PETRO Y LOS DEMÁS

PETRO Y LOS DEMÁS

Eligio Palacio Roldán

Hace dos años escribí una columna donde analizaba como los grupos políticos de nuestro país, tanto los de izquierda como los de derecha, hacían méritos para que en Colombia se instalará un gobierno similar al del vecino país de Venezuela. Con el transcurrir de los días esas tareas se han ido perfeccionando y hoy tenemos como más seguro presidente del país a Gustavo Petro, un aventajado alumno del dictador Hugo Chávez Frías.

Puede ver LAS TAREAS DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA https://eligiopalacio.com/2019/11/03/las-tareas-de-la-izquierda-y-la-derecha/

Y es que además de estar haciendo y haciéndole, los de derecha, una muy buena campaña llena de promesas incumplibles e inexactitudes que tienen eco en una población empobrecida, embrutecida y ambiciosa de poder y dinero sin mucho esfuerzo, los candidatos de derecha y los que se dicen de centro y centro izquierda son desconocidos, desabridos, torpes y pobres de ideas.

Alejandro Gaviria, de quien escribí podría ser el mejor candidato, se desdibujó con las críticas a su labor como Ministro de Salud del gobierno Santos, sus declaraciones erráticas y las negociaciones fracasadas con Cesar Gaviria y el Liberalismo que lo hicieron ver como otro mercader de la política. Sergio Fajardo se derrumbó, como amenaza con hacerlo la Biblioteca España en el barrio Santo Domingo Savio de Medellín construida bajo su gobierno, por su ambivalencia, falta de carácter y por el respaldo del sector político que lidera el expresidente Juan Manuel Santos. La candidatura de Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, nació muerta por su cuestionada campaña anterior y porque el Uribismo ya no despierta el fervor de otros días. Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga tiene serios cuestionamientos por corrupción y no tiene reconocimiento nacional. Federico Gutiérrez fue un mal alcalde para Medellín más preocupado por figurar en redes sociales y medios de comunicación que para gobernar, no tiene el suficiente reconocimiento nacional y el supuesto apoyo de Álvaro Uribe no le favorece porque su liderazgo limitado no tiene como hacerle frente al rechazo que produce ese respaldo.

Además de estos candidatos que no llenan las expectativas, que en vez de restarle al candidato Petro le suman, está una veintena más que ni fu ni fa. De ellos podrían tal vez despegar Juan Carlos Echeverry, para mí el mejor de todos, y Alejandro Char, dado que es de la costa y la maquinaria que tiene a su disposición.

En conclusión, mientras que los movimientos democráticos de derecha, centro e izquierda con todos sus matices se encuentran perdidos, tratando de encontrar un candidato, Gustavo Petro hace campaña desde hace muchos años y si hoy fueran las elecciones, estoy seguro, sería el nuevo presidente de Colombia a pesar del temor infundado o no al castrochavismo. La situación a la que nos ha llevado nuestra clase política es la misma de la Venezuela de los años noventa que dio paso al primer gobierno Chávez. Y la verdad, estábamos advertidos y no hicimos nada por evitarlo.

ANTES DEL FIN

La situación del mercado y el transporte mundial, la economía y el desabastecimiento de la población preocupa. También el COVID-6 que, a pesar de las vacunas, no termina.

Ahora sí, con escasez de luces y adornos para el época, llega la Navidad, la segunda en tiempos del coronavirus.

Puede ver: NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/

LA IGNORANCIA, LAS PROTESTAS Y LA POLÍTICA

LA IGNORANCIA, LAS PROTESTAS Y LA POLÍTICA

Eligio Palacio Roldán

“Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes.”

Cleóbulo de Lindos – (s. VI a. C.-s. VI a. C.) Filósofo griego. Uno de los siete sabios de Grecia.

