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LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

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LA PAZ DE LAS ELITES

LA PAZ DE LAS ELITES

Eligio Palacio Roldán

En el año 1956, se llegó a un acuerdo entre las élites de los partidos liberal y conservador para terminar con la violencia partidista en Colombia y tratar de frenar el movimiento político del exdictador populista Gustavo Rojas Pinilla. Incluía la alternancia en el poder de las dos vertientes políticas, en gobiernos de coalición, entre 1958 y 1974, pero excluía al pueblo colombiano.  Se trataba del El Frente Nacional.

Esta historia no parece tan lejana para los colombianos…

En el año 2016, se llegó a un acuerdo entre las élites del gobierno Santos, incluidos los partidos liberal y conservador, con las Farc, guerrilla surgida como consecuencia de la exclusión del Frente Nacional, para terminar con la violencia en Colombia y “tratar de frenar el movimiento político del expresidente populista Alvaro Uribe Vélez”. No incluye la alternancia en el poder, en gobiernos de coalición, pero si su perpetuación en el mismo. Este pacto, excluye, también, al pueblo colombiano.

La situación de Colombia, luego del acuerdo de paz con las Farc, guarda similitudes, además,  con lo sucedido tras la muerte de Pablo Escobar o la disolución del Cartel de Cali. En esas ocasiones se habló, al igual que hoy, del fin de la guerra y de los carteles de la droga, del cese de la violencia y la llegada de una nueva era para Colombia; sin embargo, las organizaciones criminales fueron sustituidas por otras que se multiplicaron y extendieron por todo el país.

A diferencia las cúpulas de  los carteles de Medellin y Cali, que fueron derrotadas, condenadas o eliminadas, los integrantes de la de las Farc alcanzaron lo inimaginable: ser perdonados, sanear sus fortunas y hacer parte de jet set nacional e internacional.

Cada día es más evidente que el acuerdo con las Farc fue solo un acuerdo entre élites (ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/). Los recientes disturbios en Tumaco, que incluyeron la muerte de varias personas es una prueba fehaciente de que la paz está muy lejos de Colombia.

Era obvio que el grueso de la organización guerrillera se iba a desplazar hacia otras organizaciones criminales, incluso, se ha generado mayor desesperanza y resentimiento social: ¿Que pueden sentir estas gentes, acostumbradas a delinquir, sin oportunidades reales para el presente y el futuro cercano, viendo a sus exlíderes haciendo ostentación de los privilegios de su nueva vida, sin pagar por sus crimines y con un futuro definido y halagador.

¿Qué pueden sentir los miles de ciudadanos que no encuentran un trabajo digno y una manera de subsistir cuando ven a los delincuentes que los doblegaron, por más de medio siglo, exhibiendo su nueva posición? Lo obvio: Que en Colombia los buenos somos más pero que es mejor ser malo que bueno. Que los malos son premiados.

¿Qué pueden sentir unos y otros? Que en este pacto, como siempre, han sido excluidos, que han sido utilizados por unos y otros para alcanzar un poder en beneficio de unas pocas élites.

ANTES DEL FIN

  • El movimiento del expresidente Alvaro Uribe guarda grandes similitudes con el del general  Gustavo Rojas Pinilla. ¿También se repetirá la historia de las elecciones de 1970?
  • Dice un pequeño comerciante, de un municipio cocalero de Antioquia: “Por mi tienda desfilan los mismos hombres de siempre: los que me exigieron “vacunas ayer”, los que llevan insumos para la producción de coca. Ahora no tienen que ocultarse bajo un camuflado. Es la diferencia. Mi vida, la misma: trabajando para sostener los delincuentes.”

