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FILTRACIONES

FILTRACIONES

Eligio Palacio Roldán

Las filtraciones son más el morbo que despiertan que la información que difunden.

Hace algunos meses se presentó una filtración de agua en mi apartamento, hacia el parqueadero del edificio que habito. A eso de las diez de la mañana me llamaron de urgencia de la administración. Estaban alarmados, esa filtración podría causar mucho daño si no se detenía; para ello, había que determinar con prontitud recorrido y, con un seguimiento, su origen.

En dos de sus acepciones, la Real Academia de la Lengua Española define la palabra filtrar como “Dicho de un líquido: Penetrar a través de un cuerpo sólido” y como “Divulgar indebidamente información secreta o confidencial”. En uno u otro caso, los daños son impredecibles.

Desde hace mucho tiempo las filtraciones, los antiguos chismes, se convirtieron en la agenda principal de los medios de comunicación; tanto que casi todos han creado secciones con este tipo de contenidos, contenidos que informan y desinforman según el propósito de la fuente y/o el periodista. Entonces, se ha creado una relación simbiótica entre medios y “fuentes” dañina para la sociedad.

Puede leer LAS VIEJAS CHISMOSAS SE APODERAN DE LA POLITICA Y LAS REDES SOCIALES https://eligiopalacio.com/2018/07/12/las-viejas-chismosas-se-apoderan-de-la-politica-y-las-redes-sociales/

Las filtraciones son más el morbo que despiertan que la información que difunden. En ellas es común el uso del condicional compuesto del indicativo para enumerar suposiciones sobre hechos pasados, que generan en la audiencia la sensación de que las hipótesis son ciertas.

En ese tipo de “informaciones” son comunes, entonces, expresiones como sería, podría, habría y se relacionan generalmente con investigaciones en curso o que incluso apenas están por comenzar.

El ejemplo más reciente fue la información “extraordinaria” sobre el expresidente Alvaro Uribe Vélez divulgada, el pasado domingo, 22 de julio, en Noticias Uno (Ver https://canal1.com.co/emision/noticias-uno-22-julio-2018/), al inicio de la emisión del noticiero.

Y bueno, toca estar de acuerdo con el expresidente en el sentido de que las filtraciones de las investigaciones no son convenientes: la de la suya y las de las miles de ciudadanos, a cargo de las autoridades en Colombia, todos los días. Investigaciones que ponen en entredicho al investigado y en dolorosas situaciones a sus familias para que, muchas veces, al final, resulten inocentes. Y si no lo son, generan otras “muertes” de seres inocentes.

Puede ver LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

La rama judicial del poder público es muy proclive a las filtraciones, en Colombia, generando una justicia espectáculo o de “falsos positivos” que la desacredita y, poco a poco, va desestabilizando la misma sociedad que trata de controlar. Igual proceder se ha ido generando entre algunos entes administrativos. Grave sería, por ejemplo, que la Dian revelara las investigaciones que cursa contra empresas y empresarios. Además, “en este país, no se le niega una investigación a nadie”.

En las filtraciones, en muchas oportunidades, el periodista hace de idiota útil para la fuente que difunde “la información” con propósitos utilitaristas y mezquinos. En otras ocasiones, es el periodista el que utiliza, descaradamente, a su fuente.

Una organización seria, un estado serio, debería hacer lo posible para desenmascarar estas fuentes y aplicarles las sanciones que ameriten su falta de ética y cuidado de la información confidencial, a su cargo. Un medio serio, no debería tomar como información las filtraciones de los entes de control.

ANTES DEL FIN

Si de filtraciones desafortunadas hablamos, las peores, son las de hechos de sangre que  se ven en el diario Q´hubo y en algunos noticieros de televisión que hacen dudar si se está viendo la televisión colombiana o la peruana.

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LAS VIEJAS CHISMOSAS SE APODERAN DE LA POLITICA Y LAS REDES SOCIALES

LAS VIEJAS CHISMOSAS SE APODERAN DE LA POLITICA Y LAS REDES SOCIALES

Eligio Palacio Roldán

“Marshall Mcluhan, acuñó en el año 1968 la expresión “Aldea Global” para describir lo que sería el mundo  en la era de la interconexión que generarían los medios electrónicos de comunicación. Es decir, el mundo se convertiría en una aldea, En un pueblo como el de los primeros años de mi existencia”.