Decían los críticos de los gobiernos colombianos, tal vez, de los últimos cien años, que a la clase política no le convenía tener un pueblo educado porque así sería más complejo manipularlo. Creo que esos críticos, casi siempre de izquierda, tenían la razón; lo que no se esperaban era que esa ignorancia, con el transcurrir, de los años, iba a favorecerlos. Lo que tampoco conocían los de la derecha, que casi siempre gobernaron al país, era que el no invertir en educación y sostener unos profesores funestos, protegidos por Fecode, y mantener el oscurantismo entre las gentes, era entregar el país a los charlatanes.

La ignorancia es “falta de conocimiento” y de capacidad para dilucidar alguna parte, aunque sea mínima, de la realidad. Charlatán es un embaucador; alguien que “engaña o alucina, prevaliéndose de la inexperiencia y el candor del engañado”; es decir, del ignorante.

Esta semana, en alguno de los informativos radiales de la mañana, entrevistaban personas comunes y corrientes sobre las motivaciones para continuar protestando; algunas exponían causas que lo justificaba, pero otras hacían gala de su ignorancia. Decían, por ejemplo, que seguían marchando porque estaban en contra del proyecto de reforma tributaria, proyecto abortado desde el tres de mayo, unos ocho o diez días antes.

Ignorancia y manipulación por parte de charlatanes.

Pero si es hasta jocoso pelear contra algo que no existe, como el Quijote contra los molinos de viento creyendo eran gigantes; deplorable resulta hacerlo porque el gobierno nos quiera ayudar con subsidios. Y es que, el proyecto de reforma tributaria, favorecía a los que protestaban y era adverso a quienes se tienen que resguardar hoy de quienes protestan (la clase media). Paradojas de nuestra Colombia.

Singularidad, también, que los medios de comunicación y la ciudadanía renieguen de la clase política; pero cuando llega un técnico a la presidencia como Duque, luzcan desconcertados y asustados con la situación. Es decir, prefieren seguir en manos de los políticos tradicionales… de los charlatanes.

Ahora, cientos, miles de colombianos, esperan con ansias el triunfo de la izquierda en las elecciones presidenciales de 2022. Muchos ya se ven viviendo en una Cuba o en una Venezuela imaginarias que tienen como símbolo, a pesar de las dificultades que atraviesan. Sueñan con maná cayendo del cielo. Otra vez la ignorancia y los charlatanes vendiendo una realidad que solo existe en sus calenturientas cabezas.

Puede leer y ver RETAZOS DE LA HABANA – CUBA https://eligiopalacio.com/2021/01/29/retazos-de-la-habana-cuba/

ANTES DEL FIN

“El tiempo pasa y se nos va la vida…” ya llevamos más de un año en los Tiempos del Coronavirus”. Muchos aprendizajes que pareciera no conducirán a ninguna transformación positiva de la sociedad. Más bien los años pasan, se va la vida y el tiempo se pierde en luchas de poder estúpidas.

Dolorosa pero excelente oportunidad para investigar sobre la trasmisión de coronavirus, en las aglomeraciones por las protestas. ¿Será que alguien saca alguna conclusión positiva en medio de tanta tragedia?

ATRAPADOS EN MEDELLÍN

ATRAPADOS EN MEDELLÍN

Eligio Palacio Roldán

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Medellín

«Desde los tiempos de Pablo Escobar, haciendo eco de “El Sueño de las Escalinatas”, de Zalamea: Crece, crece, crece la delincuencia».

TAXISTA 1

“Vivía en Maracaibo con mi esposa y mi hija. Trabajaba en las petroleras, pero se acabaron  y me quedé sin que hacer…

Me vine a Medellín y ahora manejo este taxi. Viví allí arribita en la Comuna pero la violencia me hizo huir a Bello y ahora no sé qué hacer.

En Venezuela nos acosa el hambre, aquí la muerte. Estamos atrapados”.

TAXISTA 2

“La situación es muy difícil… Dicen que en Belén Rincón no quieren ver más venezolanos…

Es que son muy dañinos.”

