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CORRUPCIÓN, RACISMO Y MATONEO EN REDES SOCIALES

CORRUPCIÓN, RACISMO Y MATONEO EN REDES SOCIALES

Eligio Palacio Roldán

La semana anterior otro escándalo de corrupción conmocionó la prensa, las redes sociales y a la mayoría del pueblo colombiano. Me refiero, obviamente al del funcionario de la DIAN, en Buenaventura, Omar Ambulia y el estrafalario uso que, al dinero mal habido, le daba su hija Jenny. Podría haber hecho mención al engaño al que ha sido sometido el país por parte de las FARC con los bienes, avaluados en veinte mil millones de pesos, no reportados por la exguerrilla y conseguidos, entre otras actividades, por secuestros y extorsiones. Pareciera que los exinsurgentes aprendieron muy rápido a hacer marrullas

Obviamente el robo de  Ambulia supera en más de cuatro veces el dinero ocultado por las FARC, pero resulta, digamos “interesante”, ver como los medios de comunicación y la sociedad colombiana rechazan lo ocurrido con el funcionario de la DIAN y su familia y pasan de “agache” con lo de la exguerrilla. Y digo interesante porque en aras del éxito de la paz, todos, con excepción del expresidente Uribe y el Centro Democrático, queremos hacernos los de la vista gorda. Un gran triunfo, desde luego, de la izquierda más sanguinaria en la historia reciente de Colombia.

Los escándalos de Ambulia y las Farc, no pasan de ser otros más de la larga historia de nuestra Patria Corrupta, que pasarán al olvido muy pronto y serán sucedidos por otros hechos similares, seguramente, más graves. El del funcionario público dejará anécdotas y sonrisas por la ostentación de Jenny, de quien han circulado en las redes sociales todo tipo de bromas de mal gusto. Bromas que son un verdadero matoneo sin precedentes en este tipo de situaciones y que más que el hecho en sí, sancionan su origen étnico y su aspecto físico, en una clara muestra del racismo que nos corroe y de una cultura que privilegia la belleza sobre cualquier otra característica del ser humano.

Puede leer CARTA DE UN ALCALDE CORRUPTO https://eligiopalacio.com/2017/11/16/carta-de-un-alcalde-corrupto/

Me decía un prestigioso sicoanalista, esta semana, que lo peor del ser humano es llevado a las redes sociales, haciendo uso del anonimato…. Y uno de los sentimientos más bajos de los colombianos es el racismo y la exclusión social, como ha quedado demostrado en el caso Ambulia. ¿Cuál de los otros cientos de corruptos de nuestro país ha sido sometido a burlas similares? Lo sucedido es bien doloroso para ellos y sus seres queridos para que, además, deban soportar el matoneo despiadado en las redes sociales.

Puede leer LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN https://eligiopalacio.com/2017/05/31/las-multiples-muertes-de-un-crimen/

Tatiana Acevedo, en una de sus muy buenas columnas, en el periódico El Espectador escribía esta semana: “Quiero contarle mi hermano un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra”, canta Arroyo. La anécdota nos habla quizá de una de las paradojas colombianas: la convivencia de un racismo enraizado con una incapacidad para discutirlo, criticarlo o siquiera nombrarlo”.

Puede leer Rebelión http://tinyurl.com/y2t87qub

No solo maltrataron a la familia y a los representantes de la raza negra, sino a pueblos como Chigorodó. A pesar de la indignación que provocan los hechos de corrupción descritos, el caso Ambulia provoca “pena ajena” por el maltrato de que fue víctima la joven Jenny.

ANTES DEL FIN

Se nos llenó este año de políticos vendedores de ilusiones y de colombianos ingenuos que les creen. La misma historia cada cuatro años, para elegir cada vez peores gobernantes. Los valores éticos son cosa del pasado. El presente es la corrupción. ¿Será que algún día saldremos del fango que nos aprisiona? Un paso importante sería eliminar la elección popular de alcaldes, en poblaciones de menos de cien mil habitantes.

Volvió “El Sultán”, una de las mejores telenovelas de nuestra televisión. Es una serie turca. Diez de la noche, Canal Uno.

