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ASÍ AVANZA HIDROITUANGO

ASÍ AVANZA HIDROITUANGO

Eligio Palacio Roldán

Hidroituango será un ícono para las próximas generaciones de antioqueños y colombianos, así como alguna vez lo fue el Túnel de La Quiebra, el Ferrocarril de Antioquia y todas las líneas férreas, abandonadas con indolencia por nuestra clase dirigente. La prueba de que los retos se pueden asumir desde la responsabilidad a pesar de las dificultades, siempre buscando el bienestar de las comunidades.

Aquí apartes de la información suministrada por los representantes de Empresas Públicas de Medellín Elkin Hernández y Alejandro Giraldo, en visita a la obra:

  • Ahora Hidroituango es una lección aprendida, para el resto del mundo, en materia de construcción de proyectos hidroeléctricos y manejo de crisis.
  • Hidroituango será la seguridad energética para Colombia en la próxima década: se proyecta entrada de la primera unidad de generación para finales de 2021 y de la totalidad, ocho, para 2024. Son 26 meses para entrar en operación: 13 para limpieza, recuperación y estabilización de la Casa de Máquinas y 13 para el montaje de las unidades. Hidroituango es totalmente viable.
  • La comercialización de la energía que producirá está garantizada: Generará 2.400 megavatios en ocho unidades, cada una de 300, para un 17 por ciento de la demanda actual nacional. En este momento esa energía faltante se suple con energía más contaminante como la térmica. Hidroituango podría iluminar una ciudad de seis millones de habitantes.  Se avanza en la recuperación de la zona norte de la Casa de Maquinas, toda la caverna está en buen estado.
  • El lecho del río en la presa está a 207 metros de profundidad, el embalse tiene aproximadamente 37.000 hectáreas de cobertura hasta Santa Fe de Antioquia. Caudal aproximado, en la actualidad, 651 metros cúbicos por segundo y se están vertiendo 580 hacia el río Cauca.
  • El embalse tendrá cuatro años de estabilización para definir sus usos. Se descarta transporte pesado, por el momento. Deportes de contacto con la piel no se podrán realizar por mala calidad del agua del Rio Cauca. Posibilidades de producción industrial de peces, en jaulas.
  • Se avizora futuro turístico para la zona y alternativa de transporte hacia la Costa Atlántica, con 38 kilómetros de vía desde la obra hasta Valdivia que incluyen 12 túneles y 60 puentes, transformando una zona abandonada en región de oportunidades en donde ahora solo existe economía criminal.
  • Zona de influencia: 12 municipios de Antioquia: Ituango, Briceño, Santa Fe de Antioquia, Buriticá, Peque, Liborina, Sabanalarga, Toledo, Olaya, San Andrés de Cuerquia, Valdivia y Yarumal.
  • Terminada la presa en la cuota 4:35 se adelantan trabajos para adecuar la cresta de la presa como vía hacia Ituango. Hasta el momento hay que hacer transbordo en ferri. Tiempo de transporte a Medellín pasará de 10, 12 a 4.5 horas.
  • Se han invertido en materia de conectividad y manejo ambiental y social 1.9 billones de pesos, de los 11.4 billones que costaba el proyecto antes de la contingencia. 101 colegios nuevos y mejorados, en los 12 municipios de influencia.
  • Desde dos meses antes de que se comenzara a embalsar todas las familias que habitaban el lecho del río Cauca, en el área de inundación, estaban restituidas por Empresas Públicas de Medellín, ya se habían comprado los predios. Los dos grandes poblados Oro Bajo y Barbacoas, de Peque y Sabanalarga, fueron trasladados. Las reubicaciones se han hecho en compañía de los organismos de control y de derechos humanos.
  • Por primera vez en el país se firma una consulta previa con una comunidad completa. Se trata de la Comunidad Nutabe a quien se le va a construir un nuevo escenario con las características propias de la etnia
  • En el pico más alto estuvieron vinculadas al proyecto 11.200 personas. Hoy son 5.700, de las cuales 1.800 pertenecen a los 12 municipios de influencia.
  • Beneficios sociales y transferencias a futuro están trasformando la zona. Se cambió la mirada sobre Ituango.
  • El proyecto comenzó entre 2008 y 2010 con vías de acceso. Fue difícil hacerlo por las interferencias de las Farc. En los dos primeros años el proyecto comenzó con un retraso de 22 meses. En febrero de 2014 se hizo el desvío del rio
  • En los mapas de riesgos estaba contemplado lo sucedido en el proyecto, pero parecería improbable que el túnel de desviación se obstruyera. Fue la primera vez en las historia de la humanidad que sucedió algo semejante.
  • El mayor temor fue el taponamiento del túnel en época de invierno, mientras se estaba embalsando rápidamente y la presa no estaba terminada a la altura del vertedero. El riesgo era afectar comunidades vías a bajo: “Era de pesadilla”. Por eso la decisión de inundar Casa de Máquinas. El embalse le estaba ganando en tiempo a la construcción de los llenos. La decisión se tomó el diez de mayo de 2018 para evitar una tragedia. Había que llegar a la cota 4:10 porque el vertedero estaba en la cota 4:01. Los nervios eran muchos, no había cartillas que leer.
  • Al comienzo se pensó que en la Casa de Máquinas no iban a encontrar nada por la presión del agua, pero cuando comenzaron a recuperar el túnel vieron que el macizo rocoso había soportado todo el impacto y la sección estaba buena. La caverna se conservó
  • En términos generales el tratamiento de la prensa fue correcto. Hubiesen preferido que mostraran el pez que salvaron y no el que murió.
  • Se requería un gerente con inteligencia emocional como la del actual, Jorge Londoño de la Cuesta, para sortear la crisis.

