de mediados del siglo pasado, entre liberales y conservadores.

Los ánimos se exaltan y la discriminación crece como la espuma: Por estos días no nos dividimos entre nobles o plebeyos, hombres o mujeres, negros o blancos, heterosexual  o LGBT, ricos o pobres; sino entre “uribestias”, “mamertos”, “enmermelados”, “guerrillos”, “paracos”, “castrochavistas” “porkys”.

Si no hay respeto por la opinión del otro y su decisión íntima de elegir un candidato u otro, si se acude hasta los sobornos, las amenazas, el chantaje, y la fuerza de las armas para que las gentes hagan nuestra voluntad, ¿cómo admitir la diferencia? Imposible. Estamos en el peor de los mundos o en su mismo origen, en las disputas que dieron origen a la simbólica tragedia de Caín y Abel y de miles de guerras sucedáneas.

Estamos próximos a la Semana Santa. ¿No será el momento de reflexionar, respirar profundo, analizar las propuestas de los candidatos y tratar de elegir el que cada uno estime conveniente? ¿No será la oportunidad de respetar la decisión de las mayorías y aceptar que nuestra nación se rige bajo las características propias de la democracia?, ¿No será el tiempo para desprendernos de los egos y aceptar que el otro puede tener la razón?,

ANTES DEL FIN

Una de las maneras más comunes de discriminar es el origen o las amistades. En la política colombiana no se puede apartar a Duque por que su padre político sea Uribe, o a Petro por su origen guerrillero, es necesario escucharlos, estudiar sus propuestas y tomar la mejor decisión. (Ver LAS MALAS COMPAÑÍAS https://eligiopalacio.com/2018/01/24/las-malas-companias/)

La humanidad teme la vida extraterrestre ante la posibilidad de que lleguen de otros mundos a someternos. En últimas el temor es a la discriminación mayor, la de la esclavitud.

Para la semana entrante, recomiendo como destino turístico religioso Entrerríos – Antioquia, 60 kilómetros al norte de Medellín. Una gran oportunidad para apreciar el talento hecho realidad en las obras de NORMAN CARDONA RAMIREZ, EL ARTISTA https://eligiopalacio.com/2016/06/27/norman-cardona-ramirez-el-artista/

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¿POR QUIEN VOTAR?

¿POR QUIEN VOTAR?

Eligio Palacio Roldán

Nunca he sido uribista y creo nunca lo seré. Incluso no lo era cuando las gentes parecían desmayar ante su presencia, cuando los periodistas por convicción u oportunismo lo adulaban, cuando tenía el mundo a sus pies. Tampoco lo seré ahora y creo que jamás. La única forma sería que, Alvaro Uribe, cambiara su forma de estar en la política y emprendiera una verdadera cruzada en la lucha contra la corrupción, en Colombia, lucha que jamás dará porque nació, creció y ha vivido en sus entrañas, como casi todos los políticos colombianos.

En los años de su presidencia, cuando no soportaba la soberbia y la doble moral con que manejaba su gobierno, no desaprovechaba oportunidad para criticarlo. Un fin de semana, fui invitado por una amiga donde su familia, a uno de nuestros pueblos olvidados. El padre hablaba conmovido sobre los secuestros, en los que fue víctima de las Farc, de cómo había tenido que ceder a los violentos hasta que había llegado Uribe para salvarlo a él, su familia y a los habitantes de la zona, al país. Esa noche no tuve más remedio que escuchar y guardar mis opiniones.

El cuento viene a colación porque creo, hoy más que nunca, en el dicho popular “Cada uno habla de la fiesta según le vaya” (obvio, en la fiesta hay que tener principios). Y así como la familia de mi amiga tiene mucho que agradecerle a Uribe, algunos otros que conozco les sucede lo mismo con Petro e incluso con algún candidato de las Farc.

Si actuamos a conciencia, con sentido de Patria, seguramente encontraremos quien satisfaga nuestras expectativas. Pero más importante, es aceptar la diferencia en la percepción de los ciudadanos sobre los candidatos y las decisiones sobre votar por uno u otro. Nadie está obligado a pensar y sentir como uno y Colombia se enfrenta a un problema que parecía superado: la polarización política, el odio entre contrarios y hacia líderes de los diferentes partidos. La violencia política.

