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¿CUÁNTO GANÓ, CUÁNTO PERDIÓ CADA CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO?

¿CUÁNTO GANÓ, CUÁNTO PERDIÓ CADA CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO?

Eligio Palacio Roldán

“Cuánto gané, cuánto perdí 
Cuánto de niño pedí
Cuánto de grande logré
Qué es lo que me ha hecho feliz
Qué cosa me ha de doler”

Pedro Pablo Milanes Arias

A la hora de los balances, propios  o ajenos, siempre llega a mi memoria esta hermosa canción…

¿Cuánto ganó, cuánto perdió cada candidato a la presidencia en las pasadas elecciones? Veamos:

Iván Duque: Ganó en reconocimiento, empatía, simpatía, posicionamiento. Sin duda, es el aspirante con mayor opción para alcanzar la presidencia de la república. Superó ampliamente la votación de Uribe y de su partido, la de Petro y la de los movimientos de sus contendores. Más de cuatro millones de votos por él y más de un millón quinientos por Marta Lucía, dejan la fórmula presidencial muy fortalecida y la mejor candidata posible a la vicepresidencia. Pudo apartarse de la sombra de Uribe, sin perder su caudal electoral. Perdió porque entre sus seguidores más cercanos muchos generan desconfianza, porque su partido, el Centro Democrático, a pesar de ser el movimiento más votado, no alcanzó las mayorías suficientes para no tener que negociar con los políticos de siempre que, en aras de su “vocación de poder”, sin ningún principio y con fines corruptos se arriman al presidente de turno. Perdió porque despertará a sus rivales que con maquinarias aceitadas, desde la presidencia, redireccionarán los votos hacia sus movimientos. El reto, pasar a la segunda vuelta; si lo hace con Petro tendrá la presidencia asegurada, si lo hace con otro de los candidatos el triunfo puede ser difícil.

Gustavo Petro: Ganó porque se convirtió en el líder de la izquierda colombiana que poco a poco, o a pasos agigantados según el desempeño del próximo presidente y de la economía del país en los años por venir, irá creciendo. Se hizo visible por fuera de Bogotá, mientras conservaba su votación en la capital. Perdió porque se dejó contar, porque, al no mostrar una posición firme frente al gobierno de Maduro, en Venezuela, hizo alinear la derecha alrededor de Iván Duque proyectándolo a la presidencia. Su posibilidad de llegar a la segunda vuelta es muy remota, imposible diría yo. De lograrlo, perdería frente a cualquiera de los otros candidatos.

Germán Vargas: Ganó por que le funcionó la maquinaria. El aumento en el número de curules al Congreso, en un país donde se vota mayoritariamente por conveniencia: burocracia y/o “mermelada”, lo convierten en uno de los candidatos favoritos para llegar a la presidencia. Perdió porque no logró las mayorías suficientes para cumplir sus propósitos.

Sergio Fajardo: Ganó porque la Alianza Verde aumentó considerablemente su participación en el Congreso y junto con el Polo Democrático se convirtieron en el símbolo de la decencia en la política, símbolo que se irá traduciendo en votos en el futuro si no se deja contaminar con quienes quieren utilizarlo para continuar en el poder. Perdió porque quedó en evidencia que de no hacer pactos con “el diablo” no llegará a la segunda vuelta.

Otros:

La Farc: Perdió por que sus militantes y el mundo entero se dieron cuenta del rechazo que generan en  el resto de colombianos. Ganaron porque en ninguna otra contienda electoral tendrán tanto rechazo,  porque legitimaron su paz, LA PAZ DE LOS VIEJITOS. (https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

Juan Manuel Santos: Ganó porque en su gobierno se desarrollaron las primeras elecciones, en más de cincuenta años, sin amenazas de la guerrilla de izquierda. Perdió porque la votación de Duque fue también una muestra del rechazo que tienen millones de colombianos hacia él y hacia su gobierno.

Colombia: Ganó por lograr mantener la democracia, por el incremento en el número de votantes, por la llegada de algunos parlamentarios decentes al Congreso. Perdió por la poca renovación de su dirigencia, por elegir un gran número de corruptos, muchos de ellos en cuerpo ajeno, por sucumbir ante la politiquería.