DOS LIDERAZGOS: PAPA FRANCISCO – ALVARO URIBE

DOS LIDERAZGOS: PAPA FRANCISCO – ALVARO URIBE

Eligio Palacio Roldán

El liderazgo se define como la capacidad de influir en los demás para lograr un objetivo determinado y, como todo en la vida, se califica según represente y/o ayude a conseguir o no los anhelos individuales coincidentes con los de un importante grupo de la población. Si el líder descubre y canaliza mis intereses digo que es un buen líder, de lo contrario no. Entonces de alguna manera el líder se convierte en prisionero de los deseos del grupo que lidera. El líder, obviamente, es dueño de un gran carisma: atrae, fascina, enamora.

Los dos líderes con mayor carisma y seguidores que he conocido en mi historia son, guardadas las proporciones, Alvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia, y el Papa Francisco, de visita en estos días por varias ciudades de nuestro país.

Por los dos líderes he visto las gentes llorar y vencer todos los obstáculos para tratar de saludarlos o al menos verlos, comprobar su presencia. Por Uribe he visto gente desmayar, también.

El Papa representa hoy, como nunca en la historia de la iglesia católica, la necesidad de la inclusión dada la diversidad en las formas de ser y de estar del ser humano en la tierra. Jorge Mario Bergoglio lo vio, lo comprendió y lo incluyó como política de acercamiento con fieles e infieles, a pesar del sectarismo propio de la organización religiosa que dirige y de una trayectoria de intolerancia que “pesa” sobre la historia de la humanidad. Este hecho le ha generado mayor liderazgo, reconocimiento y seguidores.

Lo mismo le sucedió a Alvaro Uribe en los tiempos de su primera candidatura  y de su período presidencial inicial al interpretar el deseo de los colombianos de derrotar la guerrilla, Falló, el hoy expresidente, en interpretar el deseo de todo un país de vencer a los corruptos y de transformar la clase política.  Se equivocó y utilizó su liderazgo conestando con los corruptos y de alguna manera traicionando a sus electores. Ese hecho le generó la oposición de grupos de opinión que lo han desgastado al igual que no ver y entender los nuevos deseos de paz de los colombianos. Es decir dejó de interpretar y canalizar los anhelos de sus liderados. No de todos, obviamente, pero si de una gran cantidad, en especial de los demás líderes de opinión. En esta posición Uribe recuerda a los tradicionales líderes negativos de la escuela, imposibles de controlar por la maestra angustiada.

Al igual que el de Uribe, el liderazgo del Papa peca por no escuchar los deseos de una gran parte de las gentes que lo siguen. En el caso colombiano, la necesidad de que los exguerrilleros de las Farc muestren algo de arrepentimiento, algo de reparación y que no lleguen como en la parábola bíblica, citada esta semana por el presidente Santos, como el hijo pródigo: con mayores privilegios que el resto de colombianos que tienen que luchar a diario por sus subsistencia; por que el mensaje que queda al final de esta historia es que ser guerrillero fue mucho más rentable económica y socialmente que ser un ciudadano de bien.

Puede leer
LO TANGIBLE DE LO INTANGIBLE https://eligiopalacio.com/2013/03/13/lo-tangible-de-lo-intangible/
BUSCANDO A FRANCISCO… EL PAPA https://eligiopalacio.com/2017/09/05/buscando-a-francisco-el-papa/

ANTES DEL FIN

Excelentes los “Buenos Aires” que deja el Papa en la sociedad colombiana, ojalá permanezcan por algún tiempo; pero ¿Cuánto costó su venida a las debilitadas arcas de nuestro país?

Increíble la fe de los comunistas de ayer, aquellos para los cuales la religión era “el opio del pueblo”. Increíble, también, el distanciamiento del Centro Democrático en la visita del Papa, los rezanderos de nuestra historia reciente. En ambos casos, es más fuerte el ansia de poder que la religión. Con el paso del tiempo, resultó siendo más opio del pueblo el ansia de poder que la política.

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

Eligio Palacio Roldán

Los tiempos lógicos del psicoanálisis hablan de momentos para ver, comprender y concluir.  Se supone que luego del tiempo de concluir llega la modificación de las conductas que le hacen daño al ser humano. En materia de corrupción, en Colombia, a simple vista, esos tres tiempos hace mucho rato terminaron y no parece verse ningún efecto positivo de transformación en nuestra sociedad.

