Archivos mensuales: mayo 2017

LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN

LAS MÚLTIPLES MUERTES DE UN CRIMEN

Eligio Palacio Roldán

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Decía el expositor en una conferencia, a la que asistí alguna vez, que quien es asesinado muere dos veces: física y socialmente. Física, por obvias razones  y socialmente por el juicio que hacen sus semejantes. Y aunque se dice que no hay muerto malo, eso no es cierto. Permanece en el ambiente un interrogante sobre el porqué de lo sucedido y en los corrillos se escuchan decenas de oscuras historias, hasta ese momento desconocidas.

Se refería el expositor, obviamente, a las miles de muertes originadas en la guerra de Colombia que se inició en lo principios de nuestra historia y que no terminará con los acuerdos con las Farc.

Los invito a ver LA GUERRA EN COLOMBIA (VIDEO) https://eligiopalacio.com/2013/10/25/guerra-video/

Quien muere trágicamente, bueno como consecuencia de una enfermedad también, es desnudado “cariñosamente” por sus conocidos que generalmente asisten a los llamados velorios ávidos de información. Avidez que, muchas veces, no alcanzan a disimular con sus atribulados rostros. En esos eventos, en las calles y en los medios de comunicación, también, son “desnudados” el asesino y su familia que viven otro gran duelo, comparable y tal vez más difícil de asimilar que el de la familia del occiso.

Y mientras unos lloran amargamente, con la solidaridad sincera o amañada de sus “amigos”, acompañando el féretro hacia las ceremonias fúnebres, otros sufren la vergüenza, el dolor y la tragedia de la cárcel que seguramente los transformará para siempre. En los detenidos y sus familias quedarán cicatrices imborrables. De alguna manera, también, mueren.

Hablo, desde luego, de detenidos culpados de las muertes originadas en riñas callejeras, en alguna clase de juego, en una fiesta popular; en fin, en las no planeadas. En aquellas en cuya remembranza resultará un evento del azar, la suerte o el destino.

Los invito a ver DESPECHO (VIDEO) https://eligiopalacio.com/2014/08/22/despecho-video/

Mientras a la familia del occiso le queda el dolor, la rabia y el ánimo de venganza; a los del detenido la vergüenza, el trámite engorroso con la justicia y la cárcel: los primeros días de zozobra, incomunicación. En los edificios de justicia de las ciudades (Alpujarra en Medellín) se ven desfilar los familiares de los detenidos, tristes, melancólicos, “presos” de la desesperanza.

Los invito a leer  DESESPERANZA https://eligiopalacio.com/2013/02/22/desesperanza/

Luego, la cárcel a la cual entran muchos seres buenos y casi todos terminan transformados, por la cruel experiencia, en seres desdichados y hasta en delincuentes profesionales. Las cárceles generalmente no cumplen con el propósito de la rehabilitación. El solo hecho de sobrevivir en medio del hacinamiento es un reto difícil de sortear; la convivencia con cientos, miles, de seres inmersos en la desgracia; la alimentación escasa y mal preparada; el adiós a la vida social y económica; la ausencia de los seres queridos. Y, afuera, la familia tratando de poner la cara en alto, aguantando indirectas, sanciones sociales. A muchos conocidos los he visto esquivar la mirada en las filas para tramitar una visita a la cárcel o en su ingreso a los juzgados para las audiencias.

Los invito a leer UNA CARCEL PARA EL “PUEBLO” https://eligiopalacio.com/2013/03/26/una-carcel-para-el-pueblo/

ANTES DEL FIN

Escribiendo esta columna ha llegado a mi mente su recuerdo don Nicolás. Su saludo diario, su nobleza. No sé qué será de su vida, allá en la cárcel. Cómo lo habrá cambiado su amarga experiencia; qué siente, qué piensa, qué espera de la vida.

Tengo una deuda con usted. Creo todos los colombianos tenemos deudas con los presidarios.

