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LA OTRA HISTORIA DE LA COMUNA 13 DE MEDELLIN

LA OTRA HISTORIA DE LA COMUNA 13 DE MEDELLIN

Eligio Palacio Roldán

Un giro a la izquierda deja atrás imponentes casas y un espectacular bulevar, quizás el más hermoso de Medellin, el del barrio San Javier, al occidente de la ciudad, para dar paso al bullicio delicioso y colorido de los barrios populares. Una empinada loma, que pone a prueba tus rodillas, por un estrecho cañón te pone de frente a un gran desafío para la ingeniería: las escaleras eléctricas de la Comuna 13. A su alrededor, muros con grafitis asombrosos y pequeñas casas incrustadas en la montaña, pintadas de alegría, con bellos jardines que te recuerdan que estás en la ciudad de las flores. (Ver ESCALERAS ELECTRICAS SOSTENIBILIDAD Y PAZ – COMUNA 13 – MEDELLIN https://eligiopalacio.com/2016/11/27/sostenibilidad-y-paz-comuna-13-medellin/).

Faltan algunos minutos para las seis de la tarde de un viernes de tenue lluvia, lluvia que limpia los espacios y los espíritus y da a las construcciones un matiz bucólico, de cuento de hadas. Las primeras luces de la noche iluminan la montaña y dan más calidez a sus pinturas. A la derecha, mirando hacia la montaña, el temor a lo desconocido, alertado por las historias de muerte de otros días, que avivan la imaginación y la adrenalina de visitantes nacionales y/o extranjeros, contadas por sus protagonistas. Los pasos por el viaducto “Media Ladera”, que integra los barrios Independencia I y II, te transportan como visitante a un paisaje hasta ahora inexistente, tal vez a otra dimensión.   Lo más parecido al espectáculo del pesebre de los años idos: casitas de cartón, de colores básicos, iluminadas, amontonadas en el pequeño pueblo.

Indefectiblemente la tarde gris y esta visión estremecedora y sublime de luces  y colores tenues te llevan al interior, te conectan con tu espiritualidad, tal vez con Dios, y te ponen a pensar. Pensar en que en cada casita hay seres humanos con ideales, frustraciones, anhelos, esperanzas. Y, que, de la realización de los sueños de esa comunidad puedes ser protagonista, que quizás lo seas. No en vano llevas 27 años tratando de que los colombianos le cumplan al Estado, con sus impuestos. Ese mismo Estado que levantó las escaleras eléctricas, construye el viaducto y les devolvió la fe, la fe en la vida, a más de 12.000 personas que habitan la zona.

Piensas, también, y te indignas, con quienes se han apropiado de recursos públicos, recursos con fines sagrados como los invertidos en esta zona de la ciudad: unos diez mil millones de pesos en el viaducto y once mil millones en las escaleras eléctricas. ¿Cuantas obras similares se hubiesen podido construir con los recursos saqueados, por los inescrupulosos de este país?

Intuyes, además, que si estas obras se hubiesen hecho antes, si no se hubiese dejado abandonada a la población, seguramente la guerra que vivió la Comuna 13, no se habría dado. Basta, para llegar a esa conclusión, mirar las caras sonrientes de sus gentes, sentir el orgullo con que hablan de su barrio, la amabilidad con que atienden al visitante, su deseo porque se grite a los cuatro vientos que su historia cambió, que las desgracias quedaron atrás y escucharles decir que su nivel de vida ha mejorado, a partir de esas obras, en más de un ochenta por ciento, y que se sienten agradecidos, como se le agradece a un padre o a un Dios, con los exalcaldes Alonso Salazar y Aníbal Gaviria.

Fotografías Comuna 13 Medellín (Tomadas con celular)

ANTES DEL FIN

Para recuperar la fe en el estado, en Medellín, hay mucho para conocer y reconocer. Aquí algunos ejemplos, pero hay muchos más:

PARQUES DEL RIO – DEL SUEÑO AL ENSUEÑO https://eligiopalacio.com/2016/08/30/parques-del-rio-del-sueno-al-ensueno/

LA NUEVA MEDELLIN – JARDIN CIRCUNVALAR https://eligiopalacio.com/2016/09/07/la-nueva-medellin-jardin-circunvalar/

UNA ESPERANZA PARA MEDELLÍN, LA CIUDAD TOMADA https://eligiopalacio.com/2014/07/17/una-esperanza-para-medellin-la-ciudad-tomada/

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EL BALANCE DE COLOMBIA EN EL 2015

EL BALANCE DE COLOMBIA EN EL 2015

Eligio Palacio Roldán

Las circunstancias de una economía extractiva en declive, una clase política  sin credibilidad y una corrupción galopante en la sociedad, nos hacen ser pesimistas y visualizar, para Colombia, un futuro similar al de Argentina o Venezuela.

