¿Y EL QUE NO SABE?

¿Y EL QUE NO SABE?

Eligio Palacio Roldán

“El que sabe, sabe” es una expresión recurrente en el idioma español que se utiliza para exaltar que el conocimiento de alguien está por encima del de los demás; aunque en ocasiones se enuncia de manera jocosa, siempre tiene una connotación de suficiencia y/o soberbia. El que sabe normalmente es acatado, respetado y seguido, tiene el triunfo asegurado en cualquier escenario; pero, ¿qué pasa con el que no sabe?

El que no sabe parecería estar siempre en desventaja, pero no hay tal. Lo primero que se debe hacer cuanto te demuestran o te demuestras tu ignorancia es aceptarla; de ahí en adelante todo es utilidad. Obviamente nadie puede ser experto en todas las áreas del conocimiento y por tanto todos los seres humanos en una u otra oportunidad nos hemos sentido ignorantes.

Los procesos de aprendizaje son complejos y enriquecedores a la vez. En el área de impuestos, en la que me desempeño hace más de treinta años, llevo doce años liderando procesos de aprendizaje con empleados nuevos; no saber es la generalidad, el conocimiento en esta área casi siempre se adquiere en la edad adulta, ¿quién, cuando niño habrá soñado con ser funcionario de impuestos? Lo primero que hago es contarles mi historia en el área y en otros ámbitos en los que ha sido manifiesta mi falta de conocimiento y en las que he podido sobreaguar y hasta tener algún brillo.

Con formación como Ingeniero Industrial, en la gloriosa Escuela de Minas de la Universidad Nacional, me creía saberlo todo y llegué al área de impuestos, por concurso, sin conocer absolutamente nada sobre la materia; en ese entonces nos regalaron un Estatuto Tributario cuyas hojas recorría una y otra vez sin gustarme nada, sin entender nada, esperando quizás un milagro; pero los milagros no existen y tocó en un proceso lento, muy lento, ir apropiándome de los conceptos, degustarlos, saborearlos y sacarle “sustancia” a algo aparentemente árido. Ante todo, paciencia, constancia, confianza y la frente en alto a pesar de las limitaciones. También, encontrar a alguién que te impulse a salir adelante como, en este caso, Margarita Salazar.

Puede leer UN SÍMBOLO DE ÉTICA: MARGARITA SALAZAR https://eligiopalacio.com/2020/07/08/margarita-salazar/

Un poco entrado en años, emprendí un negocio de producción de leche: ignorante absolutamente en el tema a pesar de ser campesino (siempre me había dedicado a estudiar), “me embestía hasta una boñiga”, he ido teniendo, también, pequeños grandes triunfos. El mérito, nada más y nada menos que la ignorancia. El no conocer, el no saber ha hecho necesario conseguir asesoría de los que sí saben y obedecerles ciegamente; ahí aparecen mi hermano y Colanta, la empresa a la que el norte antioqueño y gran parte de Colombia le debe su desarrollo, de su mano miles de campesinos han salido adelante en una verdadera revolución que ojalá algún “revolucionario” de los que están de moda por estos días siguiera su ejemplo y el de su líder por muchos años Jenaro Pérez Gutiérrez. Gratitud para el doctor Pérez y los empleados de la cooperativa.

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Y bueno, no todos son triunfos. Quiénes me han conocido en las aulas de clase saben de lo inquieto que soy, lo polémico que soy, lo “mamón” que soy: discuto, polemizo, confronto… pero aquí, silencio, absoluto silencio. Mudo, nada que decir, nada que opinar; solo escuchar y tratar de entender (además tienen una jerga tan confusa). Ahora sí, ignorante y bruto. Se trata de las clases de psicoanálisis en la NEL Medellín: Freud y Lacan… pero bueno, ahí vamos esperando una respuesta para el que no sabe. Y como dicen ellos, la respuesta debe llegar desde adentro.

Entonces el que no sabe tiene enormes ventajas sobre el que sabe: humildad, rodearse de los que saben, no tener resistencias a los consejos, preguntar, aprender y lo más importante: no tener adheridas la soberbia y la vanidad.