Los invito a leer DON NICOLAS, EL PORTERO https://eligiopalacio.com/2013/10/02/don-nicolas-el-portero/
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LA ESPERA

LA ESPERA

Eligio Palacio Roldán

Con esta historia comenzó http://www.eligiopalacio.com en septiembre de 2012

*Fanny completa ya 46 horas de vigilia continua. Son las 7:00 de la noche del martes 02 de octubre de 2012 y ella permanece, desde el día anterior,  a las 7:00 de la mañana,  en la sala de espera de una clínica al norte de Medellín. Solo pudo salir unos minutos a la cafetería para comprar, con los escasos pesos que le acompañaban, un café y un pan para calmar el hambre.

La historia había comenzado dos días antes allá,  en su casa, en la vereda de su pueblo. *Armando, su hermano, había llegado agotado, de un día de jornal bien escaso por estos días. Se sintió mareado, con ganas de trasbocar, con la vista nublada y  un fuerte dolor de cabeza  que pronto lo derribó en la tarima del corredor.

Luego, unos vecinos lo recogieron y lo llevaron al empobrecido hospital del pueblo. Allí le aplicaron los primeros auxilios  y tras de una noche de angustia y frío se pudo conseguir una “Cama” en Medellín.

En una camilla llevaba ya 37 horas y el diagnóstico era preocupante: Isquemia cerebral. Era grave y, sin embargo, aún se estaba esperando la presencia de un neurólogo. Si yo tuviera plata pensaba Fanny.

La mujer observaba la televisión donde, una hermosa presentadora de televisión, casi al borde de las lágrimas, afirmaba: “Tras revelar que luego de varios exámenes en Bogotá y EE.UU. le fue hallado un tumor cancerígeno, el presidente Juan Manuel Santos dijo que continuará ejerciendo sus labores luego de la operación que le harán el 3 de octubre en la Fundación Santa Fe.

El presidente aprovechó su reciente viaje a Nueva York para ir al Memorial Sloan-Kettering Cancer Center y rectificar que los resultados de la biopsia del examen realizado en Bogotá eran correctos.

El equipo médico estará encabezado por Catalina Vásquez, directora del hospital universitario; Medarda Hernández, jefe del departamento de enfermería; Édgar Celis el anestesiólogo; y Felipe Gómez, el médico urólogo tratante del presidente.

Gómez aclaró que el presidente se viene tratando con la Fundación Santa Fe desde hace más de diez años, y por sus antecedentes familiares periódicamente se venía haciendo exámenes.”

Fanny palidece, un dolor intenso recorre su estomago. Piensa que en el “más allá” todos los hombres seremos iguales. Se persigna.

  • Los nombres fueron cambiados

OTRA GUERRA (O LA MISMA)

OTRA GUERRA (O LA MISMA)

Eligio Palacio Roldán

Publicada inicialmente en octubre de 2012

  “Aunque la marcha de estudiantes, sindicalistas y docentes agremiados, que recorrió las principales vías del centro de la ciudad, se realizó durante todo el trayecto sin alteraciones de orden público sí se registraron escaramuzas al final del mismo.

Los incidentes se registraron luego de la concentración en el Parque de la Luz. Un grupo de manifestantes se trasladaron a la plazoleta de La Alpujarra con el fin de realizar un acto simbólico, sin embargo, minutos después intervino el Esmad con gases lacrimógenos, bombas aturdidoras y balas de goma como parte de la activación del plan de seguridad diseñado por las autoridades con Policía Montada y motorizada.

Con las movilizaciones, que hacían parte de una jornada mundial por el trabajo digno, se buscaba exigir una educación de calidad, llamar la atención del Gobierno para reclamar mejores condiciones laborales y rechazar reformas como la tributaria y la pensional.

Para acompañar la movilización, la Policía dispuso de 800 agentes para garantizar la seguridad. “

Así narraba los hechos acaecidos en Medellín, el periódico  El Colombiano, a las cinco de la tarde.