ANTES DEL FIN

Así como a muchos antiuribistas me conquistó la dupla Duque-Marta Lucía. Se les ve decentes, alegres, auténticos, dispuestos a generar nuevas energías en el país que habitamos. Cuenten con mi voto.

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LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

¿MARTA LUCÍA A LA SEGUNDA VUELTA?

¿MARTA LUCÍA A LA SEGUNDA VUELTA?

Eligio Palacio Roldán

Llegó otra Navidad. Ésta  cargada de conjeturas sobre el año político que se avecina. Conjeturas iguales a las de años previos a las contiendas electorales: las encuestas, el comercio de apoyos, la “vocación de poder” de los godos y de militantes de otros partidos que se desplazan hacia el candidato de mayor opción, dejando “tirado” al presidente de turno;  los precandidatos de Uribe, Germán Vargas Lleras, Marta Lucía Ramírez, y la nefasta influencia de las Farc en la contienda electoral…

Decía en agosto pasado, en mi columna CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE? https://eligiopalacio.com/2017/08/25/corrupcion-que-falta-que-sigue/ que “Tal vez sea hora de darle la oportunidad a una mujer para que tome las riendas de nuestro país. Es sabido que los niveles de corrupción entre ellas  son inferiores a los de los hombres. Por ahora, aparecen cuatro que pueden dar la pelea: Marta Lucía Ramírez, Clara López, Claudia López y Viviane Morales, ¿será una de ellas la primera en ocupar la  presidencia de Colombia?”

Pues bien, tal parece que Marta Lucía Ramírez sería la mujer con mayores posibilidades de llegar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2018, según análisis de Roberto Pombo, director del diario El Tiempo, publicado por la revista Semana (http://www.semana.com/nacion/multimedia/martha-lucia-ramirez-y-vargas-lleras-se-disputaran-la-presidencia-roberto-pombo/548059). La apreciación se basa en que será la candidata de Uribe dada su trayectoria con respecto a los demás precandidatos de la alianza Uribe-Pastrana. Destaca su paso por los ministerios de Defensa en el gobierno del primero y de Comercio Exterior en el del segundo, su seriedad y los votos que ha tenido en anteriores elecciones. Estas razones son más que suficientes para creer en que esta hipótesis es acertada; sin embargo, la mayor fortaleza de la precandidata, que es el apoyo de Uribe, es también su mayor debilidad. Debilidad que, creo, sabrá sortear con éxito dadas sus características de personalidad, de mujer de carácter.

Dice el periodista Roberto Pombo que Marta Lucía iría a disputarse la presidencia con Germán Vargas lleras.

Y, ¿por qué llegaría Marta Lucía Ramírez a la segunda vuelta y no los demás?, Veamos:

Humberto de la Calle es un excelente candidato: serio, trabajador, se diría que honesto, pero con un INRI que lo acompañará por muchos años, hasta que las Farc demuestren sus verdaderos arrepentimiento y voluntad de paz: El haber cedido demasiado a favor de los insurgentes a cambio de muy poco para las víctimas y para los colombianos. Con un año de evolución de los acuerdos de paz hay una sensación de pérdida, de impotencia, de entrega y de derrota difícil de revertir.

El trío conformado por Jorge Robledo, Claudia López y Sergio Fajardo se ha ido desdibujando entre los gritos y las pataletas de Claudia López y las poses de galán otoñal de Sergio Fajardo. Hasta el destacado exsenador  Jorge Robledo se ha ido perdiendo en medio de tanta farándula.

Gustavo Petro tiene uno seguidores sectarios, un populismo tan marcado y unos antecedentes de corrupción tan complicados  que hacen temer para Colombia los peores días de un chavismo local.

Clara López se resignó a ser “actriz” secundaria.

Si Marta Lucía llega a la segunda vuelta podría ser la primera mujer presidente de Colombia dado el desgaste del candidato Vargas Lleras en el gobierno Santos y los problemas de corrupción de su partido: Cambio Radical.

ANTES DEL FIN

Llegó la navidad. Las promociones radiales de esta época son un ícono para los colombianos. La de Caracol es la más popular; sin embargo la de Todelar llega al alma. Véalas en NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/

LAS SECTAS POLITICAS

LAS SECTAS POLITICAS

Eligio Palacio Roldán

Cuando descubrí que la política existía me sentí clasificado con otra particularidad adicional a ser blanco, mono, buen estudiante, campesino. Era conservador. ¿Por qué? Pues porque esa era una característica familiar como las demás. Algo genético pareciera.

