¡YA! PÁRENLA CON URIBE

¡YA! PÁRENLA CON URIBE

Eligio Palacio Roldán

Desde hace más de diez años los colombianos no hacen sino escuchar hablar mal del expresidente Alvaro Uribe, tanto que se le endilga todo lo negativo que ocurre en el país, en broma y en serio, sin importar que hace doce años dejó de gobernar y que por dos períodos estuvo en el poder el enemigo más grande que ha tenido: Juan Manuel Santos. Extraña manera de ver a un personaje público porque pareciera que Santos no estuvo en el poder pues se habla que el Uribismo ha gobernado a Colombia durante veinte años; es decir Santos y sus colaboradores no existen, no gobernaron y si lo hicieron fue en cuerpo ajeno porque para una gran cantidad de colombianos hay que acabar con dos décadas de uribismo.

Toda la bronca contra Uribe ha sido fruto de una tarea propiciada por sus enemigos, derrotados o diezmados durante sus ocho años de gobierno; delincuencia, guerrillas y paramilitares, de la mano de periodistas y generadores de opinión obsesivos como Daniel Coronell o Ramiro Bejarano, entre otros, fueron permeando las conciencias de un pueblo, culturalmente negativo, hasta conseguir configurar como símbolo de todo lo malo que sucede en el país al expresidente Uribe y forjar la ilusión de que, sin él, todo será una especie de paraíso en la tierra. La población se convirtió em una masa de gente ingenua e ilusa que, en muchas ocasiones, raya con la estupidez.

Uribe no fue el presidente que muchos quisimos, cometió errores graves como no sanear la clase política, no incentivar suficientemente la producción de bienes y servicios para el mercado local e internacional  y no controlar eficientemente los medios con los que sus subalternos lograban sus metas, léase falsos positivos; pero indudablemente hay que reconocerle el cambio que le dio al país, la capitulación del pesimismo, la trillada confianza inversionista, el surgimiento del turismo para nacionales y extranjeros como una de las fuentes principales de generación de riqueza para el país y la derrota de guerrillas de izquierda y de derecha.

El calificativo de asesino que quieren dejarle como legado para la historia al gobierno Uribe es un imposible legal, primero porque el expresidente es bastante inteligente para dejarse involucrar en unos hechos tan graves y segundo porque es evidente que después de casi veinte años de persecución política, sus enemigos, no han podido encontrar pruebas para acusarlo.  Olvidan sus críticos que los falsos positivos tuvieron su auge cuando fungió como Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, tal como lo describe Wikipedia: “fue nombrado ministro de Defensa durante el gobierno de Álvaro Uribe desde el 19 de julio de 2006) hasta el 23 de mayo de 2009, periodo en la cual se dio el auge del fenómeno conocido como Falsos positivos en Colombia…”. Si alguien fue responsable de los falsos positivos fue Santos; a él le interesaba mostrar resultados para ganar el apoyo del presidente de entonces y para generar la imagen de político eficiente, frente a los colombianos, con miras a ganar las elecciones presidenciales, tal como sucedió posteriormente.

Puede ver DE LA ETICA DE LOS RESULTADOS A LA TRAGEDIA DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2021/03/26/de-la-etica-de-los-resultados-a-la-tragedia-de-los-falsos-positivos/

En fin, con el pasar del tiempo, Uribe se ha convertido en algo así como el muchacho de la escuela al que culpan de todo y sobre el que se ejerce matoneo permanente; por eso pienso es tiempo de dejarlo tranquilo, en paz: ¡YA! PÁRENLA CON URIBE

ANTES DEL FIN

A raiz del paro decretado por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, un hermano me recordaba que las caravanas de vehículos para protegerse de las amenazas de las Farc, en las carreteras colombianas, las había ideado Álvaro Uribe en su gobierno. Colombia no tiene memoria y si la tiene es muy ingrata.

Hablando de culpas, los colombianos responsabilizan de la inflación al gobierno Duque, haciéndose los de la vista gorda ante el panorama internacional.