ANTES DEL FIN

Que bueno que nuestros dirigentes políticos tomaran conciencia de su ignorancia.

Conmovedora La Voz Kids de Caracol Televisión: hermosa puesta en escena, increíbles talentos. ¡Qué buena Televisión!

UN SÍMBOLO DE ÉTICA: MARGARITA SALAZAR

UN SÍMBOLO DE ETICA: MARGARITA SALAZAR

Eligio Palacio Roldán

En desarrollo de un diplomado con la Universidad Javeriana me solicitan escribir un “RELATO DE ADMIRACIÓN MORAL… de una persona, describiendo su carácter humano y explicando por qué puede servir de ejemplo en la educación moral de las nuevas generaciones…”, tarea bien difícil dada mi prevención sobre aspectos de la moral y la manipulación, casi siempre religiosa,  que dicho concepto conlleva.

“La diferencia entre ética y moral es que la moral se refiere al conjunto de normas y principios que se basan en la cultura y las costumbres de determinado grupo social. Por otro lado, la ética es el estudio y reflexión sobre la moral, lo que permite que un individuo pueda discernir entre lo que está bien y lo que está mal.” https://www.diferenciador.com/etica-y-moral/

En ese orden de ideas, más bien, voy a hacer un relato de ADMIRACIÓN ÉTICA.

A Margarita la conocí cuando me trasladaron a Grandes Contribuyentes en Medellín, en 1992. Más allá de las prevenciones que pudiera despertar alguien nuevo, poco recomendado, como indicaría la moral de ese y de estos tiempos, en Márgara predominó su  ética, ética nacida desde la convicción, y fue mi tutora dulce e implacable y no solo en materia de impuestos sino en mi formación profesional y personal. En un alto porcentaje, lo que soy como funcionario se lo debo a ella: responsable, estudiosa, cuestionadora, asertiva, analítica, perseverante y de una gran disciplina. En sus años de permanencia en la entidad fue una gran consejera, en lo técnico y en lo personal, de todo tipo de funcionarios, desde el más humilde hasta de los más altos directivos de turno.

Nunca le interesó el poder que otorgan los cargos de dirección. Jamás aceptó uno. Tenía el poder del conocimiento como nadie, el poder del trabajo, del análisis y del estudio de la norma. El poder de un comportamiento ético. Contadora de profesión tenía conocimientos en derecho, finanzas, economía y en otros temas menos relacionados con la actividad laboral como la política, el turismo, la sicología y, obvio, la ética. La moral, no era su interés. Nuestra moral está construida sobre grandes desaciertos.

Puede ver EL FIN DEL ESPEJO https://eligiopalacio.com/2013/05/03/el-fin-del-espejo-2/

La ética era la guía de su existencia. Ética construida desde la razón, desde el deseo de hacer el bien a los demás y en no dañar nada ni a nadie. En la defensa del estado. Enemiga de las medidas sin lógica, nacidas de la ambición de poder y del autoritarismo.

Fue humilde con el conocimiento, abierta a las críticas y las sugerencias, al diálogo basado en el análisis y el estudio como fuente de conocimiento. Cuando me le acercaba a preguntarle algo me recibía con un ¿Ya leyó?, ¿Qué posición tienes? Al comienzo, bajaba la mirada y me iba callado a mi puesto de trabajo a investigar. Después, nunca cometí el error, no tuvo que volver a preguntarme.

Convencida de su trabajo, jamás imponía su posición a pesar de ser la de mayor experiencia y conocimiento. Respetaba a los demás compañeros y a los contribuyentes y los animaba a defender sus posiciones con argumentos.

ANTES DEL FIN

Alguna vez, trabajó junto a mí, ayudándome, hasta las once de la noche. A esa hora, me dijo: “Bueno, me voy, a las 6:00 de la mañana estoy acá para revisarle lo que haga. Ante esa muestra de responsabilidad no tuve más remedio que trabajar hasta las tres de la mañana y regresar luego a las cinco, para esperarla orgulloso de mi esfuerzo. Le había aprendido algo.

Gratitud eterna, Márgara.