Para el Senado, hace mucho tiempo, descubrí un candidato que no me ha defraudado. Es Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático que, aunque suele caer en las exageraciones típicas de la izquierda, ha hecho un trabajo digno, concienzudo y documentado, en la oposición. También lo ha hecho Uribe, durante estos cuatro años, por eso ambos son importantes en el Congreso. Por Robledo jamás votaría como candidato a la presidencia. Para la Cámara, aún, busco a quien ayudar a elegir el próximo domingo.

En las consultas internas de los partidos políticos votaré por Marta Lucía Ramírez. Es inteligente, decente, eficiente, honesta. Es hora de que Colombia tenga una mujer en el primer cargo de la nación. (Ver ¿MARTA LUCÍA A LA SEGUNDA VUELTA? https://eligiopalacio.com/2017/11/30/10227/)

ANTES DEL FIN

La situación electoral es complicada y la abstención parece romperá récord el próximo domingo. Me contaban amigos proselitistas que, en esta campaña, han tenido que soportar cientos de improperios. La situación es grave no solo para Petro, Uribe o las Farc. La gente no soporta a la clase política. Quienes resulten elegidos tendrán que dar un giro en la forma de conducir al país. De lo contrario, la democracia en Colombia correrá un grave peligro.

Es hora de votar a conciencia y no por un tamal o $50.000.

Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/

LAS SECTAS POLITICAS

LAS SECTAS POLITICAS

Eligio Palacio Roldán

Cuando descubrí que la política existía me sentí clasificado con otra particularidad adicional a ser blanco, mono, buen estudiante, campesino. Era conservador. ¿Por qué? Pues porque esa era una característica familiar como las demás. Algo genético pareciera.

Después milité en ese partido político, era la “Reserva moral del país”, decían.  Si, era una reserva de las grandes y pequeñas castas que dominaron a Colombia en toda su historia, la reserva más añeja de la oligarquía colombiana. En una escena, la esposa de un religioso Senador de la República hacía ostentación de sus joyas y de su reciente viaje a Europa, en medio de unos campesinos ansiosos por obtener alguna ayuda, para calmar el hambre de sus hijos. Y bueno, eran poderosos, siempre cercanos a la iglesia y de una clase que se creía superior al resto de los humanos. Una secta que usaba a los pobres, con los que no se revolvía, para permanecer en el poder. Una secta que se creía elegida por Dios, que se sentía dueña de la verdad y de la moral pública. Para ellos la maldad y la corrupción estaban en el partido liberal.

Consciente de que el Partido Conservador era una secta, una “Comunidad cerrada, que  aparentaba promover fines de carácter espiritual, en la que maestros ejercían un poder absoluto sobre los adeptos” me alejé de esa organización.

Después me acerqué, sin militar jamás en él, al partido liberal. Y a pesar de decir ser el partido del pueblo, era una secta igual a la del otro partido. También la reserva moral del país, también dueños de la verdad y también, para ellos, la maldad y la corrupción estaban en el partido contrario.

Con la religión católica, que tenía las mismas características de los partidos políticos, eran  tres sectas las que giraban en torno a mi existencia. Hoy a cada una de ellas le han surgido múltiples competencias: sectas más pequeñas, más cerradas y con unos seguidores mucho más fanáticos, intolerantes y peligrosos que los anteriores.

La próxima contienda electoral tendrá muy poco elector libre, dado el desprestigio de la clase política,  y una guerra a muerte entre varias sectas, entre las cuales se elegirá el  presidente  de  Colombia. Entonces, las sectas “tradicionales”, partidos Conservador y Liberal, se sienten asustadas.

Los “libre pensadores” le temen a candidaturas respaldadas por sectas como las de la fanática religiosa  Viviane Morales, construida sobre la iglesia Casa sobre la Roca, del controvertido experiodista Darío Silva, recordado por su “lagartería” en el noticiero Noticolor, en el siglo pasado; la del ultra conservador y no menos fanático religioso, exprocurador Alejandro Ordoñez; la “del que diga Uribe”, una candidatura señalada por un hombre que se ve así mismo y que muchos otros ven como un Dios y algunos más como un demonio y que generó, a su alrededor, las dos sectas más grandes de Colombia, en este momento: la de los que lo aman y la de los que lo odian.

No miran con los mismos ojos otras candidaturas, respaldadas por otras sectas, igual de nefastas para el país que las anteriores, como la de Humberto de la Calle, criatura concebida en Cuba en el matrimonio Farc-Santos; la “made in” Venezuela de Piedad Córdoba, la de los dueños de la moral de los colombianos Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, la prefabricada, a punta de contratos, de Germán Vargas Lleras o la de más alto nivel de sectarismo: la de Petro, representante de los huérfanos de poder y canalizadora del resentimiento de siglos.

