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LAS VIEJAS CHISMOSAS SE APODERAN DE LA POLITICA Y LAS REDES SOCIALES

LAS VIEJAS CHISMOSAS SE APODERAN DE LA POLITICA Y LAS REDES SOCIALES

Eligio Palacio Roldán

“Marshall Mcluhan, acuñó en el año 1968 la expresión “Aldea Global” para describir lo que sería el mundo  en la era de la interconexión que generarían los medios electrónicos de comunicación. Es decir, el mundo se convertiría en una aldea, En un pueblo como el de los primeros años de mi existencia”.

Hacen parte de la esencia de esos pueblos o aldeas unos personajes patéticos: Las viejas chismosas. Unos personajes que se dedican a especular, imaginar e inventar  situaciones a partir de escenas que ven o escuchan o les comentan, creando verdades a medias o mentiras completas: los llamados chismes.

Las “Viejas chismosas” no son necesariamente mujeres. En muchas oportunidades, son grupos de hombres, desocupados, cuya mayor entretención es hablar de los demás

La Real Academia de la Lengua define la palabra chisme como “Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”

Pues bien, “Las Viejas Chismosas” se apoderaron por estos días de la política y las redes sociales para desacreditar, sin empezar a gobernar, al presidente electo Iván Duque Escobar. Estas “Viejas Chismosas”, despechadas por su reciente derrota en las urnas, se han dedicado a tergiversar la realidad, tratando de manipular a la opinión pública.

Una muestra de ello son las recientes inculpaciones directas e indirectas a la nueva fuerza política, que llega al gobierno, por los asesinatos de líderes sociales. Desgraciadamente Colombia es un país donde el narcotráfico alimenta, con sangre, la violencia que ha marcado nuestro destino y, obvio, todos debemos reclamar las garantías mínimas de subsistencia, el problema es que se le está reclamando a quien menos tiene que ver en el asunto; quien tiene esa responsabilidad ahora y hasta el 7 de agosto es el presidente Santos. Presidente que dedicó todos sus esfuerzos al logro de la paz y entregará el país, como siempre, como todos los expresidentes, inundado de horror.

Inconveniente la marcha  convocada por Gustavo Petro, para el próximo 7 de agosto, por los asesinatos de los líderes sociales. Más que una propuesta válida, parece el uso y el abuso del dolor como herramienta política. Más que algo justo, sincero y honesto parece una advertencia al nuevo gobierno, una estrategia similar a la de las Farc cuando se posesionó Alvaro Uribe en 2002, otro atentado contra la democracia. Si el problema son las víctimas, hagan las manifestaciones un día diferente al de al posesión del nuevo presidente, inviten a Duque a que el presida las marchas y demuestren que quieren hacer la paz que tanto pregonan.

“Las Viejas Chismosas”, consciente o inconscientemente, tienen como propósito sembrar cizaña, ver al otro maltrecho, dividir, enfrentar. Paradójicamente, estas son las intenciones de quienes votaron por el candidato Petro, para “preservar la paz”.

Al presidente Duque, a cualquier gobernante o dirigente, se le debe dar la posibilidad de  intentar desarrollar sus proyectos. Si se quiere, si se defiende, la democracia se tiene que acepar que, siempre, hay ganadores y perdedores y tanto la victoria como la derrota se deben aceptar con honor, no con ánimo vengativo. Si la única democracia posible es la que acepta lo que yo digo, se está equivocado de escenario, ese es propio de una dictadura.

ANTES DEL FIN

Murió hace unos días la gran cantante, actriz y artista española María Dolores Pradera, grato escucharla. Recomiendo esta entrevista para disfrutar su inteligencia y su música. https://www.youtube.com/watch?v=RwRsOIODMyI&t=10s

He encontrado dos grandes artistas, también españoles,  de quien recomiendo su música, su historia y su inteligencia: Pasión Vega (https://youtu.be/sBXEBVDUXOE) y  Carlos Cano (https://youtu.be/WdaChGT4ZFg)

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NARCOTRAFICO DUEÑO DE LAS NOCHES CARACOL

NARCOTRAFICO DUEÑO DE LAS NOCHES CARACOL

Eligio Palacio Roldán

Decía en octubre de 2012, en referencia a las series de televisión El Capo y Escobar el Patrón del Mal: “El problema se agrava si se tiene en cuenta que el canal RCN decidió explotar el lado oscuro del ser humano en su programación: Laura y los espacios dedicados a la llamada telerealidad: Protagonistas de Nuestra Tele y el recién estrenado Mundos Opuestos.