Efectivamente, dos venezolanos fueron asesinados en las últimas horas. (https://www.minuto30.com/fotos-y-video-dos-venezolanos-fueron-asesinados-en-belen-la-capilla/827376/)

Hago un rastreo en internet y son varios los venezolanos que han encontrado la muerte en Medellín.

La  primera conversación fue del nueve de mayo de este año. La segunda, hace unas horas. En ambas se refleja la angustia de los exiliados de Venezuela en Medellín y el dramatismo de la realidad que enfrentan aquí y allá. También nuestra propia realidad. La realidad del miedo.

Y es que mientras en el año 2018 se registraron 626 homicidios, (https://www.elcolombiano.com/antioquia/seguridad/balance-de-homicidios-en-medellin-durante-el-2018-ML9962824), en el primer cuatrimestre del 2019 la cifra alcanzaba las 231 muertes violentas ( https://www.eltiempo.com/noticias/homicidios-en-medellin) y hasta el 13 de mayo se contabilizaron 33 más (https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/hallan-restos-humanos-en-costales-en-zona-rural-de-medellin-361366).

El temor cunde por todos los barrios de la ciudad, los atracos se multiplican. Las recomendaciones se escuchan, se sienten: «No se demore mijo, cuidado habla por celular en la calle, no mantenga mucho dinero en los bolsillos, solo saque las tarjetas débito y/o crédito cuando las vaya a utilizar, no utilice joyas», etc.

La ciudad se desangra en medio de la incapacidad del Estado para controlar las bandas delincuenciales que manejan la distribución y comercialización de drogas ilícitas, las mismas que, en combos, se disputan los territorios y que exigen dinero a las gentes por tener un pequeño negocio, parquear un carro o simplemente transitar por las calles como es el caso de los taxistas y los conductores y/o dueños de buses. La delincuencia común hace lo que se le antoja. Mueren deportistas, artistas y en general gentes de bien. Las familias se llenan de luto.

Y mientras tanto, el país se enredó en un fallido proceso de paz que solo garantiza poder e impunidad a un grupo reducido de dirigentes de las Farc. Unos ancianos que se cansaron de estar en el monte y decidieron morir con la tranquilidad de quien pareciera no tener pecados, saneando sus fortunas, sin ningún reconocimiento de sus delitos, ni resarcimiento a sus víctimas y con la protección de la JEP, como en el caso de Jesús Santrich.

Puede ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/.

Hoy el gobierno nacional y los locales de Medellín y Antioquia anuncian una nueva estrategia para solucionar el problema de la inseguridad en el Valle de Aburrá. Esta estrategia sucederá a las anteriores y será la predecesora de otras más que no solucionarán nada, porque lo único cierto es que, desde los tiempos de Pablo Escobar, haciendo eco de “El Sueño de las Escalinatas”, de Zalamea: Crece, crece, crece la delincuencia. Y se esparce por Medellín, Antioquia y Colombia como los cultivos ilícitos, la corrupción, la cultura del narcotráfico y el dinero “fácil”.

ANTES DEL FIN

¿Ser el candidato de Fico, Federico Gutiérrez, si será una buena estrategia para lograr conseguir seguidores, en una campaña para la elección a la alcaldía de Medellín?

La JEP – Jurisdicción para la Paz, volverá a resucitar a Uribe y a Fortalecer, aún más, la derecha colombiana. Hasta “La Paz de los Viejitos” está lejos, muy lejos. Sin un mínimo de justicia la situación política, social y económica del país será cada vez peor.

Excelente el nombramiento de Gustavo Gómez como director de 6AM, de Caracol Radio, pero ¿no habrá perdido su brillo, en medio del humor ramplón de La Luciérnaga?

SEMANA SANTA, DOBLE MORAL Y MOCKUS.

SEMANA SANTA, DOBLE MORAL Y MOCKUS.

Eligio Palacio Roldán

Así de simple, Mockus violó las normas, por decir lo menos.