Lo que se viene es una guerra de sectas, muchas más que en tiempos pasados, por el poder concentrado en la Presidencia de la República, varias de las cuales, como es costumbre, desaparecerán para unirse al ganador a cambio de un “plato de lentejas”. Más que temerle a esas sectas hay que aceptarlas, cuestionarlas y, desafortunadamente elegir la más tolerante e incluyente. La menos descompuesta.

ANTES DEL FIN

La reelección presidencial fue la idea más nefasta para la democracia colombiana, en lo corrido del siglo XXI; lo fue la elección popular de alcaldes, en el pasado. Como se advirtió en su debida oportunidad, tener un presidente en campaña permanente, con todos los bienes del estado a su disposición, generaría corrupción. Ahí está: las tres ramas del poder público pagándose favores y manipulándose mutuamente, en una masa amorfa que hiede.

LAS CONDENAS DE LA PRENSA Y LA SOCIEDAD

LAS CONDENAS DE LA PRENSA Y LA SOCIEDAD

Eligio Palacio Roldán

Decía en una columna reciente que en un crimen no solo “muere” el asesinado y su familia sino el autor del mismo y los suyos. Hablaba de sucesos probados. Algo similar ocurre con los incriminados y con los  acusados de delitos como el robo, la extorsión y, uno de los más frecuentes en nuestra sociedad, de hoy: La corrupción. Sin pruebas definitivas la colectividad y la prensa condenan a los implicados.

Puede leer LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN”,    https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

Pero, ¿de dónde surgen estas condenas anticipadas? Básicamente de las filtraciones que hace la rama judicial, de las investigaciones que realiza, en lo que se conoce como “Justicia Espectáculo”; una justicia dañina dado el protagonismo, sin límites, que pretende encontrar y que induce a pensar en que importa más la imagen, la propaganda, que la realidad. De alguna manera es la extensión, a la justicia, de los “Falsos Positivos”, aquella práctica tenebrosa de los militares, en Colombia, bajo la presidencia de Alvaro Uribe Vélez  y el Ministerio de Defensa del hoy presidente Juan Manuel Santos, de asesinar  personas humildes, para hacerlas pasar por integrantes de las guerrillas de izquierda.

Puede leer LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2014/02/20/la-reeleccion-de-los-falsos-positivos/

Obvio que la ciudadanía debe conocer los hechos para poderlos rechazar y que la prensa debe ejercer su labor fiscalizadora sobre los comportamientos de la sociedad; lo que no es lógico es que se condene y se den por ciertas las faltas con tan solo indicios o acusaciones, que pueden ser desvirtuadas dentro del proceso probatorio.

Establecer la culpabilidad de alguien es muy difícil dadas las diferentes variables que influyen y justifican el comportamiento humano  y la complejidad del derecho colombiano. De ahí, que solo se puede establecer una condena o no con el fallo de un juez. Fallos que pueden ser controvertidos pero que se sustentan en la aplicación de la Ley.

Ver y comprender la propia realidad es bien complicado, mucho más lo es saber la del Otro. Para ello se establecieron las normas, quien las interpretara y quien las aplicara y con base en ellas se ejerciera Justicia. En la sociedad global ese papel de equilibrio ha sido cercenado por los generadores de opinión que no siempre tienen la formación y/o los elementos para ello.

En el transcurso de la existencia todos podemos hacer parte de una investigación judicial y/o administrativa y eso no nos convierte en culpables. Sin embargo esta premisa no se cumple en Colombia, donde la falta de discreción de las autoridades investigadoras ha llevado a la picota pública a más de un inocente. ¿Por qué no esperar el fallo del juez para divulgar la información?

Esta falta de discreción solo parece ser una práctica de la rama judicial, Procuraduría y Contraloría. Afortunadamente, otros entes de Control como las superintendencias y la DIAN parecen ser más pulcras en el tratamiento de la información. De no ser así, el caos sería total: ¿Qué tal la DIAN divulgando las investigaciones por evasión, elusión y contrabando que realiza a diario y que los empresarios fueran condenados en los titulares de los medios de comunicación?

Puede leer GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO… https://eligiopalacio.com/2017/07/04/gustavo-villegas-quien-este-libre-de-pecado/

Es un hecho que los colombianos hemos perdido la confianza en nuestra clase dirigente. ¿Qué tan culpables es ella por su accionar y qué tanto los entes investigadores y los medios de comunicación por la ligereza en el tratamiento de la información?