Hacen parte de la esencia de esos pueblos o aldeas unos personajes patéticos: Las viejas chismosas. Unos personajes que se dedican a especular, imaginar e inventar  situaciones a partir de escenas que ven o escuchan o les comentan, creando verdades a medias o mentiras completas: los llamados chismes.

Las “Viejas chismosas” no son necesariamente mujeres. En muchas oportunidades, son grupos de hombres, desocupados, cuya mayor entretención es hablar de los demás

La Real Academia de la Lengua define la palabra chisme como “Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”

Pues bien, “Las Viejas Chismosas” se apoderaron por estos días de la política y las redes sociales para desacreditar, sin empezar a gobernar, al presidente electo Iván Duque Escobar. Estas “Viejas Chismosas”, despechadas por su reciente derrota en las urnas, se han dedicado a tergiversar la realidad, tratando de manipular a la opinión pública.

Una muestra de ello son las recientes inculpaciones directas e indirectas a la nueva fuerza política, que llega al gobierno, por los asesinatos de líderes sociales. Desgraciadamente Colombia es un país donde el narcotráfico alimenta, con sangre, la violencia que ha marcado nuestro destino y, obvio, todos debemos reclamar las garantías mínimas de subsistencia, el problema es que se le está reclamando a quien menos tiene que ver en el asunto; quien tiene esa responsabilidad ahora y hasta el 7 de agosto es el presidente Santos. Presidente que dedicó todos sus esfuerzos al logro de la paz y entregará el país, como siempre, como todos los expresidentes, inundado de horror.

Inconveniente la marcha  convocada por Gustavo Petro, para el próximo 7 de agosto, por los asesinatos de los líderes sociales. Más que una propuesta válida, parece el uso y el abuso del dolor como herramienta política. Más que algo justo, sincero y honesto parece una advertencia al nuevo gobierno, una estrategia similar a la de las Farc cuando se posesionó Alvaro Uribe en 2002, otro atentado contra la democracia. Si el problema son las víctimas, hagan las manifestaciones un día diferente al de al posesión del nuevo presidente, inviten a Duque a que el presida las marchas y demuestren que quieren hacer la paz que tanto pregonan.

“Las Viejas Chismosas”, consciente o inconscientemente, tienen como propósito sembrar cizaña, ver al otro maltrecho, dividir, enfrentar. Paradójicamente, estas son las intenciones de quienes votaron por el candidato Petro, para “preservar la paz”.

Al presidente Duque, a cualquier gobernante o dirigente, se le debe dar la posibilidad de  intentar desarrollar sus proyectos. Si se quiere, si se defiende, la democracia se tiene que acepar que, siempre, hay ganadores y perdedores y tanto la victoria como la derrota se deben aceptar con honor, no con ánimo vengativo. Si la única democracia posible es la que acepta lo que yo digo, se está equivocado de escenario, ese es propio de una dictadura.

ANTES DEL FIN

Murió hace unos días la gran cantante, actriz y artista española María Dolores Pradera, grato escucharla. Recomiendo esta entrevista para disfrutar su inteligencia y su música. https://www.youtube.com/watch?v=RwRsOIODMyI&t=10s

He encontrado dos grandes artistas, también españoles,  de quien recomiendo su música, su historia y su inteligencia: Pasión Vega (https://youtu.be/sBXEBVDUXOE) y  Carlos Cano (https://youtu.be/WdaChGT4ZFg)

27M – RAZONES PARA LA DECISIÓN, A LA HORA DE ELEGIR

27M – RAZONES PARA LA DECISIÓN A LA HORA DE ELEGIR

Eligio Palacio Roldan

Llegó el momento de decidir en la contienda electoral más importante,  en lo corrido del siglo. No en vano ha despertado un interés sin precedentes Por primera vez, en unas elecciones presidenciales, hay cinco candidatos con cualidades suficientes para ocupar el primer cargo de la nación y con defectos tan grandes que atemorizan a más de un elector.

Decidir es enfrentarse al riesgo, la inquietud y el sinsabor de no saber que habría sucedido si se tomara un camino diferente al seleccionado y aunque se trate de utilizar la razón, a la hora de escoger, ésta siempre estará permeada por los sentidos y por las propias barreras intelectuales y mentales.

