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BLU – CARACOL AZUL

Blu

CARACOL AZUL

Eligio Palacio Roldán

¿Qué es Blu Radio? La evolución natural de Caracol Radio. Una Caracol más fresca, más actual, más azul.

En el psicoanálisis se habla del tiempo lógico: tiempo de ver, tiempo de comprender y tiempo de concluir. Estos tiempos tienen una duración muy relativa, muy alejada de la medición de las horas: cada uno puede durar muchos años, pero también muy pocos segundos.

Un ejemplo.

Tiempo de concluir:

El pasado domingo, 22 de mayo, a eso de las nueve de la mañana, escuchaba el programa Blu Jeans, de Blu Radio, cuando la periodista María Clara Gracia, hablando del Giro de Italia, dijo: “Vamos ahora al transmovil azul”. La asociación de esas palabras con la radio de ayer, me permitió concluir, en ese instante, que definitivamente Blu Radio es una copia de Caracol Radio, una copia que, con una programación similar a la de la original, logra confundir al oyente como no lo ha logrado nunca, en la historia reciente de la radio colombiana, por ejemplo, RCN, que hace lo mismo.

Obviamente, este tiempo de concluir estaba precedido de los tiempos de ver y de comprender.

Tiempo de ver:

El 06 de septiembre de 2012 se oficializó el regreso del Grupo Santodomingo a la radio colombiana después de su salida en el año 2004, cuando se vio obligado, por ajustes económicos, a entregar su participación en Caracol Radio, a la empresa de origen español Prisa.

La llegada de la nueva emisora de radio hablada se vio precedida de una agresiva campaña publicitaria, en especial en los demás medios de comunicación del grupo: Caracol Televisión, El Espectador y la Revista Cromos, entre otros, donde se anunciaba “La Nueva Alternativa”. Esta no fue tal: un poco parecida la música de identificación a la de RCN y el resto tomando los esquemas de Caracol Radio y, obvio, de las demás emisoras que la imitan. También algunos de los hombres del elenco de la “Primera Cadena Radial Colombiana, y otros que antes habían trabajado en ella de la mano de Caracol Televisión. Y allí, precisamente allí, estaba el secreto para diferenciarse de las demás copias de la cadena: la confusión con la marca Caracol, “top of mind” de la radio en Colombia.

Tiempo de comprender:

Faltaban unos diez minutos para las seis de la mañana, del miércoles 18 de mayo, cuando me dirigía en taxi a la NEL Medellín, donde adelanto un curso introductorio al psicoanálisis. El taxista escuchaba Blu Radio. ¿Le gusta la emisora, le pregunté? Si claro, me contestó. “Es que esta emisora es de Caracol, la crearon porque Darío Arismendi estaba perdiendo mucha sintonía, pero es lo mismo”. Tiempo de comprender. La estrategia funcionó, la gente se confundió. Tenía como confundirse: las continuas alusiones al Gol Caracol, a las Noticias Caracol, la retransmisión del mismo noticiero, las voces de Javier Hernández, Nestor Morales, María Clara Gracia, etc. Los continuos comentarios de Tito López, María Clara y los demás, a la radio que hicieron en Caracol y a los personajes con quien la hicieron.

¿Qué es Blu Radio? La evolución natural de Caracol Radio. Una Caracol más fresca, más actual, más azul.

Blu Radio incrementó un 37% su sintonía, según el último ECAR, y seguro seguirá creciendo por la buena radio que hace, con el sello Caracol, y porque las otras emisoras se han quedado atrás. Salvo La W, que también se aprovecha de la marca Caracol, ninguna hace producción para sus programas, ninguna crea, ninguna evoluciona, ninguna innova.

En cuanto a la Cadena Básica de Caracol: cómo se nota la ausencia de talentos, despedidos sin piedad por sus propietarios españoles. Cómo se nota la reducción de personal, como se nota la “reingeniería” económica, cómo se nota la falta de voces profesionales. Cómo se parece cada vez más a “Radio Pobre”. Cómo se nota que la están dejando morir.

ANTES DEL FIN

Pasarán muchos años, quizás no se consiga nunca, para que en la radio hablada colombiana se escuche algo diferente a lo creado por Yamit Amat, a finales de la década del setenta, del siglo pasado.