Qué difícil es una decisión de un funcionario público ante el asecho de los enemigos políticos, las mafias de la corrupción y el juicio de los medios de comunicación y de la comunidad.

ANTES DEL FIN

Muy compleja la situación en el vecino país de Venezuela. Reprochable el apoyo y/o el silencio de la izquierda colombiana. Preocupante que podamos caer en un gobierno similar al de Maduro y, sin embargo, Petro crece en las encuestas. ¡Qué horror!

LECCIONES DE LAS ELECCIONES

LECCIONES DE LAS ELECCIONES
Eligio Palacio Roldán
  1. La derrota de Uribe no significa un triunfo del gobierno frente a los diálogos de paz

No lo significa porque este tema tan importante para el gobierno no hizo parte de la agenda local. Grave: los colombianos parecen pensar que la paz es un problema de Santos y no un problema de cada uno de los habitantes del país.

  1. El carisma de Uribe pierde frente a la maquinaria de Vargas.

Alvaro Uribe Vélez es el hombre más carismático entre los colombianos, he visto hombres y mujeres temblar, suspirar y desmayarse ante su presencia. No obstante poco puede hacer sin la mermelada y la burocracia que ofrece un sistema presidencialista como el nuestro. Ni siquiera en Antioquia, donde se le idolatra, pudo frente al gobierno Santos, encarnado en Germán Vargas Lleras.

  1. A pesar de la derrota, Uribe tiene mucho que darle a Colombia

La ascendencia del expresidente sobre miles de colombianos y el conocimiento de los intríngulis del poder pueden hacer mucho por la moralización de las costumbres políticas del país. (Ver UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD http://wp.me/p2LJK4-H4)

  1. Los votos no se endosan.

Una cosa es seguir al lider, otra bien distinta es seguir a quien el líder señala. Son pruebas Uribe con Vélez Uribe y Fajardo con Federico Restrepo.

  1. Medellín y Bogotá votan con independencia

En Bogotá no importaron las presiones de Petro, ni las de su burocracia para conservar sus cargos públicos; En Medellín, ni el candidato del alcalde, ni el de Uribe, ni el del gobernador ganaron.

  1. A mayor independencia económica mayor independencia política

Las ciudades o los municipios donde la economía es algo más que la burocracia votan con mayor independencia. Por esa razón es más fácil lograr este objetivo democrático en las grandes ciudades que en nuestros míseros pueblos.

  1. Medellín se independiza de Antioquia

En la elección del gobernador la capital paisa también mostró su independencia, la independencia de quien tiene como valerse por sí mismo. Luis Pérez supo jugar y logro sembrar esperanzas entre los restantes 124 municipios, que dependen de la ayuda del gobernador, para salir adelante. La mayoría de los movimientos políticos municipales estaban con el seguro ganador, según las encuestas.

  1. Las ideologías cedieron ante los intereses electoreros.

Es difícil determinar la ideología de un candidato. No se defienden ideas, se logran adhesiones cambiando el discurso para complacer a las audiencias. Ver LAS CONTRADICCIONES DEL CANDIDATO LUIS PÉREZ http://wp.me/p2LJK4-1mZ

  1. El fin justifica los medios

Los integrantes de los partidos políticos juegan a lo que sea con tal de continuar en el poder. Ver EL CONSERVADOR: UN PARTIDO CON VOCACIÓN DE PODER http://wp.me/p2LJK4-1j5

  1. Muchas encuestas no consultan la opinión, manipulan la opinión

Quedó claro que hay tantas encuestas como intereses en manipular la opinión. Se pierda credibilidad como se perdió en el estado hace mucho tiempo, por mentiroso.

  1. Colombia es un país político

Durante el clímax electoral nadie recordó el problema en la frontera colombovenezolana, los diálogos de paz o la crisis económica del país.

 12. Es mejor ganar que perder

El domingo en la noche y esta semana se han visto unas caras muy alegres y otras muy tristes. Para unas y otras la vida sigue igual.

  1. No sabemos perder, tampoco ganar.

Estar feliz o triste frente a los resultados electorales es normal. No es normal emprenderla contra el otro y acrecentar los odios entre los colombianos.

ANTES DEL FIN

Vox populi, vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios. Dios se ha pronunciado, entonces en los comicios electorales. Nuestro deber apoyar esa decisión y colaborar a los gobernantes con nuestra acción en pro de las buenas obras y nuestra oposición ante los hechos de corrupción y desgreño. Ese es el deber ser de cada colombiano.