Analizando los candidatos, siempre habrá razones para votar o no hacerlo por uno u otro. Aquí algunas de las que llegan a mi percepción, subjetiva desde luego, razones alejadas de las promesas y los programas pues, como lo he dicho, cada uno está en plan de conquista y sus planteamientos son acomodados a las aspiraciones de sus seguidores y por lo tanto poco creíbles.

Puede leer SEDUCCIONES ELECTORALES https://eligiopalacio.com/2018/05/18/seducciones-electorales/

IVÁN DUQUE.

NO

  • Porque es el candidato del expresidente Uribe, un hombre a quien no le importan los medios para lograr sus fines, un hombre que pudo transformar el país y se lo entregó a los corruptos por lograr su reelección, un hombre que derrochó la bonanza de los commodities, de comienzo de siglo, que hubiese permitido llevar a Colombia hacia el desarrollo.
  • Por tener entre las coaliciones, que lo apoyan, personajes de mentalidades tan retrógradas como la del exprocurador Alejandro Ordoñez, Viviane Morales y María Fernanda Cabal, entre otros, tan perversos como José Obdulio y siniestros como Popeye.
  • Por sus posiciones arcaicas con respecto a la familia y las libertades individuales
  • Por representar la ultraderecha colombiana e internacional y el neoliberalismo.

SI

  • Por representar el futuro, un nuevo liderazgo, y la posibilidad de dejar el pasado atrás
  • Por la forma como enfrenta las críticas. Su empatía, juventud, decencia y sus ganas de unir al país.
  • Porque, creo, superará a Uribe en la política nacional y el expresidente pasará a ser solo un recuerdo.
  • Por ser el candidato de Uribe, el hombre que en su gobierno le devolvió la confianza al país, derrotó a la guerrilla de las Farc y es el líder con mayor número de seguidores en Colombia
  • Por tener una excelente candidata a la vicepresidencia: Marta Lucía Ramírez: Ética, comprometida, inteligente, decente
  • Por su lucha contra la impunidad de los delitos de las Farc
  • Por sus ideas de reconciliación y no polarización
  • Porque me asecha el fantasma del “castrochavismo”
  • Por ser el candidato con mejores ideas para acompañar la Colombia rural, a la que pertenezco

 GUSTAVO PETRO.

NO

  • Porque es el candidato de una izquierda recalcitrante, vengativa, acomplejada. De la que, estoy convencido, hacen parte las Farc.
  • Por su cercanía con los gobiernos de Chávez y Maduro que han llevado al vecino país de Venezuela a la peor crisis de su historia.
  • Por las críticas de sus compañeros de militancia; entre ellos, la del ser humano que mayor admiración me ha despertado en la vida: Carlos Gaviria Díaz. Y otros como Jorge Robledo y Navarro Wolf.
  • Por tener entre las coaliciones, que lo apoyan, personajes perversos como Iván Cepeda, entre otros.
  • Por los malos resultados de su gestión como alcalde de Bogotá.
  • Por su pasado tenebroso como dirigente del M19
  • Por sus ataques a la prensa y los periodistas
  • Por su populismo
  • Porque me asecha el fantasma del “castrochavismo”
  • Porque hace tiempo me pasó la edad de las utopías socialistas

SI

  • Por su inteligencia e ideas innovadoras
  • Por darle una oportunidad a la izquierda colombiana, marginada del poder en mis 50 años de vida.
  • Por su origen modesto
  • Por su labor como congresista, cuando demostró su capacidad para denunciar la corrupción

GERMÁN VARGAS LLERAS

NO

  • Porque es el candidato, por excelencia, de la clase política corrupta de nuestro país
  • Por haber hecho parte del Gobierno Santos
  • Por su arrogancia, antipatía, mal genio y falta de caridad humana
  • Por hacer parte de la rancia oligarquía colombiana.
  • Por sus desplantes a la prensa y a los periodistas

SI

  • Por su preparación para asumir la presidencia de Colombia
  • Por sus ejecutorias para el desarrollo de la infraestructura del país, como vicepresidente de la república
  • Por tener a Jorge Enrique Vélez en su equipo de trabajo
  • Por su lucha contra la impunidad de los delitos de las Farc
  • Porque me asecha el fantasma del castrochavismo”

