LAS REVOCATORIAS DE LOS MANDATARIOS LOCALES

LAS REVOCATORIAS DE LOS MANDATARIOS LOCALES

Eligio Palacio Roldán

“No siempre las democracias funcionan” me dijeron, una y otra vez, los profesores y los jefes en el transcurso de mi historia de vida. Yo les decía que sí; sin embargo, los años y las evidencias me han hecho cambiar de opinión.

En Colombia legislamos y legislamos en una rara manía de tratar de hacer desde la Ley lo que no se consigue ni desde la costumbre, ni desde la ética individual y/o colectiva. Un caso patético, al que nos empezamos a enfrentar, es el tema de las revocatorias de los mandatarios locales: gobernadores y alcaldes. Revocatorias que nacieron desde las constitución de 1991 en sus artículos 40 – numeral 4, 103 y 259, en las leyes estatutarias 131 y 134 de 1994 y 1757 de 2015; pero para las cuales, al igual que para la elección popular de alcaldes, en pequeñas poblaciones, no estamos preparados y creo no lo estaremos nunca.

Y es que “la nueva forma de hacer política” es una oposición más mediática que las anteriores, con fake news potenciadas por las redes sociales (siempre han existido) y con un ánimo destructor de cualquier iniciativa de los gobernantes de turno, como si un gobierno fracasado no nos perjudicara a todos.

Desde comienzos de este año se puso en marcha, oficialmente, la campaña para la revocatoria de algunos mandatarios locales entre los que se cuentan los de Bogotá y Medellín. Es claro que ambos piensan más en su futuro político que en el presente de sus ciudades, pero por eso mismo están obligados a dar lo mejor de sí por hacer un buen gobierno.

Con respecto a Quintero, he criticado sus salidas en falso  pero no se pueden descalificar iniciativas como la continuidad de Parques del Rio, el metro de La 80 y los esfuerzos que hace en lo social, en el respeto y la inclusión de la diversidad sexual y en la mejora de la educación y la cultura en la ciudad. Lo propio ocurre con Claudia López en Bogotá con la continuidad de mega obras como el metro de la capital.

Puede ver DANIEL QUINTERO, UN POBRE PAYASO DE ALCALDE https://eligiopalacio.com/2020/07/31/daniel-quintero-un-pobre-payaso-de-alcalde/

Todas las iniciativas de los mandatarios y la difícil tarea de gobernar se ven entorpecidas por políticos que no aceptan perder y que desde el mismo día de la derrota comienzan campañas electorales criticando al contrincante en el poder y haciendo hasta lo imposible por hacerlo fracasar. Eso no es hacer oposición. Hacer oposición es hacer crítica y denunciar casos de corrupción, desde luego, pero desde la buena fe y apostando por la construcción de un mejor gobierno y no por el fracaso del mismo.

Las revocatorias de los mandatarios serán de por si una frustración para las ciudades, así sean exitosas, dado el desgaste de la democracia y los pobres resultados que podrían generar las administraciones inmersas en la discusión; además de unas guerras sin fin entre revocados y revocadores. Si, otras guerras adicionales a las múltiples que han marcado la historia de Colombia.

Todo parece indicar que la historia de la humanidad en el siglo XXI será la de una oposición que no deja gobernar. Bueno, ya eso ha sido tradición en Colombia, pero entra al esquema uno de los grandes: Estado Unidos. Comienza la era Trump en la oposición, una era en que veremos situaciones similares a las que afronta el presidente Duque, día a día, con una oposición ciega.

Quedará como un sueño la idea de que todos nos unamos en pro de construir una mejor sociedad.

ANTES DEL FIN

Comienza el 2021 marcado por la epidemia del coronavirus y la desidia de la gente para cuidarse. “Al que le va a dar le da”, dicen muchos. Todos confiados en una vacuna que no llega. Grave.