¿POR QUIEN VOTAR EN ELECCIONES? (PARTE I)

¿POR QUIEN VOTAR EN ELECCIONES? (PARTE I)
Eligio Palacio Roldán
“… y por eso se repiten, también, los mismos apellidos, los mismos perfiles, los mismos biotipos. Y, los mismos bobos…”
LAPARIO – EL PUEBLO DE EL VIAJERO http://wp.me/p2LJK4-w4

DON CARLOS 047

Esta semana quería retomar mi serie de cuentos que se inició, hace varios años, con las líneas que encabezan esta columna. Sin embargo, el tiempo de elecciones que vive Colombia me lo impidieron; o, más bien, me impulsaron a seguir con el mismo tema desde la realidad.

Colombia cuenta con más de doscientos años de historia, historia de avances, desde luego, pero también de  desigualdades, de injusticias.  El problema no es que ellas existan, el problema es que se repitan de generación en generación y hagamos muy poco por modificar las estructuras que las producen. Una de ellas, obvio, nuestra organización política.

Es bien sabido que nuestra democracia ha servido para elegir siempre a los mismos o a las mismas familias y entonces en la política colombiana y en el gobierno “… se repiten también, los mismos apellidos, los mismos perfiles, los mismos biotipos… “… Allí todos los vivos ocupan el lugar de los muertos, los hijos tienen los mismos nombres de los padres, los mismos gestos, las mismas formas de ser y de actuar”.

Y, claro, también se repiten las mismas circunstancias generadoras de discordia y los mismos protagonistas de la violencia y las mismas guerras (LA GUERRA EN COLOMBIA (VIDEO) http://wp.me/p2LJK4-zE).

27 años de historia lleva en Colombia la elección popular de alcaldes y gobernadores y la tendencia, entre electores y elegidos, es similar a la descrita con el gobierno central: los mismos con las mismas. Situación que se agrava con la reelección de los mandatarios locales, que no prohíbe la constitución, y con la democratización de la corrupción (http://wp.me/p2LJK4-wL).

Y nos quejamos, y nos quejamos, de la falta de renovación de nuestra clase dirigente, sin entender que el problema está en los electores. Cuando surge alguien nuevo en la política lo despedazamos de inmediato con nuestras ácidas críticas: decimos que no tienen experiencia, que no tienen las capacidades necesarias para desempeñar un cargo tan importante, que no pertenecen a una buena familia, que es “querido” pero no para ser alcalde, que los apellidos no le ayudan y, bueno, seguimos eligiendo a los mismos o a uno de sus hijos o de sus nietos por nefasto que haya sido su mandato. Porque, entre otras cosas, no tenemos memoria.

Y, claro, como decía Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y lo mismo es seguir eligiendo a los de siempre, asegurándoles el poder por  los “siglos de los siglos”, no brindarle  la oportunidad a seres diferentes, con otras ideas, con raíces distintas, con otras formas de ser y de estar en el mundo. Es decir, prefiriendo lo malo conocido a  lo bueno por conocer, evitando correr riesgos.

La actitud descrita era propia y lógica de las generaciones que conformaron la vieja clase política. Lo que resulta paradójico, es que los jóvenes persistan en el error. No se ve una evolución en el pensamiento, tal parece que les es imposible apartarse de lo que aprendieron de sus mayores.

Colombia ha tenido algunos casos exitosos de gobierno cuando se eligen personas diferentes a las de los apellidos tradicionales, como el caso de Mockus en Bogotá y Fajardo en Medellín, también cuestionables como el caso de Petro en la capital. No obstante, arriesgarse siempre valdrá la pena.

ANTES DEL FIN

Son ocho días para analizar, escuchar, ver, oler y desprendernos del karma de elegir a los mismos. Hay que dar la oportunidad a gentes distintas en las JAL, Concejos, Asambleas, Alcaldías y Gobernaciones.

No más corruptos, no más parapolíticos en cuerpo ajeno.