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AMIGUITOS VUELVE EL CIRCO… DE LA POLITICA.

AMIGUITOS VUELVE EL CIRCO… DE LA POLITICA.

Eligio Palacio Roldán

Este es el año de las fiestas, las caravanas de la victoria, los almuerzos y las parrandas gratis.

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Imagen tomada de las redes sociales

Los rumores comenzaban días antes, incluso meses: Volvía el circo. Esta vez traía trapecistas, magos y saltimbanquis más audaces que los de los años anteriores, un hombre que arrojaba fuego por la boca, varias fieras y muchos, muchos, payasos.

Normalmente, el circo solo iba al pueblo una vez al año. Los habitantes eran tan pocos que era cuestión de uno o dos fines de semana para que toda la población, con algún poder adquisitivo, pasara por las viejas y desvencijadas tribunas. Con suerte, las funciones duraban hasta un mes; pero, a veces, algún poblador descubría o decía descubrir el truco de alguno de los espectáculos para que todo se fuera al traste y el circo tuviera que marcharse a otro lugar lejano.

Ese circo lleno de magia infantil fue desapareciendo de los pequeños poblados, con la llegada de mejores alternativas como la televisión, pero regresa en otras formas periódicamente. Una de ellas, tal vez la que mayor entusiasmo despierta, es la de los procesos para elegir al alcalde de turno.

Desde el año anterior, también, se escuchan los rumores y los precandidatos se ven sonreír como, quizás, no lo habían hecho nunca en su vida. Incluso, muchos se hacen diseños de sonrisa o alguna cirugía para impresionar a su posible electorado. Se les ve joviales y sencillos, saludando de mano en parques y calles, a quienes vean pasar, por humildes o sucios que parezcan, aunque en privado utilicen todo tipo de cosméticos para borrar las huellas de quienes saludaron.

Es el tiempo de las fotografías de familias perfectas que solo existen en sueños, de solidaridad ilimitada que implica entregar un billetico, cual cliente de prostíbulo, en un desenfrenado intento por captar adeptos. A los candidatos, también, se les ve cambiar de discurso e identificarse con la corriente de opinión del momento sin importar que piensen lo contrario, traicionándose a sí mismos, sin vergüenza alguna.

Es el momento para rechazar los impuestos y proponer soluciones mágicas para los mismos eternos problemas de las comunidades: Empleo, salud, educación, vivienda, saneamiento básico, vías, carreteras. Un cable aéreo, suena extraordinario. En fin, todo lo que pudo haber sido y no fue y tampoco será.

Lo extraño de este circo, a diferencia de los de la niñez de ayer, es que se les cree. Incluso cuando el payaso es el mismo de años anteriores y ya se le ha visto en “la función” y se le han descubierto sus trucos para engañar a la audiencia. Claro, hay una gran diferencia: los payasos de los circos hacen esfuerzos para lograr el sustento con las sonrisas de los demás, por las cuales se les paga; los políticos trabajan por sus propias sonrisas a costa de los esfuerzos de los demás. Aunque como se ha expuesto en otras oportunidades, en esta página, ahora esto no es tan cierto, porque ahora los espectadores también hacen parte del circo y van tras su dinero y, en muchas oportunidades, son mejores payasos que los candidatos.

Este es el año de las fiestas, las caravanas de la victoria, los almuerzos y las parrandas gratis. El año de los “lagartos”, vividores de la política: Fincas, asados, conciertos, licor  y parrandas en las veredas y los corregimientos de cada municipio, a la orden del día. ¿Y el dinero para esta francachela y comilona, de dónde saldrá?

En ese gran circo de la corrupción solo hay un perdedor: El pueblo que permanece como espectador. Silencioso, anhelante, suplicante, o apático. Porque, desafortunadamente, el crítico también va tras de su “pedazo”.

Puede ver LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/)

ANTES DEL FIN

¿Cuál será el primer alcalde en el país en tomar medidas serias para controlar el problema de la contaminación en nuestras ciudades?

¿Cuál será el primer alcalde en el país en tomar medidas serias para controlar el problema de las bandas del micro tráfico en nuestras ciudades?