 

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ENTREVISTAS DE PAISAJE – MONSEÑOR ERNESTO GÓMEZ

Murió un gran hombre. Un líder de la Iglesia Católica ejemplo para todas las religiones y la humanidad entera.

Infinitas gracias.

Los recuerdos de la era Monseñor Ernesto Gómez, en Entrerríos – Antioquia, en este link:  https://eligiopalacio.com/tag/monsenor-ernesto-gomez/

Aquí el homenaje de un domingo, en Paisaje Estéreo

 

Audio editado

NORMAN CARDONA RAMIREZ, EL ARTISTA

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NORMAN CARDONA RAMIREZ, EL ARTISTA

Eligio Palacio Roldán

  • Una ceremonia litúrgica debería ser un constante aplauso a la idea de Dios, a la naturaleza, a la forma.
  • El artista desde que conciba la obra está haciendo algo sagrado, allí hay mucho espíritu.
  • Uno no es un Dios y todos nos equivocamos.
  • La esencia de las ciudades está es en los pueblos.

 

Quienes celebran, conmemoran o viven las ceremonias religiosas –Semana Santa y Navidad, especialmente- se sorprenden por el arte, la creatividad y la imponencia de algunos altares religiosos. Un caso evidente es el del municipio de Entrerríos- Antioquia, 60 kms al norte de Medellín. Allí, de la mano del Padre Ernesto Gómez Echeverri, un sacerdote católico muy apreciado por la comunidad, el artista Norman Cardona Ramírez sorprende en cada ocasión a los pobladores y a los cada vez más frecuentes visitantes.

Cardona Ramírez, nació en el municipio de Argelia pero su trasegar lo ha llevado por varios pueblos del departamento. En 2001 se radicó en Ituango donde laboró como director de la Casa de la Cultura, por cuatro años, y después comenzó a restaurar imágenes y a diseñar interiores, exteriores y zonas verdes en iglesias y en residencias y otros recintos. Todo alrededor del arte, la arquitectura, la decoración y el diseño.

¿Cuándo comienza en el arte religioso y por qué?

