RECONOCIMIENTOS

RECONOCIMIENTOS

Eligio Palacio Roldán

La semana anterior recibí un reconocimiento de parte de la Administración Municipal de Entrerríos, en el marco de la celebración del Día del Idioma, por mi labor como escritor; un título que me estremece, me asusta, me ruboriza y compromete, y que ya había leído en IA al consultar mi biografía, pero que me sigue pareciendo inmerecido porque, más que escritor, soy un ser humano que, como lo dije para esta ocasión: “La vida es una sucesión de instantes… mi pretensión es dejar algunos registrados a través de la letra, la imagen y el sonido”. No busco calificativos ni reconocimientos que me hacen sonrojar.

Además de sonrojarme, me produce placer que se reconozca mi trabajo, mi sentido de la responsabilidad, tal como lo hiciera la Presidencia de la República, en cabeza de Iván Duque, por mis esfuerzos laborales en la DIAN durante la pandemia del coronavirus.

No sé si este sonrojo, este placer por hacer, este sentido de la responsabilidad lo sentirán algunos de nuestros congresistas, algunos de nuestros gobernantes, cuando reciben el reconocimiento por excelencia para un político: la confianza de sus electores traducida en votos. Tengo mis dudas porque lo que nos ha enseñado la historia de Colombia, en especial la más reciente, es que, una vez en el poder, nuestros gobernantes, nuestros congresistas, dan rienda suelta a la mezquindad para enriquecerse sin escrúpulos a costa del erario, en una clara demostración de corrupción.

Una vez en el poder, nuestra clase política desfila de escenario en escenario recibiendo reconocimientos. No sé quiénes son más sinvergüenzas: si los que reciben el reconocimiento o quienes lo brindan a cambio de alguna participación en la corrupción que nos absorbe cual esponja.

Tampoco sé cómo los políticos tienen un discurso anticorrupción mientras se enriquecen enlodados por ella. Para la muestra, el discurso promesero de la izquierda para combatirla, pero en el que resultó derrotado por los hechos, tal como ha quedado demostrado durante el gobierno Petro. Ahora, en campaña, se hacen los de la vista gorda y prometen una vez más, ahora sí, combatirla. En ello se les parece también la derecha y el centro de nuestra estructura política, que parecen olvidar su historia y pretenden que el pueblo haga lo mismo.

Combatir la corrupción no deja de ser una utopía; ella hace parte de la impronta de los colombianos. Llevo toda una vida escuchando decir que se va a derrotar y lo que hace es extenderse exponencialmente por toda Colombia.

ANTES DEL FIN

¿Los canales de televisión colombiana decidieron acabar con los dramatizados, así como lo hiciera la radio hace más de cincuenta años?

¿Cuál es la contribución de la izquierda colombiana a la pérdida de credibilidad de los medios de comunicación tradicionales?

Vamos directo a ser la nueva Venezuela de Latinoamérica y a muy pocos parece importarle.

Comienza mayo de 2026… “el tiempo pasa y se nos va la vida y lo que pasa ya no vuelve más…”.

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