¿Cuál será el primer alcalde en el país en tomar medidas serias para controlar el problema de las bandas criminales que dominan nuestras ciudades?

AÑO NUEVO, VIDA…

AÑO NUEVO, VIDA…

Eligio Palacio Roldán

Lo simbólico se constituye en elemento lógico presente en el ser humano para comunicarse con el otro y tratar de comprenderse a sí mismo.

Más que la concreción del “espíritu navideño”, los regalos del Niño Dios, o de Papá Noel son el símbolo de que lo imposible se hace posible y el comienzo de año hace lo propio al tenerse como emblema de renovación individual y colectiva. Sin embargo, al igual que los “traídos”, muy poca, o quizás ninguna verosimilitud tiene la sensación de cambio por el inicio de año.

Estos son algunos ejemplos de la poca o ninguna novedad, en los primeros días del año 2019, en diferentes sectores de la sociedad del siglo XXI, que nos tocó integrar, y de los hechos que genera:

  • El narcotráfico que inunda, de dinero y muerte, campos y ciudades.
  • Los delincuentes sanguinarios disfrazados de izquierda o derecha defendiendo sus feudos, asesinando y sometiendo a los humildes.
  • Los guerrilleros de las Farc deslizándose a otras organizaciones subversivas cual políticos de turno, que transitan de partido en partido.
  • Los políticos engañando a un pueblo, que aspira a una vida mejor, sabiendo que no podrán cumplir con sus promesas una vez sean elegidos. Sin ningún atisbo de ideología coherente.
  • Los defensores de paz que, solo, la amparan si está alineada con sus perversos intereses políticos y/o económicos.
  • El presidente Duque, en cuerpo ajeno, una mezcla decadente de Santos, Uribe, Pastrana, Samper, Gaviria y todos sus predecesores. Similar a ellos en ineptitud y en la búsqueda del aplauso.
  • La reforma tributaria estructural que se “hizo trizas”, como siempre, por la imposición del interés particular sobre el general.
  • Las multinacionales que dominan gobiernos y fronteras en un retorno al sistema feudal: los tributos para los pobres.
  • La corrupción que desangra las arcas del estado y las de cada uno de los habitantes de Colombia en una disputa por demostrar cual es el más hábil, a la hora de robar al otro.
  • Las alzas en los precios, de cada comienzo de año, de los bienes y servicios de subsistencia.
  • La crisis de la salud que nunca explota debido a la resignación del pueblo colombiano.
  • La economía del rebusque que se dispersa por puertas, calles y barrios alejando a los ricos hacia las afueras de las grandes ciudades.
  • La Venezuela hambrienta en una diáspora que recuerda pasajes de la historia universal, que no se superan.
  • El periodismo como títere de los poderes que se reparten el país, a cambio de un plato de “lentejas”.
  • La televisión sosa inmersa en la narrativa del narcotráfico y el chiste fácil.
  • La radio que parece resignarse morir en manos de las nuevas tecnologías.
  • Y yo que, luego de muchas incertidumbres y una dificultad inmensa para volver a escribir, regreso con mi “cantaleta” semanal.

ANTES DEL FIN

Pensando en la violencia que no cesa en nuestra Colombia, me encuentro con el Himno Nacional. Aquí algunas de sus frases:

  • “¡En surcos de dolores el bien germina ya!” Y nada que germina.
  • “¡Cesó la horrible noche!” Y nada que cesa
  • “La libertad sublime”. ¿Cuál?
  • “Se baña en sangre de héroes, la a tierra de Colón.” De héroes y ciudadanos del común.
  • “Del Orinoco el cauce, Se colma de despojos; De sangre y llanto y un río. Se mira allí correr.” Ojalá fuese solo ese río, también el Magdalena, el cauca y cuanto riachuelo y arrollo recorre algún metro de tierra.
  • “A orillas del Caribe hambriento un pueblo lucha…”. También del pacífico y de todo el interior del país.

Y yo que no creía en adivinos descubro en el expresidente Rafael Nuñez un verdadero profeta.