Esperanza la decisión de Caracol, que en contraposición, decidió motivar los valores de los colombianos: Yo me Llamo, El Desafío y La Voz Colombia.”

Seis años después RCN sufre una crisis sin precedentes en la historia de la televisión privada en Colombia, tal vez similar a la del ocaso de los canales públicos Uno y A con la llegada de los  privados. Sus índices de sintonía son muy bajos y ya se acercan a los del “renovado” Canal Uno.

Ante el fracaso hay muchas explicaciones. Una de ellas, su persistencia en contenidos que explotan la miseria humana y elevan el narcotráfico a característica sine qua non del pueblo colombiano. Miseria explotada magistralmente por Fox Telecolombia y Teleset, productoras de televisión, aliadas del Canal por muchos años.

Mientras la miseria y el narcotráfico triunfaban en RCN y el canal abandonaba programas que alimentaban el espíritu como Factor X, Caracol apostaba a la misma receta pero con una dosis, cada vez mayor, de historias positivas: de lucha y de logros. De allí surgieron propuestas como las enunciadas al comienzo, La Voz y La Voz Kids y telenovelas como La Ronca de Oro, Tarde lo Conocí y La Nocturna, entre otras, que le daban al televidente la posibilidad de soñar para su vida algo diferente al narcotráfico.

Puede leer LA NOCTURNA, LA TELENOVELA DEBIDA https://eligiopalacio.com/2017/07/11/la-nocturna-la-telenovela-debida/

Hoy Caracol triunfa, pero toma el camino que fuera el inicio del fin de RCN, también de la mano de Fox Telecolombia y Teleset y con el controvertido libretista Gustavo Bolivar como principal generador de contenidos (Sin Tetas I, II y III al estilo El Capo) y con la explotación continua de la miseria y el narcotráfico como ejes temáticos de sus producciones.

Resulta aburrido, la verdad, ver a Manrique y la Comuna Oriental de Medellín, otra vez, como escenarios de nuestra tragedia. Molestan los estereotipos y esta zona de la ciudad es mucho más que violencia y, bueno, hay otros escenarios con las mismas características, pero la falta de creatividad no da ni para eso.

Puede ver y leer MANRIQUE… UNO VUELVE SIEMPRE https://eligiopalacio.com/2018/04/25/manrique-uno-vuelve-siempre/

Las novelas de la noche en Caracol son, hoy, una apoteosis de violencia y narcotráfico, comienza con La Reina del Flow, la eterna repetición de El Conde de Montecristo, en versión femenina y con la música urbana, la miseria y el narcotráfico de Medellín como telón de fondo y continúa con las narconovelas extranjeras La Piloto y El Señor de los Cielos.  Es decir, el narcotráfico es el dueño de las noches Caracol.

Ante la decadencia de las novelas de Caracol, es el momento para que RCN reaccione,  presente mejores propuestas y regrese a su rating de ayer. Debe hacerlo por el bien de la televisión colombiana.

ANTES DEL FIN

Por emitir La Piloto, Caracol aplazó la novela “Loquito por ti” con la inolvidable música tropical de los años 70 de Rodolfo Aicardi y el Loco Quintero. Lamentable.

A la espera de la que se anuncia superproducción sobre el libertador Simón Bolivar y de El Bronx, del mismo narcolibretista Gustavo Bolivar, “Caracol decide” cual Bolivar llevar a la pantalla.

Curiosos los nombres de las narconovelas de Caracol: “La Piloto” y “El Señor de los Cielos”. Creo que sus directivos andan por las nubes.

