ALVARO URIBE VÉLEZ

ALVARO URIBE VÉLEZ

Eligio Palacio Roldán

Fue cierto que el expresidente Alvaro Uribe les devolvió la fe a los colombianos y con ello se generó inversión, turismo, confianza en el ejército y la policía, en nosotros mismos. Fue cierto que hubo empleo, crecimiento económico, inversión social.

Fue cierto que su primer gobierno fue bueno, en términos generales.

Fue cierto que el buen desempeño de la economía no era consecuencia de tener “una inteligencia superior” en la presidencia, como decían y dicen aún los “furibistas”,  sino a la evolución normal de la economía mundial por el despertar de China que jalonó el incremento de los precios de los commodities.

Es cierto que Alvaro Uribe ha sido el ser humano con mayor liderazgo en la historia de Colombia, en el último siglo. He visto gentes perseguirlo como a los santos (obvio, de la religión, no de la familia de Juan Manuel), palidecer, sudar y desmayarse ante su presencia.

Es cierto que Uribe no se creyó un santo, sino un Dios y que ninguno de sus amigos cercanos fue capaz de hacerle poner los pies en la tierra, como pasa con muchos líderes.

Pero lo más cierto, lo más desafortunadamente cierto, es que Alvaro Uribe desaprovechó la oportunidad histórica de cambiar las costumbres políticas del país  y por ende a Colombia. Es más, el cambio que logró fue fatal: el incremento desfachatado de la corrupción, la aplicación de los medios más nefastos, de nuestra historia, para perpetuarse en el poder. (Gracias a Dios no lo logró).

Sin embargo, a un líder como él no se le borra persiguiéndolo, no se le borra demeritándolo, no se le borra desconociendo lo bueno que hizo durante su presidencia. Estigmatizándolo a él, a sus miles de seguidores. No se le borra tratando de desconocer una realidad como la que se palpó el pasado sábado en la marcha, convocada por el mismo, para protestar contra el actual gobierno.

Las marchas fueron un éxito así no haya acudido el número de participantes esperados, por los organizadores y por el gobierno Santos. ¿Quién, sin la maquinaria del presupuesto nacional, sin el “aceite” para los medios de comunicación, tiene ese poder de convocatoria?

Ya lo he dicho, el expresidente merece una segunda oportunidad (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/). Colombia, también. Uribe tiene mucho que hacer  por el país, así no esté en la presidencia. Tiene una deuda: sanear la política. Creo que lo está haciendo desde su papel como parlamentario y como líder del Centro Democrático, de la oposición. Algunos me dicen que soy ingenuo, que Uribe seguirá fomentando la corrupción, que solo lo anima la venganza y su tendencia guerrerista. Es posible, pero, aun así, su presencia es indispensable en la vida nacional para que Juan Manuel Santos, no se crea un “santo” infalible y entienda que se equivoca. Cómo habría sido de distinta la historia de Colombia si el gobierno Uribe hubiese contado con alguien, con poder real, haciéndole contrapeso.

Por último, en los gobiernos de Alvaro Uribe, y, obvio, en los de Santos, se dejó a un lado el sector productivo al mejor estilo de Venezuela (Vea LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/). Este hecho nos traerá demasiados problemas en el futuro, en la generación de empleo y bienestar para los colombianos, y la historia nos mostrará que fue lo peor de sus mandatos.

ANTES DEL FIN

“El 24 de julio de 2007, en la ceremonia de graduación de un Diplomado organizado por el Club de la Prensa de Medellín, tuve la oportunidad de preguntarle al presidente Uribe, haciendo alusión a una canción de Pablo Milanés, ¿Cuánto ganó y cuanto perdió el país con su reelección?. Como era típico, no contestó. Ahora yo me hago la misma pregunta en relación con Juan Manuel Santos. La respuesta quizás nunca la conozcamos, pero hay indicios de corrupción y más corrupción en todos los estamentos de las tres ramas del poder público y de limitación de la libertad de prensa”.

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11 comments

  1. No pertenezco al Centro Democrático pero admiro el patriotismo de Uribe al liderar la oposición contra la entrega del país a las Farc y a las fuerzas de la izquierda. Uribe podría estar tranquilo en su finca sin meterse en nada ni con nadie, al estilo de Belisario.

  2. Raras veces encuentra uno columnas de opinión en las que Alvaro Uribe sea su personaje central, y que no estén cargadas de odio visceral, o de amor incondicional (como el mio). Qué bueno Eligio, la manera como ponderas esas virtudes de nuestro ex presidente (y líder mío). También haces críticas, pero eso de decirle al país que de ese hombre, Colombia aún espera que salde un pasivo político que dejó, habla muy bien de vos. Más que felicitarte -que lo hago-, agradezco que alguien opine, pero que pondere antes de…

  3. Otra columna de opinión ,que no se sale en desbordamientos de elogios y mucho menos en criticas destructivas; aquellos , como en mi caso que valoramos la gestión del ex presidente Uribe ,también reconocemos que se pudieron haber cometido errores y negligencias en su gobierno.Pero cuando se opina con altura y respeto,solo me queda decir………..MIS RESPETOS CABALLERO.

  4. Que pena Eligio pero el empleo que se generó en el primer gobierno de Uribe fue de mala calidad. Con la reforma laboral de 2002 (quitó recargos nocturnos) supuestamente se generaría más empleo y en la práctica eso nunca ocurrió, pero sí se incrementó de manera alarmante la informalidad laboral (ahí están las estadísticas del Dane). Como muchos colombianos, ante el desastre de Pastrana con El Caguán, creí en el liderazgo de Uribe para acabar con la guerrilla y la verdad no lo logró. Hoy como uribista arrepentido,puedo decir que sus 8 años de mandato fueron un desastre para los colombianos en lo laboral (precarizó el empleo),en derechos humanos (falsos positivos y chuzadas del DAS), en corrupción (Agro Ingreso Seguro y Yidispolítica), en seguridad ciudadana (al extraditar a sus amigos los jefes paras se formaron las Bacrim que hoy azotan las ciudades). Le reconozco a Uribe los duros golpes a las Farc, que aunque no derrotaron a esa guerrilla sí la debilitaron y la pusieron en posición de negociar, porque una guerrilla derrotada no negocia (se entrega) y fortalecida tampoco,(incrementa su accionar como ocurrió en el gobierno de Pastrana).

  5. Pingback: PazEje21

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