LOS RESULTADOS DE LA ELECCIONES

LOS RESULTADOS DE LA ELECCIONES

Eligio Palacio Roldán

“Cuánto gané, cuanto perdí…” canta Pablo Milanés, “Perder es ganar un poco” dice Maturana y entonces al final de la jornada es difícil hacer un balance; incluso diría que imposible porque todo depende de la mirada que se les dé a los hechos; y como lo he dicho tantas veces ser objetivo es una utopía.

Terminada la jornada electoral del pasado domingo todos ganamos y perdimos al mismo tiempo. Bueno, ganó Colombia y la democracia como sistema; sobre los protagonistas del debate tenemos:

Rodolfo Hernández: fue el gran ganador de la contienda electoral a pesar de obtener el segundo lugar en número de votos, encarnó el descontento de los colombianos con la clase política tradicional, a pesar de su edad conquistó a los jóvenes y con la derrota de Federico Gutiérrez tiene a su favor un gran caudal para conquistar.

Gustavo Petro:  marcó un hito con la votación obtenida por un candidato de izquierda en el país; sin embargo, no ganó “en primera” y le salió un contendor de peso para la segunda vuelta, además en su triunfo influyeron personajes de la vida pública nacional muy cuestionados como Ernesto Samper, Armando Benedetti, Roy Barreras y Piedad Córdoba entre otros que opacan su victoria.

Federico Gutiérrez: perdió las elecciones, pero tuvo más de cinco millones de votos a pesar de ser poco conocido a nivel nacional, a mediano plazo se constituye en la figura joven de la derecha colombiana.

Sergio Fajardo: fue el gran perdedor de las elecciones, predecible su retiro de la política.

Ingrid Betancourt: ganó con su temprana adhesión a Roldolfo Hernández y con el fracaso de la coalición de centro.

Expresidentes: perdieron los de derecha: Uribe, Pastrana, Gaviria; ganaron los de izquierda: Santos, Samper

Puede ver: SANTOS Y SAMPER – SANSAM https://eligiopalacio.com/2021/02/25/santos-y-samper-sansam/

Iván Duque: perdió porque no supo sintonizar su gobierno con el sentimiento de los colombianos, hizo lo mismo de siempre cuando la población le pedía algo diferente y por ello cedió el poder a candidatos por fuera de los partidos tradicionales; ganó porque las elecciones fueron un ejemplo de democracia para el mundo.

Álvaro Uribe: perdió por primera vez en veinte años, la segunda vuelta será la primera en que no tenga participación directa en el presente siglo; ganó porque su legado sigue vivo a pesar de la férrea oposición que ha tenido. Sus seguidores podrían elegir presidente.

Juan Manuel Santos: ganó de la mano de Gustavo Petro y la derrota del Uribismo

Clase política: perdieron todos los partidos políticos tradicionales y en general quienes han manejado a Colombia en los últimos 50 años. Los que están al lado de Petro, al igual que Ingrid, supieron moverse a tiempo y ganaron; sin embargo, no está muy claro que su permanencia al lado del candidato de la Colombia Humana sea deseable en momentos en que hay un rechazo generalizado hacia la corrupción. La derrota de la clase política tradicional es una consecuencia lógica de su accionar que privilegió su deseo de enriquecerse a costa del erario público, frente a su obligación de trabajar por el país.

Corrupción: perdió. Si algo quedó claro en estas elecciones presidenciales es que hay un rechazo unánime hacia la corrupción que ojalá se traslade a las locales y regionales y en especial a las del Congreso. La corrupción siempre ha estado asociada a la derecha y por ello hay un giro a la izquierda en nuestro país y hacia la propuesta de lucha contra ella de Rodolfo Hernández, ojalá el elegido el próximo 19 de junio no defraude al país.

Puede ver: LAS TAREAS DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA https://eligiopalacio.com/2019/11/03/las-tareas-de-la-izquierda-y-la-derecha/

ANTES DEL FIN

Los próximos veinte días serán de infarto en la política e historia de Colombia. No habrá tema diferente en las conversaciones cotidianas.

LA TRISTE GRADUACIÓN DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA COLOMBIANAS

Eligio Palacio Roldán

El tres de noviembre de 2011 escribí una columna en la que relataba como la izquierda hacía su tarea para tomarse el poder en Colombia y como la derecha le colaboraba en ese propósito. Pues bien, las elecciones parlamentarias del pasado 13 de marzo fueron la terminación de algo así como un diplomado o una carrera; fue la graduación de ambas tendencias políticas: la izquierda con honores obteniendo el título de manipuladora profesional y la derecha en estupidez pues no fue capaz de gobernar para detener el proceso de venezolanización del país; parece  increíble que se lo hayan entregado a un sistema político que está demostrado no funciona y que va en detrimento de la calidad de vida de toda la población, incluso de las clases menos favorecidas que dicen defender.