LOS DIAS GRISES DE MEDELLIN Y ANTIOQUIA

LOS DIAS GRISES DE MEDELLIN Y ANTIOQUIA

Eligio Palacio Roldán

Pareciera que la pujanza paisa es cosa del pasado y que ahora solo nos caracteriza el gris del cielo, de sus dirigentes, sus empresas y de cada uno de sus habitantes.

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Hubo un tiempo, en los años 60 y 70 del siglo pasado, donde Medellín tenía un clima fresco y saludable que la hizo merecedora del remoquete de “Ciudad de la Eterna Primavera”. También una calidad de vida que generaba orgullo y unos valores de trabajo y honradez donde la palabra empeñada tenía valor.

El cielo comenzó a oscurecerse hasta tomar un color grisáceo del que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades y los antioqueños de bien, no logramos salir y la capital del departamento de Antioquia se puede nombrar ahora como “La Ciudad del Eterno Gris”.

“Todo empezó a ir mal…” cuando sus habitantes se dieron cuenta de que el narcotráfico era la manera más efectiva para escalar económica y socialmente. Bueno, comenzó mucho antes, con aquella lapidaria frase de nuestros ancestros “Consiga plata honradamente mijo, y si no puede, consiga plata mijo”.

La llegada de tanta riqueza, originada en el narcotráfico, nos cambió la vida y la forma de ser y de estar en Medellín. Se abandonaron los espacios tradicionales de la ciudad, el centro por ejemplo, buscando lugares para habitar más ostentosos. También, se multiplicaron los vehículos y “tener carro” se convirtió en parte del status.

Y claro, estas circunstancias dieron origen a dos de nuestros problemas más complejos: La violencia y la contaminación, que mirándolos bien son la misma cosa: un aire que no nos deja respirar y una violencia que tampoco lo permite.

Con la victoria del estado, en la guerra contra Pablo Escobar, en la década del 90 del siglo pasado, se creyó que el problema del narcotráfico estaba resuelto, pero no fue así: la semilla del delito germinaba, literalmente, en cada rincón del departamento y, obvio, Medellín se convertía en el centro de distribución por excelencia. Continuó entonces la violencia que las autoridades trataron de aminorar, pero cuyos esfuerzos parecen inútiles.

Hace algunos meses, revivió el conflicto armado en la Comuna 13, un conflicto que también se creyó superado. La extorsión y las famosas “vacunas” que se creían propias de las zonas más deprimidas de la ciudad lo van cubriendo todo, así como el microtráfico. Los homicidios han crecido en un treinta por ciento, en lo corrido del año.

La polución ambiental es de tal magnitud que constantemente se presentan crisis que impiden la vida normal de los ciudadanos y el azul de nuestro cielo se convirtió en un gris que nos traslada  a situaciones similares a las de Ciudad de México o a las de algunas ciudades de China e India, consideradas las más contaminadas del mundo.

Y como si hubiese una confabulación contra el orgullo paisa, ahora, otro de sus emblemas afronta serias dificultades: Se trata del Metro. No hay semana en que sus pasajeros habituales no se vean afectados por algún hecho incontrolable, que genera retrasos y/o la utilización de medios diferentes de transporte público, afectando la ciudad productiva, educativa y social.

Para completar el oscuro panorama, a Empresas Públicas de Medellín, la insignia de la fuerza paisa, de los últimos 50 años,  le llegan también los días grises de la mano de Hidroituango. El retraso de la hidroeléctrica, que se estima en tres años, si todo sale bien, y las pérdidas millonarias por la crisis que enfrenta, necesariamente disminuirá la inversión  de los gobiernos en la ciudad y el departamento.

A los problemas descritos se le unen unos gobernantes: Luis Pérez Gutierrez, en la Gobernación, y Federico Gutierrez, en la alcaldía, dedicados a la vanidad y la farándula, jugando a demostrar, a cualquier precio, cuál de los dos recibe más aplausos.

Pareciera que la pujanza paisa es cosa del pasado y que ahora solo nos caracteriza el gris del cielo, de sus dirigentes, sus empresas y de cada uno de sus habitantes.

ANTES DEL FIN

Las noches de Caracol Televisión se convirtieron en las noches del narcotráfico. Más contaminación para nuestro pueblo.

