NORMAN CARDONA RAMIREZ, EL ARTISTA

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NORMAN CARDONA RAMIREZ, EL ARTISTA

Eligio Palacio Roldán

  • Una ceremonia litúrgica debería ser un constante aplauso a la idea de Dios, a la naturaleza, a la forma.
  • El artista desde que conciba la obra está haciendo algo sagrado, allí hay mucho espíritu.
  • Uno no es un Dios y todos nos equivocamos.
  • La esencia de las ciudades está es en los pueblos.

Quienes celebran, conmemoran o viven las ceremonias religiosas –Semana Santa y Navidad, especialmente- se sorprenden por el arte, la creatividad y la imponencia de algunos altares religiosos. Un caso evidente es el del municipio de Entrerríos- Antioquia, 60 kms al norte de Medellín. Allí, de la mano del Padre Ernesto Gómez Echeverri, un sacerdote católico muy apreciado por la comunidad, el artista Norman Cardona Ramírez sorprende en cada ocasión a los pobladores y a los cada vez más frecuentes visitantes.

Cardona Ramírez, nació en el municipio de Argelia pero su trasegar lo ha llevado por varios pueblos del departamento. En 2001 se radicó en Ituango donde laboró como director de la Casa de la Cultura, por cuatro años, y después comenzó a restaurar imágenes y a diseñar interiores, exteriores y zonas verdes en iglesias y en residencias y otros recintos. Todo alrededor del arte, la arquitectura, la decoración y el diseño.

¿Cuándo comienza en el arte religioso y por qué?

Desde muy pequeño me incliné por lo religioso pero fue solo después de concluir los estudios en la universidad que decidí comenzar a diseñar altares de capillas, de templos y me fui entregando a este arte. En Ituango inicié con una capilla en el casco urbano y en varias veredas. De allí pasamos a Amalfi. En ese momento estaba diseñando, también, una capilla y toda la decoración en el seminario de los carmelitas en el barrio Manrique de Medellín. Entonces la gente conoce mi trabajo y me llaman de muchas partes. El año pasado estuve con todo lo de la restauración del templo de Angostura, donde se encuentran los restos del Padre Marianito. En Yarumal, también diseñe la Capilla del Asilo: todo su frontis y parte de la decoración interna. Cuando uno sabe que le va a dedicar un espacio a un santo uno trabaja características y símbolos que tengan que ver con él.

Antes hice todo lo de Zaragoza, lo que tiene que ver con el templo y con la restauración del cristo… Aparte de esto, decoración de viviendas, de espacios públicos como parte del parque de San Andrés de Cuerquia… Mientras tanto se hacen decoraciones como la que se hizo en Entrerríos con motivo de la semana santa, monumentos, altares de fiestas patronales y fiestas de pueblos, decoración de recintos. Siempre me involucro en actividades que tienen que ver con el arte y el espacio.

¿Cómo se cristaliza una idea?

Cuando a uno le solicitan que desarrolle un proyecto, siempre me remite a la personalidad o los intereses de quien lo promueve. En Semana Santa en Entrerríos, por ejemplo, era lo de la Administración Municipal y uno tiene que tener en cuenta la parte religiosa y un concepto claro frente a los visitantes. Entonces uno hace como una simbiosis de cosas que sean eucarísticas y que vayan acorde con la ideología. En la barca, que es un  galeón, se sabía que en el centro iba el sagrario, porque era un monumento, pero a la vez hacía referencia al mando del alcalde, con los secretarios como su tripulación, encabezados pues por Dios. Si vez, el galeón, arriba, en las tres velas, tenía las banderas de Entrerríos. Cuando Dios entra al barco es el que lleva el timón. Igual le pusimos el símbolo emanado desde Roma del año de la misericordia, ahí quedó estampado en las velas. Todos se va juntando y la barca de por si es muy eucarística y muy simbólica en la religión, como cuando se pescó, la barca de San Pedro, el Arca de Noé y el agua tiene mucho que ver con eso. El padre Ernesto, también, hacía referencia a lo que sucede al interior de los seres humanos: como es esa tempestad del alma de uno, a veces,  o de la gente, o de ciertas entidades que a pesar de que hay tanto movimiento y la barca se mueve, trata de naufragar y hay algo que lo salva y es esa fuerza, esa energía, esa creencia en Dios.

¿Cómo hace para superarse así mismo?

