LA NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO EN PETRO Y SUS SEGUIDORES
Eligio Palacio Roldán
Petro le peleó hasta el cansancio para llamar su atención, como un niño dolorido ante la indiferencia del papá…
Todos los seres humanos tenemos necesidad de reconocimiento, reconocimiento que es proporcional a la autoestima: entre menos reconocimiento menor autoestima y a menor autoestima mayor necesidad de reconocimiento.
Todo este andamiaje se construye en los primeros años de infancia y depende mucho de los padres y del medio social en que se desarrolle la vida del menor. Si el reconocimiento es escaso o incluso negativo, el ser humano despliega formas de estar en la vida que le generan dificultades como la inseguridad, la dependencia emocional o la desmotivación.
La dependencia emocional no le permite al humano ser independiente en su vida diaria ni tomar sus propias decisiones, además de un intenso dolor cuando esa dependencia no es satisfecha, cosa que normalmente ocurre; la desmotivación es la causa más importante de la denominada “pereza” que no le permite al humano avanzar en su desarrollo espiritual, económico o social; y la inseguridad implica una búsqueda constante de aprobación externa para llenar el vacío interno. Las tres conductas son la causa principal de la depresión y requieren ser tratadas adecuadamente, por un profesional en la materia.
En esta oportunidad vamos a tratar el problema de la búsqueda constante de aprobación, que como decía anteriormente está ligada a la baja autoestima. Para solucionarla, el humano, desarrolla habilidades artísticas, literarias y más frecuentemente económicas o de generación de poder. La riqueza da ese reconocimiento, esa aprobación, propia de un sistema capitalista como el nuestro y para hacer dinero lo más fácil es una actividad ilícita, de ahí el auge del narcotráfico, por ejemplo. Lo mismo sucede con el poder, por ello, el anhelo de nuestros mayores de tener un hijo sacerdote en la familia, la religión era sinónimo de reconocimiento, de poder, al igual que el ser gobernante.
En la historia de Colombia y del mundo hubo una izquierda que buscaba el bien común, un reconocimiento a una clase social de menores recursos, en un país y en un mundo desigual. Un objetivo altruista, desde luego. Válido. Esa idea romántica se vino al traste con el actual gobierno, el primero de esa tendencia política de nuestra historia. Petro y sus seguidores, que tenían la responsabilidad de demostrar las buenas ideas de su tendencia política se extraviaron en su baja autoestima, en su necesidad de reconocimiento, generando continuos berrinches tratando de llamar la atención.
Ya lo había mostrado el ciudadano Petro con su calzado Ferragamo, la riqueza como exhibición para lograr el reconocimiento, y lo ha hecho como presidente tratando de acabar con la fortuna de los otros, para él ser superior, el único rico del país, al estilo Cuba o Venezuela con sus dictadores.
Pero la muestra más fehaciente de lo que afirmo ocurrió en su relación con el presidente Donald Trump, de Estados Unidos: Petro le peleó hasta el cansancio para llamar su atención, como un niño adolorido ante la indiferencia del papá, y esta semana por fin logró algo de su objetivo. Bastó que le contestara al teléfono para que él y sus seguidores estallaran en una euforia, transmitida por los medios de comunicación, cual si la selección Colombia hubiese ganado el mundial de futbol.
Armar berrinches le paga a la izquierda colombiana, ese ánimo destructivo ante la negativa del otro para satisfacer sus caprichos. Así llegaron al poder y esa es la estrategia para conservarlo.
La verdad, Petro y sus seguidores generan temor y lástima. Ojalá se ayudaran con la sicología para superar esa necesidad de reconocimiento que no los deja crecer como políticos y como seres humanos y que tiene atrapada a Colombia en el peor gobierno de su historia.
ANTES DEL FIN
¿Cómo manejará en el futuro, el sagaz presidente Trump, el berrinche de Petro? ¿Lo tendrá a sus pies a cambio de sacarlo de la Lista Clinton, por ejemplo?
Quienes quemaron las banderas de Estados Unidos esta semana, ¿fabricarán unas inmensas para hacer desfiles para recibir a su héroe Petro, cuando este regrese a Colombia, luego de su encuentro con Trump?
¿Dónde quedó escondido el antiimperialismo de quienes protestaban esta semana, luego de que Trump le contestara una llamada telefónica a Petro?
El nuevo año llegó cargada de alegría para el pueblo venezolano y para los demócratas del mundo. Ante tanta maldad, se vio al presidente Trump como al héroe, al padre, que viene a salvar a los inocentes del tirano. Obvio que el presidente de Estados Unidos no es ningún héroe.
Buena la sintonía de la programación de Caracol Televisión en el fin de año, jalonada por la captura de Maduro. Tal vez las tradiciones de esta hermosa época también están llegando a su fin.
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