¿Tendrá algo que ver el apellido Gutierrez en los malos gobiernos de Medellín y Antioquia?

Se está desgastando, sin comenzar oficialmente su gobierno, el elegido presidente Iván Duque. ¡Qué vaina!

DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS DEL NARCOTRAFICO

DERRUMBAR LOS SÍMBOLOS  DEL NARCOTRAFICO

Eligio Palacio Roldán

Tituló el diario El Espectador, su editorial del pasado sábado “DERRUMBAR LOS SIMBOLOS DEL DOLOR” donde elogió la iniciativa de la Alcaldía de Medellín de demoler el simbólico edificio Mónaco donde habitó, el mítico, Pablo Escobar.

Tiene razón el editorial en que para “Colombia no es útil olvidar de donde viene y por lo que ha pasado”. Desafortunadamente no solo no lo olvidó sino que incorporó la memoria de Pablo Escobar y del narcotráfico a su actuar, su forma de ser y estar en el mundo, su cultura. Triste realidad que no se cambia demoliendo edificios. Sólo basta con ver la transformación de la arquitectura para entenderlo: Ahora son cientos de edificios réplica del Mónaco los que ocupan ciudades y pueblos en Colombia. Sólo basta analizar las dimensiones de los cultivos ilícitos y del narcotráfico para comprender que miles de colombianos han seguido el ejemplo del capo del Cartel de Medellín. Solo basta con observar el comportamiento de las gentes, en nuestra geografía, para dimensionar la penetración de lo ilícito en nuestra cotidianidad.

Dirán algunos que no tengo razón, en lo que pienso, que Alemania, por ejemplo, se reintegró luego de derrumbar el muro de Berlín; pero la historia fue al contrario: el símbolo cayó por una decisión del pueblo alemán de unirse. Luego las protestas obligaron al gobierno a anunciar que el paso a lado y lado estaba permitido y el muro fue derruido por la multitud que ansiaba la unión entre Alemania y Alemania Oriental.

¿Qué hubiese sucedido si se derriba el muro y no hay deseo de unión? Lo que ocurre en muchas fronteras del mundo: una guerra.

Afirma, además, el editorial que “Cambiar estos monumentos a la maldad por homenajes a las víctimas es la única manera de dar la batalla por una memoria que recuerde el dolor y se comprometa a no repetirlo.” Derribar el edificio Mónaco es un paño de agua tibia, algo inocuo, un titular en los medios de comunicación, nada más. Se haría más dejando el edificio, aceptando que es un sitio turístico y mostrando a propios y extraños los efectos nefastos del narcotráfico. ¿O será que las mismas autoridades no encuentran argumentos para demostrar que el delito es funesto para la humanidad?

Borrar la memoria de Escobar, derrumbar el mito, solo se logrará cuando los colombianos vean, entiendan y concluyan que hay otros caminos, otras formas de estar en el mundo, generadoras de mayor bienestar físico y emocional, que estar inmersos en un estilo de vida y en una economía fundamentada en el narcotráfico. Para ello, se debe hacer entender a la sociedad las consecuencias negativas que genera estar sumido en la ilegalidad. Si hay consecuencias, claro, porque el margen de generación de riqueza por actividades ilícitas versus el castigo por participar en ellas es mínimo, en un país donde la justicia no funciona.

Además se debe cultivar el espíritu a través de la educación y el apoyo a la cultura como bien lo viene haciendo, por ejemplo, la alcaldía de Medellín desde hace varios años. Solo la educación entendida como formación y mejoramiento continuo y la generación de oportunidades de trabajo dignas podrá derrumbar los edificios “Mónaco” que se levantan como símbolo de poder y de riquezas bien o mal habidas.

¿Qué sucederá si se derriba el Edificio Mónaco y no hay un deseo de salir de la cultura del narcotráfico? Nada.

ANTES DEL FIN

Creo que con el mito de Pablo Escobar ya no hay nada que hacer. Es el símbolo de Colombia en el exterior, de la mano de uno o dos artistas y deportistas.  Ni siquiera el “famoso” Nobel del presidente Santos tiene alguna recordación entre el ciudadano del común.