SERGIO FAJARDO

NO

  • Por su falta de preparación para asumir al candidatura a la presidencia. Evidente su ignorancia en varios temas, como el económico
  • Por creerse el único capaz de luchar contra la corrupción
  • Por sus fracasos en obras públicas, en Medellín, como la Biblioteca España y las Pirámides de la Avenida Oriental
  • Por sus poses de niño lindo e inteligente. Ya está grandecito

SI

  • Por su interés por la educación de los colombianos. Ese es el camino
  • Por su pulcritud en el manejo de lo público. Lo creo honesto a pesar de los cuestionamientos por algunas de sus obras como gobernante local
  • Por su apertura mental para entender al humano que gobierna
  • Por sus ideas de reconciliación y no polarización
  • Por ser el candidato, por excelencia, de los intelectuales

HUMBERTO DE LA CALLE

NO

  • Porque sería perder el voto. No le veo posibilidades de triunfo
  • Por su cercanía con las Farc, pareciera que su convivencia en La Habana, lo dejó sufriendo del Síndrome de Estocolmo

SI

  • Por ser el único verdadero hombre de estado, entre los candidatos. El mejor preparado
  • Por su probada inteligencia. Le he seguido su trabajo y sus ideas, desde hace muchos años
  • Por su apertura mental para entender al humano que gobierna
  • Por sus ideas de reconciliación y no polarización

Tratando de hacer un balance entre los NO y los SI, mi voto será por Iván Duque.

LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

LA PAZ DE LAS ELITES

LA PAZ DE LAS ELITES

Eligio Palacio Roldán

En el año 1956, se llegó a un acuerdo entre las élites de los partidos liberal y conservador para terminar con la violencia partidista en Colombia y tratar de frenar el movimiento político del exdictador populista Gustavo Rojas Pinilla. Incluía la alternancia en el poder de las dos vertientes políticas, en gobiernos de coalición, entre 1958 y 1974, pero excluía al pueblo colombiano.  Se trataba del El Frente Nacional.

Esta historia no parece tan lejana para los colombianos…

En el año 2016, se llegó a un acuerdo entre las élites del gobierno Santos, incluidos los partidos liberal y conservador, con las Farc, guerrilla surgida como consecuencia de la exclusión del Frente Nacional, para terminar con la violencia en Colombia y “tratar de frenar el movimiento político del expresidente populista Alvaro Uribe Vélez”. No incluye la alternancia en el poder, en gobiernos de coalición, pero si su perpetuación en el mismo. Este pacto, excluye, también, al pueblo colombiano.

La situación de Colombia, luego del acuerdo de paz con las Farc, guarda similitudes, además,  con lo sucedido tras la muerte de Pablo Escobar o la disolución del Cartel de Cali. En esas ocasiones se habló, al igual que hoy, del fin de la guerra y de los carteles de la droga, del cese de la violencia y la llegada de una nueva era para Colombia; sin embargo, las organizaciones criminales fueron sustituidas por otras que se multiplicaron y extendieron por todo el país.

A diferencia las cúpulas de  los carteles de Medellin y Cali, que fueron derrotadas, condenadas o eliminadas, los integrantes de la de las Farc alcanzaron lo inimaginable: ser perdonados, sanear sus fortunas y hacer parte de jet set nacional e internacional.

Cada día es más evidente que el acuerdo con las Farc fue solo un acuerdo entre élites (ver LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/). Los recientes disturbios en Tumaco, que incluyeron la muerte de varias personas es una prueba fehaciente de que la paz está muy lejos de Colombia.

Era obvio que el grueso de la organización guerrillera se iba a desplazar hacia otras organizaciones criminales, incluso, se ha generado mayor desesperanza y resentimiento social: ¿Que pueden sentir estas gentes, acostumbradas a delinquir, sin oportunidades reales para el presente y el futuro cercano, viendo a sus exlíderes haciendo ostentación de los privilegios de su nueva vida, sin pagar por sus crimines y con un futuro definido y halagador.

¿Qué pueden sentir los miles de ciudadanos que no encuentran un trabajo digno y una manera de subsistir cuando ven a los delincuentes que los doblegaron, por más de medio siglo, exhibiendo su nueva posición? Lo obvio: Que en Colombia los buenos somos más pero que es mejor ser malo que bueno. Que los malos son premiados.

¿Qué pueden sentir unos y otros? Que en este pacto, como siempre, han sido excluidos, que han sido utilizados por unos y otros para alcanzar un poder en beneficio de unas pocas élites.