En los días de la infancia me llamaba mucho la atención lo que sucedía en las ceremonias de Semana Santa: las gentes estrenaban ropas y trataban de mostrar su mejor presencia y acudían a los diferentes escenarios como quien va a presentar su mejor función. Mientras hacían larguísimas filas, el Jueves Santo, para recibir la comunión, se escuchaban todo tipo de comentarios y el público aprobaba o reprobaba a los demás, en medio de críticas y comentarios sobre su vida, obra y milagros. Más que un encuentro religioso,  era un evento social. Bueno, muchos dicen que sigue siendo igual. Van al teatro, dice mi hermana.

La historia viene a cuento porque es una muestra de la doble moral que impregna todos nuestros aconteceres. Nos decimos buenos, nos creemos buenos y para cerciorarnos  señalamos al otro, criticamos al otro, condenamos al otro. Y como cantara Alberto Cortez (Q.E.P.D.), “Y olvidamos que somos, los demás de los demás”.

Impera la doble moral y doble moral es, también, pasar de largo las faltas de quienes queremos o seguimos. Es así como un uribista no acepta una falla de su líder por evidente que sea, un seguidor de Petro hace lo propio y así sucesivamente. Y ellos mismos, juzgan según sus conveniencias: Una protesta contra Maduro es buena para Uribe y mala para Petro; una contra Duque es mala Uribe y excelente y hasta propiciada por Petro. Y ni hablar de la posición del exalcalde de Bogotá frente al paramilitarismo en el vecino país de Venezuela.

Son problemas de las extremas, dirán los que se creen de centro. Pero los de centro caen en lo mismo: El caso más reciente, el de Antanas Mockus, a quien quieren declarar inocente descalificando a quienes los denunciaron.

En diferentes escenarios y con bastante frecuencia explico que no conozco la verdad, que la verdad no existe, pero que, por eso mismo, los seres humanos llegamos a acuerdos mínimos que nos permiten entendernos. El más complejo de ellos es el lenguaje y a partir de allí, cientos de pactos. Eso son las leyes: acuerdos mínimos para establecer fronteras para lo legal y si se traspasan esos límites pues se está faltando a la ley, por bien intencionado que sea.

El editorial de El Espectador, afirmaba el pasado domingo que “La Sección Quinta del Consejo de Estado “canceló” la credencial que acreditaba a Antanas Mockus como congresista. Según el tribunal, su elección está viciada de nulidad. Esto se debe a que Corporvisionarios, entidad que el excongresista fundó y del cual fue representante legal, celebró un par de contratos con el Estado a menos de seis meses de las elecciones de Congreso. Eso significa que el régimen de inhabilidades le aplica a Mockus y no podía participar como candidato”.

Así de simple, Mockus violó las normas, por decir lo menos. Lo demás es que el exalcalde es un político más, proclive a la mermelada con la que en gran medida ha sostenido su fundación Corpovisionarios.

“Pero el contrato entre Corpovisionarios y el ICBF no es el único contrato directo entre la mencionada corporación y el gobierno Santos. El contrato directo más costoso celebrado entre el gobierno Santos y Corpovisionarios fue realizado en 2016. Este contrato fue realizado entre el Ministerio de Vivienda y la Corporación de Mockus. El costo de este contrato fue de COL  $2.281.580.000”  (Ver https://es.panampost.com/panam-staff/2017/03/27/politicos-fundaciones-corporaciones-y-contratos-en-el-gobierno-santos/?cn-reloaded=1)

A todas estas, ¿la activa campaña de Mockus a favor del Plebiscito sobre los Acuerdos de Paz con las Farc, serían la causa o la consecuencia de los contratos de Corpovisionarios con el gobierno Santos?

ANTES DEL FIN

Yo también hago parte de la doble moral de los colombianos. Bueno, de los humanos. Me voy a Semana Santa a Entrerríos-Antioquia a “Ver, que veo”. Aquí una muestra de lo que se debe ver: https://eligiopalacio.com/tag/semana-santa-entrerrios-antioquia/page/2/

¿DUQUE UN PRESIDENTE DISTINTO?