Desde muy pequeño me incliné por lo religioso pero fue solo después de concluir los estudios en la universidad que decidí comenzar a diseñar altares de capillas, de templos y me fui entregando a este arte. En Ituango inicié con una capilla en el casco urbano y en varias veredas. De allí pasamos a Amalfi. En ese momento estaba diseñando, también, una capilla y toda la decoración en el seminario de los carmelitas en el barrio Manrique de Medellín. Entonces la gente conoce mi trabajo y me llaman de muchas partes. El año pasado estuve con todo lo de la restauración del templo de Angostura, donde se encuentran los restos del Padre Marianito. En Yarumal, también diseñe la Capilla del Asilo: todo su frontis y parte de la decoración interna. Cuando uno sabe que le va a dedicar un espacio a un santo uno trabaja características y símbolos que tengan que ver con él.

Antes hice todo lo de Zaragoza, lo que tiene que ver con el templo y con la restauración del cristo… Aparte de esto, decoración de viviendas, de espacios públicos como parte del parque de San Andrés de Cuerquia… Mientras tanto se hacen decoraciones como la que se hizo en Entrerríos con motivo de la semana santa, monumentos, altares de fiestas patronales y fiestas de pueblos, decoración de recintos. Siempre me involucro en actividades que tienen que ver con el arte y el espacio.

¿Cómo se cristaliza una idea?

Cuando a uno le solicitan que desarrolle un proyecto, siempre me remite a la personalidad o los intereses de quien lo promueve. En Semana Santa en Entrerríos, por ejemplo, era lo de la Administración Municipal y uno tiene que tener en cuenta la parte religiosa y un concepto claro frente a los visitantes. Entonces uno hace como una simbiosis de cosas que sean eucarísticas y que vayan acorde con la ideología. En la barca, que es un  galeón, se sabía que en el centro iba el sagrario, porque era un monumento, pero a la vez hacía referencia al mando del alcalde, con los secretarios como su tripulación, encabezados pues por Dios. Si vez, el galeón, arriba, en las tres velas, tenía las banderas de Entrerríos. Cuando Dios entra al barco es el que lleva el timón. Igual le pusimos el símbolo emanado desde Roma del año de la misericordia, ahí quedó estampado en las velas. Todos se va juntando y la barca de por si es muy eucarística y muy simbólica en la religión, como cuando se pescó, la barca de San Pedro, el Arca de Noé y el agua tiene mucho que ver con eso. El padre Ernesto, también, hacía referencia a lo que sucede al interior de los seres humanos: como es esa tempestad del alma de uno, a veces,  o de la gente, o de ciertas entidades que a pesar de que hay tanto movimiento y la barca se mueve, trata de naufragar y hay algo que lo salva y es esa fuerza, esa energía, esa creencia en Dios.

¿Cómo hace para superarse así mismo?

En la almohada (risas). No dormir  a veces. Las ideas salen es así. Decía un artista que para crear hay que tener ocio y el ocio hay que tenerlo en la noche, porque en el día hay que trabajar. Entonces en la noche es que le llegan las ideas. Usted se voltea y van llegando

¿Pero repite las obras? ¿Está de la barca ya se había visto?

No. Son ideas que va madurando y concretando pero son ideas que no se repiten. Tal vez las temáticas si, por que las temáticas son muy escasas. Por ejemplo, en los monumentos yo trato de no repetir, aunque hay cosas que hay que tomar porque son muy simbólicas. Es decir, si me piden hacer un pelícano, pues yo lo hago pero tratando de no repetirme.

¿Qué profesión tiene?

Maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia. Igual yo tuve muchos profesores a lo largo del tiempo, gente muy buena que me ha asesorado mucho, de los que he aprendido mucho.

¿Qué siente con el aplauso, con la fama?

Yo pienso que lo más delicioso es ver gente con una sonrisa, que se alegra, que se asusta, o un gesto de impresión. Ese es como el pago de uno. Fama, no. Yo creo que si Dios nos da dones es para compartirlos con la gente

¿Qué siente al ver que ha transformado las ceremonias litúrgicas en aplausos espontáneos?