¿Será que falta tiempo para ver? No creo. Hemos visto  cómo la corrupción irrumpe en los pequeños poblados y en las grandes ciudades, en los concejos municipales y en el Congreso, en las alcaldías y en la Presidencia de la República, en las inspecciones de policía, los juzgados y las cortes, en los  pequeños círculos de poder y en las grandes corporaciones, en el ejército y en la policía. En fin, hemos visto cómo este flagelo se esparce por el país cubriéndolo todo.  Pasamos de los tiempos de Turbay Ayala, en la década del 80, del siglo pasado, cuando nos escandalizamos por su propuesta de reducir la corrupción a sus “justas proporciones” a pensar que ojalá tuviésemos los niveles de esa época.

Con la corrupción sucedió lo mismo que con el narcotráfico: fue visto con simpatía o con indiferencia hasta que permeó casi toda la sociedad colombiana. No en vano, ocupamos el primer lugar de producción en cocaína en el mundo.

¿Será que falta tiempo para comprender? Creo que sí. No hemos comprendido del todo. Nos parece monstruosa la corrupción de la clase política, del congreso, del ejecutivo pero nos parecen normales las pequeñas grandes corrupciones nuestras: colarnos en las filas, cruzar los semáforos en rojo, eludir el pico y placa, entrar al colegio o a la universidad con alguna “ayuda”, comprar la libreta militar, evadir impuestos, recibir prebendas por ayudar a la consecución de algo o el otorgamiento de un contrato. Nuestra cultura es del “vivo”, no del estúpido.  El otro es un corrupto: Yo mismo, o los seres cercanos a mí  astutos e inteligentes.

Falta tiempo para comprender el mal que le ha hecho a Colombia la elección popular de alcaldes en pequeños municipios, que han sido hipotecados a los corruptos y/o a los delincuentes de cualquier calaña, para dilucidar las nefastas consecuencias de la reelección presidencial y de las negociaciones de la paz con las Farc a cualquier precio.

¿Será que falta tiempo para concluir? Mucho. Si no se comprende tampoco se concluye. Se requiere aceptación por parte de todos y cada uno de los colombianos y entender que la corrupción es un mal que destruye la sociedad, que genera injusticias e impide la convivencia en paz entre los humanos. No basta con observar pasivamente lo que pasa, En esto tienen mucha responsabilidad los medios de comunicación que tienen que ser más incisivos y exhaustivos a la hora de demostrar las consecuencias nefastas de esta desgracia.

Falta tiempo para que surjan líderes que nos permitan ayudar a comprender y a concluir que el fin no justifica los medios, que el bien general está por encima del particular, líderes que generen credibilidad al estilo de lo que fue alguna vez Alvaro Uribe Vélez, quien desaprovechó la mejor oportunidad en la historia de Colombia para cambiar las costumbres y la forma de hacer política. En el momento esos líderes no existen, todos hacen parte de un sistema político corrupto. Tal vez sea hora de darle la oportunidad a una mujer para que tome las riendas de nuestro país. Es sabido que los niveles de corrupción entre ellas  son inferiores a los de los hombres. Por ahora, aparecen cuatro que pueden dar la pelea: Martha Lucía Ramírez, Clara López, Claudia López y Viviane Morales, ¿será una de ellas la primera en ocupar la  presidencia de Colombia?

ANTES DEL FIN

Nueve columnas sobre el tema de la corrupción en cinco años, de www.eligiopalacio.com, y múltiples referencias en los cientos de escritos muestran una permanente preocupación por una de las mayores problemáticas de la sociedad de hoy. Problemática que parece agravarse, día a día, con el destape de escándalos como el de Odebrecht:

LAS CONDENAS DE LA PRENSA Y LA SOCIEDAD

LAS CONDENAS DE LA PRENSA Y LA SOCIEDAD

Eligio Palacio Roldán

Decía en una columna reciente que en un crimen no solo “muere” el asesinado y su familia sino el autor del mismo y los suyos. Hablaba de sucesos probados. Algo similar ocurre con los incriminados y con los  acusados de delitos como el robo, la extorsión y, uno de los más frecuentes en nuestra sociedad, de hoy: La corrupción. Sin pruebas definitivas la colectividad y la prensa condenan a los implicados.