A eso de las 12:45 del medio día cuando, en los restaurantes de Plaza Mayor, los comensales se disponían a celebrar un encuentro, celebrar algún cumpleaños o simplemente hacer una pausa agradable a la hora del almuerzo; sus ojos comenzaron a desorbitarse, sus rostros a palidecer y sus piernas a temblar…  Jóvenes de aspecto humilde se vieron correr por la calle y tras de ellos los policías.

La administradora del restaurante “Maria Mulata” asombrada pero tratando de conservar la calma exclamaba:

  • Tranquilos, ellos no pueden ingresar acá, más de seiscientos policías nos protegen.

Mientras tanto, algunos de esos mismos jóvenes ingresaron al restaurante, los  policías en la calle dispararon al aire, piedras susurraron como el viento, los hombres del Esmad que se antojaron salidos de una película, se hacían presentes en el lugar y los clientes abandonaban sus mesas y se refugiaban amontonados en los lugares menos accesibles y debajo de las mesas.

Uno de los jóvenes protestantes, disimulando,  trató infructuosamente de solicitar una coca cola, alguien pedía aire para una joven embarazada a punto de desmayar y los gritos hicieron un corro de terror.

Luego, muchos jóvenes retenidos, de nuevo a la mesa, la risa nerviosa, el almuerzo y un recuerdo…

También las imágenes de jóvenes marginados, ausentes del mundo, de la sociedad, de esos restaurantes que quizás nunca más pisen, de la indiferencia de una guerra en la que pocos quieren estar y quieren negar.

ENTRE CAPO Y CAPO

ENTRE CAPO Y CAPO

Eligio Palacio Roldán

Publicada en octubre de 2012

“El otro es lugar de afirmación, de identidad y también lugar de proyección y de rechazo…” .

Mario Buchbinder

Si algo tienen claro los legitimadores de opinión es que Pablo Escobar cambió a Colombia. Generó en el colectivo un estilo de vida que algunos denominan narcocultura, estilo de vida presente en la exageración en las formas arquitectónicas, en los vehículos de alta gama y en las mujeres voluptuosas, entre otros; en la extravagancia. Estilo de vida que se alcanza con dinero, con dinero fácil, conseguido trasgrediendo la ética, los valores y las normas de convivencia. Sin escrúpulos.

Pablo Escobar se ha constituido en el Gran Otro de que habla el psicoanálisis y por ello él se desliza entre la identidad y el rechazo: rechazo desde la palabra, dualidad en cuanto a la forma e identificación en el fondo.

Por eso la historia del narcotraficante, Pablo Escobar – El Patrón del Mal, marcó índices de audiencia históricos mientras se mostraba como un líder que vencía las dificultades, con algo de maldad; pero la sintonía se fue resintiendo cuando la serie fue mostrando las atrocidades del capo y las gentes  comenzaron a avergonzarse del lado perverso de cada uno, que lo asemejaba con el del capo. Fue el riesgo, en rating, al que se sometieron los realizadores de la serie, víctimas del narcotraficante y Caracol, tratando de lograr una reflexión sobre el tema, por parte de los colombianos.

Otra cosa sucede con el Capo II, la serie le apuesta  a la identificación del líder, solo toca tangencialmente la maldad  y deja de lado la posibilidad de la reflexión y rechazo. Este hecho hace que la serie se convierta en un peligro para la sociedad y en especial para los niños y jóvenes que no están en capacidad de dilucidar los senderos entre el bien y el mal. También, desde luego, evita el riego en sintonía e incluso es posible que supere  a su enfrentado por  que el televidente no tiene que enfrentar la angustia del cuestionamiento interno.

El problema se agrava si se tiene en cuenta que el canal RCN decidió explotar el lado oscuro del ser humano en su programación: Laura y los espacios dedicados a la llamada telerealidad: Protagonistas de Nuestra Tele y el recién estrenado Mundos Opuestos.