Invito a ver… NIÑOS DE GERONA – ESPAÑA HABLAN DE COLOMBIA https://eligiopalacio.com/2018/02/22/ninos-de-gerona-espana-hablan-de-colombia/

CORRER EL VELO

CORRER EL VELO

Eligio Palacio Roldán

“Ser pillo paga”

Son muchos los velos que se han corrido en la historia de la humanidad. Uno de los más significativos, creo yo,  y más difíciles de develar fue el de la teoría geocéntrica que indicaba que la tierra era el centro del universo. Romper con esa creencia costó la condena por parte de la “Santa” Inquisición de científicos como Copérnico (Siglo XVI) y Galileo (Siglo XVII) y cerca de cuatrocientos años de tiempo para comprender y concluir que la tierra giraba alrededor del sol. Bueno, hablo de la iglesia católica que ha sido muy lenta a la hora de reconocer sus errores: Solo hasta 1991, el Papa Juan Pablo II, reconoció su error.

Ya antes se había corrido el velo de la teoría de la tierra plana, de la mitología de Mesopotamia, por parte de la filosofía griega y la astronomía helenística, varios siglos antes de Cristo.

Puede ver EL FIN DEL MUNDO (Video) https://eligiopalacio.com/2015/11/04/el-fin-del-mundo-video/

La Real Academia de la Lengua Española define velo como  “cosa que encubre o disimula el conocimiento” y correr el velo “descubrir algo que estaba oscuro u oculto”. En  la vida diaria el velo lo lleva uno, o lo lleva el Otro, o ambos y como se expresó, antes, develarlo es muy complejo. Correr el velo que se tiene, sin importar el del Otro, genera alivio e incluso alegría para el ser humano que lo logra, no importa la dolorosa verdad que se haya descubierto. Sin embargo, muchos prefieren permanecer con el velo puesto para evitarse el sufrimiento y como se dice popularmente “mueren inocentes”. El velo distorsiona o impide ver la realidad y entonces la existencia se construye sobre supuestos falsos y/o equivocados, que generalmente producen sufrimiento.

En Colombia llevamos muchos años jugando a poner y correr el velo de la corrupción y a pesar del dolor que genera cada descubrimiento, en la sociedad, pareciera que en el ser humano, en cada colombiano, no se produjera ningún cambio positivo. Es más, en vez de generar un rechazo hacia este mal, que corroe al país, se esparce como plaga incontrolable. ¿Por qué?,  se preguntan muchos. La explicación lógica es la falta de una justicia eficaz. El ciudadano percibe que es buen negocio ser corrupto. “Ser pillo paga”. ¿Dónde están las grandes condenas por corrupción en Colombia?

La historia velada de Colombia está llena de historias de fortunas amasadas a punta de corrupción, entonces ¿por qué extrañar su democratización?, ¿por qué santiguarse ante una cultura que hemos propiciado y que se acentuó con el narcotráfico, desde los tiempos de Pablo Escobar?

Puede leer LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN https://eligiopalacio.com/2013/09/24/la-democratizacion-de-la-corrupcion/

Al igual que con la violencia que ha estremecido a Colombia, para comprender y concluir que la corrupción hace daño nos demoraremos mucho tiempo, ojalá no tanto como la iglesia católica para reconocer que la tierra gira alrededor del sol. Para ello, solo una posibilidad: “educación, educación, educación”. Bueno, impartida por la poca gente decente que debe quedar en el país.

ANTES DEL FIN

Hace unos años un amigo me dijo que iba a incursionar en el narcotráfico.  Pretendía sacar a su familia de la pobreza. No le importaba su presente, ni su futuro inmediato, incluso morir. Estuvo en el tráfico de drogas ilegales y luego migró a un oficio de menor riesgo: La corrupción. Ya tiene asegurado el futuro de su familia y yo creería que el suyo. “Es el ejemplo, es el ejemplo”, decía mi profesor de ética.

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE?