ANTES DEL FIN

  • El movimiento del expresidente Alvaro Uribe guarda grandes similitudes con el del general  Gustavo Rojas Pinilla. ¿También se repetirá la historia de las elecciones de 1970?
  • Dice un pequeño comerciante, de un municipio cocalero de Antioquia: “Por mi tienda desfilan los mismos hombres de siempre: los que me exigieron “vacunas ayer”, los que llevan insumos para la producción de coca. Ahora no tienen que ocultarse bajo un camuflado. Es la diferencia. Mi vida, la misma: trabajando para sostener los delincuentes.”

DOS LIDERAZGOS: PAPA FRANCISCO – ALVARO URIBE

DOS LIDERAZGOS: PAPA FRANCISCO – ALVARO URIBE

Eligio Palacio Roldán

El liderazgo se define como la capacidad de influir en los demás para lograr un objetivo determinado y, como todo en la vida, se califica según represente y/o ayude a conseguir o no los anhelos individuales coincidentes con los de un importante grupo de la población. Si el líder descubre y canaliza mis intereses digo que es un buen líder, de lo contrario no. Entonces de alguna manera el líder se convierte en prisionero de los deseos del grupo que lidera. El líder, obviamente, es dueño de un gran carisma: atrae, fascina, enamora.

Los dos líderes con mayor carisma y seguidores que he conocido en mi historia son, guardadas las proporciones, Alvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia, y el Papa Francisco, de visita en estos días por varias ciudades de nuestro país.

Por los dos líderes he visto las gentes llorar y vencer todos los obstáculos para tratar de saludarlos o al menos verlos, comprobar su presencia. Por Uribe he visto gente desmayar, también.

El Papa representa hoy, como nunca en la historia de la iglesia católica, la necesidad de la inclusión dada la diversidad en las formas de ser y de estar del ser humano en la tierra. Jorge Mario Bergoglio lo vio, lo comprendió y lo incluyó como política de acercamiento con fieles e infieles, a pesar del sectarismo propio de la organización religiosa que dirige y de una trayectoria de intolerancia que “pesa” sobre la historia de la humanidad. Este hecho le ha generado mayor liderazgo, reconocimiento y seguidores.

Lo mismo le sucedió a Alvaro Uribe en los tiempos de su primera candidatura  y de su período presidencial inicial al interpretar el deseo de los colombianos de derrotar la guerrilla, Falló, el hoy expresidente, en interpretar el deseo de todo un país de vencer a los corruptos y de transformar la clase política.  Se equivocó y utilizó su liderazgo conestando con los corruptos y de alguna manera traicionando a sus electores. Ese hecho le generó la oposición de grupos de opinión que lo han desgastado al igual que no ver y entender los nuevos deseos de paz de los colombianos. Es decir dejó de interpretar y canalizar los anhelos de sus liderados. No de todos, obviamente, pero si de una gran cantidad, en especial de los demás líderes de opinión. En esta posición Uribe recuerda a los tradicionales líderes negativos de la escuela, imposibles de controlar por la maestra angustiada.

Al igual que el de Uribe, el liderazgo del Papa peca por no escuchar los deseos de una gran parte de las gentes que lo siguen. En el caso colombiano, la necesidad de que los exguerrilleros de las Farc muestren algo de arrepentimiento, algo de reparación y que no lleguen como en la parábola bíblica, citada esta semana por el presidente Santos, como el hijo pródigo: con mayores privilegios que el resto de colombianos que tienen que luchar a diario por sus subsistencia; por que el mensaje que queda al final de esta historia es que ser guerrillero fue mucho más rentable económica y socialmente que ser un ciudadano de bien.

Puede leer
LO TANGIBLE DE LO INTANGIBLE https://eligiopalacio.com/2013/03/13/lo-tangible-de-lo-intangible/
BUSCANDO A FRANCISCO… EL PAPA https://eligiopalacio.com/2017/09/05/buscando-a-francisco-el-papa/

ANTES DEL FIN

Excelentes los “Buenos Aires” que deja el Papa en la sociedad colombiana, ojalá permanezcan por algún tiempo; pero ¿Cuánto costó su venida a las debilitadas arcas de nuestro país?