LOS MISMOS CON LAS MISMAS

LOS MISMOS CON LAS MISMAS

Eligio Palacio Roldán

“15 altos funcionarios de Duque vienen del gobierno Santos” tituló el portal de internet “La Silla Vacía”, el pasado 20 de agosto, mostrando como la transición entre los gobiernos entrante y saliente “no había sido tan brusca”. Y si eso sucede entre los altos funcionarios, mucho más ocurre en los mandos medios y bajos, que pasan de una a otra posición sin que casi nadie lo perciba, sin que casi nadie se pregunte por sus idearios políticos. Esta característica de los gobiernos colombianos se origina, sin duda, en El Frente Nacional.

El Frente Nacional fue una extraña fórmula de alternancia en el poder entre los partidos Liberal y Conservador para “poner fin” a la violencia de mitad del siglo XX, en Colombia. Operó entre 1958 y 1974,  y sentó las bases de la repartición de la burocracia en las ramas del poder público  y, obvio, de la corrupción que nos agobia.

Desde los inicios del Frente Nacional Colombia ha sido gobernada por una misma clase política que se “renueva”, con el pasar natural de los años, con los descendientes de unas pocas castas políticas. Por eso es normal ver como en los medios de comunicación e incluso en la plaza pública los dirigentes de los “diferentes” partidos políticos se enfrentan en intensas e interminables discusiones para luego verlos trabajando juntos, sin importar la supuesta ideología de los gobiernos de turno.

También se ve, como los presidentes al iniciar sus mandatos recortan burocracia y despiden contradictores, para sintonizarse con el querer popular, pero que poco a poco van reubicando en otras instituciones estatales, en una repartición obligada de favores. Favores que generan una especie de clase social zángana que solo se dedica a vegetar mientras logra su jubilación, en un desgreño administrativo que carcome las instituciones públicas.

Lo que fue una solución para lograr la paz entre liberales y conservadores se convirtió con el tiempo en un hecho generador de exclusiones, debilitamiento de la democracia y de muchas otras formas de violencia similares y aún peores que las que se pretendían evitar. Como consecuencia de ello surgieron las guerrillas de izquierda Farc, ELN y EPL y el movimiento paramilitar de derecha. Esta fue una lección que no se aprendió o no se tuvo en  cuenta en las negociaciones de paz entre el gobierno Santos y las Farc y cuyo desconocimiento generó nuevos fanatismos y confrontaciones que, seguramente, desembocarán, otra vez, en la muerte de centenares de colombianos, repitiendo otra historia sinfín de nuestra Colombia.

Terminado el Frente Nacional, los liberales, conservadores y alguno que otro personajillo   tecnócrata o de izquierda en el poder, no fueron capaces de dejar de depender del estado  y entonces se fueron camuflando, gobierno tras gobierno, con la manida teoría de que “La política es dinámica”

ANTES DEL FIN

Terminado el Frente Nacional, en el comienzo de la era del camuflaje entre uno u otro partido, un conocido personaje de Entrerríos – Antioquia afirmaba: Yo soy el más liberal de este pueblo, pero el pueblo solo va hasta “vuelta bonita”. En Medellín trabajaba con un gobernante conservador, partido contrario al suyo, del que denigraba constantemente.

Lo mismo que le sucedía a mi paisano, le ocurre a centenares de colombianos que viven denunciando los gobiernos por corruptos, posan de decentes, organizan marchas anticorrupción y a la vez reciben ingresos de esos mismos gobiernos, que critican, por desarrollar costosos proyectos cuyos efectos nunca se hacen tangibles.

Las embajadas del gobierno Duque, al igual que las de Santos, Uribe y todos los demás son otra prueba de que siempre son los mismos con las mismas. No importa que se dediquen a negocios particulares o las reciban como un premio por su “lealtad” con el gobierno de turno y le aporten poco o nada al país.

EL PRESIDENTE DUQUE

EL PRESIDENTE DUQUE

Eligio Palacio Roldán

Prevenido, como vivo, con la clase política, le presté atención a Iván Duque, por primera vez, en una entrevista en The Suso’s Show, un programa de Caracol Televisión donde su conductor logra entrevistar a “gente de verdad”, sin máscaras. Me pareció un buen tipo: sin los rencores, el sectarismo y las miserias de quienes se sumergen en las turbias aguas de nuestra “democracia”.