Puede leer LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN”,    https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

Pero, ¿de dónde surgen estas condenas anticipadas? Básicamente de las filtraciones que hace la rama judicial, de las investigaciones que realiza, en lo que se conoce como “Justicia Espectáculo”; una justicia dañina dado el protagonismo, sin límites, que pretende encontrar y que induce a pensar en que importa más la imagen, la propaganda, que la realidad. De alguna manera es la extensión, a la justicia, de los “Falsos Positivos”, aquella práctica tenebrosa de los militares, en Colombia, bajo la presidencia de Alvaro Uribe Vélez  y el Ministerio de Defensa del hoy presidente Juan Manuel Santos, de asesinar  personas humildes, para hacerlas pasar por integrantes de las guerrillas de izquierda.

Puede leer LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2014/02/20/la-reeleccion-de-los-falsos-positivos/

Obvio que la ciudadanía debe conocer los hechos para poderlos rechazar y que la prensa debe ejercer su labor fiscalizadora sobre los comportamientos de la sociedad; lo que no es lógico es que se condene y se den por ciertas las faltas con tan solo indicios o acusaciones, que pueden ser desvirtuadas dentro del proceso probatorio.

Establecer la culpabilidad de alguien es muy difícil dadas las diferentes variables que influyen y justifican el comportamiento humano  y la complejidad del derecho colombiano. De ahí, que solo se puede establecer una condena o no con el fallo de un juez. Fallos que pueden ser controvertidos pero que se sustentan en la aplicación de la Ley.

Ver y comprender la propia realidad es bien complicado, mucho más lo es saber la del Otro. Para ello se establecieron las normas, quien las interpretara y quien las aplicara y con base en ellas se ejerciera Justicia. En la sociedad global ese papel de equilibrio ha sido cercenado por los generadores de opinión que no siempre tienen la formación y/o los elementos para ello.

En el transcurso de la existencia todos podemos hacer parte de una investigación judicial y/o administrativa y eso no nos convierte en culpables. Sin embargo esta premisa no se cumple en Colombia, donde la falta de discreción de las autoridades investigadoras ha llevado a la picota pública a más de un inocente. ¿Por qué no esperar el fallo del juez para divulgar la información?

Esta falta de discreción solo parece ser una práctica de la rama judicial, Procuraduría y Contraloría. Afortunadamente, otros entes de Control como las superintendencias y la DIAN parecen ser más pulcras en el tratamiento de la información. De no ser así, el caos sería total: ¿Qué tal la DIAN divulgando las investigaciones por evasión, elusión y contrabando que realiza a diario y que los empresarios fueran condenados en los titulares de los medios de comunicación?

Puede leer GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO… https://eligiopalacio.com/2017/07/04/gustavo-villegas-quien-este-libre-de-pecado/

Es un hecho que los colombianos hemos perdido la confianza en nuestra clase dirigente. ¿Qué tan culpables es ella por su accionar y qué tanto los entes investigadores y los medios de comunicación por la ligereza en el tratamiento de la información?

Qué difícil es una decisión de un funcionario público ante el asecho de los enemigos políticos, las mafias de la corrupción y el juicio de los medios de comunicación y de la comunidad.

ANTES DEL FIN

Muy compleja la situación en el vecino país de Venezuela. Reprochable el apoyo y/o el silencio de la izquierda colombiana. Preocupante que podamos caer en un gobierno similar al de Maduro y, sin embargo, Petro crece en las encuestas. ¡Qué horror!

