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¿CUÁNTO GANÓ, CUÁNTO PERDIÓ CADA CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO?

¿CUÁNTO GANÓ, CUÁNTO PERDIÓ CADA CANDIDATO EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO?

Eligio Palacio Roldán

“Cuánto gané, cuánto perdí 
Cuánto de niño pedí
Cuánto de grande logré
Qué es lo que me ha hecho feliz
Qué cosa me ha de doler”

Pedro Pablo Milanes Arias

A la hora de los balances, propios  o ajenos, siempre llega a mi memoria esta hermosa canción…

¿Cuánto ganó, cuánto perdió cada candidato a la presidencia en las pasadas elecciones? Veamos:

Iván Duque: Ganó en reconocimiento, empatía, simpatía, posicionamiento. Sin duda, es el aspirante con mayor opción para alcanzar la presidencia de la república. Superó ampliamente la votación de Uribe y de su partido, la de Petro y la de los movimientos de sus contendores. Más de cuatro millones de votos por él y más de un millón quinientos por Marta Lucía, dejan la fórmula presidencial muy fortalecida y la mejor candidata posible a la vicepresidencia. Pudo apartarse de la sombra de Uribe, sin perder su caudal electoral. Perdió porque entre sus seguidores más cercanos muchos generan desconfianza, porque su partido, el Centro Democrático, a pesar de ser el movimiento más votado, no alcanzó las mayorías suficientes para no tener que negociar con los políticos de siempre que, en aras de su “vocación de poder”, sin ningún principio y con fines corruptos se arriman al presidente de turno. Perdió porque despertará a sus rivales que con maquinarias aceitadas, desde la presidencia, redireccionarán los votos hacia sus movimientos. El reto, pasar a la segunda vuelta; si lo hace con Petro tendrá la presidencia asegurada, si lo hace con otro de los candidatos el triunfo puede ser difícil.

Gustavo Petro: Ganó porque se convirtió en el líder de la izquierda colombiana que poco a poco, o a pasos agigantados según el desempeño del próximo presidente y de la economía del país en los años por venir, irá creciendo. Se hizo visible por fuera de Bogotá, mientras conservaba su votación en la capital. Perdió porque se dejó contar, porque, al no mostrar una posición firme frente al gobierno de Maduro, en Venezuela, hizo alinear la derecha alrededor de Iván Duque proyectándolo a la presidencia. Su posibilidad de llegar a la segunda vuelta es muy remota, imposible diría yo. De lograrlo, perdería frente a cualquiera de los otros candidatos.

Germán Vargas: Ganó por que le funcionó la maquinaria. El aumento en el número de curules al Congreso, en un país donde se vota mayoritariamente por conveniencia: burocracia y/o “mermelada”, lo convierten en uno de los candidatos favoritos para llegar a la presidencia. Perdió porque no logró las mayorías suficientes para cumplir sus propósitos.

Sergio Fajardo: Ganó porque la Alianza Verde aumentó considerablemente su participación en el Congreso y junto con el Polo Democrático se convirtieron en el símbolo de la decencia en la política, símbolo que se irá traduciendo en votos en el futuro si no se deja contaminar con quienes quieren utilizarlo para continuar en el poder. Perdió porque quedó en evidencia que de no hacer pactos con “el diablo” no llegará a la segunda vuelta.

Otros:

La Farc: Perdió por que sus militantes y el mundo entero se dieron cuenta del rechazo que generan en  el resto de colombianos. Ganaron porque en ninguna otra contienda electoral tendrán tanto rechazo,  porque legitimaron su paz, LA PAZ DE LOS VIEJITOS. (https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

Juan Manuel Santos: Ganó porque en su gobierno se desarrollaron las primeras elecciones, en más de cincuenta años, sin amenazas de la guerrilla de izquierda. Perdió porque la votación de Duque fue también una muestra del rechazo que tienen millones de colombianos hacia él y hacia su gobierno.

Colombia: Ganó por lograr mantener la democracia, por el incremento en el número de votantes, por la llegada de algunos parlamentarios decentes al Congreso. Perdió por la poca renovación de su dirigencia, por elegir un gran número de corruptos, muchos de ellos en cuerpo ajeno, por sucumbir ante la politiquería.