Después lo seguí en algunos debates y entrevistas y lo vi defenderse, sin perder la calma, sin dejarse arrinconar por los discursos populistas de sus adversarios  o por el odio contra su mentor, Uribe. Más que sus planteamientos, que pueden ser o son herramientas para despertar los sueños de los ciudadanos y hacerlos creer en lo imposible y, obvio, votar, me convenció su actitud y por eso voté por él, en primera y segunda vuelta. No lo había hecho en la consulta previa porque mi preferencia estaba con Marta Lucía Ramírez.

Una de las definiciones de la Real Academia de la Lengua de la palabra duque, el mismo vocablo con que se apellida el nuevo presidente, es “comandante general militar y político de una provincia”, y eso es desde el pasado martes en Colombia y lo será por los próximos cuatro años, a no ser que suceda algo extraordinario.

Pero la tarea no es nada fácil: recibe un país, tal vez, más polarizado que el que recibió Samper, a finales del siglo pasado, con dirigentes, en cada uno de los extremos, izquierda y derecha, más sectarios, inescrupulosos, corruptos, manipuladores e incluso sanguinarios. Esa polarización se origina en la ascendente visibilidad de la izquierda en el escenario político nacional y en los medios de comunicación, luego del proceso de paz con las Farc, la creciente desigualdad económica y social entre los colombianos,  y en una obstinada derecha tradicional o recientemente incorporada a la sociedad, por medios non sanctos, que busca, por todos los medios, no perder los privilegios obtenidos en lo corrido de la historia de Colombia.

También, recibe el nuevo presidente, un país con las mayores extensiones en cultivos de coca en su historia y con la presencia de organizaciones terroristas locales, nacionales e internacionales. No se puede negar que la delincuencia ha ido ocupando o fortaleciendo su presencia en las diferentes regiones del país, ante la pobreza y la falta de oportunidades laborales para millones de colombianos y unas autoridades que parecieran haber perdido la iniciativa de otros tiempos.

Capítulo aparte merecen el problema de la corrupción que ha permeado toda nuestra sociedad, las dificultades en los servicios de salud y otros aspectos de la vida nacional como la economía y la educación.

Ante este panorama desolador, más allá de las intenciones, que dice tener, de derrotar estos males y enderezar lo que no está marchando como debiera, lo importante es la decisión de hacer las cosas bien a pesar de las dificultades y sus deseos de unión entre todos los colombianos.

Por ahora le creo a Duque, espero le vaya bien a él, a su gobierno y por ende a todos nosotros.

Y como lo dije hace algunos días, espero que Uribe aproveche su cuarta oportunidad, porque ésta si será la última.

(Ver ELECCIONES 2018 – Y LE SIGUEN LLOVIENDO OPORTUNIDADES AL EXPRESIDENTE URIBE https://eligiopalacio.com/2018/06/17/11055/)

ANTES DEL FIN

Poca objetividad de nuestros medios de comunicación. Muchos más sectarios y sesgados que los  dirigentes políticos, que tanto critican: Observe los noticieros de radio y televisión del pasado martes y verá historias y cifras distintas sobre el nuevo gobierno y sobre las manifestaciones que encabezó el excandidato Petro. Dos hechos, múltiples realidades ¡Que vaina!

CONGRESO – EN OTRO PAÍS…

EN OTRO PAÍS…

Eligio Palacio Roldán

Y tendremos otros cuatro años de lo de siempre: corrupción, disputas por el poder, intrigas, bajezas,  leyes acomodadas a los intereses de quienes tienen la capacidad de “persuadir al Congreso” y olvido, maquillado, para el resto de colombianos, por la publicidad oficial.

Después de una tensa campaña electoral, marcada por la confrontación de ideas, la altura de los debates y el respeto por el contrario, tomaron posesión de sus cargos como Congresistas cerca de 300 ciudadanos, orgullo de los pueblos que representan.