¿DUQUE UN PRESIDENTE DISTINTO?

Eligio Palacio Roldán

El presidente de Colombia, Iván Duque, se parece a los expresidentes Cesar Gaviria (1990–1994) por su juventud e inexperiencia, a Ernesto Samper (1994-1998) por no tener “luna de miel” con el electorado y por la oposición fortalecida a sus gobiernos, a Andrés Pastrana (1998-2002) en el rechazo injustificado de la prensa y en la falta de química con las gentes de menores recursos, a Uribe en algunas posiciones cavernícolas y en un gobierno diseñado para favorecer a los empresarios, a Santos en su falta de votos y una deuda con el mismo mentor: Uribe.

Tiene mucho de todos y una gran diferencia: “La mermelada”, que tiene y esparce con discreción, no ha sido suficiente para saciar la voracidad de una clase política, que no se satisface fácilmente como consecuencia de las concesiones que hicieron los dos anteriores mandatarios para mantenerse en el poder, por un segundo período consecutivo. Se suma a este panorama la crisis venezolana y una izquierda tan fortalecida y con métodos de lucha tan retrógrados como la de los años setenta, del siglo pasado.

Como resultado de las anteriores situaciones, realmente, por primera vez, desde el surgimiento del  Frente Nacional, a mediados del siglo pasado, se tiene en Colombia un Congreso que no le marcha a las iniciativas del ejecutivo, como respuesta a la “mermelada” y lo que para muchos es una catástrofe, podría ser el escenario perfecto para que se desarrollara por fin nuestra democracia y, en consecuencia, una bendición  para el país.

Y lo puede ser, porque nuestra Carta Política está cimentada teóricamente en la división de los poderes. División que no funcionaba porque se absorbían entre si, haciendo un bloque que propiciaba y generaba corrupción.

El mejor ejemplo de cómo debe funcionar una democracia es la forma como se desarrolla la objeción del presidente a seis artículos de la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la PAZ (JEP), objeción que el mandatario estaba en todo su derecho a hacer, si a bien lo consideraba, pues así lo indica nuestro ordenamiento jurídico; objeciones que el Congreso debe considerar y apoyar o no, si a bien lo considera y, si las apoya, la Corte Constitucional tendrá a bien declarar o no la constitucionalidad de lo aprobado en el Congreso, si a bien lo considera.

La situación es clara y es una oportunidad para enaltecer nuestra democracia si las tres ramas del poder público, a bien lo tienen.  Y ahí está el secreto: Tenerlo a bien. Es decir, que en sus actuaciones prime el análisis y las mejores intenciones por el futuro del país. Quien gane o quien pierda es secundario. Lo importante es que gane Colombia y eso se logra más fácil si hay independencia de poderes. Una independencia que alarma a una sociedad que no sabe que es eso, que se ha acostumbrado a la unanimidad, sin importar que haya sido conseguida corrompiendo las tres ramas del poder público. Y si al presidente Duque le niegan las objeciones o cualquier proyecto que presente al Congreso, no deberá sentirse derrotado sino con un presidente que defiende la democracia.

Obviamente se está pensando en que las decisiones de uno u otro órgano del poder público actúe pensando y luchando por el bienestar del país y eso, claro, pude ser utópico. Pero, creo, Duque está marcando la pauta correcta.

Ser vencido en franca lid no es una derrota.

ANTES DEL FIN

Una de las críticas más frecuentes al presidente Duque es su apoyo a la oposición al gobierno venezolano. Pareciera que sus opositores, en esta materia, no vivieran la realidad de hoy en Colombia: no hay ciudad ni poblado, por pequeño que sea, al que no hayan llegado venezolanos en búsqueda de trabajo. La diáspora venezolana arrasa con el empleo y la calidad del mismo para los colombianos. No sé por qué el Dane no registra aun lo que esto significa para el país, en cifras.

Los venezolanos están desplazando a los colombianos hasta en los buses, de nuestras ciudades, como cantantes.