ANTES DEL FIN

Así como a muchos antiuribistas me conquistó la dupla Duque-Marta Lucía. Se les ve decentes, alegres, auténticos, dispuestos a generar nuevas energías en el país que habitamos. Cuenten con mi voto.

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LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

LAS CONDENAS DE LA PRENSA Y LA SOCIEDAD

LAS CONDENAS DE LA PRENSA Y LA SOCIEDAD

Eligio Palacio Roldán

Decía en una columna reciente que en un crimen no solo “muere” el asesinado y su familia sino el autor del mismo y los suyos. Hablaba de sucesos probados. Algo similar ocurre con los incriminados y con los  acusados de delitos como el robo, la extorsión y, uno de los más frecuentes en nuestra sociedad, de hoy: La corrupción. Sin pruebas definitivas la colectividad y la prensa condenan a los implicados.

Puede leer LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN”,    https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

Pero, ¿de dónde surgen estas condenas anticipadas? Básicamente de las filtraciones que hace la rama judicial, de las investigaciones que realiza, en lo que se conoce como “Justicia Espectáculo”; una justicia dañina dado el protagonismo, sin límites, que pretende encontrar y que induce a pensar en que importa más la imagen, la propaganda, que la realidad. De alguna manera es la extensión, a la justicia, de los “Falsos Positivos”, aquella práctica tenebrosa de los militares, en Colombia, bajo la presidencia de Alvaro Uribe Vélez  y el Ministerio de Defensa del hoy presidente Juan Manuel Santos, de asesinar  personas humildes, para hacerlas pasar por integrantes de las guerrillas de izquierda.

Puede leer LA REELECCIÓN DE LOS FALSOS POSITIVOS https://eligiopalacio.com/2014/02/20/la-reeleccion-de-los-falsos-positivos/

Obvio que la ciudadanía debe conocer los hechos para poderlos rechazar y que la prensa debe ejercer su labor fiscalizadora sobre los comportamientos de la sociedad; lo que no es lógico es que se condene y se den por ciertas las faltas con tan solo indicios o acusaciones, que pueden ser desvirtuadas dentro del proceso probatorio.

Establecer la culpabilidad de alguien es muy difícil dadas las diferentes variables que influyen y justifican el comportamiento humano  y la complejidad del derecho colombiano. De ahí, que solo se puede establecer una condena o no con el fallo de un juez. Fallos que pueden ser controvertidos pero que se sustentan en la aplicación de la Ley.

Ver y comprender la propia realidad es bien complicado, mucho más lo es saber la del Otro. Para ello se establecieron las normas, quien las interpretara y quien las aplicara y con base en ellas se ejerciera Justicia. En la sociedad global ese papel de equilibrio ha sido cercenado por los generadores de opinión que no siempre tienen la formación y/o los elementos para ello.

En el transcurso de la existencia todos podemos hacer parte de una investigación judicial y/o administrativa y eso no nos convierte en culpables. Sin embargo esta premisa no se cumple en Colombia, donde la falta de discreción de las autoridades investigadoras ha llevado a la picota pública a más de un inocente. ¿Por qué no esperar el fallo del juez para divulgar la información?

Esta falta de discreción solo parece ser una práctica de la rama judicial, Procuraduría y Contraloría. Afortunadamente, otros entes de Control como las superintendencias y la DIAN parecen ser más pulcras en el tratamiento de la información. De no ser así, el caos sería total: ¿Qué tal la DIAN divulgando las investigaciones por evasión, elusión y contrabando que realiza a diario y que los empresarios fueran condenados en los titulares de los medios de comunicación?

Puede leer GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO… https://eligiopalacio.com/2017/07/04/gustavo-villegas-quien-este-libre-de-pecado/

Es un hecho que los colombianos hemos perdido la confianza en nuestra clase dirigente. ¿Qué tan culpables es ella por su accionar y qué tanto los entes investigadores y los medios de comunicación por la ligereza en el tratamiento de la información?

Qué difícil es una decisión de un funcionario público ante el asecho de los enemigos políticos, las mafias de la corrupción y el juicio de los medios de comunicación y de la comunidad.