La ciudadanía esperó ansiosa la transmisión en directo por televisión que obtuvo el rating más alto del año, superando las trasmisiones de los partidos de fútbol de la selección Colombia y, obvio, el de las telenovelas y reality show de moda.

Para dar inició a la ceremonia, el Senador, que tomó juramento a los Congresistas, en un emotivo discurso manifestó: “Constituye para mí un honor instalar este nuevo Congreso, aprovecho esta oportunidad y creo que es el momento apropiado para felicitar a todas y todos, por haber logrado obtener este triunfo, en medio de la justa contienda electoral, materializando el mandato glorioso de la democracia, que se traduce de conformidad con la ley en personas que deben actuar acorde a la justicia, y buscando siempre el bien común.

“El Congreso de la República hace propicia esta instalación para rendirle un espontáneo tributo de reconocimiento y admiración, por la magna labor desarrollada como primer mandatario de los colombianos  durante estos dos cuatrienios, que reflejan lo que el hombre es capaz de realizar cuando su labor está inspirada en profundas convicciones, en la voluntad de progresar y proyectarse continuamente, para mostrar un cúmulo de realizaciones en beneficio de la sociedad colombiana”.*

Aunque estas palabras pronunciadas por el senador Javier Cáceres Leal, el 20 de julio de 2010, fueron “reales”, ellas y los párrafos iniciales de este escrito corresponden a la situación de un país ideal, muy alejado de lo que es Colombia, como dirían en el programa La Luciérnaga, de Caracol, de “otro país”, que jamás será el nuestro.

Hoy, los colombianos escucharemos palabras similares, palabras conmovedoras, llenas de lugares comunes, de compromisos con Colombia y los colombianos que tratan de disfrazar las intrigas y las componendas para sacar la “mejor tajada” o la mayor cantidad de “mermelada” para cada uno de los congresistas de la coalición y de la oposición; porque  ellos juegan a lo mismo.

Y tendremos otros cuatro años de lo de siempre: corrupción, disputas por el poder, intrigas, bajezas,  leyes acomodadas a los intereses de quienes tienen la capacidad de “persuadir al Congreso” y olvido, maquillado, para el resto de colombianos, por la publicidad oficial.

En cuatro años, otra vez, asustados correremos a votar por los mismos, porque si en Colombia estamos mal, lo están mucho peor en Venezuela y en Nicaragua, donde el pueblo le dio la oportunidad a ciudadanos con ideas diferentes para hacer lo mismo o aún cosas mucho peores, porque la ambición por el dinero y el poder acaban con cualquier posibilidad de solidaridad. No en vano los seres humanos también somos animales y nos regimos como ellos por aquello de que “El pez grande se come al pez chico”.

Qué bueno sería que en unos años lo dicho en estas notas fuera desvirtuado por la realidad y que el Congreso, que inicia hoy labores, cumpliera las palabras que con alborozo pronunciarán en unas horas.

ANTES DEL FIN

Por razones de trabajo tengo acceso a casos de sucesiones… Qué perversos somos los seres humanos: cuánta ambición, cuánto desprecio por la familia, cuánta doble moral se lee en esas páginas…

Y a los congresistas le pedimos que sean otra cosa. Difícil, es el ser humano, solo el ser humano.

20 AÑOS: LA MISMA CORRUPCIÓN, OTRA SOCIEDAD

20 AÑOS: LA MISMA CORRUPCIÓN, OTRA SOCIEDAD

Eligio Palacio Roldán

El candidato del gobierno, de ese entonces,  era Horacio Serpa, Germán Vargas Lleras es el del hoy.

Hace 20 años, 1998, cubría periodísticamente las campañas políticas a la presidencia de la república, para Caracol Radio, en Medellín. En esos días los colombianos asistíamos  indignados a las últimas elecciones del siglo pasado. La indignación tenía su origen en la financiación de la campaña de Ernesto Samper, el presidente de la época, por parte del cartel de Cali.

Sobre el tema informó la agencia de noticias Reuter el 21 de julio de ese año: “El presidente de Colombia, Ernesto Samper, admitió públicamente el lunes que su campaña electoral en 1994 fue financiada en parte por el narcotráfico.

