LA NOSTALGIA EN PEDRO EL ESCAMOSO
Eligio Palacio Roldán
Pedro el Escamoso, en su primera etapa, a pesar del éxito internacional que dicen haber tenido no fue una gran novela, solo una más de la era industrial de las producciones televisivas liderada en Colombia por Dago García y Luis Felipe Salamanca, en Caracol Televisión. Su segunda parte, a pesar de ser fruto de esa misma industria, que crea productos en serie para mercadear, dejando de lado el arte dramático, más bien superfluas, tiene un plus que resulta muy atrayente y es la apuesta por el contenido existencial en lo que he llamado, en estas páginas, nostalgia del futuro ya pasado.
Puede ver: NOSTALGIA DEL FUTURO YA PASADO https://eligiopalacio.com/2018/11/22/nostalgia-del-futuro-ya-pasado/
En la vida diaria, la nostalgia por el futuro se hace latente cuando se dejan de ver los seres queridos o los amigos, por ejemplo, en las novelas cuando se terminan la historias y queda en el aire el deseo de saber qué pasará después. La nostalgia por el futuro ya pasado se materializa con los reencuentros inesperados con compañeros de alguna etapa de la vida o amores del ayer y se empiezan a reconstruir las historias de un pasado que se había quedado en los pronósticos para el mañana o tal vez en el olvido.
La segunda temporada de la telenovela fue eso, una sucesión de reencuentros con personajes de la serie que venían a contar su pasado, que se dejó en la mente del televidente como futuro. Por ello, se incluyeron en esta oportunidad sin ninguna trascendencia en el desarrollo de la historia personajes como Mayerli, Yadira e incluso la misma doctora Paula cada uno traía algo que contar al reencontrarse con sus amigos dentro de la pantalla de televisión o fuera de ella, los televidentes.
El argumento de la serie, el mismo de la primera temporada: una empresa como espacio de encuentros y desencuentros, donde se desatan las pasiones propias de la lucha por el poder, un extranjero maloso como en la versión de hace veinte años, unas niñas que solo chismosean como en El Cuartel de las Feas, de Betty, pero en esta oportunidad bonitas, exuberantes y mostrando mucha piel para atraer un público extranjero, sobre el cual luego nos preguntamos por qué llegan al país tras el turismo sexual, y unos galanes seductores para atraer a las damas y por lado y lado a la población gay.
Pero más allá del facilismo de la historia están los personajes que se reencuentran más de veinte años después cargados de recuerdos, de sucesos por contar enmarcados en unos diálogos convincentes, hermosos, conmovedores y cargados del dolor de la vejez, de “la nostalgia por el futuro ya pasado”, de frustraciones, luchas y desesperanzas, pérdida del brillo de la juventud y deterioro físico que va marcando, en el horizonte, el final.
En la parte actoral una Sandra Reyes en el papel de Paula con toda la carga dramática de la enfermedad terminal que, desde el personaje, se asume con valentía y un Álvaro Bayona, Pastor Fernando Gaitán, demostrando el porqué es un primer actor de la televisión colombiana. Entre las jóvenes y bonitas actrices se destaca Laura Junco como, Lucero, la desenfada, alegre y mujer de vanguardia asistente de Pedro junior. Ana María Trujillo en su mejor actuación en televisión, en toda su carrera artística, en un alarde de dulzura.
La segunda temporada de Pedro El Escamoso no es una obra para recordar, pero si para conmover.
ANTES DEL FIN
Cada vez más tragicómica la historia de la dictadura en Venezuela… ¿Y en Colombia?
La parte cómica de Venezuela, en medio de la tragedia, la provocan los seguidores de Maduro. Basta verlos aplaudir y ovacionar al dictador en sus alocuciones para sonreír ante su inmensa estupidez pagada.
«El tiempo pasa y se nos va la vida» y si no lo cree mire a Miguel Varoni, Sandra Reyes y demás actores que repiten en la segunda temporada de Pedro el Escamoso.
Cuando se llega a la edad adulta el tiempo corre de manera inusitada, para muestra un botón, ya han pasado más de veinte años de las telenovelas Pedro El Escamoso y Betty la Fea, ya en 2024, “Desde agosto se siente que viene diciembre. Si, otra vez Navidad.
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