ANTES DEL FIN

Muy compleja la situación en el vecino país de Venezuela. Reprochable el apoyo y/o el silencio de la izquierda colombiana. Preocupante que podamos caer en un gobierno similar al de Maduro y, sin embargo, Petro crece en las encuestas. ¡Qué horror!

EL POPULISMO ORDINARIO DEL GOBERNADOR DE ANTIOQUIA

EL POPULISMO ORDINARIO DEL GOBERNADOR DE ANTIOQUIA

Eligio Palacio Roldán

Usted es el máximo representante de la institucionalidad en Antioquia, respétela.

Los antioqueños tenemos una elevada autoestima y eso nos ha hecho ganadores. También vanidosos, arrogantes y pretenciosos. Creemos tener siempre la razón, y para imponerla acudimos a acciones bajas como desafiar al otro, insultarlo, menospreciarlo, amenazarlo. Eso de “Le doy en la cara marica”. Así, por ejemplo, se impone la fuerza para dominar la propiedad de la tierra que no se respeta. Impera la fuerza. Primero fueron los colonizadores antioqueños, luego los narcotraficantes y posteriormente los paramilitares y, bueno, también los guerrilleros.

Esa especie de anarquía paisa, que debiera estar en el pasado, ha estado más presente que nunca en las primeras décadas del siglo XXI. Fue revivida, con una fuerza inusitada, por Alvaro Uribe Vélez en la región y en casi todo el país y es usada por políticos grises para deslumbrar seguidores ingenuos. Uno de ellos, digamos el más “brillante” es el actual gobernador del departamento de Antioquia, Luis Pérez Gutierrez.

Pérez Gutierrez, un político altamente cuestionado por problemas de corrupción como alcalde de Medellín (2001-2003), llegó a la gobernación con el apoyo de una coalición de diferentes partidos políticos, muy cuestionado en su momento.

(Lea EL CONSERVADOR: UN PARTIDO CON VOCACIÓN DE PODER https://eligiopalacio.com/2015/06/03/el-conservador-un-partido-con-vocacion-de-poder/)

Desde la gobernación, encontró en la identificación con el expresidente Uribe y en su oposición al gobierno Santos, el más impopular de nuestra historia, una herramienta para mantener cierta popularidad. Esa identificación va más allá de Uribe, es con el ancestro paisa del que hablábamos líneas atrás, que debiéramos superar, y encontró una oportunidad soñada en el diferendo limítrofe con el Chocó por Belén de Bajirá, Blanquiceth, Macondo y Nuevo Horizonte.

Desde entonces, repito, al peor estilo paisa, desconoció la decisión del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, y lanzó, la semana anterior, una “firmatón” en la que espera recoger más de un millón de firmas para “…pedir justicia.  Antioquia es nuestra patria y cuando la patria está en peligro nada está por encima de nuestra obligación de defenderla”. Solo le falta decir que desenvainemos nuestros machetes y nos pongamos a pelear, como hace un siglo.

Y claro la pregunta es obvia, en estos tiempos de corrupción, ¿Quién financia esta “firmatón”, quien pagó el espectáculo el evento en la plazoleta de La Alpujarra, donde se dio inicio a la campaña? ¿Quién paga a los jóvenes que recogen firmas en el centro de la ciudad? ¿Pretende otro plebiscito o solo quiere mostrar que tiene un número importante de seguidores, para su vanidad personal o para posicionarse con miras a las elecciones presidenciales? Usted es el máximo representante de la institucionalidad en Antioquia, respétela.

Claro que un diferendo limítrofe per se despierta dudas, pero para eso están las autoridades a las que hay que pedir que se pronuncien, dejando a un lado el show. Si a pérdidas nos referimos, entonces cuando la Corte de La Haya falló en contra Colombia, en la disputa por el mar de San Andrés ¿Por qué no salieron estos “grandes líderes” a protestar, a recoger firmas? Obvio, saben que están haciendo “espuma”, que no conduce a nada,  populismo barato. Bueno barato no, ordinario. Porque costoso si es.

Ya son dieciocho meses de gobierno señor Luis Pérez, los tiempos corren y se aproxima a la mitad de su mandato, ¿Nos será hora de que comience a gobernar y deje de estar haciendo el ridículo?