Estamos frente a una de las elecciones más trascendentales en la historia de Colombia. No siempre “La voz del pueblo es la voz de Dios”.

Colombia poco a poco se transforma: Entramos en la era de la energía solar.

PETRO COPIA IDEAS DE URIBE

PETRO COPIA IDEAS DE URIBE

Eligio Palacio Roldán

Esta semana se conoció que el plan de gobierno del candidato Gustavo Petro incluye una iniciativa presentada por el expresidente y ex congresista Álvaro Uribe Vélez, ante el Senado, en el año 2020.

Propuso Uribe: “Que todo joven en Colombia para poder graduarse como bachiller tenga que haber aprobado materias de incursión al lenguaje a la programación de computadoras. Eso le puede permitir a ese joven defenderse en cualquier parte del mundo”

Ahora dice Petro: “Propongo poner como materia de pensum en los dos últimos años de la secundaria, el desarrollo de programación para computadores. Tendríamos 500.000 desarrolladores de programación al final de cada año. Si 100.000 continúan la carrera, Colombia sería potencia mundial de Software.

Como diría el gran hombre de la historia colombiana, no bien correspondido ni seguido, Álvaro Gómez Hurtado “Un Acuerdo sobre lo Fundamental” entre dos hombres catalogados como de extremas, derecha e izquierda. Pero no solo es esta propuesta. Veamos:

El 19 de agosto de 2021 escribí la columna ¡DE ACUERDO! AMNISTIA GENERAL (https://eligiopalacio.com/2021/08/19/amnistia-general/) en la que expresé: Habló el expresidente Uribe, esta semana, en un encuentro con la Comisión de la Verdad sobre una amnistía general. El comentario lo hizo en una alusión a la condena a cinco años de cárcel de la famosa Epa Colombia – Daneidy Barrera por los ataques contra una estación de Transmilenio, en Bogotá, en un proceso ajustado a la Ley, pero criticado por los medios de comunicación y la ciudadanía en general.

El expresidente comparaba la condena a la influenciadora con “el premio” a los exintegrantes de las Farc a quienes se les retribuyó, por sus crímenes, con curules en el Congreso sin pagar un solo día de cárcel, en el marco de la paz con el gobierno Santos.”

Pues bien, ahora resulta el candidato Gustavo Petro en entrevista con La W, aseguró que Iván Moreno le sugirió «ser constructor del perdón social», una expresión que ya el candidato había utilizado cuando lo criticaron por sus coqueteos políticos con el polémico exalcalde de Medellín Luis Pérez Gutiérrez.

El “Perdón Social” es solo para los corruptos, hasta ahora, pero retoma los planteamientos de Uribe de una Amnistía General.  

Pues bien, alegra que las dos corrientes políticas extremas se estén poniendo de acuerdo sobre lo fundamental o, dicho de otra manera, que Petro copie a Uribe; eso podría tener grandes implicaciones en el destino de Colombia como lo planteara en su momento el líder inmolado, ya citado, Álvaro Gómez.

Obvio, soñar no cuesta nada, y la copia de las ideas del expresidente Álvaro Uribe por parte del candidato Gustavo Petro, son solo estrategias electorales que pretenden obtener votos a como dé lugar; sería bueno recordar las citadas propuestas con miras a su ejecución por un gobierno diferente al de la “La Colombia Humana”, ante una eventual derrota del candidato de ese movimiento político.

Repito en esta columna que estoy de acuerdo con una amnistía general para todo el mundo: guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y corruptos de toda índole: borrón y cuenta nueva con verdadero arrepentimiento, reparación y contrición.

ANTES DEL FIN

Increíble la doble moral de nuestros políticos. Esta mañana el Senador Iván Cepeda criticaba la intervención en política de algunos alcaldes a favor de Federico Gutiérrez, pero pasaba de agache ante denuncias en el mismo sentido contra el Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, por participación en política en favor del candidato Gustavo Petro.

¿Será que la Semana Santa si es tiempo der reflexión y de cambio, o será también de doble moral?  Por estos días se ve mucho arrodillado ante Dios que se mantiene atado al poder y el dinero, a cualquier precio.

