LA DEPENDENCIA EMOCIONAL Y LA MÚSICA

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL Y LA MÚSICA

Eligio Palacio Roldan

“Los días que pasan
Las luces del alba
Mi alma, mi cuerpo, mi voz
No sirven de nada
Porque yo

Sin ti no soy nada”

Amaral

Todas las teorías psicológicas o de crecimiento personal que conozco, con excepción de la oración y la meditación, se fundamentan en la repetición inconsciente de lo aprendido en los primeros años de la infancia. Los tratamientos para superar las dificultades también son muy similares: volver consciente lo inconsciente y a partir de ahí verlo, comprenderlo y transformarlo.

La dependencia emocional, desde luego, también tiene origen en la infancia. Entre sus causas están el abandono real o simbólico, la sobreprotección o los padres inconsistentes, unas veces cálidos y otras fríos o uno afectuoso y el otro no. También, la baja autoestima, las carencias emocionales y la cultura que magnifica el sacrificio, generalmente permeada por la religión.

La Programación Neurolingüística incluye terapias como el cambio del lenguaje, es decir, no seguir repitiendo lo que nos hace daño; acá adquiere un papel preponderante la palabra. La música, compañera inseparable del ser humano no colabora mucho con algunas de sus letras. Aquí varios ejemplos de frases de canciones, que hemos repetido por años, que profundizan la dependencia emocional.

Una de las más explicitas es la del dúo Almaral, “Sin ti no soy nada” cuyo título por sí solo es una declaración de dependencia, y qué no decir de otras letras como las de “La Incondicional” de Luis Miguel quien “no espera nada”, o de varias de las de Camilo Sesto: “Vivir así es morir de amor” donde se repite el estribillo “por amor no quiero más vida que su vida”, o “El Amor de mi Vida” con su “Me duele más dejarte a ti que dejar de vivir. Me duele más tu adiós que el peor castigo que me imponga Dios” o “Mi Mundo tu” que dice “Mi mundo, tu, mi casa, tu. Mi pensamiento. Mi mejor momento. Mi verdad eres tú” entre otras.

Son canciones para cortarse las venas, casi todas de los años sesenta y setenta del siglo pasado.  En la actualidad, la dependencia emocional en la música se disfraza de amor obsesivo, despecho o necesidad de estar con alguien a cualquier precio, pasiones que se reflejan con intensidad en el reguetón con canciones como “Si no te tengo” de Nigga con su “En este mundo no sería feliz si no te tengo junto a mi” o “La vida es así” de Ivy Queen con su posesiva frase “El hombre con quien sales es mío y tú lo sabes”.

A la hora de sanar la dependencia emocional y todo tipo de dependencias es necesario estar alerta sobre lo que se piensa, se oye y se dice, es necesario seleccionar lo que se lee, lo que se escucha y a quien se escucha: Muchas de las expresiones de las personas y de las cosas a tu alrededor no aportan o, hacen todo lo contrario, contribuyen a tu desgracia.  Siempre es bueno saber seleccionar espacios, imágenes, sonidos y compañía.

En cuanto a la música, nada como volver a la clásica e incluso la de la nueva era.

ANTES DEL FIN

Ayer, después de escribir esta columna, me transportó un joven que se siente orgulloso de superar la dependencia de las drogas. “Lo primero es tener la fuerza de voluntad y luego ir dejando las amistades y los escenarios que inducen al consumo” me dijo, mientras me exhibía, orgulloso, la foto de su pequeño hijo de 18 meses.

El Premio Nobel de Paz para Juan Manuel Santos fue uno de los peores falsos positivos de nuestra historia. ¿Cuál paz? Lo decía en esta página hace diez años: “Terminado el proceso de paz con las Farc seguramente tendremos un anciano Nobel de Paz, Santos; un presidente septenario, Humberto de la Calle;  unos exguerrilleros, ancianitos, congresistas, disfrutando de las mieles del poder (contratos, medios de comunicación, dinero, tranquilidad), por las que lucharon siempre;  y centenares de jóvenes desplazados de la guerrilla a la delincuencia común; o sea, moviéndose de un lado a otro para quedar en el mismo lugar, dejando que el tiempo pase mientras se trata de subsistir como sea y de olvidar las frustraciones, inmersos en el mundo de las drogas.”

Puede ver: LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/

Repito: la rabia irracional de la izquierda contra Álvaro Uribe lo mantiene vigente y fortalece a la derecha. Permitan que él sufra el olvido natural del que son víctimas los humanos, no lo conviertan en un héroe, que ustedes mismos saben no lo es. Ayuda, desde luego, la situación de inseguridad y violencia que afronta el país.

Creo que la baja sintonía de la novela “La Venganza de Analía” se debe, entre otras, a que la percepción de la maldad de Álvaro Uribe ha caído ostensiblemente en esta pelea que va ganado la izquierda en los estrados judiciales, pero perdiendo en las calles.

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