ANTES DEL FIN

Inimaginable el daño que le están haciendo las redes sociales a los gobiernos, a los gobernantes y obvio a la sociedad. Ahora se gobierna para tener “me gusta” en twitter, no para sacar al país adelante.

LOS CIENTOS DE ODEBRECHT(ITOS) DE COLOMBIA

LOS CIENTOS DE ODEBRECHT(ITOS) DE COLOMBIA

Eligio Palacio Roldán

DON CARLOS 047

Informó, ayer, la Agencia Efe de noticias, desde Rio de Janeiro que Uno de los ejecutivos de Odebrecht que aceptó colaborar con la Justicia confesó que la mayor contratista de Brasil invirtió 700.000 reales (unos 225.800 dólares) en unas obras en una casa de campo que era usada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La constructora realizó mejorías en la residencia, construyó una casa para los guardaespaldas de la Presidencia, un depósito, una cava y una sauna, y concluyó obras en la piscina, la cancha de fútbol y un lago de la casa cuya escritura de propiedad está a nombre de los empresarios Jonas Suassuna y Fernando Bittar, amigos del ahora exjefe de Estado, a los que la Fiscalía considera como testaferros de Lula…”

Esta misma historia, con diferentes protagonistas, la he escuchado cientos de veces en los últimos treinta años. Los otros protagonistas, nuestros alcaldes de grandes ciudades y pequeños pueblos, concejales, diputados, congresistas y contratistas, muchos de ellos formados bajo los principios de trabajo y rectitud.

Es tan común esta historia que es “natural” que las campañas políticas sean financiadas por los contratistas, quienes invierten en todas las candidaturas con opción de ganar.  Y es tan común, que los contratistas son los mismos desde hace muchos años y conforman una especie de mafia a la que es difícil ingresar. Incluso, conozco varias casas fincas, en Colombia, construídas al estilo de la de Lula

En consecuencia, nuestra democracia es una colección de pequeños y medianos Odebrecht(Itos).

Lo extraordinario del caso Odebrecht no es la cuantía de la corrupción, ni la calidad ni la cantidad de involucrados; lo extraordinario del caso, es que mientras los medios de comunicación y los generadores de opinión se muestran escandalizados, al común de los ciudadanos les parece algo normal y los corruptos sienten un fresquito y creen que su pecado es nimio en comparación con el escándalo del momento. De una u otra manera se sienten con patente de corso para continuar con sus fechorías.

También les parece normal a nuestros dirigentes, no en vano han hecho lo mismo durante toda la historia de Colombia y seguramente lo seguirán haciendo. Por eso se explica que ni a Alvaro Uribe ni a Juan Manuel Santos se les vea una verdadera voluntad para esclarecer la muy posible presencia de dineros de la multinacional brasileña en las campañas presidenciales de sus movimientos políticos.

Ni que decir de los órganos de control de nuestro estado. Si no es por la presión de las autoridades de Brasil y Estados Unidos, en Colombia, nadie se hubiese enterado. Salta a la vista que la corrupción cubre al país y que las autoridades es muy poco lo que logran hacer para combatirla.

Es claro, también, que la corrupción ha permeado todos los estamentos de nuestra sociedad, en el ámbito nacional e internacional. En Colombia se ha convertido en un modo de subsistencia en un nivel de organización y penetración similar al del narcotráfico. Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/

ANTES DEL FIN

Acaba de concluir la Semana Santa y vi mucho corrupto rezando. ¿Será que apropiarse de dineros ajenos no es pecado? O, ¿Será que por fin están arrepentidos?

El presidente Maduro, de Venezuela, amenaza con revelar los secretos de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc.  ¡Qué bueno que hablara!. Tienen que haber muchos secretos que involucran al presidente Santos, no de otra manera se explica su silencio cómplice en relación con los abusos del gobierno del país vecino.

¡Que talento musical hay en Colombia! El programa de Caracol Televisión, Yo me llamo, lo demuestra.

YO MARCHO, PERO ¿LA VERDAD Y LA REPARACIÓN?