Una ceremonia litúrgica debería ser un constante aplauso a la idea de Dios, a la naturaleza, a la forma. Yo no hago mucha diferencia entre estar adentro o afuera de un templo porque todos son espacios, para mí, sagrados. A veces en las plazas públicas se hacen cosas sagradas. El artista desde que conciba la obra está haciendo algo sagrado, allí hay mucho espíritu.

¿Cuál es la obra que mayor satisfacción le ha dado?

Pues todas, pero uno si empieza a ver que hay un avance, porque en cada obra uno piensa que quedó faltando. Entonces la última siempre es la mejor. Eso no se mide ni en espacio, ni en tiempo, ni en  el tamaño sino en la esencia de la misma obra. Venimos del pesebre, el pesebre tenía un área muy grande con respecto a esta obra; sin embargo, el monumento  concluyó en que en un espacio muy pequeño y en tan solo ocho horas la gente  se preguntará que pasó ahí, porque mucha gente quiso saber que pasó, cómo se movía.

¿Un fiasco?

El pesebre, tres amanecidas porque no nos daba la resina… Eso son obstáculos, pero algo que la gente diga que cosa tan fea… No, hasta ahora no. Gracias a Dios. Pero el día que llegue hay que aceptarla con humildad, uno no es un Dios y todos nos equivocamos.

¿Quién es Norman?

Una persona muy tranquila. Me mantengo de un lado para otro, por todas partes. He trabajado mucho tiempo en pueblos. Creo que he estado  en más de 105 municipios de Antioquia. En veredas muchas. En Ituango, en casi todas. Soy de Argelia, allí conocí todas las veredas. Aparte de que el trabajo es en diferentes espacios, en diferentes pueblos, uno trata de que ese trabajo vaya adornado con las amistades que uno consigue, con la gente tan formal de los pueblos. La esencia de las ciudades está es en los pueblos.

¿A futuro, qué proyectos tiene?

Ahora vienen varios proyectos, entre ellos,  el diseño y montaje de los marcos para el viacrucis del templo de Entrerríos: Serán totalmente clásicos y en laminilla dorada. Después, en Angostura, Yarumal, e Ituango. A medida que hacen unas cosas van llegando otras.

¿Y a futuro lejano?

Hacer mis propias cosas. Dedicarme plenamente al arte Me fascina la parte de espacio público, tengo muchos proyectos sobre eso. Y tener mi propio taller.

¿Usted es católico?

Si, católico. Yo creo a partir de los principios que mis padres me dieron. Creo que no hay necesidad de ser de otra religión, pero no tengo problema con ellas. He visitado varios espacios sagrados. Muy bonitos. Muy inspiradores.

¿Usted cree que con su trabajo incrementa la fe de las personas?

Yo creo que sí. En Semana Santa entré varias veces a la iglesia y la gente a través de la imagen y de la estética logra compenetrarse con lo espiritual. El mismo hecho de ver como un triplex, una tabla, coje una forma, un color y se mueve. Yo creo que es el alma.

Frases finales

Yo me siento bien en todas partes, creo que no hay espacios en donde uno no pueda estar bien. Si a mí me preguntan nunca me he aburrido. Es muy bueno trabajar con la gente, con las parroquias y con los municipios.

Me parece que uno debe proponer siempre la verdad. Yo hago esto y esto es lo que se hacer y listo.

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DON CARLOS, EL ELECTRICISTA

DON CARLOS, EL ELECTRICISTA
Eligio Palacio Roldán
Una lesión en la columna vertebral, le había partido su vida en dos. Bueno, en tres, pues una nueva desgracia marcaría de nuevo su existencia, unos años después.

Un trueno seco y sonoro rompió la modorra del medio día, de aquel domingo, 13 de septiembre de 1981. Un caballo corrió velozmente, mientras relinchaba, buscando un refugio; lo propio hicieron las vacas y, otro tanto, las aves. Los hombres dijeron una mala palabra y las mujeres se persignaron; algunas dijeron que “la tempestad sin lluvia, generalmente trae tragedias mayores”.

