ACEPTACIÓN – CRISTIANISMO, RESENTIMIENTO – PETRISMO
Eligio Palacio Roldán
Los mayores de cincuenta años conocimos una sociedad que toleraba las diferencias de clase que, en últimas, no eran tan extremas como las actuales dado el incipiente desarrollo del mercado de bienes y servicios, los medios de transporte y de información y, obvio, un menor poder adquisitivo. Esas diferencias de clases tampoco se alcanzaban a percibir dadas las limitaciones de los medios de comunicación, limitaciones que se derrumbaron, para siempre, con la llegada de la internet y las redes sociales.
Hoy, a través de las redes sociales, en los lugares más alejados, inhóspitos y empobrecidos de Colombia y el mundo, el ser humano percibe como viven los pobladores más ricos del planeta y, a diferencia de ayer, no actúan con la aceptación de inspiración cristiana cimentada en expresiones como «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.» — Lucas 9:23
De alguna manera, la religión era el catalizador del descontento individual y colectivo del ser humano a nivel personal y social; “el opio del pueblo”, diría Marx. Ahora, ese catalizador no es suficiente. En Colombia, además de la marcada diferencia de clases, el ocaso del catolicismo y el desarrollo de los medios de comunicación y las redes sociales, la sociedad ha sido permeada por el narcotráfico como forma de hacer dinero rápido.
El escenario descrito resulta siendo el perfecto para alimentar el resentimiento como arma política y en el papel protagónico, de la obra, aparece el actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, sembrando cizaña con expresiones como “»El problema es que a la ‘gente de bien’ le molesta que el que sirve el café ahora tenga derechos, que la trabajadora doméstica sea igual ante la ley.” o «La oligarquía colombiana es una casta de privilegiados que ha construido su riqueza sobre la base del despojo y la sangre del pueblo.»
Una sociedad resentida es una sociedad enferma, que actúa normalmente bajo premisas como el desquite, la venganza, el ánimo destructivo, que no hace nada diferente a denigrar del otro para justificar su desgracia. Esa sociedad es la que avanza en Colombia a pasos agigantados y seguramente elegirá al próximo presidente de Colombia.
El resentimiento es tal que los ciudadanos no entienden razones y pruebas con las que se demuestra la catástrofe del actual gobierno colombiano. Ese resentimiento los tiene enceguecidos y quizás ya no alcancen a ver lo que sucede, tendrán que transcurrir décadas enteras para entenderlo y para modificar ese comportamiento. Tal vez siglos. Un verdadero desastre para Colombia, tan solo comparable con los de Cuba o Venezuela, desastres inspiradores para el candidato Iván Cepeda.
ANTES DEL FIN
Ridícula, grotesca y risible la campaña de Sergio Fajardo a la presidencia de la república, que copia la de Regina 11, del siglo pasado. Definitivamente el exalcalde de Medellín es un fiasco y no tiene mayores posibilidades de ser presidente de Colombia.
El turismo religioso gana terreno en la economía colombiana.
Un desastre la televisión abierta en Colombia.
Bien el nuevo sistema de Caracol Radio As Deportes. No es una idea novedosa, pero es entretenida. Antes fue Radio Deportes y Antena 2de RCN.
¿Le habrá funcionado a Caracol Radio la estrategia de dejar una sola cadena de noticias y sacrificar al mítico 6AM para darle paso a Julio Sánchez Cristo? Lo dudo.
Muy bien estructurado Noticias Caracol, formidable la unidad investigativa liderada por Ricardo Calderón.
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