Esperanza la decisión de Caracol, que en contraposición, decidió motivar los valores de los colombianos: Yo me Llamo, El Desafío y La Voz Colombia.

Es urgente que RCN y los demás medios de comunicación sigan el ejemplo de Caracol y propicie espacios que generen valores éticos entre los colombianos; de lo contrario la anhelada paz entre los colombianos será solo una utopía.

Al terminar: Se me viene a la memoria una frase de Galpón de Ayer de José Larralde: “…Nunca faltaba el pesado de la fiesta, el malo que le dicen, título conseguido a costa de haber caído preso alguna vez por amargo y borracho nada más…”

¡Qué nostalgia de los malos de ayer!.

GUERRA

GUERRA

Eligio Palacio Roldán

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El viajero recorre la calle real. En este espacio cuántos encuentros y desencuentros se dieron, cuantas batallas se libraron, cuantos pactos se sellaron: Amor, odio y sangre recorrieron la calle, desde la iglesia hasta el río y desde el río hasta la iglesia, por cientos de años.

Muchos hombres y mujeres deambularon masticando su soledad, su desesperanza, su propia guerra.

Un día, una gran mujer, dejó tendidos en el piso a cuatro hombres que querían matar a su hermano. Les estrelló una y otra vez un taburete de madera en sus cabezas, hasta que en sus manos quedaron solo astillas. Su hermano le miraba entre sorprendido y orgulloso, las gentes le silbaban y aplaudían…

Detiene su camino y observa cada uno de los arabescos de la puerta y las ventanas de esta casa. Recuerda los días de la infancia cuando en los libros de don Gabriel estudiaba las guerras de Colombia: Guerra entre Centralistas y Federalistas (1812-1815), Guerra de los Supremos (1839-1841), Guerra civil de 1851, Guerra civil de 1854, Guerra civil de 1860-1862, Guerra civil de 1876-1877, Guerra civil de 1884-1885, Guerra civil de 1895,Guerra de los Mil Días (1899-1902)

Su padre había desaparecido en la Guerra de los Mil Días. Una imagen le trae el rostro de su madre a la memoria:

  • Tu papá está escondido en las cuevas de la Piedra. Odia las armas. No es capaz de matar a nadie, decía.

Nunca regresó.

El viajero ingresa a la casa y descubre en su interior una Biblioteca. El sol de medio día invade todos los espacios;  las margaritas amarillas del jardín y algunos lectores parecen rendirse ante la modorra del medio día. Observa algunas páginas, enmarcadas y protegidas con vidrios, de un periódico venido a menos, como todos los periódicos de esta época. Lee:

24 de marzo de 1916.

“A través de la prensa

El Diario nacional

Algunos escritores han mirado con recelo los crecientes armamentos  de Venezuela: Pero esta  decisión perfectamente legítima, no puede indicar que haya de ser contra Colombia…”

21 de enero de 1962

“Nosotros hacemos hoy una política grande, por encima de los hombres. Nosotros no podemos salir a decir: quiero la paz, quiero el progreso, quiero la tranquilidad, mientras profesemos sinceramente los postulados que van sacando del caos al país”

24 de mayo de 1982

“Galán no solo reafirmó su voluntad de triunfo, sino  que hizo un nuevo ataque a sus contendores, Alfonso López Michelsen  y Belisario Betancur, y al presidente Julio Cesar Turbay Ayala.

Insistió en que los tres son responsables del fracaso  de las gestiones de paz que adelantó el ex Presidente Carlos Lleras Restrepo…”

28 de septiembre de 2001

“Anoche, el presidente Pastrana destacó el trabajo de los Notables y dijo que quedan sobre la mesa un conjunto de recomendaciones que abren nuevas posibilidades al proceso de paz.   Advirtió, sin embargo, que el camino por recorrer no es corto.”

04 de septiembre de 2012

“A raíz del anuncio hecho por el Presidente Santos de darle una nueva oportunidad a un eventual proceso de paz, se han empezado a escuchar diversas opiniones que van desde un moderado optimismo hasta el más recalcitrante pesimismo.”