En la almohada (risas). No dormir  a veces. Las ideas salen es así. Decía un artista que para crear hay que tener ocio y el ocio hay que tenerlo en la noche, porque en el día hay que trabajar. Entonces en la noche es que le llegan las ideas. Usted se voltea y van llegando

¿Pero repite las obras? ¿Está de la barca ya se había visto?

No. Son ideas que va madurando y concretando pero son ideas que no se repiten. Tal vez las temáticas si, por que las temáticas son muy escasas. Por ejemplo, en los monumentos yo trato de no repetir, aunque hay cosas que hay que tomar porque son muy simbólicas. Es decir, si me piden hacer un pelícano, pues yo lo hago pero tratando de no repetirme.

¿Qué profesión tiene?

Maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia. Igual yo tuve muchos profesores a lo largo del tiempo, gente muy buena que me ha asesorado mucho, de los que he aprendido mucho.

¿Qué siente con el aplauso, con la fama?

Yo pienso que lo más delicioso es ver gente con una sonrisa, que se alegra, que se asusta, o un gesto de impresión. Ese es como el pago de uno. Fama, no. Yo creo que si Dios nos da dones es para compartirlos con la gente

¿Qué siente al ver que ha transformado las ceremonias litúrgicas en aplausos espontáneos?

Una ceremonia litúrgica debería ser un constante aplauso a la idea de Dios, a la naturaleza, a la forma. Yo no hago mucha diferencia entre estar adentro o afuera de un templo porque todos son espacios, para mí, sagrados. A veces en las plazas públicas se hacen cosas sagradas. El artista desde que conciba la obra está haciendo algo sagrado, allí hay mucho espíritu.

¿Cuál es la obra que mayor satisfacción le ha dado?

Pues todas, pero uno si empieza a ver que hay un avance, porque en cada obra uno piensa que quedó faltando. Entonces la última siempre es la mejor. Eso no se mide ni en espacio, ni en tiempo, ni en  el tamaño sino en la esencia de la misma obra. Venimos del pesebre, el pesebre tenía un área muy grande con respecto a esta obra; sin embargo, el monumento  concluyó en que en un espacio muy pequeño y en tan solo ocho horas la gente  se preguntará que pasó ahí, porque mucha gente quiso saber que pasó, cómo se movía.

¿Un fiasco?

El pesebre, tres amanecidas porque no nos daba la resina… Eso son obstáculos, pero algo que la gente diga que cosa tan fea… No, hasta ahora no. Gracias a Dios. Pero el día que llegue hay que aceptarla con humildad, uno no es un Dios y todos nos equivocamos.

¿Quién es Norman?

Una persona muy tranquila. Me mantengo de un lado para otro, por todas partes. He trabajado mucho tiempo en pueblos. Creo que he estado  en más de 105 municipios de Antioquia. En veredas muchas. En Ituango, en casi todas. Soy de Argelia, allí conocí todas las veredas. Aparte de que el trabajo es en diferentes espacios, en diferentes pueblos, uno trata de que ese trabajo vaya adornado con las amistades que uno consigue, con la gente tan formal de los pueblos. La esencia de las ciudades está es en los pueblos.

¿A futuro, qué proyectos tiene?

Ahora vienen varios proyectos, entre ellos,  el diseño y montaje de los marcos para el viacrucis del templo de Entrerríos: Serán totalmente clásicos y en laminilla dorada. Después, en Angostura, Yarumal, e Ituango. A medida que hacen unas cosas van llegando otras.

¿Y a futuro lejano?

Hacer mis propias cosas. Dedicarme plenamente al arte Me fascina la parte de espacio público, tengo muchos proyectos sobre eso. Y tener mi propio taller.

¿Usted es católico?

Si, católico. Yo creo a partir de los principios que mis padres me dieron. Creo que no hay necesidad de ser de otra religión, pero no tengo problema con ellas. He visitado varios espacios sagrados. Muy bonitos. Muy inspiradores.

¿Usted cree que con su trabajo incrementa la fe de las personas?

Yo creo que sí. En Semana Santa entré varias veces a la iglesia y la gente a través de la imagen y de la estética logra compenetrarse con lo espiritual. El mismo hecho de ver como un triplex, una tabla, coje una forma, un color y se mueve. Yo creo que es el alma.

Frases finales

Yo me siento bien en todas partes, creo que no hay espacios en donde uno no pueda estar bien. Si a mí me preguntan nunca me he aburrido. Es muy bueno trabajar con la gente, con las parroquias y con los municipios.

Me parece que uno debe proponer siempre la verdad. Yo hago esto y esto es lo que se hacer y listo.

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