Eligio Palacio Roldán

Los tiempos lógicos del psicoanálisis hablan de momentos para ver, comprender y concluir.  Se supone que luego del tiempo de concluir llega la modificación de las conductas que le hacen daño al ser humano. En materia de corrupción, en Colombia, a simple vista, esos tres tiempos hace mucho rato terminaron y no parece verse ningún efecto positivo de transformación en nuestra sociedad.

¿Será que falta tiempo para ver? No creo. Hemos visto  cómo la corrupción irrumpe en los pequeños poblados y en las grandes ciudades, en los concejos municipales y en el Congreso, en las alcaldías y en la Presidencia de la República, en las inspecciones de policía, los juzgados y las cortes, en los  pequeños círculos de poder y en las grandes corporaciones, en el ejército y en la policía. En fin, hemos visto cómo este flagelo se esparce por el país cubriéndolo todo.  Pasamos de los tiempos de Turbay Ayala, en la década del 80, del siglo pasado, cuando nos escandalizamos por su propuesta de reducir la corrupción a sus “justas proporciones” a pensar que ojalá tuviésemos los niveles de esa época.

Con la corrupción sucedió lo mismo que con el narcotráfico: fue visto con simpatía o con indiferencia hasta que permeó casi toda la sociedad colombiana. No en vano, ocupamos el primer lugar de producción en cocaína en el mundo.

¿Será que falta tiempo para comprender? Creo que sí. No hemos comprendido del todo. Nos parece monstruosa la corrupción de la clase política, del congreso, del ejecutivo pero nos parecen normales las pequeñas grandes corrupciones nuestras: colarnos en las filas, cruzar los semáforos en rojo, eludir el pico y placa, entrar al colegio o a la universidad con alguna “ayuda”, comprar la libreta militar, evadir impuestos, recibir prebendas por ayudar a la consecución de algo o el otorgamiento de un contrato. Nuestra cultura es del “vivo”, no del estúpido.  El otro es un corrupto: Yo mismo, o los seres cercanos a mí  astutos e inteligentes.

Falta tiempo para comprender el mal que le ha hecho a Colombia la elección popular de alcaldes en pequeños municipios, que han sido hipotecados a los corruptos y/o a los delincuentes de cualquier calaña, para dilucidar las nefastas consecuencias de la reelección presidencial y de las negociaciones de la paz con las Farc a cualquier precio.

¿Será que falta tiempo para concluir? Mucho. Si no se comprende tampoco se concluye. Se requiere aceptación por parte de todos y cada uno de los colombianos y entender que la corrupción es un mal que destruye la sociedad, que genera injusticias e impide la convivencia en paz entre los humanos. No basta con observar pasivamente lo que pasa, En esto tienen mucha responsabilidad los medios de comunicación que tienen que ser más incisivos y exhaustivos a la hora de demostrar las consecuencias nefastas de esta desgracia.

Falta tiempo para que surjan líderes que nos permitan ayudar a comprender y a concluir que el fin no justifica los medios, que el bien general está por encima del particular, líderes que generen credibilidad al estilo de lo que fue alguna vez Alvaro Uribe Vélez, quien desaprovechó la mejor oportunidad en la historia de Colombia para cambiar las costumbres y la forma de hacer política. En el momento esos líderes no existen, todos hacen parte de un sistema político corrupto. Tal vez sea hora de darle la oportunidad a una mujer para que tome las riendas de nuestro país. Es sabido que los niveles de corrupción entre ellas  son inferiores a los de los hombres. Por ahora, aparecen cuatro que pueden dar la pelea: Martha Lucía Ramírez, Clara López, Claudia López y Viviane Morales, ¿será una de ellas la primera en ocupar la  presidencia de Colombia?

ANTES DEL FIN

Nueve columnas sobre el tema de la corrupción en cinco años, de www.eligiopalacio.com, y múltiples referencias en los cientos de escritos muestran una permanente preocupación por una de las mayores problemáticas de la sociedad de hoy. Problemática que parece agravarse, día a día, con el destape de escándalos como el de Odebrecht:

GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO…

GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO…

Eligio Palacio Roldán

De vez en cuando las autoridades judiciales o los organismos de control, con que cuenta el Estado, descubren que el “agua moja”, que los miembros del gobierno local o nacional o los líderes del país tienen alguna relación con la delincuencia. ¡Vaya novedad en un país con cuarenta años de historia de narcotráfico! Es obvio que ese delito ha permeado nuestra sociedad, nuestra cultura y, claro, nuestra dirigencia, pero hay una doble moral al hablar de este drama de la Colombia que nos tocó habitar.