YO MARCHO, PERO ¿LA VERDAD Y LA REPARACIÓN?

Eligio Palacio Roldán

¿Qué pensaría un colombiano del común si los “exguerrilleros” de las Farc invitaran a una marcha contra el secuestro?…

Si. Nadie les creería, ¿Verdad? Tal vez solo marcharía la guerrilla ante la mirada atónita de los demás colombianos.

Pues bien, algo similar ocurre con la marcha del próximo sábado, primero de abril. Muchos colombianos estamos atónitos al saber que está siendo liderada por los “excorruptos” Alejandro Ordoñez y Alvaro Uribe Vélez. A esta manifestación solo debieran ir los uribistas, que son muchos, pero creo van a asistir miles de colombianos más en “modo” protesta contra el presidente Santos, el mandatario con menor credibilidad, afecto y apoyo en la historia de Colombia.

De Alejandro Ordoñez, el exprocurador, todos sabemos que tiene la doble moral de casi todos los humanos que acuden a la religión, como única herramienta, para controlar sus bajas pasiones. Son de doble personalidad y critican y combaten lo que más desean. Conozco infinidad de casos y por eso les tengo miedo. De hecho sus palabras sobre la corrupción pasan de ser un discurso cómico a tétrico, cuando se toma en serio.

Alvaro uribe es otro cuento. Un cuento muy triste para la historia de Colombia: ha sido el líder más importante en la historia reciente del país y dilapidó la oportunidad histórica para acabar con la corrupción en la política colombiana, de transformar nuestras costumbres y se negó a hacerlo por su obsesión por derrotar militarmente a la guerrilla. Sucumbió ante las mieles del poder y por conservarlo le entregó el alma al diablo. Bueno a los demás políticos, que son peores que el rey del infierno.

Ya lo he dicho: Uribe tiene una “segunda oportunidad sobre la tierra” desde el Congreso (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), una segunda oportunidad que viene utilizando, para bien de Colombia, denunciando la corrupción evidente en este gobierno, que también fue evidente en el suyo.

Y es que Uribe representa muy bien a los colombianos, que pareciéramos no poder ver nuestros propios errores y si los de los demás. Los narcos son los demás, los demás son también los corruptos; pero en cada uno de nosotros hay algo de esos dos personajes. Es la herencia de Pablo Escobar. Obvio, también es nuestra mejor forma de salir de la pobreza, las maneras privilegiadas del dinero fácil.

Válido, deseable y edificante que líderes como Alvaro Uribe tomen la bandera contra la corrupción, pero qué grande sería si denunciara los propios hechos corruptos de su gobierno. ¡Qué grande sería si ofreciera “Verdad y Reparación” a las víctimas de este flagelo: Todos los colombianos.

Desde luego que Santos no alcanza a ser siquiera un líder mediano al lado de Uribe, pero qué grande sería si denunciara los propios hechos corruptos de su gobierno. ¡Qué grande sería si ofreciera “Verdad y Reparación” a todos los colombianos.

Y si esos ofrecimientos de “Verdad y Reparación” se regaran como un aire fresco y purificante sobre toda Colombia y los congresistas, gobernadores, alcaldes, diputados y concejales de hoy y de ayer confesaran sus culpas y las expiaran, qué Grande sería nuestra patria. Sería la forma, la única forma, de acabar con la corrupción. Sería la forma, la única forma de lograr la paz.

ANTES DEL FIN

¿En qué momento la política se convirtió negocio? ¿O siempre lo ha sido?

¿Por qué en Colombia no hubo Farc-política?

¿Por qué los dirigentes como Gustavo Petro o Alvaro Uribe son tan buenos denunciando la corrupción y tan malos combatiéndola desde el poder?

¿Por qué es “normal” que los contratos en alcaldías, gobernaciones y en la presidencia siempre se adjudiquen, así sea por licitación, a los financiadores de las respectivas campañas para llegar al cargo?

¿Por qué esta sensación de que nadie “podrá salvarnos?

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

“CORRUPCIÓN EN SUS JUSTAS PROPORCIONES”

Eligio Palacio Roldán

Dijo el expresidente Turbay (1978-1982): “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones” y los generadores de opinión y la clase política se rasgaron las vestiduras.