FELIZ Y PRODUCTIVO 2021 PARA TODOS. Un deseo www.eligiopalacio.com

LAS NUEVAS GUERRAS POR EL PODER

LAS NUEVAS GUERRAS POR EL PODER

Eligio Palacio Roldán

Guerra y poder van de la mano. La primera es el sendero que conduce al segundo. Por alcanzar el poder la historia de la humanidad está plagada de muerte, la muerte de los más débiles.

El origen de la guerra está descrito en la mítica historia de Caín y Abel, en la que el primero mata al segundo por la envidia que le produce ganar en el afecto de Dios. Un privilegio. ¿Y qué es un privilegio? Una ventaja especial que te hace superior al otro. En síntesis, eso es el poder: un privilegio que no tienen los demás. Ser superior. Parecería que los humanos fueran incluso peor que la mayoría de los animales pues ellos, en muchos casos, no tienen esas luchas, por la dominación, entre miembros de la misma especie. Es más, algunos como las hormigas son ejemplo de solidaridad.

Las guerras han evolucionado enormemente desde el cuerpo a cuerpo de Caín y Abel hasta  las con armas mortales, sustancias químicas, bombas atómicas y las más sofisticadas estrategias de dominación sicológicas. Antes, la exterminación de unos cuantos enemigos generaba el temor en los demás que conducía a su dominación. Hoy, esa dominación es más sutil y aunque tiene los mismos efectos que la anterior genera menos víctimas mortales, aunque mayor alienación. Se podría decir que estamos llegando a la era de la esclavitud mental, generada por mensajes manipuladores en medio del desarrollo inimaginable de las tecnologías de la información.

El ejemplo más claro de guerra sicológica, en la búsqueda del poder, es la que se libra en Estados Unidos, en la era Trump: las Fake News, el desconocimiento de las reglas, el creerse poseedor de la verdad y la manipulación velada de la realidad son ejemplos claros de los peligros que se ciernen sobre la humanidad, en la primera mitad del siglo XXI.  Hoy fue elegido Joe Biden como presidente de ese país pero, como en Colombia, la guerra no termina y seguro le será muy difícil gobernar al nuevo mandatario en la era de la desinformación, así como le ha ocurrido a Duque en Colombia.

En nuestro país, la guerra por el poder se agrava cada día. Se miente por todo lado, se manipula y los movimientos políticos se convierten en sectas más peligrosas que las satánicas, que tanto temor despertaron en el pasado. La tolerancia se perdió y el contrincante es el enemigo. No se quiere ni ver, ni comprender y menos concluir dentro de la sana discusión, dentro de la lógica. Solo hay una realidad, la del líder que manipula a sus seguidores, también por medio de informaciones falsas que no se cuestionan y se asumen como ciertas, en la era de las redes sociales y con unos medios de comunicación cada vez más perdidos en el espectáculo de las noticias.

ANTES DEL FIN

Noviembre era el mes dedicado a la memoria de los seres que ya murieron, el mes de las ánimas. Noviembre ahora solo parece durar tres o cuatro días aplastado por la cada vez más extensa Navidad.

Puede ver historias y reflexiones sobre la muerte en https://eligiopalacio.com/tag/muerte/.

A propósito de la Navidad, como será la que nos espera. ¿En aislamiento? ¿Y el comercio y los tradicionales alumbrados y celebraciones navideñas? Todo un desafío para las autoridades. Todo un desafío para la cultura occidental que celebra está tradición.

QUIÉN TIENE LA INFORMACIÓN…

QUIÉN TIENE LA INFORMACIÓN…

Eligio Palacio Roldán

Quisiera creer que la decisión de El Espectador, marzo de 2018, de restringir el acceso a la información y la frase del día, del 7 de abril, de las Tiendas D1 sean solo una coincidencia  y no una decisión del Grupo Santodomingo…

En 1975, siendo un niño, llegó la primera Biblioteca pública a mi pueblo (Entrerríos – Antioquia). Además del olor, que se me antojaba perfumado, de los libros nuevos y sus colores de infancia, había un gran atractivo: El periódico El Colombiano. Era la oportunidad de acceder a una información mucho más elaborada que la de la radio, único medio de comunicación democrático en ese entonces. Bueno, también hoy. La televisión era un privilegio de las gentes de mayores ingresos.