Después milité en ese partido político, era la “Reserva moral del país”, decían.  Si, era una reserva de las grandes y pequeñas castas que dominaron a Colombia en toda su historia, la reserva más añeja de la oligarquía colombiana. En una escena, la esposa de un religioso Senador de la República hacía ostentación de sus joyas y de su reciente viaje a Europa, en medio de unos campesinos ansiosos por obtener alguna ayuda, para calmar el hambre de sus hijos. Y bueno, eran poderosos, siempre cercanos a la iglesia y de una clase que se creía superior al resto de los humanos. Una secta que usaba a los pobres, con los que no se revolvía, para permanecer en el poder. Una secta que se creía elegida por Dios, que se sentía dueña de la verdad y de la moral pública. Para ellos la maldad y la corrupción estaban en el partido liberal.

Consciente de que el Partido Conservador era una secta, una “Comunidad cerrada, que  aparentaba promover fines de carácter espiritual, en la que maestros ejercían un poder absoluto sobre los adeptos” me alejé de esa organización.

Después me acerqué, sin militar jamás en él, al partido liberal. Y a pesar de decir ser el partido del pueblo, era una secta igual a la del otro partido. También la reserva moral del país, también dueños de la verdad y también, para ellos, la maldad y la corrupción estaban en el partido contrario.

Con la religión católica, que tenía las mismas características de los partidos políticos, eran  tres sectas las que giraban en torno a mi existencia. Hoy a cada una de ellas le han surgido múltiples competencias: sectas más pequeñas, más cerradas y con unos seguidores mucho más fanáticos, intolerantes y peligrosos que los anteriores.

La próxima contienda electoral tendrá muy poco elector libre, dado el desprestigio de la clase política,  y una guerra a muerte entre varias sectas, entre las cuales se elegirá el  presidente  de  Colombia. Entonces, las sectas “tradicionales”, partidos Conservador y Liberal, se sienten asustadas.

Los “libre pensadores” le temen a candidaturas respaldadas por sectas como las de la fanática religiosa  Viviane Morales, construida sobre la iglesia Casa sobre la Roca, del controvertido experiodista Darío Silva, recordado por su “lagartería” en el noticiero Noticolor, en el siglo pasado; la del ultra conservador y no menos fanático religioso, exprocurador Alejandro Ordoñez; la “del que diga Uribe”, una candidatura señalada por un hombre que se ve así mismo y que muchos otros ven como un Dios y algunos más como un demonio y que generó, a su alrededor, las dos sectas más grandes de Colombia, en este momento: la de los que lo aman y la de los que lo odian.

No miran con los mismos ojos otras candidaturas, respaldadas por otras sectas, igual de nefastas para el país que las anteriores, como la de Humberto de la Calle, criatura concebida en Cuba en el matrimonio Farc-Santos; la “made in” Venezuela de Piedad Córdoba, la de los dueños de la moral de los colombianos Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, la prefabricada, a punta de contratos, de Germán Vargas Lleras o la de más alto nivel de sectarismo: la de Petro, representante de los huérfanos de poder y canalizadora del resentimiento de siglos.

Lo que se viene es una guerra de sectas, muchas más que en tiempos pasados, por el poder concentrado en la Presidencia de la República, varias de las cuales, como es costumbre, desaparecerán para unirse al ganador a cambio de un “plato de lentejas”. Más que temerle a esas sectas hay que aceptarlas, cuestionarlas y, desafortunadamente elegir la más tolerante e incluyente. La menos descompuesta.

ANTES DEL FIN

La reelección presidencial fue la idea más nefasta para la democracia colombiana, en lo corrido del siglo XXI; lo fue la elección popular de alcaldes, en el pasado. Como se advirtió en su debida oportunidad, tener un presidente en campaña permanente, con todos los bienes del estado a su disposición, generaría corrupción. Ahí está: las tres ramas del poder público pagándose favores y manipulándose mutuamente, en una masa amorfa que hiede.

