PROGRESO Y ELECCIONES
Eligio Palacio Roldán
A pesar de que crea saber la definición de las palabras, me gusta consultarlas una y otra vez en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para desmenuzarlas, degustarlas, entenderlas, no en vano, las palabras al nombrar las cosas las definen. Progreso, para la RAE, es “Acción de ir hacia adelante”, “Avance, adelanto, perfeccionamiento”.
Esta semana, después de más de una década, volví en un viaje de trabajo a Puerto Berrío, el icónico pueblo a orillas del Río Magdalena cargado de historias épicas desde 1801 cuando Alexander Von Humboldt trazase el primer croquis de “Remolino Grande”, apelativo precursor del actual pueblo cuyo nombre data de 1.875: su auge con el Ferrocarril de Antioquia, su declive ante el marchitamiento del mismo, las historias cargadas de violencia y muerte, de cadáveres lanzados al río desde el “Puente Monumental”, el mercado del pescado de todos los tiempos y un nuevo renacer.
Recorrer las calles del pueblo, prácticamente ahora ciudad, y palpar su progreso reconforta. Ver y sentir una vía de comunicación en excelentes condiciones desde Medellín, que te lleva hasta allí en solo tres horas, con doble calzada hasta Cisneros, el comercio revitalizado, el turismo creciente, las vías en proceso de recuperación, las golondrinas desterradas que antes generaran suciedad y cierto amedrentamiento, la sonrisa y la amabilidad de los habitantes de la región te llenan de felicidad. Puerto Berrío ha sido bien administrado en los últimos diez años más allá de quienes lo han gobernado y eso hay que reconocerlo. Igual que en Puerto Berrío sucede en algunos pueblos y ciudades de nuestra Colombia, desafortunadamente no en todas como ocurre en Medellín con la desafortunada alcaldía que termina en diciembre, en las elecciones de octubre los ciudadanos debieran reconocer y apoyar esos esfuerzos con su voto a conciencia.
Este viernes el mejor gobernador de Colombia, según las encuestas, a pesar del descuido en que tuvo las vías del norte antioqueño en su mandato, Aníbal Gaviria, transmitió en redes sociales unas palabras que resumen esta columna: “GRACIAS a los colombianos y colombianas que sueñan, que trabajan, que construyen y que unen, la excavación del TÚNEL MÁS LARGO DE AMÉRICA hoy es una realidad.”, es una realidad el progreso y eso hay que aplaudirlo, apoyarlo y disfrutarlo y progreso ha habido en Colombia, no se puede desconocer esa realidad a pesar de las aves de mal agüero cuyo única forma de hacerse elegir es criticar y dañar lo construido.
Progreso para la sociedad, para la humanidad, es lo que deben dejar los gobernantes tras su paso por los primeros cargos de pueblos, ciudades y naciones, progreso en la parte económica, social y espiritual, también el hombre tras su trasegar por la tierra. Responsabilidad en una u otra posición, ante todo.
ANTES DEL FIN
El Progreso, es el nombre de una vereda en Entrerríos mi pueblo, un pueblo que también progresa a pasos agigantados pero que aún, a veces, se deja deslumbrar por los fuegos fatuos.
La televisión colombiana se acabó sola, qué falta de creatividad, qué desgano, qué repetición de la repetidera. Se quedó en los tiempos del coronavirus y eso no es culpa del gobierno.
También se acabó Tigo, no hay capitalización que valga si no dejan el desgano y mejoran el pésimo servicio que prestan
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