Cada año, por estos días, nos dedicamos, consciente o inconscientemente, a hacer el balance del año que termina y nos proyectamos o soñamos con lo que vendrá en los próximos 365 días.

El balance que percibo de Colombia, matizado entre rojos y negros, es el siguiente:

La Paz

  • Una gran habilidad del Estado (léase los asesores en comunicaciones de Juan Manuel Santos) para tratar de cambiar la realidad. Antes fue con Chávez que quisieron transformarlo de dictador latinoamericano a facilitador de paz en Colombia; ahora, con las Farc, pretenden convertir delincuentes en pobres ovejas descarriadas.
  • Unos medios de comunicación, ausentes de la realidad nacional, con una sola agenda informativa: Los diálogos de Paz.
  • Reducción de la violencia guerrillera a la espera de los “regalos” del estado colombiano y de los colombianos a cambio de la supuesta paz.
  • Los avances de un acuerdo de paz entre los viejitos dirigentes colombianos y sus homólogos guerrilleros, mientras los jóvenes no logran avizorar un futuro promisorio. (Ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS http://wp.me/p2LJK4-1qF).

Corrupción – Narcotráfico

Enquistados en nuestra cultura, es el gran legado de Pablo Escobar. No se ve solución a esta problemática ni a mediano, ni a largo plazo. Obvio, mucho menos en nuestro inmediato futuro. Las noticias sobre este tema ya no impactan, ya no generan indignación, se convirtieron en algo tan “normal” como las muertes nuestras de cada día. Incluso quien no aprovecha la “oportunidad” de apropiarse de lo ajeno es catalogado como tonto. (Ver MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5)

El Presidente Santos

Colombia tiene un presidente ausente como en los años del alzhéimer de Virgilio Barco y su papel lo asumen Humberto de la Calle y Germán Vargas. Su único interés parece estar  en el proceso de paz y, entonces, parece creíble que su razón de ser como presidente sea una aspiración a un premio Nobel. Solo así se entienden sus drásticos cambios de postura: De crítico acérrimo de Chávez, Maduro y la situación de la democracia en Venezuela al silencio cómplice de las atrocidades cometidas por la dirigencia del vecino país; de enemigo declarado de las Farc a presidente otorgante de  prerrogativas a la guerrilla;  de aliado incondicional del expresidente Uribe a su feroz contradictor y; de político y ministro neoliberal a mamerto de izquierda.

El Gobernador Sergio Fajardo:

Haciendo esfuerzos por hacer de Antioquia la más educada. Esfuerzos loables, desde luego, pero insuficientes dado el retraso de la educación en el país. Algunos de los frutos de su trabajo, los recogerá seguramente su feroz enemigo Luis Pérez.  Su trabajo y su candidato a sucederlo no pudieron con la maquinaria desvergonzada de los políticos tradicionales. Su imagen terminó bastante deteriorada.

El alcalde Aníbal Gaviria

Como el gobernador de Antioquia haciendo esfuerzos en educación, cultura e infraestructura para tener una Medellín a la altura de las principales ciudades del mundo. Esfuerzos que verán sus frutos en dos o tres generaciones; por ahora es mucho más fuerte la cultura corrupta, traqueta y mafiosa heredada de Pablo Escobar. Fortaleza que se traduce en el dinero fácil de la droga y la prostitución.

La economía

  • En aterrizaje forzoso.
  • El crecimiento económico del país, un poco menos malo que la mayoría de países latinoamericanos.
  • Por fin, aunque bastante tarde, nos dimos cuenta que la economía colombiana no puede ser solamente extractiva. Solo lo pudimos entender con la crisis del petróleo.
  • Atrás quedaron las teorías de la confianza inversionista. La gente invierte donde su dinero renta, más allá de problemas de seguridad o de concesiones fiscales. A Latinoamérica le pasó su cuarto de hora.
  • Llegó el tiempo de las “vacas flacas”

La salud

En una crisis sin precedentes ante la corrupción inmersa en su estructura. Loables esfuerzos del Ministro Alejandro Gaviria por encontrar una salida a la problemática del sector.