GOBERNAR CON ESPEJO RETROVISOR

GOBERNAR CON ESPEJO RETROVISOR

Eligio Palacio Roldán

“Pecado original” de Reficar “es del gobierno anterior”

“Ni un peso público se derrochará para que los medios de comunicación repitan con obsesión que el gobernante es honrado. En su criterio, tener la honestidad solo como una bandera política y como apariencia es engañar a la sociedad”

“Yo respeto a Aníbal en lo personal, pero si pienso que le ha faltado liderazgo con muchos temas importantes de Medellín. Yo pienso que, justamente, liderar una ciudad de estas requiere carácter, requiere criterio y definitivamente en muchos de los casos ha faltado.”

Las frases con las que comienzo esta reflexión no son de algún escritor famoso, tampoco de un filósofo y mucho menos de uno de los santos, aunque la primera sea de alguien que lleva ese apellido. Las frases son, en su orden, de los actuales presidente de Colombia, Gobernador de Antioquia y Alcalde de Medellín. Y, bueno, son en el mismo sentido de las de todos los gobernantes de Colombia cuando comienzan sus respectivas administraciones.

No he encontrado frases donde se aplaudan las realizaciones de los gobernantes anteriores y sobre las cuales se defienda su continuidad. Es más, se pretende es minimizarlas y la mayoría de las veces no continuarlas. Incluso, el tratar de borrar la imagen del mandatario anterior incluye despedir a sus antiguos colaboradores sin importar su calidad profesional, su trayectoria y lo que puedan aportar a una ciudad o a un país.

Y la historia se repite: Hoy, por ejemplo, el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo recibe acusaciones de corrupción, de Luis Pérez, así como hace cuatro años él hacía lo propio con Luis Alfredo Ramos y seguramente a los actuales mandatarios les ocurrirá lo mismo, dentro de cuatro años.

Es tal la incapacidad de nuestros gobernantes, su falta de carisma y liderazgo que no son capaces de generar formas de olvido, de sus predecesores, que no sean la descalificación. Más que gobernar pensando en sus regiones, en su país, los mandatarios piensan en su futuro político y en como derrotar a sus adversarios. Ignoran que al adversario se derrota con un buen gobierno y que con la estrategia de denigrar de sus antecesores están acabando con la credibilidad de los colombianos y con el mismo sistema político que usufructúan.

Y, obvio, los colombianos que escuchamos las mismas historias, magnificadas por unos medios de comunicación que hacen de idiotas útiles, terminamos por creerlas y por sentir que no hay nada que hacer, que todos los gobernantes son una manada de corruptos y que el país no tiene futuro, porque está en manos de delincuentes. Y, seguro, es cierto; pero entre esa manada deben haber elementos dignos, capaces y honestos en los que, por culpa de la estrategia de los gobernantes de turno,  ya no creemos.

La muestra más absurda de este comportamiento es el presidente Santos. El no desaprovecha oportunidad para denigrar de los gobiernos anteriores de Pastrana y Uribe, de los cuales hizo parte, de forma destacada. Él era líder y vocero de muchas de las actuaciones de los gobiernos de la época y quién lo escucha ahora no entiende cómo soportó esos largos años sin expresar su opinión, sin hacer caer en cuenta a los expresidentes de sus errores, sin renunciar a los ministerios que tuvo a su cargo.

El presidente, en varias oportunidades, no se da cuenta que, como ahora los gobiernos son de ocho largos años, el espejo  retrovisor está empañado y no le deja ver que las críticas van dirigidas a sus propias acciones, como en el caso de Reficar.

ANTES DEL FIN

Será culpa, también, del gobierno Uribe la imprevisibilidad del sector eléctrico y el apagón que llega.

Ridícula la imagen del presidente Santos alumbrándose con una linterna para ahorrar energía. Más que una metáfora es una cruel realidad: el primer mandatario gobierna a oscuras.

EL BALANCE DE COLOMBIA EN EL 2015

EL BALANCE DE COLOMBIA EN EL 2015

Eligio Palacio Roldán

Las circunstancias de una economía extractiva en declive, una clase política  sin credibilidad y una corrupción galopante en la sociedad, nos hacen ser pesimistas y visualizar, para Colombia, un futuro similar al de Argentina o Venezuela.

Cada año, por estos días, nos dedicamos, consciente o inconscientemente, a hacer el balance del año que termina y nos proyectamos o soñamos con lo que vendrá en los próximos 365 días.