Vea lo mejor de Semana Santa en https://eligiopalacio.com/tag/semana-santa/.

FALSOS POSITIVOS: DE 15 DÍAS DE DESCANSO A 40 AÑOS DE CÁRCEL

FALSOS POSITIVOS: DE 15 DÍAS DE DESCANSO A 40 AÑOS DE CÁRCEL

Eligio Palacio Roldán

Con el paso del tiempo, la experiencia, los conocimientos adquiridos, la observación y el análisis he llegado a la conclusión de que la verdad no existe, tal como lo he expresado en diferentes oportunidades. Y si la verdad no existe, pues es lógico que la que difunda algún día la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición no dejará de ser una más a la que creerán unos y repudiarán otros.

Por estos días, conocí a un protagonista de la macabra historia de los “Falsos Positivos” que me relató “la verdad” de su historia.

Nacido en las montañas de Antioquia, campesino de escasos recursos y bajo nivel educativo, se enroló en el ejército apenas cumplió su mayoría de edad, como suelen hacerlos miles de campesinos de nuestro país buscando una mejor oportunidad para sus vidas.  Allí hizo parte de un pelotón en el gobierno Álvaro Uribe. Él, recuerda, exigía resultados en cada visita a la Brigada, en cada reunión y los resultados no eran detenidos, eran bajas. Y esa misma exigencia, la hacían los comandantes, los generales del ejército. El expresidente nunca pidió asesinar personas inocentes, pero si resultados, efectividad.

Tener una baja era motivo de alegría y de recompensa.

Alguna vez se encontraron con un pelotón amigo que le regaló una baja. Era un hombre joven, vestido de insurgente; pero en realidad no era tal, era un indigente, asesinado, trasladado desde Medellín al que hicieron pasar por guerrillero.  Fueron quince días de descanso remunerado y muchas felicitaciones. Pasado un tiempo comenzaron las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación.  Un día, hasta su casa campesina llegaron a detenerlo, dejando atrás una historia de amor por sus padres y su terruño.

No fue fácil, un día en el calabozo del pueblo, otros más en el búnker de la Fiscalía en Medellín, su encarcelamiento en Bellavista, el miedo, el hambre, las dificultades para encontrar un espacio donde dormir, las presiones internas y externas, las peleas entre los presos, vivir inmerso en el mundo de las drogas en el que se convirtieron las cárceles colombianas, una riña que lo dejaría con problemas físicos para el resto de su vida y las palabras de aliento que se tuvo que inventar para no afligir más a sus avergonzados padres campesinos. Luego, la cruda realidad: Cuarenta años de cárcel.

Después, una rebaja de trece años por aceptar los cargos que le imputaban hasta que, después de siete años de prisión, llegó la libertad condicional acogiéndose a los beneficios de la Ley 1820 y la espera del llamado de la JEP.

Ahora trata de rehacer su vida de manera honesta como le enseñaron sus padres, borrar los años de cárcel que le dejaron cicatrices en cuerpo y alma, pero es difícil dados sus antecedentes judiciales y el señalamiento de la sociedad. Al igual que él, más de tres mil exsoldados esperan el veredicto de la JEP con el sinsabor de que su trato es desigual con el dado a los excombatientes de las Farc, pues mientras los exguerrilleros tienen múltiples beneficios por parte del gobierno ellos no encuentran la forma de salir de la crisis personal, económica y social que se originó en los falsos positivos.    

ANTES DEL FIN

¿En qué momento nuestra sociedad se dejó llevar por el todo vale, por “el fin justifica los medios” de que hablase Maquiavelo en el siglo XV, donde quedó la ética?

Dura lección la que deja la trágica historia de los “Falsos Positivos”, falsos positivos que se repiten en el estado, en la empresa privada, en los colegios; en fin en todos los estamentos de nuestra sociedad: hacer para ser visto, para deslumbrar, para brillar a costa de lo que sea, hasta de la vida de los demás. ¡Lamentable! ¡Trágico!

