COMUNICACIÓN, PERIODISMO, GOBIERNO Y MI PUEBLO

COMUNICACIÓN, PERIODISMO, GOBIERNO Y MI PUEBLO

Eligio Palacio Roldán

…a los pobladores de Entrerríos solo les falta que algún político, de esos que tienen votos allá, les tramite algún carrotanque, como los de La Guajira.

Entrerríos y sin agua.

Antes de terminar los comités de dirección, una gran jefa que tuve en la entidad para la que trabajé durante 35 años advertía sobre la necesidad de informar bien, claro, conciso, directo y oportunamente las decisiones tomadas en la respectiva reunión, para evitar que la información se filtrara por los canales no adecuados y se generaran los populares y tradicionales chismes de pasillo.

En los tiempos de las redes sociales, las organizaciones públicas o privadas, y en especial las de carácter gubernamental, deben estar prestas a comunicar, y comunicar bien, los hechos que puedan generar controversia entre la ciudadanía. Las comunicaciones institucionales están para divulgar los hechos positivos de una entidad y para saber decir, a tiempo, con claridad, eficiencia y eficacia, los problemas que se enfrentan y las posibilidades de solución.

No comunicar es una forma de engañar, de mentir, y «más fácil cae un mentiroso que un cojo».

El periodista está para interrogar al poder y a la sociedad misma —no para complacerlos— con miras a generar pensamiento crítico sobre los hechos que van marcando la historia de las comunidades, de las regiones y del país.

El gobierno está para liderar y direccionar el destino de los pueblos de una manera diáfana, cristalina e incluyente. Incluyente significa escuchar todas las voces, así sean contrarias a las propias, así sean las de la oposición. Esa escucha hace dirigentes sabios.

Hace muchos años resolví no opinar sobre las decisiones de las administraciones del municipio de Entrerríos, mi pueblo natal. Que recuerde, solo lo he hecho para defender una u otra tradición que me parece fundamental para la población.

Esta semana decidí interrogar al gobierno y a la comunidad sobre la situación del agua potable en la localidad, con un video que recogía algunas grabaciones que circulaban subrepticiamente por WhatsApp con un demoledor contenido.

De inmediato me graduaron de opositor, cuando me he pasado alabando el quehacer por la comunidad del actual gobierno municipal. Incluso algunos opositores se acercaron con ganas de matricularme en su partido político, partido que tiene la mayor responsabilidad en la situación actual de falta de abastecimiento de agua en la localidad.

Lo primero sea decir que no soy político. Alguna vez lo fui, pero la desilusión es cada vez más grande dada la corrupción que afronta nuestro sistema democrático, y a que deseo continuar luchando por lograr la objetividad que me ha permitido cuestionar a personajes con tendencias políticas antagónicas, como Álvaro Uribe, Gustavo Petro o Abelardo de la Espriella.

Mi pueblo, los pueblos de Colombia, han ido creciendo de manera desorganizada, sin criterios claros de planeación. En Entrerríos, por ejemplo, mientras la oficina responsable cuestiona una u otra ventana, otorga licencias de construcción, irresponsablemente, sin una proyección del abastecimiento de agua y sobre el desarrollo vial y de las redes de acueducto y alcantarillado.

En este tiempo, caracterizado por un verano que antecede al Fenómeno del Niño, estalló la crisis por abastecimiento y calidad del agua; estoy seguro de que, muy pronto, habrá una sanitaria por un alcantarillado concebido para la población del siglo pasado. Cuando eso suceda, le echarán la culpa al mandatario de turno sin saber que el yerro ha sido también de sus antecesores, que no han tenido las herramientas o el carácter para regular la construcción.

En la regulación de la construcción tienen mucho que ver, desde luego, los integrantes de los concejos municipales.

Ese desorden en los municipios reafirma mi posición de no tener elección popular de alcaldes en poblaciones pequeñas.

ANTES DEL FIN

Entrerríos y sin agua.

Un gran logro del concejal de Entrerríos, SEBASTIÁN CEBALLOS VILLA: conseguir que la población de Entrerríos comprenda la gravedad de la crisis de abastecimiento de agua potable que afronta. Como lo afirma, es hora de ver cómo se soluciona el problema, entre todos.

También es hora de que el nuevo gobierno nacional afronte la grave situación de abastecimiento de agua potable en todo el país. En La Guajira, que visité hace poco, se resignan a que la corrupción de los políticos impida disfrutar de un acueducto.

A propósito de La Guajira, proliferan las vallas de Alfredo Deluque; vallas publicitarias, porque de agradecimiento por construcción de vías o acueductos no vi ninguna.

A estas alturas del camino, a los pobladores de Entrerríos solo les falta que algún político, de esos que tienen votos allá, les tramite algún carrotanque, como los de La Guajira.

Arrancó una nueva versión de Yo me llamo, el carismático programa de televisión.

Puede leer opinión sobre corrupción en https://eligiopalacio.com/tag/corrupcion/

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