CUANDO YO MUERA…

CUANDO YO MUERA…

Eligio Palacio Roldán

Tal vez en ninguna época, vivida por las generaciones que poblamos la Tierra en la actualidad,  hemos sentido tan cercana la muerte, como “En Los Tiempos del Coronavirus”. No hay semana en que no se conozcan informaciones sobre la gravedad o el fallecimiento de un ser cercano o conocido.  Este hecho conlleva a que se piense con mayor certeza en ese momento y en lo que sucederá cuando uno ya no esté aquí.

Cuando yo muera, y el día esté lejano, como diría el poeta Porfirio Barba Jacob, no quiero escándalos melodramáticos de los que realmente me quieran, por esos días.  Tampoco ceremonias pomposas, palabras hermosas que ya no serán oídas y por lo tanto no tendrán sentido y, mucho menos, “sapos” tratando de ver mi cuerpo comenzando su proceso de putrefacción o la actitud de mis seres cercanos frente a mi partida.

Mi sepelio debe ser discreto, si muero en un sitio donde no se pueda cremar mi cadáver. Nada de estar con el cuerpo de un lado para otro. Si me encuentro en una ciudad importante, obvio, mejor la cremación y ninguna ceremonia. De ser posible, mi cuerpo o mis cenizas, deben  reposar en un pedazo de tierra que poseo en Entrerríos – Antioquia.

Mis escritos, en los computadores y cuanto papel haya por ahí deben ser eliminados sin mirarlos, con excepción de los documentos legales que estarán en un sitio específico. También, destruir sin escuchar, cientos de casetes que tengo de ya antiguos programas de radio de la DIAN realizados por mí. Los de Paisaje Estéreo, espero digitalizarlos y subirlos a mi página en internet… Y mis bienes materiales, pues bueno… No sé… Generalmente se quedan con ellos los más avaros como si tener más generara mayor felicidad, o como si olvidaran que en esta vida todo es oropel. La avaricia no tiene remedio, entonces, ni preocuparse por eso. Mi página en internet y mis redes sociales deben quedar vivas; es la forma que nos inventamos los humanos, que no somos grandes escritores o artistas, para ser eternos; aunque muchas veces seamos eterna basura en las redes sociales.

Todas estas “aspiraciones” para el día de mi muerte son un poco el reflejo de los deseos de mi madre, una mujer sabia y de avanzada en los últimos años de su vida.

Pues bien, estas ideas se están concretando, para todos los mortales, con motivo del COVID-19. Es el puntillazo final para los velorios y para el drama, los lagartos y el despilfarro de dinero que se veía en estos eventos sociales y que antes de la pandemia ya habían comenzado a declinar. (Ver: ÁNIMAS SIN VELORIO https://eligiopalacio.com/2016/11/10/animas-sin-velorio/)

El paso del coronavirus por la humanidad dejará grandes huellas. Una de ellas será la transformación de la cultura alrededor de la muerte y seguramente de la vida. La pandemia nos ha demostrado que somos frágiles, muy frágiles y como decía, también mi madre: “Lo único que tenemos seguro, es la muerte”.

Puede ver: TODOS POR ALGO LLORAMOS… LLORAMOS. https://eligiopalacio.com/2020/07/16/todos-por-algo-lloramos-lloramos/

ANTES DEL FIN

Gran conmoción generó la reunión, de esta semana, entre los dirigentes de las Farc y Juan Manuel Santos. No sé por qué, si toda Colombia sabe de los lazos de amistad o conveniencia que los une desde hace más de veinte años, como lo expuse en mi columna de mayo de 2016: EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

En Colombia una noticia sucede a la otra de una manera tal que se olvidan los hechos… La memoria es frágil y hay quienes se aprovechan de ello.

UN SÍMBOLO DE ÉTICA: MARGARITA SALAZAR

UN SÍMBOLO DE ETICA: MARGARITA SALAZAR

Eligio Palacio Roldán

En desarrollo de un diplomado con la Universidad Javeriana me solicitan escribir un “RELATO DE ADMIRACIÓN MORAL… de una persona, describiendo su carácter humano y explicando por qué puede servir de ejemplo en la educación moral de las nuevas generaciones…”, tarea bien difícil dada mi prevención sobre aspectos de la moral y la manipulación, casi siempre religiosa,  que dicho concepto conlleva.

“La diferencia entre ética y moral es que la moral se refiere al conjunto de normas y principios que se basan en la cultura y las costumbres de determinado grupo social. Por otro lado, la ética es el estudio y reflexión sobre la moral, lo que permite que un individuo pueda discernir entre lo que está bien y lo que está mal.” https://www.diferenciador.com/etica-y-moral/

En ese orden de ideas, más bien, voy a hacer un relato de ADMIRACIÓN ÉTICA.

A Margarita la conocí cuando me trasladaron a Grandes Contribuyentes en Medellín, en 1992. Más allá de las prevenciones que pudiera despertar alguien nuevo, poco recomendado, como indicaría la moral de ese y de estos tiempos, en Márgara predominó su  ética, ética nacida desde la convicción, y fue mi tutora dulce e implacable y no solo en materia de impuestos sino en mi formación profesional y personal. En un alto porcentaje, lo que soy como funcionario se lo debo a ella: responsable, estudiosa, cuestionadora, asertiva, analítica, perseverante y de una gran disciplina. En sus años de permanencia en la entidad fue una gran consejera, en lo técnico y en lo personal, de todo tipo de funcionarios, desde el más humilde hasta de los más altos directivos de turno.

