EL DUEÑO DE LA VIDA

EL DUEÑO DE LA VIDA

Eligio Palacio Roldán

“De todas las armas que ha utilizado el gobierno Petro, en la guerra para continuar en el poder, la  más ruin es la de acabar con el sistema de salud para implementar uno ya fracasado.”

En la historia de la humanidad y en su desarrollo actual resulta siendo insulsa, quizás hasta tonta, la cita de la Biblia, Job 12:10,  «En su mano está la vida de ser viviente, y el soplo de todo el género humano”, refiriéndose a Dios. Lo es porque hay muchos depredadores, incluidos los humanos, que son determinantes en la supervivencia de otros seres vivos: vegetales, animales y humanos.

El ser humano, como dueño de la vida de los animales,  asesina a diario centenares de ellos con el propósito de alimentarse, de utilizar sus pieles en vestuario y utilería, por placer de matar como en la caza o porque no los soporta en su entorno como mosquitos, cucarachas o ratas.

El hombre también asesina a sus semejantes por rabia, descuido o ambición. Por rabia lo hace generalmente en disputas familiares o con seres humanos cercanos: por descuido cuando no atiende como debiera los demás a su cargo como ocurre con niños o ancianos o el médico frente a su pacientes; por ambición ocurren la mayoría de los crímenes, se ve en atracos de la delincuencia común y en las guerras.

La historia de Colombia ha estado cargada de guerras infructuosas, guerras por acceder al poder. La más evidente en la actualidad es la protagonizada por las bandas del narcotráfico, pero hay otra que aún no termina y que comenzó con la fundación de la república por allá en 1819,  la del acceso al poder.

En las décadas del cincuenta y sesenta, del siglo pasado, hubo un pacto entre liberales y conservadores para poner fin a esa guerra, en lo que se conoció como El Frente Nacional, una alternancia del poder, pero se  dejaron por fuera unas guerrillas incrustadas en esa misma época. Esas guerrillas continuaron en la guerra de manera directa o camufladas dentro de las mismas organizaciones del estado, hasta llegar al poder en el año 2022 y ahora desde el mismo poder continúan desplegando todas las formas de lucha.

La guerrilla de izquierda, ahora en el poder, continúa la guerra para perpetuarse en él.  Esa guerra consiste en acabar con todas las instituciones sobre las que se fundamenta la democracia y la libertad de los colombianos, para llevar al estado a uno semejante al de Cuba o Venezuela, un estado todopoderoso del que haya una dependencia absoluta de parte de los ciudadanos y por ende su reelección indefinida.

De todas las armas que ha utilizado el gobierno Petro, en la guerra para continuar en el poder, la  más ruin es la de acabar con el sistema de salud para implementar uno ya fracasado en los países citados anteriormente. Esa estrategia, lo convirtió en el dueño de la vida de todos los colombianos y por ende en un asesino, como quedó demostrado con la muerte del niño Kevin Arley Acosta Pico, el pasado 13 de febrero, por falta de medicamentos.

Resulta paradójico, contradictorio y seguramente fuente de análisis para los estudiosos que un gobierno de izquierda haya hecho todo lo posible para generar muertos dentro de su población, en su guerra por el poder, mientras uno de derecha, en manos de Iván Duque, haya hecho hasta lo imposible para salvar vidas, incluso, hasta sacrificar su popularidad.

ANTES DEL FIN

Increíble que personajes como Gustavo Petro, Guillermo Alfonso Jaramillo y Carolina Corcho tengan seguidores después de haber acabado con el sistema de salud.

Increíble que personajes del Congreso que propiciaron la debacle del sistema de salud sean ahora las favoritos para reelegirse.

Increíble que los colombianos sean tan ciegos, tan ignorantes a la hora de elegir, pero como lo he dicho en otras oportunidades es la gran culpa de la derecha que no supo educar a su pueblo y menos gobernarlo.

Increíble que todos sepamos que vamos hacia el abismo y elijamos el próximo ocho de marzo a quienes nos van arrojar en él.

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