DIAN. UNO VUELVE SIEMPRE… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XIII

DIAN. UNO VUELVE SIEMPRE… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XIII

Eligio Palacio Roldán

Se dice que el lugar de trabajo es el segundo hogar, máxima que se cumple a cabalidad cuando se llevan más de treinta años en una entidad, como es mi caso, en la DIAN. Si mi casa y las instituciones educativas fueron el camino para mi formación, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales lo fue para hacerme realmente profesional,  crecer y madurar como tal, como ciudadano y como ser humano.

Laborar en la DIAN es, entre otras cosas,  ver, comprender y concluir dentro de un mismo escenario el significado de ser servidor público, en dos frentes: el primero el servicio a la comunidad, al ciudadano que día a día acude ante ti para que le ayudes a solucionar sus dificultades frente al tema de los impuestos y el segundo, el servicio a un estado cuyo fin último es la protección de esa misma comunidad. Entender que trabajar con el estado es poner la mayor energía, dedicación y entusiasmo para el servicio de todos, que no es cierto que las instituciones sean un refugio para ineptos y corruptos. Trabajar con y para el estado debiera ser un servicio obligatorio para que todos los ciudadanos asuman el real significado de la palabra patria.

Esta semana volví a la DIAN después de casi tres meses de ausencia, la más larga en estos treinta años de vida laboral. El exterior similar al de un día domingo: tráfico y ruido, reducidos, sonidos de aves presentes tal vez como nunca antes, sol radiante y, luego, el encuentro con esos espacios que han acompañado tu existencia.

Volver, conlleva toda la ansiedad del reencuentro con lo que se ama. El corazón te late más a prisa, los pasos se aligeran, la mirada se vuelve expectante y quiere registrar hasta el más mínimo detalle. Ves, como nunca antes, en treinta años, la belleza del lugar que habitas y de los seres que te acompañan en el ejercicio diario de vivir.

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida. Y entonces comprende. Como están de ausentes las cosas queridas”. Tantas cosas queridas en esos espacios que se van quedando esparcidos en la memoria  e incluso fuera de ella. En el aire. En la atmósfera que quizás conserve el ruido de tu voz, de tu risa, de tu rabia, de tu tristeza y de los seres que te han acompañado, por tanto tiempo, en este crisol donde se amalgamaron emociones, conocimientos, transferencias y pasiones para dar como resultado el ser que eres ahora.

Dice la canción que “Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas”. Esa insensibilidad la provoca la rapidez con que vives, la falta de “masticarlo más despacio”, de estar consciente de lo que ocurre con cada gesto, con cada palabra, con cada acción. Pero no hay tal, como lo dice la misma letra,  esas mismas cosas quedan ahí, incluso más allá de los recuerdos, en el corazón. “Esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón”, y salen a flote cuando estás ausente, cuando no puedes tener las rutinas de los días, cuando te marchas y dejas atrás lo que te ha acompañado por años, en una compañía con reciprocidad en la forma que das y recibes amor. Porque nadie está en un lugar más de treinta años sin amarlo, sin amar los seres y las cosas que contiene. Y si llegara a suceder, que no fuese así, sería la historia del ser y la vida más desgraciados que habiten el planeta.

“Que el amor es simple. Y a las cosas simples las devora el tiempo.”

ANTES DEL FIN

Desafortunado desde todo punto de vista lo sucedido con el Gobernador de Antioquia, Anibal Gaviria, un hombre en el que confío y a quien quiero como gobernante. Deseo seguir creyendo en él. También,  en la justicia colombiana y ahí está mi dilema interno. Espero triunfe la verdad. Mientras tanto, ¿no será hora de que las investigaciones de la Fiscalía sean reservadas  y que solo se tomen medidas de aseguramiento y se difundan las informaciones cuando exista un fallo de un Juez de la República? ¿Cuánto daño se hace a la gente y a la sociedad haciendo escándalos mediáticos con solo acusaciones? ¿No valdría la pena la reserva de las investigaciones?

Un comentario

  1. Lo leí escuchando en el móvil LOS TRES TENORES EN CONCIRTO y encontré una escondida coincidencia en que lo dual se volvió un solo acto.

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