Sobre la captura del Secretario de Seguridad de Medellín, Gustavo Villegas, dice el diario El Colombiano, en su edición en internet: “Se pudo establecer que a través de una información que se brindaba a cabecillas de estructuras criminales como alias ‘Pichi’ y ‘Julio Perdomo’ se pretendía que esto favoreciera el sometimiento de algunas estructuras criminales ante la justicia con el fin de obtener beneficios en los procesos de paz y negociaciones que se vienen haciendo”, dijo Carrasquilla.”

Es lógico, necesario, obvio, evidente que quien se encargue de la seguridad de Medellín tiene que hablar con los delincuentes, para lograr algo de gobernabilidad. Las bandas criminales dominan la ciudad de norte a sur, de oriente a occidente y hay que estar ciego para no darse cuenta. Basta hablar con un tendero, con un transportador, con un propietario de algún vehículo. Esta situación es la misma desde hace muchos años y la única esperanza está en la inversión social y en la generación de educación, bienestar y empleo digno y bien remunerado para los habitantes de la ciudad, que transformen el modo de pensar de las futuras generaciones. La otra opción, la confrontación directa de las autoridades, ocasionaría miles de muertos.

Invito  leer
MEDELLIN ILEGAL https://eligiopalacio.com/2014/07/01/medellin-ilegal/
EL ALCALDE DE MEDELLÍN https://eligiopalacio.com/2014/10/22/el-alcalde-de-medellin/

No sé cómo se escogen los chivos expiatorios de nuestra cruda realidad y no sé cómo, las autoridades, son ciegas ante evidencias como la relación del Presidente Santos con las Farc, desde hace más de 20 años, la de cientos de políticos con la misma guerrilla, la de las autoridades civiles y militares y los gobernantes con los grupos al margen de la ley, la de la sociedad colombiana con los paramilitares. Tampoco sé cómo vamos a enfrentar organizaciones criminales como el Clan Usuga, que logró lo que nunca pudieron hacer las Farc: dominar las ciudades.

Invito a leer
EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

Los recientes acuerdos entre el gobierno Santos y las Farc hablan de una paz utópica. La única posibilidad de paz en Colombia es el arrepentimiento real de los sectores involucrados y una ley de punto final para todos los grupos al margen de la ley, y digo todos, incluido el Clan Usuga y los miles de colombianos dedicados a la producción y comercialización de drogas ilícitas. Otra utopía, pues para ello es necesaria la legalización, de esas mismas drogas, a nivel mundial.

Soy reiterativo: la paz en Colombia se logrará, a largo plazo, si los gobernantes le apuestan a la educación y a la inversión social; mientras tanto, mientras se gana tiempo para vencer la guerra, la convivencia con la delincuencia es un hecho, un hecho que no podemos ignorar y sobre el que no tenemos ningún derecho a juzgar, porque como diría Jesús de Nazareth “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Invito a leer
LA OTRA HISTORIA DE LA COMUNA 13 DE MEDELLIN https://eligiopalacio.com/2017/04/26/la-otra-historia-de-la-comuna-13-de-medellin/

ANTES DEL FIN

No conozco al señor Villegas.

Sobre Medellín:

  • Por primera vez en su historia reciente, las vías de la ciudad están llenas de huecos.
  • Los carriles exclusivos para buses, en las vías, podrían ser una buena opción para mejorar la movilidad en la ciudad, si no permiten que continúen siendo parqueaderos.
  • ¿Cuándo dispondrá Medellin de un buen restaurante y/o café bar en la vieja estación del tren en La Alpujarra?, el turismo creciente en la zona lo amerita.
  • Impresionante el desarrollo inmobiliario de El Hueco, se recuperó el centro, en se sector. Incluso el Parque de las Luces. Le faltan salas de cine.
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