IGNORANCIA INDUCIDA, EL NUEVO VIRUS QUE ATACA A COLOMBIA
Eligio Palacio Roldán
En el año 2020 el mundo se estremeció ante el coronavirus y surgieron una serie de teorías sobre la proximidad de nuevas pandemias. Pocos advirtieron sobre un virus más dañino y contagioso que el COVID, el de la desinformación que induce a la población a una ignorancia que tiene diezmados países enteros, como Colombia. Aquí uno de los miles de ejemplos:
Conversación entre un taxista (T) y un periodista (P):
“P: Buena noche señor
T: Buenas noches, ¿a dónde lo llevo?
P: A El Poblado, por favor. Va a llover, que bueno.
T: Eso es lo mismo, el agua se la están robando de las represas para que Petro quede mal. Los ricos de este país no van a dejar gobernar al presidente.”
P, con ironía: “Yo creo que, en Entrerríos, mi pueblo, también se la están robando, desde el más allá, no la dejan caer a la tierra desde hace varias semanas. Los ladrones no son los ricos, deben ser los extraterrestres.”
Este diálogo que pareciera cómico es una muestra del drama que vive Colombia en este momento: la desinformación, la explotación de la ignorancia inducida en todo tipo de clases sociales y económicas, en letrados e iletrados, en altos dirigentes y en la gente del común.
Y es que, desde las diferentes vertientes políticas, gobierno y oposición, recurren a todo tipo de engaños para lograr el favoritismo de los electores. Hay verdaderos “cerebros” expertos en crear y reproducir fake news, y ahí están las redes sociales como instrumento multiplicador de desinformación y desprestigio.
Ahora, más que antes se hace imprescindible un periodismo serio, profesional y con un mayor esfuerzo por la objetividad. Misión compleja cuando ese mismo periodismo es víctima de la desinformación, falta de credibilidad y que, con mayor frecuencia, cae en los mismos vicios de quienes desinforman.
Es hora de que los padres de familia, los educadores y la sociedad que aún piensa, traten de formar a los jóvenes en la sana crítica y no como seguidores genuflexos de influenciadores que, en medio de su propia ignorancia y al ritmo de grandes sumas de dinero, operan como idiotas útiles de oscuros intereses.
La desinformación ha estado presente en toda nuestra historia, en la de todos los pueblos, pero con el auge de la internet y las redes sociales, lo que antes fuese un chisme intrascendente ahora es un escándalo con todos los visos de verdad. A lo que se dice en internet se le cree, sin importar la fuente y mucho menos los intereses que se esconden tras de alguna información.
Los tiempos de hoy, con todas las posibilidades de comunicación entre los humanos, está generando seres menos informados, víctimas de una falsa comunicación y sumergidos en la ignorancia de nuestros tiempos, en un nuevo analfabetismo donde se lee y se escucha poco y se entiende menos.
Colombia es una de las víctimas más golpeadas por el virus de la ignorancia inducida.
ANTES DEL FIN
En noviembre próximo se cumplen cinco años del comienzo del COVID en el mundo, el virus de la ignorancia ha estado presente en toda la historia de Colombia, pero se acentuó con la llegada del coronavirus. Ocurrió lo mismo con las enfermedades mentales que son uno de nuestros distintivos más importantes, “así nos hagamos los locos”.
Mala idea la de Caracol de hacer radio en televisión: la segunda es imagen, la primera imaginación, difícil combinarlas. Aunque muchos opinan lo contrario, creo se pierde la magia de la radio.
No es oficial como en Venezuela, pero en Colombia también llegó la Navidad.
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