Más de 35 años después, muchos colombianos, quisiéramos que sus palabras hubiesen sido proféticas y que la corrupción no se hubiese desbordado y fuera parte de la cultura de los colombianos.

Después de Turbay llego el dinero corruptor del narcotráfico a nuestra clase política y luego, con la elección popular de alcaldes, el arte de hacerse elegir se convirtió en la industria de hacerse elegir. Y se crearon industrias electoreras que requerían financiación y esa financiación surgió de los proveedores de los municipios, de los constructores de obras públicas, de los publicistas y comunicadores sociales que ofrecieron sus servicios a cambio de ser contratadas una vez, el candidato de turno, llegara al poder.

Y los Concejos Municipales, las alcaldías, las gobernaciones, el Congreso y la Presidencia; en fin, las ramas legislativa y ejecutiva del poder público quedaron hipotecadas y se gobernó solo para pagar favores. Y todos los colombianos quisieron vender sus votos y la corrupción se democratizó (Ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

Alguna vez, la corrupción llegó a “Otro Nivel” y el narcotráfico eligió presidente a Samper y otra vez la los generadores de opinión y parte de la clase política se rasgó las vestiduras. (Ver ERNESTO SAMPER UN NEFASTO PERSONAJE https://eligiopalacio.com/2015/08/26/un-nefasto-personaje/). De eso han pasado más de 15 años y la historia de la corrupción en nuestro sistema “democrático” ha ido creciendo de manera exponencial. Ayuda, claro, la impunidad evidente.

Al comenzar este año estalló el escándalo Odebrecht que involucra a la clase política, incluyendo la presidente de la República, Juan Manuel Santos, en un gigantesco caso de corrupción. En el escándalo, los unos acusan a los demás sin saber qué, cómo diría el cantautor Alberto Cortez, “olvidamos que somos, los demás de los demás”. Y obvio, todos están involucrados. En las industrias electoreras se financian todas las campañas, con opción, para siempre ganar, para siempre garantizar los contratos.

En una columna anterior, en marzo de 2013, (https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/), decía que creía que la vida le había dado una Segunda Oportunidad al expresidente, Alvaro Uribe, para hacer lo que no quiso hacer como presidente: Luchar contra la corrupción. Sólo hasta ahora parece emprender este camino con la solicitud a las autoridades de que investiguen la campaña, de su aliado, Oscar Iván Zuluaga.

Llegó el momento para que Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos hagan algo por el país, haciendo un acto de contrición, reconociendo sus culpas y revelando todo lo que saben para expiar sus culpas y desentrañar los focos y las formas de corrupción que carcomen nuestra sociedad.

La situación que enfrenta Colombia, en materia de corrupción, es demasiado grave: Lo denunciado en el caso Odebrecht es algo que sabemos todos. Es algo que ocurre en cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio; en todas las contiendas electorales:  Las campañas son financiadas por particulares a cambio de jugosos contratos que, generalmente, no cumplen o cumplen con características de calidad precarias.

La solución al problema de la corrupción de nuestra clase política, no está en la financiación de las campañas por parte del estado. A esa financiación se sumarían de todas maneras los dineros de los futuros contratistas como suele hacerse: con artificios de toda índole para no ser descubiertos.

La solución al problema de la corrupción en Colombia, al igual que el de la violencia, está en la reeducación de todos los colombianos. (Ver MI PATRIA CORRUPTA https://eligiopalacio.com/2013/10/08/mi-patria-corrupta/).

ANTES DEL FIN

Alguna vez, recordando una canción de Pablo Milanés, le pregunté al, entonces, presidente Uribe: ¿Cuánto ganó cuanto perdió usted y Colombia con la reelección? La misma pregunta se la hago al presidente Santos y toda nuestra clase política, con la reelección, en todos los cargos de elección popular.

¿Cuánto ganó cuanto perdió Colombia con la elección popular de alcaldes?

El presidente Santos comienza a vivir lo que vivió Samper como presidente. ¡Vaya paradoja! Saber que el primero conspiró contra el segundo por los mismos hechos que hoy enfrenta. (Ver EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/)

¿Los Premio Nobel serán corruptos?

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