El balance que percibo de Colombia, matizado entre rojos y negros, es el siguiente:

La Paz

  • Una gran habilidad del Estado (léase los asesores en comunicaciones de Juan Manuel Santos) para tratar de cambiar la realidad. Antes fue con Chávez que quisieron transformarlo de dictador latinoamericano a facilitador de paz en Colombia; ahora, con las Farc, pretenden convertir delincuentes en pobres ovejas descarriadas.
  • Unos medios de comunicación, ausentes de la realidad nacional, con una sola agenda informativa: Los diálogos de Paz.
  • Reducción de la violencia guerrillera a la espera de los “regalos” del estado colombiano y de los colombianos a cambio de la supuesta paz.
  • Los avances de un acuerdo de paz entre los viejitos dirigentes colombianos y sus homólogos guerrilleros, mientras los jóvenes no logran avizorar un futuro promisorio. (Ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS http://wp.me/p2LJK4-1qF).

Corrupción – Narcotráfico

Enquistados en nuestra cultura, es el gran legado de Pablo Escobar. No se ve solución a esta problemática ni a mediano, ni a largo plazo. Obvio, mucho menos en nuestro inmediato futuro. Las noticias sobre este tema ya no impactan, ya no generan indignación, se convirtieron en algo tan “normal” como las muertes nuestras de cada día. Incluso quien no aprovecha la “oportunidad” de apropiarse de lo ajeno es catalogado como tonto. (Ver MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5)

El Presidente Santos

Colombia tiene un presidente ausente como en los años del alzhéimer de Virgilio Barco y su papel lo asumen Humberto de la Calle y Germán Vargas. Su único interés parece estar  en el proceso de paz y, entonces, parece creíble que su razón de ser como presidente sea una aspiración a un premio Nobel. Solo así se entienden sus drásticos cambios de postura: De crítico acérrimo de Chávez, Maduro y la situación de la democracia en Venezuela al silencio cómplice de las atrocidades cometidas por la dirigencia del vecino país; de enemigo declarado de las Farc a presidente otorgante de  prerrogativas a la guerrilla;  de aliado incondicional del expresidente Uribe a su feroz contradictor y; de político y ministro neoliberal a mamerto de izquierda.

El Gobernador Sergio Fajardo:

Haciendo esfuerzos por hacer de Antioquia la más educada. Esfuerzos loables, desde luego, pero insuficientes dado el retraso de la educación en el país. Algunos de los frutos de su trabajo, los recogerá seguramente su feroz enemigo Luis Pérez.  Su trabajo y su candidato a sucederlo no pudieron con la maquinaria desvergonzada de los políticos tradicionales. Su imagen terminó bastante deteriorada.

El alcalde Aníbal Gaviria

Como el gobernador de Antioquia haciendo esfuerzos en educación, cultura e infraestructura para tener una Medellín a la altura de las principales ciudades del mundo. Esfuerzos que verán sus frutos en dos o tres generaciones; por ahora es mucho más fuerte la cultura corrupta, traqueta y mafiosa heredada de Pablo Escobar. Fortaleza que se traduce en el dinero fácil de la droga y la prostitución.

La economía

  • En aterrizaje forzoso.
  • El crecimiento económico del país, un poco menos malo que la mayoría de países latinoamericanos.
  • Por fin, aunque bastante tarde, nos dimos cuenta que la economía colombiana no puede ser solamente extractiva. Solo lo pudimos entender con la crisis del petróleo.
  • Atrás quedaron las teorías de la confianza inversionista. La gente invierte donde su dinero renta, más allá de problemas de seguridad o de concesiones fiscales. A Latinoamérica le pasó su cuarto de hora.
  • Llegó el tiempo de las “vacas flacas”

La salud

En una crisis sin precedentes ante la corrupción inmersa en su estructura. Loables esfuerzos del Ministro Alejandro Gaviria por encontrar una salida a la problemática del sector.

ANTES DEL FIN

Las circunstancias de una economía extractiva en declive, una clase política  sin credibilidad y una corrupción galopante en la sociedad, nos hacen ser pesimistas y visualizar, para Colombia, un futuro similar al de Argentina o Venezuela.