Vinieron después a mi vida más periódicos, más revistas y más bibliotecas. Pasados los años un mejor poder adquisitivo para adquirirlos y el internet que creí era la democratización de la información.

En Colombia, por diversas circunstancias, el acceso a la información ha sido un privilegio de las élites políticas  o económicas. De ahí que la propiedad de los medios de comunicación haya estado, siempre, concentrado en muy pocas manos.

La frase “Quien tiene el saber, tiene el poder” atribuida al filósofo escocés David Hume a migrado a “Quien tiene la información tiene el poder” o como apareció en el tablero de las Tiendas D1, el pasado siete de abril, Memorando 285, “Si puedes controlar la información, puedes controlar a la gente”.

La frase de las tiendas D1 se puede ver en una fotografía publicada en la página de facebook de la alcaldía del municipio de  Girardota-Antioquia:

https://www.facebook.com/comunicaciones.alcaldiadegirardota/photos/

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(https://www.facebook.com/comunicaciones.alcaldiadegirardota/photos/a.416892381737616.95531.396872907072897/1690105707749604/?type=3&theater)

Los recuerdos vienen al caso por el reciente escándalo de Data Analytics que utilizó la información de los usuarios de Facebook para ayudar a la campaña de Trump, por la frase del día en las Tiendas D1 que parece compartir el pensamiento de la firma cuestionada y, en especial, por la decisión de medios de comunicación como El Espectador y la Revista Dinero, entre otros, de restringir el acceso a sus contenidos a la población en general y permitir el paso solo a quienes tienen el poder adquisitivo para pagar una suscripción. Es decir, volvemos a los tiempos anteriores al internet cuando obtener la información era una lucha diaria para quienes no tenían el dinero para comprar los periódicos. Algo así como retroceder a los años anteriores a 1975, cuando llegó la primera biblioteca pública a mi pueblo.

Ver INVESTIGACION DE MERCADOS, FACEBOOK Y  POLÍTICA https://eligiopalacio.com/2018/04/04/investigacion-de-mercados-facebook-y-politica/

El diario El Espectador, el mejor periódico de Colombia, dice haber restringido el acceso a sus páginas, en internet, buscando fuentes de financiación. La medida es entendible dada la dificultad de los medios de comunicación para sobrevivir en estos tiempos, cuando la publicidad ha migrado a otras tecnologías. Yo lo apoyé y me suscribí. No obstante, lamento profundamente que la información vuelva a ser un privilegio de las clases con mayor poder adquisitivo.

(Ver ¿Por qué comprar una suscripción digital a El Espectador? http://tinyurl.com/y9j2nyyx)

Quisiera creer que la decisión de El Espectador, marzo de 2018, de restringir el acceso a la información y la frase del día, del 7 de abril, de las Tiendas D1 sean solo una coincidencia  y no una decisión del Grupo Santodomingo (Valorem), propietario de ambas empresas, de controlar la información y por ende a la población colombiana. Sería grave que fuera un propósito empresarial.

ANTES DEL FIN

Muy bien el cubrimiento de la mayoría de los medios de comunicación de la presente campaña electoral. Se nota el esfuerzo por ser objetivos en la información y los análisis.

Es muy difícil encontrar un candidato que no tenga relaciones electorales con personajes cuestionados éticamente. Obvio, son fruto de nuestra cultura, cultura permeada por la corrupción y el narcotráfico.