Don Carlos recuerda que no había amenaza de lluvia; tan solo una nube oscura se divisaba a alguna distancia, el viento no alcanzaba a mover sus ropas en las alturas. El era el electricista del municipio y ese día se encontraba en la finca del Personero Municipal colocando una farola, que iluminaría el paso de la casa a las porquerizas. En ese momento descopaba un pino, con un machete, hasta donde llegaría la energía. No llevaba protección porque no se advertía peligro, no estaba en contacto con la electricidad. Una chispa del rayo se deslizó por el machete y el cimbronazo lo tiro al piso, desde unos cinco metros de altura.

La pasión de don Carlos por la electricidad comenzó, cuando apenas tenía unos siete años de edad, en los primeros años de la década del cincuenta, del siglo pasado, en la vereda Yarumalito de Yarumal, norte antioqueño. En la finca donde vivía, aprovechando una cascada, junto a la casa, se instaló un pequeño sistema eléctrico. Y, desde entonces, se incubó en el niño un deseo por la electricidad, fruto del deslumbramiento infantil por la luz eléctrica, que pasaría por la inquietud por conocer todo lo relacionado con la conducción de energía y luego se constituiría en un pilar fundamental en su vida de joven y adulto: un medio de rehabilitación y subsistencia.

En el pequeño Centro de Salud del pueblo, don Carlos, despertó varias horas más tarde. No sentía sus piernas. No las sintió nunca más. Una lesión en la columna vertebral, le había partido su vida en dos. Bueno, en tres, pues otra desgracia marcaría de nuevo su existencia, unos años después.

En la Clínica Medellín, del centro de la ciudad, transcurridos varios días, le dieron el diagnóstico: “Lesión a nivel torácico 10, se perdió el líquido medular. Parapléjico”. Luego, un largo tratamiento con inserción de Barras de Harrington y terapia intensiva.

Días, semanas, meses de mucho dolor y lágrimas. Agitados pensamientos, que le robaron el sueño: pensaba en Alicia, su esposa, y sus cuatro pequeños hijos. Luego una “autorización” del médico: “¿Usted que sabe hacer con las manos? Es hora de que trabaje”, le dijo. Don Carlos comenzó otra nueva historia, aferrado a su deseo y, a través de un pequeño taller, continuó siendo el electricista del “pueblo”.

La desgracia llegaría nuevamente a la vida de Don Carlos, El Electricista. El 24 de junio de 1997, a eso de las 7:30 de la noche se escucharon unos disparos, que estremecieron todo el casco urbano de Entrerríos. El hombre sintió un dolor en su alma, sobre el cual no encuentra palabras que lo describan. Respiró profundo. Se persignó y supo que su hijo mayor, Jhon Carlos, había sido asesinado por los recién traídos paramilitares, que estaban en la tarea de atemorizar el pueblo, con unas de sus aterradoras “limpiezas”.

Jhon Carlos había comenzado a consumir marihuana en la primera adolescencia.
“Nuca pudo con la tragedia de su padre”. Dijeron algunos

Después vinieron drogas más fuertes y alguna vez un deseo de rehabilitación. Don Carlos se movió, desde su silla de ruedas, para buscar ayuda. “Hasta donde el gobernador de Antioquia llegué”, recuerda. Y Jhon Carlos fue internado algunos meses en un centro de rehabilitación. Luego regresó al pueblo.

Alguna vez, Jhon Carlos, dijo: “El sicólogo me dijo que yo sería drogadicto toda la vida y que había que buscar alternativas para afrontar esa dependencia. Si yo voy a ser drogadicto toda la vida, pues no me voy a sacrificar, por algo que no tiene solución.”

Don Carlos fue advertido: Su hijo debía abandonar el pueblo. El no quiso irse. No consideraba justo tenerse que marchar de su terruño. Allí murió, asesinado..

Hoy don Carlos, El Electricista, continúa con su pequeño taller. Lo acompaña, Alicia, su esposa, su ángel guardián; sus tres hijas y sus siete nietos, cuyo solo recuerdo hace que se ilumine su rostro y aparezca en sus labios una dulce sonrisa.