El viajero palidece, las culpas lo atormentan. El no ha hecho nada por acabar esta guerra infinita; es más, ha participado de ella con su apatía. Con su ausencia.

Las risas de los estudiantes que se dirigen al colegio lo traen al presente, de donde escapa nuevamente.

EL REGRESO

EL REGRESO

Eligio Palacio Roldán

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El viajero extiende sus extremidades tratando de ahuyentar un sueño que lo venció por muchos años. El frío de la madrugada le hace chasquear los dientes, trata de ver, en medio de la neblina, unas ratas que parecen juguetear a su lado. Al frente, abajo de la colina, un resplandor inmenso atrae su atención: 10, 20, 40, 80, ¿cuántos años hace que no visita el pueblo?. No lo recuerda.

Camina lentamente por el antiguo callejón que lo lleva a la plaza, el rio se  le antoja un riachuelo comparado con aquella imagen del  recuerdo. A su memoria llega la noche en que doña Gabriela arroja, a las frías aguas, el feto que le hizo expulsar  a su hija Carmen.

Unos minutos más tarde se encuentra en una plaza atestada de gente. No recuerda un hecho similar, quizás cuando capturaron a Jesús luego de degollar a Luciana. En ese entonces las gentes estaban indignadas; ahora parecían eufóricas.

Mira a su alrededor y lo único que lo ubica, en el pueblo de sus recuerdos, es la iglesia. Las demás construcciones le parecen un apilonamiento de cajas de cartón iluminadas; ya no podía observar los sauces que custodiaban el pueblo y mucho menos los pinos de las colinas cercanas, tampoco el cementerio. Un inmenso kiosko ocupaba la cuarta parte de la plaza y al frente de la iglesia, en una tarima de color amarillo, un artista interpretaba una melodía…

“Siempre que hago el intento de olvidarte
oye tirana no lo puedo lograr
siento los mismos deseos de besarte
oye tirana tu me vas a matar
habiendo tantas mujeres en el mundo
y yo solo contigo me tenía que encontrar”

Unos jinetes, en unos caballos que le parecieron gigantes,  repetían la canción mientras disparaban al aire; en las escalas de la iglesia, los amantes vivían una noche de amor desconociendo la multitud a su alrededor; en el pavimento miles de  botellas, en medio de la basura y los restos de comida, indicaban un consumo de licor desaforado; unos jóvenes aspiraban un polvo blanco que le pareció harina de trigo… No entendía lo que sucedía.

En una esquina algunos hombres ofertaban por las prendas de una dama: un millón por el sostén gritaba uno, dos millones por las tangas gritaba el otro. La mujer mostraba un cuerpo sensual, en unas dimensiones que nunca imaginó.

Mira los hombres y mujeres a su alrededor y le parecen seres distintos, quizás más hermosos, más luminosos. No entiende como sus cuerpos, casi desnudos, resisten las bajas temperaturas de la madrugada, tampoco entiende muy bien su lenguaje y el comercio a su alrededor. Trata de acercarse. Una joven de unos 16 años lo observa y grita aterrorizada. “Se prendió”, dicen sonriendo sus acompañantes.

El viajero camina un poco acelerado hasta un café de la calle real; allí observa a Rosario y Anabel, dos mujeres que dedicaron su existencia a ver pasar, frente a sus ojos cansados, la vida de las gentes. Les escucha:

  • Una nueva realidad vive el pueblo, una realidad en la que desapareció la cultura campesina para dar paso a la cultura traqueta, dice Rosario.
  • Todo comenzó por allá en los años 80, afirma Anabel
  • Si el narcotráfico nos transformó, es la herencia de Pablo, complementa Rosario.
  • El dinero nos cambió para siempre, concluye Anabel

Las miradas de las mujeres se pierden tras un hombre, que ensangrentado, llevan en hombros hacia el hospital.

El viajero continúa su camino. Pronto amanecerá.

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