Ver LAS MALAS COMPAÑÍAS https://eligiopalacio.com/2018/01/24/las-malas-companias/

INVESTIGACION DE MERCADOS, FACEBOOK Y POLÍTICA

INVESTIGACION DE MERCADOS, FACEBOOK Y  POLÍTICA

Eligio Palacio Roldán

Corría un frío invierno, en el segundo semestre de 1988, y a las seis de la mañana los estudiantes corríamos tratando que el profesor, Diego Germán Arango, no nos cerrara la puerta, en la emblemática Escuela de Minas, de la Universidad Nacional de Medellín. Era muy estricto. Buscábamos descifrar los misterios del mercadeo, cómo aprender a descubrir las necesidades y los deseos del consumidor, cómo hacer que los productos generaran el interés de los consumidores y los comprasen. Hablaba de libros extraordinarios  que solo pude comprar muchos años después.

En 1989 tuve la oportunidad de escudriñar en los deseos del ser humano, en complejas y extenuantes encuestas de investigación de mercados. También participé el análisis de los resultados.

Hoy he desempolvado el libro “Comportamiento del Consumidor Schiffman-Kanuk – 8ª Edición, 2005”, en el que se lee:

“El campo del comportamiento del consumidor tiene su origen en una estrategia de marketing que evolucionó a finales de la década de 1950, cuando varios mercadólogos comenzaron a darse cuenta de que podrían vender más bienes, y con mayor facilidad, si sólo producían los artículos que ya hubieran determinado previamente que los consumidores comprarían… Las necesidades y los deseos de los clientes se convirtieron entonces en el principal centro focal de la empresa. Esta filosofía de marketing orientada al consumidor llegaría a conocerse como el concepto de marketing.

La suposición fundamental que subyace en el concepto de marketing es que, para alcanzar el éxito, una compañía debe determinar cuáles son las necesidades y los deseos de los mercados meta específicos, y cumplir las satisfacciones deseadas mejor que sus competidores…”

Vienen a cuento los recuerdos por el escándalo desatado  por ‘data analytics’. Según Guillermo Santos Calderón, en El Tiempo, “… la información personal de usuarios de la red social se utilizó para ayudar a la campaña de Trump, analizando los datos profundamente mediante algoritmos, que son formas de procesarlos de manera exacta, diseñados para poder detectar los gustos, las experiencias, los ‘neurotismos’, las amabilidades y tendencias de los dueños de los datos al relacionarse con otras personas”.

Y se arma un dilema por fuera de tiempo o de falsa ética, porque lo que utilizó la campaña Trump no es otra cosa que una herramienta de investigación de mercados, mucho más moderna que la que se utilizaban hace 30 años, o desde hace casi un siglo: encuestas, focus group, observación del comportamiento del consumidor, etc. Se aduce el problema de la privacidad, pero cuándo se han cuestionado otras formas, quizás más grotescas, como los métodos de fidelización –CRM-, que también sin nuestra autorización analizan  temores, deseos o sueños a través de los productos que consumimos, para generar nuevas posibilidades de compra?

El Facebook es otra herramienta de investigación de mercados, quizás más poderosa que las conocidas hasta su aparición, pero una más y un candidato a una elección popular es un producto para vender, muy importante, pero uno más. Y para que el producto llegue al consumidor, para que sea el elegido, es fundamental conocer las motivaciones de los consumidores, y para lograrlo el facebook es eficaz. Claro, mucho más que las encuestas en las que trabajé 30 años atrás.

Y a eso se juega en la política: a tratar de satisfacer las necesidades del consumidor. En Colombia, como consecuencia de la violencia de las guerrillas y del nefasto gobierno venezolano, hay una necesidad de protección por parte del presidente de turno y a eso se juega. También a una creciente necesidad de protesta contra el sistema actual, que va haciendo eco.

ANTES DEL FIN

Alguna vez, a finales del siglo XX, se juntaron las ganas de hacer investigación de mercados y política en mi vida, en el pequeño pueblo de Entrerríos. Ante la escasez de recursos, tuve que acudir a la herramienta de investigación de mercados más antigua: “Parar la oreja” y tratar de escuchar los comentarios en cafés y heladerías, tiendas de abarrotes, en el atrio de la iglesia y en las puertas de las casas. Bueno, no fue solo en esa época, aún acudo a ella.

