GRATITUD CON LA DIAN
Eligio Palacio Roldán

Hace algunos años escribí un texto, que denominé “Gratitud”, sobre mi relación con los periodistas y El Club de la Prensa, ahora, en los primeros días de jubilación solo me queda hacer lo propio con la Dian, institución a la que le presté mis servicios durante 34 años y 8 meses y en la que encontré centenares de seres con los que fue una fortuna compartir y a los que les debo gratitud inmensa.
Es difícil enumerar a cada uno de ellos, por ello más que personas enumeraré etapas. En el año 90 quien se disputaba el ingreso a la entidad conmigo se convirtió en una gran amiga, al igual que los compañeros exultantes, jóvenes y con ganas, por esos días, del Grupo Sanandresitos, nombre informal encargado de la formalización de los comerciantes de este sector, sector que 35 años después sigue con problemas de informalidad.
Fueron muchas las etapas en estos años de servicio a la Dian, enmarcadas por los directivos de turno, varios de ellos permanecen en el recuerdo y en el corazón y otros tantos pasaron con más pena que gloria y ya se han borrado de la memoria, incluso algunos recientes, porque como canta Serrat, refiriéndose a su madre, los “recuerdos son cada vez más dulces. El olvido sólo se llevó la mitad”.
Entre los que quedan en el recuerdo está el líder de los primeros años en la entidad, Nelson Gutiérrez, quien creyera en mí a pesar de dificultades iniciales con jefes de la vieja guardia, cuya nefasta forma de mandar quedara impregnada en el ser de algunos de sus sucesores.
La segunda época en la División de Grandes Contribuyentes con el liderazgo de Luz Marina Ramírez, la sapiencia y la capacidad de transmitir de Margarita Salazar y la amistad de compañeros muy importantes para mi vida y para la institución.
En 1993 llegaría la fusión con Aduanas y la conformación de un gran Grupo de amigos que derivaría en el Harem, que aún me acompaña en los vaivenes de la vida diaria.
Después los tiempos del Coronel Germán Alfonso Rodríguez, el director que más hizo por el bienestar de los funcionarios en la Dian Medellín, desde hace 35 años, con la creación de la emisora Diana, Dian, Antioquia, La Tienda de Doña Diana, el gimnasio y muchas otras obras más.
Luz Amparo Gil Arango, con mucho cariño para dar a pesar de su dureza. A ella, le debo la terminación de mis estudios de periodismo y el ejercicio de esta profesión al interior de la entidad. Luego otra temporada con el Coronel y la llegada de Carlos Andrés Pineda para hacer posible mis prácticas en Caracol, mi graduación como periodista y mi ingreso, como uno de los fundadores de El Club de la Prensa. Carlos Andres marcó mi paso a la madurez y más que un jefe, fue un gran amigo.
Con Olga Elena del Corral e Hilda Cristina Mejía se dio mi regreso a la auditoría en un plan de periodista investigador que me hizo pionero en las investigaciones contra los carteles de venta de facturas.
En 2009 el regreso de Luz Marina Ramírez y Carlos José Rodríguez y mi llegada a una jefatura en la que estuve más de quince años, con la preocupación y la intención de no repetir esquemas aprendidos y de marcar la diferencia. En ese escenario trascurrieron los liderazgos del doctor Germán Cruz, Jorge Montoya, Javier Lisardo Montoya, Gloria García, Víctor Serrano y Diana Lorena Ríos con quien más química y entendimiento hubo, una gran líder de cuya ausencia la entidad aún no se recupera.
Y al final de mi historia laboral, el cariño de la gente de la Aduana con mi jefe Diana Lorena Ríos y la directora Seccional Betty Cecilia Castillo San Juan, en un plácido y feliz final.
En el ámbito nacional, para destacar a Fanny Kerzman y Paolo Bedoya.
Para los lideres mencionados y para los cientos de funcionarios y amigos que acompañaron mi trasegar en la Dian, gratitud inmensa.
ANTES DEL FIN
“Suspendidas en el aire quedaron las palabras pronunciadas, por Eligio, en este lugar durante los últimos treinta y cinco años, palabras casi siempre amables, cariñosas, sinceras y compresivas con compañeros y contribuyentes. Algunas otras de enfado y rabia antes las insensateces.
Solo queda la gratitud por el espacio que te contuvo el mayor tiempo de tu vida, por las pequeñas grandes victorias de cada día, por el paso de la juventud a la adultez, por los miles de instantes compartidos, por los tiempos felices, por los sueños que se hicieron realidad, por tanto cariño.
Amor por siempre y para siempre.”
Dos definiciones de mi estado actual de la Real Academia de la Lengua Española:
Pensión: Cantidad periódica, temporal o vitalicia, que la seguridad social paga por razón de jubilación, viudedad, orfandad o incapacidad.
Jubilación: Pensión que recibe quien se ha jubilado, Viva alegría
Me quedo con jubilación, por la alegría.
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