BUENAVENTURA

BUENAVENTURA
Eligio Palacio Roldán
“Bello puerto de mar
Mi Buenaventura,
Donde se aspira siempre
la brisa pura”.

BUENAVENTURA

Foto tomada de internet

En Buenaventura ya no se aspira la brisa pura, el aire ahora viene cargado de desesperanza, dolor y muerte; bueno, no es ahora, es desde hace muchos días, tantos que Helen* ya no recuerda; ella tuvo que dejar su casa, sus cosas, hace varios años; ahí, con la esperanza de venderla primero, de arrendarla después; ahora, solo aspira a que algún día pueda retornar; no en vano allí están sumados, en cada ladrillo, en cada ventana, en cada espacio, los esfuerzos económicos y humanos que hizo para el futuro, que soñó un día, y por el que trabajó duro, muy duro, por muchos años.

De esa Buenaventura alegre poco queda; según la Defensoría del Pueblo que la tasa de muertes violentas “por cada 100 mil habitantes el año pasado fue de 49,6 con 187 asesinatos durante 2013, frente a 150 registrados en 2012 y 135 en 2011”, en los primeros meses de este año, las muertes violentas superan las 150 y los desplazados los 1.300.

Helen* piensa que la situación de Buenaventura es una tragedia, desde hace muchos años, que toma vigencia por las revelaciones de algún medio de comunicación o por la intención de algún grupo político, en época de elecciones, y enumera los factores que inciden en ella; y sobre los cuales, ni el gobierno local ni el nacional, han hecho mayores esfuerzos por resolverlos: Pobreza, escasez de oportunidades, poca inversión social, interés en el puerto, olvidando el entorno, problemas de violencia de mucho tiempo sin solución, delincuencia común, bandas organizadas ahora en guerra, “Los Urabeños” y “La Empresa”, en disputa por las rutas de entrada del contrabando y la salida de la cocaína, por dominar espacios estratégicos por su geografía y vegetación, desplazamiento masivo a otras ciudades y abandono de quienes no pueden huir, ingreso y permanencia de jóvenes y/o adolescentes en las bandas delincuenciales por falta de oportunidades o amenazas de los capos.

Ahora la gente camina por las calles con miedo, en cada rincón se respira temor, es necesario estar alerta en todo momento, cuidándose, hablando solo lo necesario, ser cauto en las actividades de la vida diaria.

A Helen le duele mucho su tierra: “el comercio o la industria lícitos parecen huir de la ciudad doblegados, también por el miedo; la propiedad raíz está estancada, ni se vende ni se compra, las casas ni regaladas las están vendiendo”.

Para Helen, si el gobierno invirtiera, si creara empresa, si estimulara la inversión, con algunos alivios tributarios, para que las mercancías que entran al puerto, también se quedaran, y no solo los porteños las vean pasar al interior del país; quizás las mañanas vuelvan a ser “tan bellas y puras como el cristal”; de nuevo en paz.

“La situación está tan verraca, que ya ni se puede ir a la galería, a comerse un buen sudado de pescado, por las fronteras invisibles; ya ni el pescado se puede comprar por que la pesquera se encuentra en zona de conflicto, o les tocas cerrar sus puertas como protesta por las extorsiones.

Existe tanto deterioro social y moral que las buenas costumbres de nuestros viejos, se están perdiendo; ya el pueblo no se aterra cuando amanecen los muertos empacados en bolsas de polipropileno, o cuando se escucha de las masacres de las casas de pique, o cuando se oyen disparos; solo se limitan a decir quién será el “muñeco”, a quién se le dio “chumbimba”; los juguetes de los pelados son pistolas y, desde temprana edad, juegan a la guerra, muchas de nuestras niñas se ven forzadas a la prostitución, tal vez inducidas por la sociedad de consumo o por la precariedad económica; esto se volvió común, es pan de cada día, y lo más triste es el modelo de sociedad: la ley del más fuerte; una sociedad que se está acostumbrando a la violencia en todas sus formas y ha aceptar el abandono del estado, y a que sólo se acuerden en días de elecciones, para conseguir votos, con promesas falsas.

Ya no es raro que nuestro jóvenes estén vinculados a bandas criminales, por conseguir plata fácil y rápido, sin ningún reparo, que venden sus almas al mejor postor, matan con tanta facilidad hasta el punto de ser capaz de las más aterradora barbarie, de descuartizar a otro ser humano en vida, que dolor que el hombre no se ame y no sea capaz de amar otro ser. ¡Que tristeza!

Hay tanta descomposición social que estas bandas utilizan a los jóvenes para perderlos; preguntan ¿ustedes tiene algún perro o algún animal?, si lo tienen y los quieren, los obligan a llevarlo, y una vez los tienen en su poder los obligan a descuartizarlos, manifestando que si son capaces de esto ya están listos para ingresar a la banda.

Hay tanta descomponían social que los miembros de las bandas se matan entre sí: hoy son insuperables amigos y mañana son enemigos porque se cambiaron de banda; entonces hay que matarlos porque si no me matan, dicen. “Y es que hay que descuartizarlo por que no se puede uno arriesgar””.

Helen solloza… “Ya no más… por favor, Buenaventura es hermosa: sus playas, su currulao, su salsa, el sentarse en la playa con los amigos o en el parque a tomarse una cervezas y reírse hasta que le duela a uno el estómago, a salir a los miradores tranquilos a compartir con los amigos; de esos ya no queda nada…

Por favor señor, Gobierno, vuelva su mirada a este puerto, invierta, Buenaventura es Colombia

Los políticos de turno…, esos si dan más tristeza, son unas biblias, déjeme decir, cuando se entra al puerto no ves mas que desolación, pobreza, humedad y abandono, y siendo este un puerto tan importante, es imposible que no se brinden recursos; pero están acostumbrados a meter a sus bolsillos gran tajada y no estoy hablando paja, es la realidad, ese es el reflejo del puerto, es lo que se ve… ¿Hay inversión? No la hay, o ¿dónde están el dinero que se invierte? solo el silencio del inocente es lo que se escucha… son tan “hijueputas” nuestros políticos que acolitan la impunidad con su silencio… ¿Será miedo?, ¿Será que deben favores que mejor se callan, tratando de esconder una realidad que no se puede tapar con un dedo, porque es tan grande que la mano completa no la puede cubrir? ¡Que dolor!, ¿hay culpabilidad de nuestros políticos en estas situación? Si, la hay; hay conocimiento y hay dolo en su actuar.

El desplazamiento… hay muchas familias que emigran a lugares cercanos: unos se van bien; otros, con la muda de ropa con que pudieron salir; la idea es escapar, poder dormir tranquilos, buscan estabilidad para sus familias, que sus hijos salgan tranquilos y no estar con el padrenuestro en la boca porque no llegan a la casas…

HAY DIOS TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI PUEBLO QUE BASTANTE HA SUFRIDO”, dice, entre lágrimas Helen.

ANTES DEL FIN
Define la Real Academia de la Lengua Española, Buenaventura: Buena suerte, dicha de alguien; muy lejos está nuestra Buenaventura de darle dicha a algún colombiano.

*Helen – Nombre cambiado.

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