EL TRASTEO

EL TRASTEO

Eligio Palacio Roldán

Siempre quiso cambiar de casa, pero no de esa manera. Lo había hecho de afán, no recordaba muy bien por qué; quizás fue la guerra, una tragedia anunciada que se cernía sobre la zona que habitaba, una amenaza, su locura o el desamparo que produce la enfermedad y la vejez. Lo cierto es que allí abajo estaba el vehículo que lo llevaría a esa nueva vida y él no estaba preparado para marcharse.

Como pudo recogió parte de sus cosas, las que primero vio o las que más le dolían. No todas, muchas se quedaron esparcidas por el piso o guardadas en lugares que ni recordaba. El descenso fue difícil, las piernas no le respondían y desde el vehículo lo acosaban. No había tiempo, era necesario marcharse ya.

Recorrió pequeños montículos que se le antojaron montañas. En el momento de subir al carro, donde dos pares de ojos fríos y despiadados lo esperaban, vio en la parte más alta de su jardín la caja que contenía sus libros, como pudo se arrastró hasta allí enfrentando el peso de su cuerpo y la presión que le hacían desde el vehículo. A punto de alcanzarlos rodó cuesta abajo y solo despertó a la entrada de su nueva casa.  Allí no había lugar para él, aunque sabía tenía parte en ella. Le tocó alojarse en la buhardilla, pero su peso, ese peso que le dificultaba el movimiento no le permitió alcanzarla.

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epalacior

Un ser que busca compartir sus visiones.

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