Puede leer: DE LA ETICA DE LOS RESULTADOS A LA TRAGEDIA DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2021/03/26/de-la-etica-de-los-resultados-a-la-tragedia-de-los-falsos-positivos/

EL CIERRE DE CICLOS DE LOS EXPRESIDENTES

EL CIERRE DE CICLOS DE LOS EXPRESIDENTES

Eligio Palacio Roldán

Cerrar un ciclo significa sanar heridas, abandonar apasionamientos, recordar con cariño las buenas experiencias y como enseñanzas los aconteceres desafortunados

Tengo la facultad, poco frecuente, de hacer y/o pensar varias cosas a la vez. Esta semana al mismo tiempo que trataba de plasmar mis ideas en el computador sobre un cierre de ciclos en mi vida laboral, escuchaba en la radio –la radio es de los viejitos, dice mi jefe- sobre la fallida reunión de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores conformada por los expresidentes de la República.

Sentar en la misma mesa a los expresidentes Alvaro Uribe, Juan Manuel Santos, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Cesar Gaviria parece ser un imposible por las rencillas entre ellos, muchos años después de terminar sus respectivos mandatos. Esas rencillas se mantienen y renuevan cada día por un mismo motivo: la nostalgia del poder que se origina en la imposibilidad de cerrar su ciclo como los hombres más poderosos en el mundo de la política, al haber sido ungidos presidentes de Colombia alguna vez.

Cerrar un ciclo significa sanar heridas, abandonar apasionamientos, recordar con cariño las buenas experiencias y como enseñanzas los aconteceres desafortunados. Cuando cierras un ciclo, de verdad, perdonas y a tus malquerientes de ayer los recuerdas con una sonrisa nostálgica de lo que pudo ser y no fue, por los avatares de la existencia; incluso, si te los encuentras te das la oportunidad de compartir un café y hasta de cruzar las palabras que se quedaron suspendidas en el aire por las posiciones encontradas que se adoptaron en su momento.

Si los expresidentes se dieran la oportunidad de ver, comprender y concluir, tomando distancia de los hechos que marcaron la historia de Colombia cuando el país estuvo en sus manos, sin duda, ahí sí, tendrían mucho que aportar a los mandatarios y las generaciones que les suceden, tal como lo hiciera el expresidente Belisario Betancur. El solo hecho, de verlos juntos, en tono amable, sería un mensaje de paz inimaginable en una nación marcada por la violencia, como la nuestra, desde sus orígenes.

Resulta paradójico que al grupo de expresidentes colombianos pertenezca un premio Nobel de Paz que no ha hecho nada por lograr la armonía entre ellos y es que no lo hace, precisamente, porque se niega a cerrar su ciclo como dirigente del país y al igual que los demás quiere seguir manejando los hilos del poder así sea en cuerpo ajeno.

Es necesario dejar morir. No hacerlo, es romper con el transcurrir normal de la existencia y evitar que la energía se transforme, no hacerlo es por un lado luchar contra la corriente y por el otro generar rabia o lástima hacia ti. Dejar fluir, dicen quienes dedican sus esfuerzos a la espiritualidad, a la búsqueda de la paz interior, y eso es lo que no permiten los expresidentes aferrándose al poder más allá de su cuatreño.

En Colombia pareciera nadie saber la historia del país y como predica el popular dicho: “Quien no conoce la historia está condenado a repetirla” y también la repiten los expresidentes que solo generan conflictos tras su paso por la Casa de Nariño.

ANTES DEL FIN

¿Y quién va a conocer la historia de Colombia si su cátedra se eliminó de los pensum de educación desde hace más de 25 años? ¿Y quién va a conocer la historia si cada uno la cuenta desde su propia ceguera, a través de las redes sociales, y se perdieron los espacios de análisis y reflexión?

Se acerca la Navidad, la segunda en Tiempos del Coronavirus.

¡DE ACUERDO! AMNISTIA GENERAL

¡DE ACUERDO! AMNISTIA GENERAL

Eligio Palacio Roldán

Espero que gentes que dicen dedicar su vida al logro de la paz, como el premio Nobel, Juan Manuel Santos, sean los primeros en apoyar y promover la iniciativa de Uribe Vélez.