LOS REENCAUCHADOS DEL 2013

LOS REENCAUCHADOS DEL 2013
Eligio Palacio Roldán
En el desaparecido programa de televisión Los Reencauchados, se inflaban y desinflaban muñecos de látex que representaban los personajes de la vida nacional. Esos muñecos se hinchaban según su popularidad; pues bien, lo mismo ocurre con los seres de carne y hueso. Los siguientes fueron los personajes que recibieron aire al finalizar el año 2013:

Nohemí Sanín: Una inteligente y promisoria figura de la política colombiana, de finales del siglo pasado, se dejó absorber por la burocracia a tal punto que perdió toda su credibilidad entre los colombianos; en especial con su abdicación ante el gobierno Uribe al que colaboró en uno de los mayores errores de la democracia colombiana: La Reelección Presidencial. Luego de esta “brillante” idea, fue descartada para darle continuidad al gobierno que promovió y fue sometida al escarnio público por su eterno rival Juan Manuel Santos y por la prensa abyecta del momento. Luego nadie le prestó atención, y muchos la trataron de loca, cuando advirtió que en el trasfondo del desafortunado fallo del Tribunal de La Haya, que recortó nuestro mar en el área de San Andrés y Providencia, había intereses de la China. El tiempo (No propiamente el periódico) terminó dándole la razón y muchos se preguntan, con mayores razones que antes, si el uribismo y Colombia no tendrían un mejor presente si la elegida de Uribe hubiese sido ella y no Santos. Su ascenso ante la opinión pública se debe, entre otros, a sus acertados análisis en el programa HORA 20 de Caracol Radio.

Horacio Serpa:
Uno de los hombres con mayor experiencia en la política colombiana vio perdidas las esperanzas de llegar a la Presidencia de la República, como consecuencia del irrestricto apoyo al narcogobierno de Ernesto Samper. Pretendiendo terminar su carrera política, de manera decente, fue gobernador de Santander con alguna figuración en el ámbito nacional, durante el gobierno Uribe. Ahora, con más de 70 años de edad, se reencaucha gracias a la ascendencia del samperismo en el actual gobierno y con la llegada al poder del Partido Liberal después de doce años de limitaciones burocráticas. Pareciera que la política le dará la oportunidad de una revancha, en las próximas elecciones parlamentarias, superando, quizás, a Alvaro Uribe quien lo derrotara en las elecciones presidenciales del año 2002.

Andrés Pastrana:
Luego de terminar su gobierno como uno de los presidentes con menor favorabilidad en la historia de Colombia, como consecuencia de un fallido proceso de paz, similar al que se adelanta en la actualidad, pero con un ejército debilitado, una guerrilla fortalecida y una prensa en contra; parecía resignarse a permanecer en el ostracismo hasta que con su libro “Memoria Olvidadas” retomó en gran medida el sitio que le pertenece en la historia; contó para ello, con el apoyo del embajador de Estados Unidos y del exjefe de la DEA de la época, en el país, que respaldaron sus afirmaciones sobre al narcodemocracia de la era Samper. Sin embargo, el efecto pudo ser mayor si el gobierno no se hubiera atravesado con informaciones sobre el diferendo con Nicaragua y los medios no estuvieran endulzados y manipulados por el gobierno y el samperismo.

Ernesto Samper:
Recibió aire, mucho aire, el expresidente que mayor vergüenza ha generado a Colombia, en su historia. A pesar de haberse demostrado la relación de su campaña con el narcotráfico se mimetizo, ladinamente, y fue adquiriendo poder en el gobierno Uribe y ahora es el poder tras el poder en el gobierno Santos y, por su puesto, en varios medios de comunicación. De la mano de Serpa, volverá a ser el líder del partido liberal.

Juan Manuel Santos
Y se reencauchó el presidente gracias a las encuestas, la prensa y las Farc. Luego de una pérdida de favorabilidad, que lo acercó a las cifras de Pastrana en su gobierno, ocasionada por sus erráticas decisiones, logró aparentemente reconciliarse con parte de la opinión pública; y así como un día las Farc eligieron a Andrés Pastrana con un espejismo de Paz, hoy parece hará lo mismo con Santos. Un muy buen manejo del optimismo iluso de los colombianos parece acercarlo al Belisario de la década del ochenta con el Si SE PUEDE, en contra del no es posible del expresidente López. Hoy los protagonistas son Santos y Uribe. Además el presidente ha sabido aceitar muy bien su maquinaria y por ello parece imposible que alguien pierda una reelección en este país.

Petro:
También parece reencaucharse el alcalde de Bogotá gracias a la torpeza de sus enemigos: El Procurador y Miguel Gómez Martínez. La historia no se puede forzar; ella sería la encargada desinflar a Petro ante la opinión pública, por su pésimo gobierno; pero los deseos de sus enemigos de cambiarla a su antojo lo convirtieron en una víctima y lo dejarán fortalecido y con opciones presidenciales.

ANTES DEL FIN:
En una próxima columna analizaremos los desinflados, a punto de ser empacados en la maleta del olvido.

Complete usted mismo la lista de los reencauchados.