Categoría: EN OTRA DIMENSIÓN

EL BESO DEL ADIOS

EL BESO DEL ADIOS

Eligio Palacio Roldán 

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Desde siempre espero ese beso. Incluso creeria que desde antes de nacer. Lo imagino cientos, miles de veces. Lo lloró también en sus dias de melancolía.

Con el paso de los dias lo creyó imposible. Máxime después de su partida.

Aquella noche, después de un intenso dia, cuando transitaba  los senderos insondables del sueño, ella llegó hasta su cama, le apartó la sábana que le cubria el rostro y lo besó.

El se sintió feliz por unos instantes, hasta que comprendió que aquél no era ese primer beso soñado, si no el ultimo. El beso del adiós

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EL VIAJE

EL VIAJE

Eligio Palacio Roldán

Las gentes corrían por las calles tratando de abordar algún vehículo que los llevara al encuentro con el hombre. Él se negaba hacerlo, primero, porque no había caído a los pies del personaje como casi todos los habitantes de la región y, segundo, porque allí quedaría ella, en el balcón, siguiéndolo con su triste mirada hasta perderlo en la distancia.

Pero no fue así. El extraño vehículo lo deslumbró: Era una especie de tráiler con compartimientos individuales y sillas en forma de hamaca. Estaba en la próxima esquina y había un puesto para él.

Como pudo llegó a su casa sin saber que vestuario llevar, no sabía a donde iba. Quizás iría a un sitio de clima cálido y sin embargo tomó un abrigo. Era otro frío el que trataba de menguar. Salió corriendo. Allí quedó ella: triste, preocupada, ansiosa esperando su regreso.

Las gentes se arremolinaban al pie del vehículo. Como pudo, con mucha dificultad, prácticamente arrastrado por sus compañeros de viaje, ascendió hasta su sitio. Desde lo alto, con el temblor propio de una hamaca meciéndose por el movimiento de un vehículo y de su mismo temor, divisó su pueblo.

Unas grandes y sucias piscinas de un parque acuático y unas altas edificaciones, que no conocía, lo deslumbraron. Ese no era su pueblo, se encontraba sobre una ciudad extraña.  El suyo, aquel pequeño y bucólico lugar, que la contenía a ella, solo existía en sus recuerdos o quizás en su imaginación.

VOLAR

VOLAR

Eligio Palacio Roldán

Las primeras imágenes que recordaba de su existencia eran la de los pájaros surcando el cielo, camino a los frondosos árboles cercanos. Luego, cuando vio los aviones cruzar un firmamento lejano, indagó a su madre.

  • Allí viaja mucha gente, hacia lugares lejanos. Le dijo.

Años después se estremeció leyendo la historia de Ícaro.

Literalmente su sueño siempre fue volar. En el día se pasaba contemplando espejismos, en las noches, sus más dulces visiones lo mostraban volando bajo un cielo azul y sobre un verde intenso.

Los niños sentían miedo al mirarlo. Su delgada y espigada figura, siempre vestida de negro, los estremecía. Los mayores nunca entendieron el porqué de sus obsesiones.  Con los años, su nariz fue creciendo semejando, a la distancia, un pico de águila.

Las nubes negras de ese día presagiaban lluvia. El viento arrastraba ramas y hojas y a los mismos árboles. El hombre subió a la pequeña colina de sus sueños, con su amplio abrigo abierto y su bufanda suelta y sobrepuesta.

Y se cumplió su sueño: sus pies se fueron alejando del piso y su abrigo se extendía por el aire cual alas rotas. Fueron unos minutos inmensos, pletóricos de felicidad. Su vida había valido la pena.

Un relámpago ilumino el cielo. Algunos dicen que se le alcanzó a ver una sonrisa.

NOSTALGIA DEL FUTURO YA PASADO

NOSTALGIA DEL FUTURO YA PASADO

Eligio Palacio Roldán

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La primera vez que tuvo esa sensación de vacío en el estómago y profunda tristeza fue en 1971 cuando trataba de ver, en la imagen borrosa de la televisión, en blanco y negro, una escena de la telenovela peruana Simplemente María. En ella, la cámara hacía un paneo sobre los objetos del pasado de la historia, entre ellos una máquina de coser Singer, símbolo de la obra, y los que marcarían el tiempo presente y futuro de los personajes de la serie ícono de los dramatizados  en Latinoamérica, en el siglo pasado.

Puede leer https://cinicosdesinope.com/cine-y-series/simplemente-maria-la-novela-que-conquisto-america-en-1970/

El sentimiento se intensificaba no tanto con las imágenes resumen de lo ya transcurrido, en la telenovela, sino al observar las que representaban el porvenir.

Después tuvo la misma sensación muchas otras veces, en especial escuchando canciones como Gracias amor por todo lo vivido (https://www.youtube.com/watch?v=OO0f9DTVTe4), Algo de mí (https://www.youtube.com/watch?v=_SNc07Duhac) o, más recientemente, Tango To Evora (https://www.youtube.com/watch?v=JedmQen0M50) y O Pastor (https://www.youtube.com/watch?v=Dt1jMWVvcqg), entre otras. También alguna noche de fría neblina tras ver la presentación de otra telenovela: Un Largo Camino (https://es.wikipedia.org/wiki/Un_largo_camino).

No comprendía por qué el pasado no le despertaba nostalgia y si mucha y muy dolorosa el futuro. Lo entendió solo aquel día, cuando un hombre le dijo: “Era un hombre mayor, como usted”.

Y es que fue mucho más doloroso ese futuro, que ya era pasado.

AL FILO DE LA TARDE

AL FILO DE LA TARDE

Eligio Palacio Roldán

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Con las últimas luces de la tarde sobre su cuerpo, se proyectaba una sombra inmensa en la ladera por la que descendía el hombre, todos los días, al caer del sol.

Algunos dijeron que era un gigante venido de tierras extrañas, Para la mujer era su espera, su ilusión, su deseo. A las 6:00 llegaba hasta ella y la besaba apasionado, luego la sombra se sumergía en la noche.

Esa tarde lo aguardó por horas, quizás hasta la madrugada. No volvió más. Después, ella lo esperó por incontables atardeceres, como Penélope, la de la canción de Serrat. No lloró. Tampoco habló más.

Con el tiempo se borraron las imágenes del hombre,  la sombra gigante y  la mujer, ya tan marchita como la misma tarde. Incluso la de la ladera, que sucumbió al progreso. Allí, hoy, se levantan imponentes edificaciones.