ANTES DEL FIN

Las circunstancias de una economía extractiva en declive, una clase política  sin credibilidad y una corrupción galopante en la sociedad, nos hacen ser pesimistas y visualizar, para Colombia, un futuro similar al de Argentina o Venezuela.

Mi balance personal del 2015 fue bastante bueno: un trabajo retador y enriquecedor a cada instante, un proyecto económico progresando, una vida personal en crecimiento y un viaje inolvidable. Obvio, un blog que me llena de satisfacciones.

PARQUES DEL RIO, DE MEDELLÍN A BRISBANE-AUSTRALIA

PARQUES DEL RIO, DE MEDELLÍN A BISBRANE-AUSTRALIA
Eligio Palacio Roldán

“Entre vistos buenos y malos, marchas, lluvias y trancones se inició la megaobra de Parques del Río… 

Este proyecto de infraestructura tiene dividida a la opinión pública de Medellín por sus altos costos, la tala de árboles y el caos que generará en la Autopista Sur y las vías aledañas, con una pregunta fundamental: ¿se necesitaba esta obra cuando la ciudad tiene otras necesidades?
se aspira entregar al finalizar 34 kilómetros de vías peatonales, 32 kilómetros de ciclovías y 1,6 millones de metros cuadrados de espacios públicos, entre otras obras…”*

Hace menos de un mes tenía mis dudas sobre el proyecto Parques del Rio de Medellín, la ciudad donde vivo. Las dudas eran las mismas que plantea el artículo trascrito de la Revista Semana, hoy después de algo más de ocho días en Brisbane – Australia (BRISBANE – AUSTRALIA, EL SUEÑO DE UNA CIUDAD DEL FUTURO http://wp.me/p2LJK4-1sB) tengo que agradecer al alcalde Anibal Gaviria y al Concejo por pensar en una ciudad para el futuro, en una ciudad para una sociedad distinta: más moderna, más igualitaria. Quizás en paz.

Y es que recorrer Brisbane es descubrir que si pueden haber espacios para la gente, puntos de encuentro, de socialización, de convivencia con los demás seres humanos sin distingo de clase social, sexo o religión. De convivencia con la naturaleza, con la flora y la fauna. Recorrer esta ciudad es poder palpar la responsabilidad con el medio ambiente, con la cultura y con los demás seres humanos.

Uno de los factores más importantes es la integración del río a la ciudad: el río es la esencia de la misma. A través de él la ciudad se comunica, la ciudad se recrea, se divierte y se integra. Sus orillas son un solo parque donde las gentes se transportan en bicicleta, hacen deporte: trotan, nadan en una imponente piscina y en una playa artificial, montan en cicla, en patineta, etc; se integran: hay sitios para picnic, para hacer asados en la noche, para unos buenos tragos, para conversar, para caminar; se divierten: música, teatro, la imponente rueda, ferias artesanales, etc; leen en los verdes y sombreados prados, en las bancas dispuestas para ello; duermen con la suave brisa del río y se dejan contagiar de la belleza de los árboles florecidos o con los centenares de jardines plantados para el recreo de los ojos de los transeúntes.  Todos estos espacios son gratuitos.

Pero no es solo el río lo sobresaliente de Brisbane. El Centro de la ciudad es todo lo que un ciudadano puede desear: es otro punto de encuentro, de socialización, de espera, de ver la gente pasar. Tres factores contribuyen a ello: la limpieza de sus calles que las hacen útiles hasta para sentarse en el piso; la seguridad, no hay robos ni preocupación por ellos; y el sistema de transporte que vía tren o buses con autopistas subterráneas descongestionan la ciudad.

En fin, recorrer Brisbane, es soñar despierto en la Medellín que puede llegar a ser si apoyamos la obra Parques del Río, si nos desprendemos de nuestros egoísmos y de nuestros amores y odios políticos.

Ya lo he dicho en otras columnas, así no le guste a muchos de mis queridos colegas, el alcalde Gaviria lo hizo muy bien durante su gobierno: invirtió en el futuro. Un futuro que espero sea mucho mejor que el nuestro: lleno de oportunidades de crecimiento personal y profesional y de espacios para la integración y el orgullo de los paisas.