Nunca le interesó el poder que otorgan los cargos de dirección. Jamás aceptó uno. Tenía el poder del conocimiento como nadie, el poder del trabajo, del análisis y del estudio de la norma. El poder de un comportamiento ético. Contadora de profesión tenía conocimientos en derecho, finanzas, economía y en otros temas menos relacionados con la actividad laboral como la política, el turismo, la sicología y, obvio, la ética. La moral, no era su interés. Nuestra moral está construida sobre grandes desaciertos.

Puede ver EL FIN DEL ESPEJO https://eligiopalacio.com/2013/05/03/el-fin-del-espejo-2/

La ética era la guía de su existencia. Ética construida desde la razón, desde el deseo de hacer el bien a los demás y en no dañar nada ni a nadie. En la defensa del estado. Enemiga de las medidas sin lógica, nacidas de la ambición de poder y del autoritarismo.

Fue humilde con el conocimiento, abierta a las críticas y las sugerencias, al diálogo basado en el análisis y el estudio como fuente de conocimiento. Cuando me le acercaba a preguntarle algo me recibía con un ¿Ya leyó?, ¿Qué posición tienes? Al comienzo, bajaba la mirada y me iba callado a mi puesto de trabajo a investigar. Después, nunca cometí el error, no tuvo que volver a preguntarme.

Convencida de su trabajo, jamás imponía su posición a pesar de ser la de mayor experiencia y conocimiento. Respetaba a los demás compañeros y a los contribuyentes y los animaba a defender sus posiciones con argumentos.

ANTES DEL FIN

Alguna vez, trabajó junto a mí, ayudándome, hasta las once de la noche. A esa hora, me dijo: “Bueno, me voy, a las 6:00 de la mañana estoy acá para revisarle lo que haga. Ante esa muestra de responsabilidad no tuve más remedio que trabajar hasta las tres de la mañana y regresar luego a las cinco, para esperarla orgulloso de mi esfuerzo. Le había aprendido algo.

Gratitud eterna, Márgara.

DIAN. UNO VUELVE SIEMPRE… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XIII

DIAN. UNO VUELVE SIEMPRE… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XIII

Eligio Palacio Roldán

Se dice que el lugar de trabajo es el segundo hogar, máxima que se cumple a cabalidad cuando se llevan más de treinta años en una entidad, como es mi caso, en la DIAN. Si mi casa y las instituciones educativas fueron el camino para mi formación, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales lo fue para hacerme realmente profesional,  crecer y madurar como tal, como ciudadano y como ser humano.

Laborar en la DIAN es, entre otras cosas,  ver, comprender y concluir dentro de un mismo escenario el significado de ser servidor público, en dos frentes: el primero el servicio a la comunidad, al ciudadano que día a día acude ante ti para que le ayudes a solucionar sus dificultades frente al tema de los impuestos y el segundo, el servicio a un estado cuyo fin último es la protección de esa misma comunidad. Entender que trabajar con el estado es poner la mayor energía, dedicación y entusiasmo para el servicio de todos, que no es cierto que las instituciones sean un refugio para ineptos y corruptos. Trabajar con y para el estado debiera ser un servicio obligatorio para que todos los ciudadanos asuman el real significado de la palabra patria.

Esta semana volví a la DIAN después de casi tres meses de ausencia, la más larga en estos treinta años de vida laboral. El exterior similar al de un día domingo: tráfico y ruido, reducidos, sonidos de aves presentes tal vez como nunca antes, sol radiante y, luego, el encuentro con esos espacios que han acompañado tu existencia.

Volver, conlleva toda la ansiedad del reencuentro con lo que se ama. El corazón te late más a prisa, los pasos se aligeran, la mirada se vuelve expectante y quiere registrar hasta el más mínimo detalle. Ves, como nunca antes, en treinta años, la belleza del lugar que habitas y de los seres que te acompañan en el ejercicio diario de vivir.

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida. Y entonces comprende. Como están de ausentes las cosas queridas”. Tantas cosas queridas en esos espacios que se van quedando esparcidos en la memoria  e incluso fuera de ella. En el aire. En la atmósfera que quizás conserve el ruido de tu voz, de tu risa, de tu rabia, de tu tristeza y de los seres que te han acompañado, por tanto tiempo, en este crisol donde se amalgamaron emociones, conocimientos, transferencias y pasiones para dar como resultado el ser que eres ahora.

Dice la canción que “Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas”. Esa insensibilidad la provoca la rapidez con que vives, la falta de “masticarlo más despacio”, de estar consciente de lo que ocurre con cada gesto, con cada palabra, con cada acción. Pero no hay tal, como lo dice la misma letra,  esas mismas cosas quedan ahí, incluso más allá de los recuerdos, en el corazón. “Esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón”, y salen a flote cuando estás ausente, cuando no puedes tener las rutinas de los días, cuando te marchas y dejas atrás lo que te ha acompañado por años, en una compañía con reciprocidad en la forma que das y recibes amor. Porque nadie está en un lugar más de treinta años sin amarlo, sin amar los seres y las cosas que contiene. Y si llegara a suceder, que no fuese así, sería la historia del ser y la vida más desgraciados que habiten el planeta.

“Que el amor es simple. Y a las cosas simples las devora el tiempo.”

ANTES DEL FIN

Desafortunado desde todo punto de vista lo sucedido con el Gobernador de Antioquia, Anibal Gaviria, un hombre en el que confío y a quien quiero como gobernante. Deseo seguir creyendo en él. También,  en la justicia colombiana y ahí está mi dilema interno. Espero triunfe la verdad. Mientras tanto, ¿no será hora de que las investigaciones de la Fiscalía sean reservadas  y que solo se tomen medidas de aseguramiento y se difundan las informaciones cuando exista un fallo de un Juez de la República? ¿Cuánto daño se hace a la gente y a la sociedad haciendo escándalos mediáticos con solo acusaciones? ¿No valdría la pena la reserva de las investigaciones?