SAMPER – URIBE: DEL HUMOR A LA RIDICULIZACIÓN

Samper – Uribe

DEL HUMOR A LA RIDICULIZACIÓN

Eligio Palacio Roldán

En Colombia pasamos del humor de Guillermo Zuluaga Montecristo, del siglo pasado, al de Tola y Maruja y Daniel Samper Ospina en los comienzos del nuevo milenio y pocas cosas han cambiado: Ambos tipos de humor parten del escarnio del Otro y no de situaciones que nos hagan sonreír.

Es generalizada la opinión de que el humor de Montecristo le hizo mucho daño a la sociedad colombiana por la ridiculización y estigmatización de las mujeres, los homosexuales, los negros y las personas con algún defecto físico o sicológico. No obstante los “montecristos” se ha reproducido como conejos y hoy no existe emisora de radio que no tenga alguno de ellos en su nómina, si pretende tener algún nivel de éxito. También abundan en la televisión, en las salas de teatro y en los stand up comedy. No se ha reproducido, con igual aceptación, humor inteligente como el que hizo en nuestro país el uruguayo Hebert Castro.

No he encontrado análisis sobre el daño que le ha hecho a nuestra sociedad humor como el de Tola y Maruja y Daniel Samper Ospina, a quienes disfruto hasta la saciedad, pero sobre el que el expresidente Alvaro Uribe Vélez, puso el dedo en la llaga. Seguramente, en los próximos tiempos, abundarán los estudios.

Desafortunada, reprochable y preocupante la forma en que el Senador y expresidente Alvaro Uribe Vélez enfrenta sus batallas, pareciera el mejor alumno de Nicolas Maquiavelo  (1469-1527) en aquello de “El fin justifica los medios”, porque acude a los medios más ruines para lograr sus fines; pero a fe que los logra. No en vano pone a pensar y a discutir al país, al ritmo de sus trinos en twitter.

La discusión que acaba de armar, en su disputa con el humorista Samper Ospina, hay que darla. Se debió dar en los tiempos de Montecristo, también, y se debe dar en los tiempos de la “chabacanería” en la radio colombiana.  El escenario, twitter, no es el más adecuado, pero es el que tenemos, el único democrático,  pero esta discusión se debe canalizar a través de los centros universitarios, que no pueden estar de espaldas al país.

¿A que conduce el humor de la descalificación, del matoneo, de la insinuación de conductas indelicadas de nuestros dirigentes? ¿No tendrá este tratamiento humorístico mucho que ver con la falta de credibilidad de nuestros dirigentes? ¿Le hará bien al país la ridiculización de nuestras instituciones y de quienes las dirigen?

¿Hasta donde pueden llegar los humoristas? ¿Cuál es el nivel de tolerancia de quienes sufren el matoneo humorístico? Ya hay  respuestas desafortunadas en el mundo. Ese tipo de crítica fue el origen del atentado  contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, en París, el siete de enero de  2015. No podemos permitir que en Colombia suceda algo similar.

La discusión está abierta, su origen desafortunado, pero es tiempo de aprovecharla al máximo, sin prevenciones, sin rasgarse las vestiduras. Es un debate que se debe el país. Ojalá tengamos la capacidad para afrontarlo. Esa es la verdadera paz.

ANTES DEL FIN

Recorre las distintas empresas del departamento de Antioquia un grupo de humoristas cuya fórmula para hacer reír al público es ridiculizar a algunos de los asistentes, según su fisonomía. Una especie de Show de Montecristo con personajes reales, ajenos al espectáculo. He visto a estos personajes palidecer, sonrojarse, rabiar y hasta llorar. También los he visto abandonar el recinto donde se presentan los humoristas.

¡Somos humanos! ¿Cómo resiste una persona la sorna continua sobre si y sobre su familia?

No estoy justificando a Alvaro Uribe Vélez de quien creo está perdiendo su “segunda oportunidad”. Solo trato de entenderlo.

Puede leer UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/

EL POPULISMO ORDINARIO DEL GOBERNADOR DE ANTIOQUIA

EL POPULISMO ORDINARIO DEL GOBERNADOR DE ANTIOQUIA

Eligio Palacio Roldán

Usted es el máximo representante de la institucionalidad en Antioquia, respétela.