Puede leer: LAS TAREAS DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA https://eligiopalacio.com/2019/11/03/las-tareas-de-la-izquierda-y-la-derecha/

El panorama para escoger el nuevo presidente de Colombia es desolador. Todo parece indicar que el triunfador será el representante de la “Colombia Humana”, Gustavo Petro, un populista que con sus narrativas recoge las fantasías de un electorado al que tiene hipnotizado al mejor estilo Scherezada, en Las Mil y Una Noches; ella, gracias a su febril imaginación detuvo su muerte a manos del Sultán Schariar al que conquistara para sí por el resto de su vida. En la novela de amor entre Petro y Colombia no habrá un final feliz sino, estoy seguro, la pesadilla de que en unos años vivamos una triste realidad al estilo de Argentina, Cuba o Venezuela. A mi edad, 59 años, creo me espera la desolación de una vejez viendo cómo se derrumba lo construido en toda mi vida y en la de miles de colombianos y, quizás, al estilo cubano, en un andén disimulando el hambre a punta de ron y tabaco.

¿Y, por qué ganará Petro? Simple, porque está preparado para hacerlo y la oposición, también al estilo de Venezuela, no supo escoger un líder que la aglutinara y que tuviera el país en la cabeza.

De Sergio Fajardo, un hombre inteligente, que un día fue buen gobernador de Antioquia, hay que decir que se enredó en un lenguaje mediador que no define, no decide, no comunica; parece perdido en medio de la nada.

Ingrid Betancourt, símbolo de la maldad de la izquierda, ha vivido perdida desde antes de su secuestro, en su imaginario. Excelente escritora.

Rodolfo Hernández, al igual que Petro, se pierde en el populismo.

Enrique Gómez Hurtado, un gran hombre de un tiempo que ya pasó.

Quedan otros pocos como Luis Pérez cuyo ego no le permite estar por fuera de la baraja presidencial donde ya hay dos exalcaldes de Medellín y cuya aspiración máxima podría ser un ministerio en la era Petro.

Y pues queda Fico, Federico Gutiérrez, la esperanza para muchos. Un muchacho bien, sin líos de corrupción pero que tiene mucho por madurar, por estudiar, por aprender. Y no solo de Colombia si no como ser humano. De ser presidente le tocaría hacer un curso acelerado sobre la realidad del país y del mundo y dejar las poses de superhéroe que solía adoptar, haciendo el ridículo, siendo alcalde de Medellín.

De ganar Fico, las elecciones, habría que decir que se encontró la presidencia de la república, así como sucedió con Cesar Gaviria en 1990.

ANTES DEL FIN

Escuchando al candidato Gustavo Petro, me vienen a la memoria los días en que creía en las adivinas de la suerte. Ellas soterradamente iban indagando sobre aspectos de mi vida y en la medida que obtenían información me retroalimentaban con lo que yo decía. Salía feliz de las citas para luego comprobar que me estafaban. Es muy fácil ser popular o tener credibilidad cuando se dice lo que el otro quiere escuchar.

El lunes 14 de marzo en 6AM de Caracol Radio y en La W felicitaron a Roberto Pombo y Vanesa de La Torre por “el excelente cubrimiento de las elecciones”. No hay tal, una transmisión muy por debajo de las que en su tiempo hizo Darío Arismendi y ni que decir de las que hacía el maestro Yamid Amat. En esta oportunidad ganó la televisión que cada vez le roba más público a la radio. Impecable la transmisión de Caracol Televisión, excelente María Lucía Fernández desde la Registraduría.

Y hablando de las transmisiones llegan a mi memoria las cien horas ininterrumpidas en Caracol, en las elecciones de 1982, única vez en que Yamid Amat no acompañó una de sus aventuras todo el tiempo. Dicen que no soportó la derrota de su jefe político Alfonso López Michelsen.

PETRO Y LOS DEMÁS

PETRO Y LOS DEMÁS

Eligio Palacio Roldán

Hace dos años escribí una columna donde analizaba como los grupos políticos de nuestro país, tanto los de izquierda como los de derecha, hacían méritos para que en Colombia se instalará un gobierno similar al del vecino país de Venezuela. Con el transcurrir de los días esas tareas se han ido perfeccionando y hoy tenemos como más seguro presidente del país a Gustavo Petro, un aventajado alumno del dictador Hugo Chávez Frías.