Escribo estas notas a riesgo de perder lectores. Cuando reflexiono de manera positiva sobre la vida o las opiniones del expresidente Álvaro Uribe Vélez me llueven críticas y se manifiesta la desidia por mis opiniones… es que está de moda ser antiuribista, criticarlo, ofenderlo, señalarlo. No conozco a alguien más a quien la opinión pública le haya volteado la espalda de esa manera y pues, tengo que repetir, yo fui de los pocos críticos del expresidente cuando toda Colombia se rendía a sus pies para implorarle su protección ante los ataques de los delincuentes de las Farc. En ese entonces, todo lo que decía Uribe era aprobado sin pensarlo; ahora, todo es rechazado sin un análisis medianamente serio.

Habló el expresidente Uribe, esta semana, en un encuentro con la Comisión de la Verdad sobre una amnistía general. El comentario lo hizo en una alusión a la condena a cinco años de cárcel de la famosa Epa Colombia – Daneidy Barrera por los ataques contra una estación de Transmilenio, en Bogotá,  en un proceso ajustado a la Ley, pero criticado por los medios de comunicación y la ciudadanía en general.

El expresidente comparaba la condena a la influenciadora con “el premio” a los exintegrantes de las Farc a quienes se les retribuyó, por sus crímenes, con curules en el Congreso sin pagar un solo día de cárcel, en el marco de la paz con el gobierno Santos. Esa comparación, resulta siendo la misma que hice en esta página el 12 de octubre de 2017 titulada LA PAZ DE LAS ELITES https://eligiopalacio.com/2017/10/12/la-paz-de-las-elites/.

En esa columna decía que el acuerdo de paz con las Farc era similar al alcanzado entre liberales y conservadores, en 1956, para frenar el movimiento popular de Gustavo Rojas Pinilla. Parece increíble como la historia de las gentes y las naciones se repite y como en nuestro país se hacen pactos entre las élites y siempre se deja al pueblo por fuera.  No dejar al pueblo por fuera, es precisamente la propuesta de Uribe de una amnistía general. Si queremos una paz de verdad debemos sacrificarnos por ella, sanar las heridas y hacer el máximo esfuerzo para perdonar y rehabilitar a una sociedad enferma por la violencia, la guerra, la corrupción, el crimen, el narcotráfico y la delincuencia.

Me preguntaba, en la citada columna:

¿Que pueden sentir estas gentes, acostumbradas a delinquir, sin oportunidades reales para el presente y el futuro cercano, viendo a sus exlíderes haciendo ostentación de los privilegios de su nueva vida, sin pagar por sus crimines y con un futuro definido y halagador?

¿Qué pueden sentir los miles de ciudadanos que no encuentran un trabajo digno y una manera de subsistir cuando ven a los delincuentes que los doblegaron, por más de medio siglo, exhibiendo su nueva posición? Lo obvio: Que en Colombia los buenos somos más pero que es mejor ser malo que bueno. Que los malos son premiados.

¿Qué pueden sentir unos y otros? Que, en este pacto, como siempre, han sido excluidos, que han sido utilizados por unos y otros para alcanzar un poder en beneficio de unas pocas élites.

Y obvio, las repuestas a estas preguntas no traen más que desosiego y más violencia, continuar en pactos de paz solo con las élites será prolongar la guerra por siempre.

Espero que gentes que dicen dedicar su vida al logro de la paz, como el premio Nobel, Juan Manuel Santos, sean los primeros en apoyar y promover la iniciativa de Uribe Vélez. Ese si sería un verdadero gesto de reconciliación con el expresidente y con la Colombia que dejó radicalizada.

ANTES DEL FIN

Agotador el caos vehicular en la ciudad de Medellín, pareciera que el alcalde de la ciudad Daniel Quintero no se diera cuenta que el asilamiento por el COVID terminó.

Tampoco parece darse cuenta el gobierno y el Banco de la República del precio del dólar. Es tiempo de intervenir.

Muy buen equipo periodístico conformó La FM en las mañanas.