Los antioqueños tenemos una elevada autoestima y eso nos ha hecho ganadores. También vanidosos, arrogantes y pretenciosos. Creemos tener siempre la razón, y para imponerla acudimos a acciones bajas como desafiar al otro, insultarlo, menospreciarlo, amenazarlo. Eso de “Le doy en la cara marica”. Así, por ejemplo, se impone la fuerza para dominar la propiedad de la tierra que no se respeta. Impera la fuerza. Primero fueron los colonizadores antioqueños, luego los narcotraficantes y posteriormente los paramilitares y, bueno, también los guerrilleros.

Esa especie de anarquía paisa, que debiera estar en el pasado, ha estado más presente que nunca en las primeras décadas del siglo XXI. Fue revivida, con una fuerza inusitada, por Alvaro Uribe Vélez en la región y en casi todo el país y es usada por políticos grises para deslumbrar seguidores ingenuos. Uno de ellos, digamos el más “brillante” es el actual gobernador del departamento de Antioquia, Luis Pérez Gutierrez.

Pérez Gutierrez, un político altamente cuestionado por problemas de corrupción como alcalde de Medellín (2001-2003), llegó a la gobernación con el apoyo de una coalición de diferentes partidos políticos, muy cuestionado en su momento.

(Lea EL CONSERVADOR: UN PARTIDO CON VOCACIÓN DE PODER https://eligiopalacio.com/2015/06/03/el-conservador-un-partido-con-vocacion-de-poder/)

Desde la gobernación, encontró en la identificación con el expresidente Uribe y en su oposición al gobierno Santos, el más impopular de nuestra historia, una herramienta para mantener cierta popularidad. Esa identificación va más allá de Uribe, es con el ancestro paisa del que hablábamos líneas atrás, que debiéramos superar, y encontró una oportunidad soñada en el diferendo limítrofe con el Chocó por Belén de Bajirá, Blanquiceth, Macondo y Nuevo Horizonte.

Desde entonces, repito, al peor estilo paisa, desconoció la decisión del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, y lanzó, la semana anterior, una “firmatón” en la que espera recoger más de un millón de firmas para “…pedir justicia.  Antioquia es nuestra patria y cuando la patria está en peligro nada está por encima de nuestra obligación de defenderla”. Solo le falta decir que desenvainemos nuestros machetes y nos pongamos a pelear, como hace un siglo.

Y claro la pregunta es obvia, en estos tiempos de corrupción, ¿Quién financia esta “firmatón”, quien pagó el espectáculo el evento en la plazoleta de La Alpujarra, donde se dio inicio a la campaña? ¿Quién paga a los jóvenes que recogen firmas en el centro de la ciudad? ¿Pretende otro plebiscito o solo quiere mostrar que tiene un número importante de seguidores, para su vanidad personal o para posicionarse con miras a las elecciones presidenciales? Usted es el máximo representante de la institucionalidad en Antioquia, respétela.

Claro que un diferendo limítrofe per se despierta dudas, pero para eso están las autoridades a las que hay que pedir que se pronuncien, dejando a un lado el show. Si a pérdidas nos referimos, entonces cuando la Corte de La Haya falló en contra Colombia, en la disputa por el mar de San Andrés ¿Por qué no salieron estos “grandes líderes” a protestar, a recoger firmas? Obvio, saben que están haciendo “espuma”, que no conduce a nada,  populismo barato. Bueno barato no, ordinario. Porque costoso si es.

Ya son dieciocho meses de gobierno señor Luis Pérez, los tiempos corren y se aproxima a la mitad de su mandato, ¿Nos será hora de que comience a gobernar y deje de estar haciendo el ridículo?

ANTES DEL FIN

Inimaginable el daño que le están haciendo las redes sociales a los gobiernos, a los gobernantes y obvio a la sociedad. Ahora se gobierna para tener “me gusta” en twitter, no para sacar al país adelante.

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