ANTES DEL FIN

  • Mientras llega Medellín, la ciudad soñada, por qué no hacemos honor al remoquete de “La Ciudad de la Flores”. Esa tarea, le corresponde a cada uno de nosotros. Es tiempo de que en cada casa, en cada edificio, en cada calle se vean plantadas miles de flores.
  • Esta semana se abrió el primer túnel urbano de la ciudad de Medellín. Que lejos estamos de ciudades como Brisbane, pero ya empezamos, es lo importante, fundamental que haya continuidad.
  • No podré olvidar jamás los cuervos de Brisbane y los reptiles deambulando por sus calles.
  • También en Brisbane está de moda Pablo Escobar. Gracias a Dios, también James Rodriguez.

*http://www.semana.com/nacion/galeria/parques-del-rio-el-proyecto-de-la-discordia-en-medellin/424028-3

LA VIEJA CLASE POLÍTICA

LA VIEJA CLASE POLÍTICA
Eligio Palacio Roldán

Extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe, en los inicios de su primer mandato…

No sé cuando comencé a escuchar hablar de la “Vieja Clase Política”; tampoco lo logré dilucidar al hablar con expertos o al consultar en Google. Tal vez, el término se acuñó en la campaña de Cesar Gaviria, hace ya 25 años; quizás fue en su gobierno, con su famoso Kínder… En fin, lo cierto es que la frase buscaba y busca desprestigiar a los políticos tradicionales y asegurar que las nuevas generaciones de políticos, así fueran los descendientes directos de los primeros, no tenías sus mismos vicios. (Ver columna REPETIR, REPETIR Y REPETIR http://wp.me/p2LJK4-1es).

La expresión, “Vieja Clase Política”, ha sido repetida, una y otra vez, por Andrés Pastrana, Alvaro uribe, Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo, Aníbal Gaviria y todo cuanto político ha pretendido ser elegido y reelegido, al menos, en el último cuarto de siglo. Y no se dan cuenta que ya la vieja clase política está constituía por ellos mismos. Valdría la pena que escucharan con detenimiento aquella canción de Alberto Cortés que dice “…Y olvidamos que somos, los demás de los demás”,

La “Vieja Clase Política”, dio paso a la “Nueva Clase Política” conformada por los delfines de la anterior, por los “nuevos ricos” de nuestra sociedad, por gentes llenas de ambición de dinero y poder que han “evolucionado” hacia nuevas formas de aprovechamiento de los recursos del estado (¡Que tal los hijos del inmolado Luis Carlos Galán!), hacia nuevas formas de corrupción, hacia nuevas formas de gobierno cada vez más alejadas de la realidad, de los pueblos que dirigen.

Y, entonces, resultamos añorando la “Vieja Clase Política”, aquella de grandes personajes, de seres que, aunque llenos de defectos y pecados,  generaban credibilidad, admiración y respeto. Y, entonces, extrañamos a un Alvaro Gómez, a Alfonso López Michelsen, a Misael Pastrana, a los Lleras; e incluso a Alvaro Uribe en los inicios de su primer mandato…

A los políticos les sucedió lo mismo que a los maestros, o a los médicos: se desprestigiaron. Ahora no generan ideas, no tienen ideologías y van de la derecha a la izquierda y de la izquierda a la derecha, sin siquiera ruborizarse, “caminan” por el mundo embadurnados de “mermelada” y a  ninguno parece interesarle reivindicarse con la sociedad, con los gobernados; y entonces,  a falta de ideas y liderazgo acuden al marketing político, a una honestidad que se convirtió en solo empaque o moño para venderse, o en simple y llanamente a la compra de votos.

Y, entonces, los ciudadanos no creen en quienes los dirigen, no confían en sus gobernantes, no se ven representados por ellos, no sienten ninguna empatía, ningún respeto, y responden en consecuencia, con desidia o con la misma moneda, con la venta de su voto a cambio de alguna remuneración.

Pero si por la clase política, candidatos y electores, llueve, por la sociedad colombiana no escampa; ésta perdió, también, su norte cuando el narcotráfico se mimetizó en ella y la corrompió. (Ver MI PATRIA CORRUPTA http://wp.me/p2LJK4-y5 y LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN http://wp.me/p2LJK4-wL)

ANTES DEL FIN

Hace, algo más de un mes, en una conversación con un grupo de amigos, se encontraba un precandidato, a una alcaldía, para las elecciones de octubre próximo. Discutíamos sobre la corrupción que carcome nuestra sociedad: el aspirante a gobernar alguna ciudad de Colombia tomó la palabra y dijo: “Yo no entiendo por qué los alcaldes se corrompen, si con el porcentaje que le dan los contratistas tienen, más que suficiente, para hacerse a una buena fortuna. Es que no hay que robarle a nadie, ese dinero sale de los contratistas, no tiene sentido ensuciarse las manos”.