Puede ver LAS TAREAS DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA https://eligiopalacio.com/2019/11/03/las-tareas-de-la-izquierda-y-la-derecha/

Y es que además de estar haciendo y haciéndole, los de derecha, una muy buena campaña llena de promesas incumplibles e inexactitudes que tienen eco en una población empobrecida, embrutecida y ambiciosa de poder y dinero sin mucho esfuerzo, los candidatos de derecha y los que se dicen de centro y centro izquierda son desconocidos, desabridos, torpes y pobres de ideas.

Alejandro Gaviria, de quien escribí podría ser el mejor candidato, se desdibujó con las críticas a su labor como Ministro de Salud del gobierno Santos, sus declaraciones erráticas y las negociaciones fracasadas con Cesar Gaviria y el Liberalismo que lo hicieron ver como otro mercader de la política. Sergio Fajardo se derrumbó, como amenaza con hacerlo la Biblioteca España en el barrio Santo Domingo Savio de Medellín construida bajo su gobierno, por su ambivalencia, falta de carácter y por el respaldo del sector político que lidera el expresidente Juan Manuel Santos. La candidatura de Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, nació muerta por su cuestionada campaña anterior y porque el Uribismo ya no despierta el fervor de otros días. Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga tiene serios cuestionamientos por corrupción y no tiene reconocimiento nacional. Federico Gutiérrez fue un mal alcalde para Medellín más preocupado por figurar en redes sociales y medios de comunicación que para gobernar, no tiene el suficiente reconocimiento nacional y el supuesto apoyo de Álvaro Uribe no le favorece porque su liderazgo limitado no tiene como hacerle frente al rechazo que produce ese respaldo.

Además de estos candidatos que no llenan las expectativas, que en vez de restarle al candidato Petro le suman, está una veintena más que ni fu ni fa. De ellos podrían tal vez despegar Juan Carlos Echeverry, para mí el mejor de todos, y Alejandro Char, dado que es de la costa y la maquinaria que tiene a su disposición.

En conclusión, mientras que los movimientos democráticos de derecha, centro e izquierda con todos sus matices se encuentran perdidos, tratando de encontrar un candidato, Gustavo Petro hace campaña desde hace muchos años y si hoy fueran las elecciones, estoy seguro, sería el nuevo presidente de Colombia a pesar del temor infundado o no al castrochavismo. La situación a la que nos ha llevado nuestra clase política es la misma de la Venezuela de los años noventa que dio paso al primer gobierno Chávez. Y la verdad, estábamos advertidos y no hicimos nada por evitarlo.

ANTES DEL FIN

La situación del mercado y el transporte mundial, la economía y el desabastecimiento de la población preocupa. También el COVID-6 que, a pesar de las vacunas, no termina.

Ahora sí, con escasez de luces y adornos para el época, llega la Navidad, la segunda en tiempos del coronavirus.

Puede ver: NAVIDAD https://eligiopalacio.com/navidad-2/

CORRUPCION Y NARCOS – LA HERENCIA DE PABLO ESCOBAR.

CORRUPCIÓN Y NARCOS – LA HERENCIA DE PABLO ESCOBAR.

Eligio Palacio Roldán

Ante el primer puesto de Colombia como el país más corrupto del mundo, en el ranking de la revista estadounidense U.S. News,  basado en índices de percepción, la vicepresidente Marta Lucía Ramírez indicó que “… esta percepción obedece en parte a producciones como “Narcos” o series basadas en Pablo Escobar, que dejan esa imagen en el extranjero”

Tiene razón la vicepresidente al indicar que en parte se debe a las series inspiradas en Pablo escobar. No en vano, son el punto de encuentro con los colombianos en el exterior, en medio de  una sonrisa o una que otra pregunta maliciosa.

Sin embargo ese no es el problema. Lo complejo del asunto es que esa percepción negativa, impulsada por las series sobre narcos, se ve validada con la realidad actual que nos abruma y que no se debe a una ficción si no a la herencia de Pablo Escobar: Lo narco como medio de subsistencia o ascenso social y la narcocultura.

Mientras los campos y ciudades de nuestra Colombia  se inundan de narcotráfico, algunos dirigentes ilusos, como el exalcalde de Medellín Federico Gutierrez, tratan de borrar de la historia el nombre del legendario narcotraficante y los demás colombianos repetimos su forma de ser, actuar y estar en la vida. El dinero fácil y la falta de escrúpulos, en los métodos para conseguirlo, son el pan de cada día sin distingo de clase social, raza, religión o sexo. En eso, los colombianos, si somos iguales, desafortunadamente. En eso, y en la manida teoría de que todos los demás son corruptos y como cantara Alberto Cortez (Q.E.P.D) “Olvidamos que somos los demás de los demás”.