Pero no obstante ese asentimiento, Samper insistió en que, al momento de la recepción de esos fondos, no tuvo conocimiento directo del tema.

La admisión fue una de las más públicas hechas hasta la fecha por Samper, sobre el llamado narcoescándalo que sacudió a su gobierno desde poco después de tomar posesión y que, en su punto más difícil, amenazó con sacarlo del poder”.

El 14 de agosto de 2013, la Revista Semana hizo eco de las declaraciones del hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, así: “Según William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel Rodríguez, la mafia le pagó al Congreso para eximir al expresidente.

Según su testimonio, la mafia compró a los congresistas para lograr la absolución del expresidente Ernesto Samper Pizano en el juicio que se le hacía en el Parlamento por posibles ingresos de la mafia a su campaña electoral. ¿Por qué? “Porque teníamos que evitar que el presidente Samper se cayera. Si esto hubiera ocurrido, nos habrían extraditado administrativamente. Samper no se podía caer”. “

El diario El Espectador informó el pasado 14 de marzo: “El presidente Juan Manuel Santos se pronunció este martes, por primera vez, sobre las revelaciones que señalan que hubo “recursos no registrados” en su campaña a la Presidencia en 2010. 

Santos pidió excusas por un hecho que calificó de “bochornoso”. Agregó que “nunca debió suceder” y que fue algo sobre lo que se acababa de enterar.”

Hace dos días la Revista semana publicó: “Por estas mismas fechas, hace cuatro años, Roberto Prieto era el líder de la campaña presidencial que estaba a punto de ganar las elecciones. Ahora vive una situación totalmente opuesta a esos días de éxito. El próximo martes, el gerente de Santos Presidente 2014 podría ser enviado a prisión. Este lunes, la Fiscalía le imputó 5 delitos porque, al parecer, recibió sobornos para hacer lobby a favor de privados, entre esos Odebrecht. 

Pero el ente no solo señala a Prieto de esos presuntos actos de corrupción. Además le endilgó el delito de falso testimonio pues, asegura, dijo que no conocía de la entrada de dineros de la multinacional brasileña a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, una versión que habría quedado desmentida en una llamada, en poder de la Fiscalía, que sostuvo con Zambrano.”

Esta misma semana, el periódico El Tiempo informa: “Mediante dos cartas, una dirigida al magistrado Emiliano Rivera y otra a la magistrada Ángela Hernández, la Procuraduría les solicitó “celeridad” en los procesos contra las campañas de Juan Manuel Santos en 2010 y 2014 y su supuesta relación con Odebrecht.”

La repetición de los hechos parece confirmar aquella frase del tango de Gardel, Volver: “20 años no es nada”. La misma financiación de las campañas de los presidentes de la república por parte de los delincuentes, igual absolución. En nuestra historia solo se ha producido un cambio, un cambio que califico de fatal: la pérdida de valores o la generalización del todo vale o la traquetización de la sociedad. Por eso el hecho de que la campaña del presidente Santos haya sido financiada por los corruptos de Odebrecht no lo cuestiona nadie, ni siquiera quienes le otorgaron el Premio Nobel de Paz.

Es más, se diría que hay una complacencia o al menos un silencio cómplice de los medios de comunicación a diferencia con lo sucedido con Samper cuando, comparativamente, solo habían algunos periodistas “enmermelados”, como Darío Arismendi. Ahora muy pocos cuestionan, muy pocos investigan. Todo es silencio.

Tampoco se cuestionan las campañas de los candidatos actuales. Seguramente, en unos años, estaremos narrando la misma historia que hoy no se hace visible para los electores porque, entre otras cosas, a los colombianos no parece interesarnos el tema de la corrupción, a lo sumo como escándalo mediático y chisme de corrillo. Nada más.

El candidato del gobierno, de ese entonces,  era Horacio Serpa, Germán Vargas Lleras es el del hoy.

ANTES DEL FIN

Que pasa con el periodismo antioqueño: no fue capaz de propiciar un buen debate entre los candidatos presidenciales.

Se desdibujó completamente el candidato Fajardo. Pareciera no se preparó para ser candidato presidencial

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