Increíble la fe de los comunistas de ayer, aquellos para los cuales la religión era “el opio del pueblo”. Increíble, también, el distanciamiento del Centro Democrático en la visita del Papa, los rezanderos de nuestra historia reciente. En ambos casos, es más fuerte el ansia de poder que la religión. Con el paso del tiempo, resultó siendo más opio del pueblo el ansia de poder que la política.

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

Eligio Palacio Roldán

Los tiempos lógicos del psicoanálisis hablan de momentos para ver, comprender y concluir.  Se supone que luego del tiempo de concluir llega la modificación de las conductas que le hacen daño al ser humano. En materia de corrupción, en Colombia, a simple vista, esos tres tiempos hace mucho rato terminaron y no parece verse ningún efecto positivo de transformación en nuestra sociedad.

¿Será que falta tiempo para ver? No creo. Hemos visto  cómo la corrupción irrumpe en los pequeños poblados y en las grandes ciudades, en los concejos municipales y en el Congreso, en las alcaldías y en la Presidencia de la República, en las inspecciones de policía, los juzgados y las cortes, en los  pequeños círculos de poder y en las grandes corporaciones, en el ejército y en la policía. En fin, hemos visto cómo este flagelo se esparce por el país cubriéndolo todo.  Pasamos de los tiempos de Turbay Ayala, en la década del 80, del siglo pasado, cuando nos escandalizamos por su propuesta de reducir la corrupción a sus “justas proporciones” a pensar que ojalá tuviésemos los niveles de esa época.

Con la corrupción sucedió lo mismo que con el narcotráfico: fue visto con simpatía o con indiferencia hasta que permeó casi toda la sociedad colombiana. No en vano, ocupamos el primer lugar de producción en cocaína en el mundo.

¿Será que falta tiempo para comprender? Creo que sí. No hemos comprendido del todo. Nos parece monstruosa la corrupción de la clase política, del congreso, del ejecutivo pero nos parecen normales las pequeñas grandes corrupciones nuestras: colarnos en las filas, cruzar los semáforos en rojo, eludir el pico y placa, entrar al colegio o a la universidad con alguna “ayuda”, comprar la libreta militar, evadir impuestos, recibir prebendas por ayudar a la consecución de algo o el otorgamiento de un contrato. Nuestra cultura es del “vivo”, no del estúpido.  El otro es un corrupto: Yo mismo, o los seres cercanos a mí  astutos e inteligentes.

Falta tiempo para comprender el mal que le ha hecho a Colombia la elección popular de alcaldes en pequeños municipios, que han sido hipotecados a los corruptos y/o a los delincuentes de cualquier calaña, para dilucidar las nefastas consecuencias de la reelección presidencial y de las negociaciones de la paz con las Farc a cualquier precio.

¿Será que falta tiempo para concluir? Mucho. Si no se comprende tampoco se concluye. Se requiere aceptación por parte de todos y cada uno de los colombianos y entender que la corrupción es un mal que destruye la sociedad, que genera injusticias e impide la convivencia en paz entre los humanos. No basta con observar pasivamente lo que pasa, En esto tienen mucha responsabilidad los medios de comunicación que tienen que ser más incisivos y exhaustivos a la hora de demostrar las consecuencias nefastas de esta desgracia.

Falta tiempo para que surjan líderes que nos permitan ayudar a comprender y a concluir que el fin no justifica los medios, que el bien general está por encima del particular, líderes que generen credibilidad al estilo de lo que fue alguna vez Alvaro Uribe Vélez, quien desaprovechó la mejor oportunidad en la historia de Colombia para cambiar las costumbres y la forma de hacer política. En el momento esos líderes no existen, todos hacen parte de un sistema político corrupto. Tal vez sea hora de darle la oportunidad a una mujer para que tome las riendas de nuestro país. Es sabido que los niveles de corrupción entre ellas  son inferiores a los de los hombres. Por ahora, aparecen cuatro que pueden dar la pelea: Martha Lucía Ramírez, Clara López, Claudia López y Viviane Morales, ¿será una de ellas la primera en ocupar la  presidencia de Colombia?

ANTES DEL FIN

Nueve columnas sobre el tema de la corrupción en cinco años, de www.eligiopalacio.com, y múltiples referencias en los cientos de escritos muestran una permanente preocupación por una de las mayores problemáticas de la sociedad de hoy. Problemática que parece agravarse, día a día, con el destape de escándalos como el de Odebrecht:

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