Al observar los comentarios en las redes sociales, los contenidos de los medios de comunicación y las conversaciones habituales pareciera haber un rechazo unánime frente a la corrupción; incluso es la bandera de muchos políticos y generadores de opinión a los que se les cree. Pero, analizando detenidamente esos políticos, esos generadores de opinión y a quienes rechazan la corrupción se observa que también  cometen actos alejados de la ética y de las leyes, que privilegian el bien particular sobre el general.

Inquieta, además, que para muchos hay una especie de patente de corso en los medios de comunicación y entre muchos colombianos. El caso más reciente, el de Antanas Mockus a quien algunos consideran casi un santo y le perdonan todo; incluso, trasgredir la ley al no declararse impedido para participar como candidato al Congreso a sabiendas que había celebrado contratos con el estado.

Esa posición ambivalente frente a la corrupción es la que no nos permite salir de ella. Bien haría la vicepresidente, en particular, el gobierno en general y los medios de comunicación en emprender una verdadera cruzada contra la corrupción y una reeducación de todos los colombianos en la materia.

Es hora de fundar una nueva cultura en el país de cara a este siglo XXI, que comienza su tercera década. Una cultura que recoja lo mejor de los valores del pueblo colombiano con anterioridad a la década del setenta, cuando se sembró la cultura del dinero fácil con el surgimiento del narcotráfico, y los proyecte al futuro. Para ello es necesario reconocer que somos un pueblo corrupto donde reina la narcocultura. Eso se logra enfrentando la verdad y no eludiéndola como trató de hacerlo el saliente alcalde de Medellín y lo hace ahora la vicepresidente Marta Lucía Ramírez, entre otros personajes.

ANTES DE FIN

Los alcaldes de Bogotá y Medellín, Claudia López y Daniel Quintero, con su discurso contra la corrupción y el apoyo a la protesta ciudadana ganaron las elecciones. La protesta se les está devolviendo y haciendo estragos a poco más de un mes de asumir su cargo, ¿Pasará lo mismo, al final de sus gobiernos, con el tema de la corrupción?

LA FELICIDAD EN PARQUES DEL RÍO – NAVIDAD

LA FELICIDAD EN PARQUES DEL RÍO – NAVIDAD

Eligio Palacio Roldán

Ya me había conmovido con Parques del Río, en Medellín, en su inauguración en agosto de 2016 (PARQUES DEL RIO – DEL SUEÑO AL ENSUEÑO https://eligiopalacio.com/2016/08/30/parques-del-rio-del-sueno-al-ensueno/), las noches de este viernes y sábado fueron otra demostración de las bondades del proyecto y la certeza de que este sitio es y será el punto de encuentro de la felicidad para los habitantes de la ciudad y para el turismo internacional, que crece exponencialmente. Y no para personas de grandes recursos, como muchos lo piensan. Aquí ser feliz es gratis.

Y se es feliz por la belleza del lugar, enmarcada por un río que deja de ser alcantarilla para convertirse en símbolo de la ciudad, como en las grandes urbes del mundo, por las posibilidades de descanso, de relajación e introspección, de cultura y diversión. Por la seguridad y tranquilidad que inspira.

Ver a las familias caminar y admirar, reír, tomar y tomarse fotografías, comunicarse con sus seres queridos y transmitir vía celular la espectacularidad del parque, a los niños correr tras la ilusión del vapor de agua, es felicidad.

La inauguración de esta segunda etapa de Parques del Río resulta paradójica pues ocurre en medio de grandes protestas de ciudadanos que reclaman atención del estado, como si ésta no fuera una muestra de lo que hace el gobierno local por el bienestar de la población, y como colofón de una administración que nunca quiso continuar con el proyecto y que privó a la ciudad de desarrollos similares a lo largo del río. El alcalde Federico Gutiérrez tuvo que terminar la etapa, que inaugura, por cuanto el exalcalde Anibal Gaviria había dejado contratada la obra. Sin duda, el nuevo alcalde de Medellín tendrá que retomar el proyecto. Sería maravilloso tener a Parques del Río de sur a norte.

Los alumbrados de Medellín volvieron este año al río Medellín, a Parques del Río, y volvieron para quedarse. Sacarlos de la zona será un imposible para EPM y para la alcaldía. Ahora se vendrá la transformación de la zona como centro turístico por excelencia y su integración con las zonas de Laureles, La 70 y el Centro de la Ciudad, un gran desafío que deberá asumirse con responsabilidad por parte del gobierno que comienza.

ANTES DEL FIN

En la navidad, además de Parques del Río, Medellín está lleno de posibilidades: Los alumbrados del Parque Norte, los tradicionales de la renovada Avenida La Playa y la magia de los barrios populares vistos desde el metro, el tranvía, los diferentes metrocable y las Escalera Eléctricas de San Javier. “Hay que orgulloso me siento” de vivir en Medellín, a pesar de las dificultades nuestras de cada día.