EL ALCALDE DE MEDELLÍN

Aníbal Gaviria
EL ALCALDE DE MEDELLÍN
Eligio Palacio Roldán
 
Con el Alcalde de Medellín me pasa algo curioso, mientras sale muy bien calificado en las encuestas, que miden la popularidad de los mandatarios locales, la percepción entre las personas que consulto, excepto sus inmediatos colaboradores, es negativa, me hablan mal de él; aducen que no tiene méritos para estar donde está políticamente, que los Gaviria viven del recuerdo del hermano asesinado por las Farc (Guillermo Gaviria –mayo 5 de 2003), al estilo de la familia de Galán, que es inepto, que la ciudad le quedó grande y que la violencia se apoderó de ella.
 
Digamos que la mayoría de las críticas que le hacen al mandatario local son válidas y, sin embargo, me parece que el alcalde está haciendo bien las cosas y es que no hay mucho que hacer cuando la ciudad está tomada por la delincuencia (MEDELLIN ILEGAL http://wp.me/p2LJK4-UU), no hay mucho que hacer, cuando la ciudad es el refugio de miles de desplazados de Antioquia, Córdoba, Sucre, Chocó y el viejo Caldas; no hay mucho que hacer, si desde los tiempos de Pablo Escobar, hace ya más de 30 años, la ciudad ha sido el centro de operaciones del narcotráfico en Colombia; no hay mucho que hacer, si las empresas emblemáticas de la ciudad, generadoras de empleo, han desaparecido, como consecuencia de un mercado mundial sin mayores controles.
 
La situación de Medellín, no es grave, es gravísima; las bandas delincuenciales tienen el poder en la ciudad, las gentes atemorizadas no denuncian porque sienten que si  lo hacen, quienes reciben sus denuncias, los delatan ante los delincuentes; no hay confianza y, la verdad, los agentes de policía tienen que ser cómplices o tontos, como dicen algunos, es el alcalde, para no controlar las fechorías; y para completar, el panorama, el atraco callejero ha llegado a niveles tan altos que el pánico parece ser la constante, entre los ciudadanos.
 
Y entonces, ¿será que yo soy otro tonto, como dicen algunos amigos, por defender a Gaviria?, puede que sí; pero puede ser, también, que veo una esperanza en la Medellín cultural que vibra y crece en todos los rincones de la ciudad, gracias al apoyo de la alcaldía; que veo una esperanza en los eventos de talla mundial, que generan posibilidades de empleo a hoteleros y empresas de turismo; que veo una esperanza en el apoyo de Empresas Públicas de Medellín a estudiantes de menores recursos; que veo un canal de televisión, Telemedellín, donde al ciudad se mira, se analiza y muestra otras posibilidades de vida más allá del narcotráfico y la delincuencia; que veo a un alcalde comprometido con el futuro de la ciudad, más allá de la cruda realidad que no apremia, un alcalde que  trabaja por el largo plazo, que construye para el futuro.
 
Que el alcalde debiera hacer algo por mejorar la situación de seguridad, claro que sí; pero, cómo derrotar las organizaciones criminales?,  ¿con una guerra donde mueran miles de civiles?; el poder no lo tienen las autoridades, se comparte,  a la fuerza, con los criminales y entonces la mejor herramienta es educar y la verdad, un acuerdo de paz, con esa delincuencia, para que regresen a la vida civil; claro que, para ello, es necesario primero legalizar el tráfico de drogas ilícitas, fuente de su financiación. 
 
A todas estas, ¿estaremos dispuestos a negociar con las bandas delincuenciales; que dominan a Medellín?, ¿a hacerles concesiones?; no lo creo, ni siquiera somos capaces de hacerlo con una guerrilla disminuida como las Farc.  Vendrán muchos años más de convivencia con la delincuencia y de mandatarios locales con poco que hacer al respecto,  como ha sido la constante desde la década de los ochenta, del siglo pasado.
 
ANTES DEL FIN
Hay formas para que las comunidades salgan de la pobreza, sin acudir a la violencia y al narcotráfico, la Cooperativa Lechera de Antioquia, Colanta,  es una prueba de ello; basta con visitar el norte antioqueño e investigar un poco sobre la realidad de esta región, hace 40 años.
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