Las elecciones presidenciales en Colombia tienen una buena dinámica. Se siente el entusiasmo por los diferentes candidatos.

Diego Germán Arango, es aún un excelente profesor de Mercadeo, en la Escuela de Minas.

DEL CHISME A LA POSVERDAD

DEL CHISME A LA POSVERDAD

Eligio Palacio Roldán

Las dos primeras décadas de mi existencia las pasé en un pueblo, al que sigo atado de corazón. Vivir en un pueblo pequeño es una experiencia extraordinaria pues toda la comunidad se convierte en familia, no obstante se generan dificultades. Una de las más clásicas es la propagación de chismes: unos ciertos y otros fruto de la imaginación. Por ello hay un dicho popular que resulta siendo axioma “Pueblo chico, infierno grande”, dicho que ha servido de nombre y argumento a cuentos, películas y telenovelas.

El chisme es definido por la Real Academia de la Lengua Española como “Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”.

El sociólogo canadiense Marshall Mcluhan, acuñó en el año 1968 la expresión “Aldea Global” para describir lo que sería el mundo  en la era de la interconexión que generarían los medios electrónicos de comunicación. Es decir, el mundo se convertiría en una aldea, En un pueblo como el de los primeros años de mi existencia.

Y si, el mundo es ahora un pequeño gran pueblo, donde todo se sabe, donde todo se difunde y donde se generan más y más grandes chismes.

Wikipedia define de manera precisa la posverdad como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”; es decir un chisme. ¿Quién, en un  pueblo, se toma el trabajo de determinar si un comentario es verdad o no?, ¿A quién le interesa desvirtuarlo además del afectado y sus seres cercanos? El comentario se convierte en verdad en sí mismo.

El chisme siempre fue un arma política: recuerdo que en mi pueblo (Entrerríos), a finales del siglo pasado, ante la inminente victoria de un exparlamentario, Representante a la Cámara,  se generó el rumor, chisme o posverdad que le hacían falta algunos meses de trabajo para completar la edad de jubilación y que, al jubilarse siendo alcalde,  la pensión sería pagada por los habitantes del municipio. No hubo razón o explicación, por lógica que fuera, para convencer a las gentes que ese rumor era falso.

Obvio que el chisme o la posverdad siempre fueron armas de guerra política, pero quien le dio mayor fuerza, en Colombia,  fue el estratega político venezolano J.J. Rendón contratado por Santos y Uribe para fortalecer una candidatura deslucida del primero y que dio sus frutos: ocho años de gobierno.

El éxito de estrategias de chisme malintencionado o posverdad, para ganar elecciones de políticos como Santos, Uribe  o Trump, se puede volver en su contra como un bumerán. No en vano, Santos es quizás el presidente con menor credibilidad en la historia de Colombia; o ¿quién le cree al presidente? Y Uribe, el hombre más carismático en llegar a la presidencia está cada vez más solo; lento pero seguro se va a ir convirtiendo en lo mismo que Santos: en los chismosos del pueblo, aquellos seres  que generan prevención y a quienes se les saca el cuerpo, en cada esquina, para no caer en sus redes o para que los demás no vayan a creer que uno es un chismoso como ellos.

Y claro, la estrategia para derrotar a los generadores de chismes, de la posverdad, es ignorarlos, no prestarles atención, no creerles. “Vamos en la dirección correcta” con estos dos personajes.

ANTES DEL FIN:

¿Le quedó grande la implementación de los Acuerdos de Paz al presidente Santos?, ¿La paz era otra estrategia de posverdad?, ¿Santos también engañó a las Farc como a Uribe?

Nostálgico, tierno, hermoso el jingle de Caracol para Navidad. Estremecedor el de Todelar en momentos cercanos al final del “Circuito del Pueblo Colombiano”. Escúchelos en NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/