Mi balance personal del 2015 fue bastante bueno: un trabajo retador y enriquecedor a cada instante, un proyecto económico progresando, una vida personal en crecimiento y un viaje inolvidable. Obvio, un blog que me llena de satisfacciones.

LECCIONES DE LAS ELECCIONES

LECCIONES DE LAS ELECCIONES
Eligio Palacio Roldán
  1. La derrota de Uribe no significa un triunfo del gobierno frente a los diálogos de paz

No lo significa porque este tema tan importante para el gobierno no hizo parte de la agenda local. Grave: los colombianos parecen pensar que la paz es un problema de Santos y no un problema de cada uno de los habitantes del país.

  1. El carisma de Uribe pierde frente a la maquinaria de Vargas.

Alvaro Uribe Vélez es el hombre más carismático entre los colombianos, he visto hombres y mujeres temblar, suspirar y desmayarse ante su presencia. No obstante poco puede hacer sin la mermelada y la burocracia que ofrece un sistema presidencialista como el nuestro. Ni siquiera en Antioquia, donde se le idolatra, pudo frente al gobierno Santos, encarnado en Germán Vargas Lleras.

  1. A pesar de la derrota, Uribe tiene mucho que darle a Colombia

La ascendencia del expresidente sobre miles de colombianos y el conocimiento de los intríngulis del poder pueden hacer mucho por la moralización de las costumbres políticas del país. (Ver UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD http://wp.me/p2LJK4-H4)

  1. Los votos no se endosan.

Una cosa es seguir al lider, otra bien distinta es seguir a quien el líder señala. Son pruebas Uribe con Vélez Uribe y Fajardo con Federico Restrepo.

  1. Medellín y Bogotá votan con independencia

En Bogotá no importaron las presiones de Petro, ni las de su burocracia para conservar sus cargos públicos; En Medellín, ni el candidato del alcalde, ni el de Uribe, ni el del gobernador ganaron.

  1. A mayor independencia económica mayor independencia política

Las ciudades o los municipios donde la economía es algo más que la burocracia votan con mayor independencia. Por esa razón es más fácil lograr este objetivo democrático en las grandes ciudades que en nuestros míseros pueblos.

  1. Medellín se independiza de Antioquia

En la elección del gobernador la capital paisa también mostró su independencia, la independencia de quien tiene como valerse por sí mismo. Luis Pérez supo jugar y logro sembrar esperanzas entre los restantes 124 municipios, que dependen de la ayuda del gobernador, para salir adelante. La mayoría de los movimientos políticos municipales estaban con el seguro ganador, según las encuestas.

  1. Las ideologías cedieron ante los intereses electoreros.

Es difícil determinar la ideología de un candidato. No se defienden ideas, se logran adhesiones cambiando el discurso para complacer a las audiencias. Ver LAS CONTRADICCIONES DEL CANDIDATO LUIS PÉREZ http://wp.me/p2LJK4-1mZ

  1. El fin justifica los medios

Los integrantes de los partidos políticos juegan a lo que sea con tal de continuar en el poder. Ver EL CONSERVADOR: UN PARTIDO CON VOCACIÓN DE PODER http://wp.me/p2LJK4-1j5

  1. Muchas encuestas no consultan la opinión, manipulan la opinión

Quedó claro que hay tantas encuestas como intereses en manipular la opinión. Se pierda credibilidad como se perdió en el estado hace mucho tiempo, por mentiroso.

  1. Colombia es un país político

Durante el clímax electoral nadie recordó el problema en la frontera colombovenezolana, los diálogos de paz o la crisis económica del país.

 12. Es mejor ganar que perder

El domingo en la noche y esta semana se han visto unas caras muy alegres y otras muy tristes. Para unas y otras la vida sigue igual.

  1. No sabemos perder, tampoco ganar.

Estar feliz o triste frente a los resultados electorales es normal. No es normal emprenderla contra el otro y acrecentar los odios entre los colombianos.

ANTES DEL FIN

Vox populi, vox Dei – La voz del pueblo es la voz de Dios. Dios se ha pronunciado, entonces en los comicios electorales. Nuestro deber apoyar esa decisión y colaborar a los gobernantes con nuestra acción en pro de las buenas obras y nuestra oposición ante los hechos de corrupción y desgreño. Ese es el deber ser de cada colombiano.

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