El lunar negro de Blu Radio, sin lugar a dudas, es acudir a la estrategia de “matizar” sus programas con el “humor” de Sábados Felices.

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LA ESCLAVA BLANCA

LA ESCLAVA BLANCA

Eligio Palacio Roldán

Quizás desde Los Pecados de Inés de Hinojosa o, tal vez, Revivamos Nuestra Historia, no percibía un derroche tan grande en locaciones, escenografía, talento actoral, vestuario, fotografía, calidad de libretos y música como en la serie de Caracol Televisión, la Esclava Blanca.

Bueno, la verdad, nunca había visto algo semejante en la televisión colombiana porque en las épocas de las producciones, a que hago referencia,  no existía la tecnología de hoy. Impresionantes las imágenes tomadas desde los drones, impactantes los efectos especiales, el maquillaje.

Para  que una novela sea exitosa, ante todo, debe ser creíble, lograr identificación con algunos de sus personajes y enganchar a los televidentes en la historia que se pretende contar.  La historia debe ser percibida como real a pesar de los elementos de fantasía, necesarios en toda obra de ficción.

Aunque La Esclava Blanca es una adaptación de una teleserie española, La Plantación, original de Eduardo Galdo – María Helena Porta, la versión colombiana es tan cercana al televidente que muchos piensan que es extractada de la historia de  nuestro país. Contribuyen a ello la excelente adaptación a manos de Claudia Sánchez, Juliana Barrera, Said Chamie y  Andrés Burgos y obviamente las locaciones, la escenografía, el vestuario y la utilería milimétricamente cuidados para transportar a los televidentes a la Colombia de primera mitad del siglo XIX.

Las actuaciones y sus personajes no son ni un disfraz ni una caricatura. Son seres de carne  y hueso: Blancos, negros, mestizos, bonitos, feos que no están disfrazados; hombres y mujeres que gozan, sufren, que alguna vez traicionaron, engañaron, rieron, lloraron: son gentes de carne y hueso.  El casting fue ajustado a la historia. Por primera vez en nuestra televisión tantos personajes de raza negra tienen papeles protagónicos.

Capítulo aparte merece la música, del talentoso compositor caleño Alejandro Ramírez Rojas,  pensada para  cada escena y las escenas que van más  allá de las palabras con un excelente contenido visual y un manejo de cámaras muy cercano al cine. Maravillosa la fotografía que destaca nuestras bellezas naturales.

Las historias de amor entre negros y blancos, tabú todavía a pesar de correr el siglo XXI, siempre serán atractivas y más si se entrelazan con la diferencia de clases y más aún con la esclavitud. También, la presencia de mujeres luchadoras, mujeres que batallan por su amor, por sus sueños a pesar del sufrimiento. Atrás quedaron las heroínas que lloraban  y lloraban, que se resignaban.

La multiplicidad de historias que se entrecruzan para tejer una novela consistente es uno de los atractivos más importantes de la serie. Hay personajes con los matices de cada una de las personalidades humanas, que van desde la bondad absoluta de Gabriel Márquez (Andrés Parra),  Tomás (Modesto Lacen) e Isabelita Parreño (Cristina García)  hasta la maldad diabólica del Capitán Francisco Ganados (Andrés Suárez),  Enrique Morales (Ricardo Vesga), Adela (Norma Martínez) y Nicolás Parreño (Miguel de Miguel). Estas personalidades son explotadas de tal manera por libretistas, directores y actores que en ocasiones transportan al espectador a lo mejor de las obras de Wiliiam Shakespeare.

Gracias a la apuesta de Caracol, bajo la dirección de Liliana Bocanegra y Mateo Stilvelberg, tenemos una producción en la televisión colombiana motivo de orgullo ante el mundo. Ojalá se siga apostando a este tipo de propuestas y nos alejemos de las telenovelas prefabricadas que han hecho huir a los televidentes colombianos,  hacia otras posibilidades de entretenimiento.

Con la Esclava Blanca la televisión nacional  hace homenaje a las obras maestras del género como La Mala Hora,  La María, Gracias por el Fuego, La Casa de las Dos Palmas, La Saga Negocio de Familia, entre otras, y a obras maestras de la televisión internacional como Xica da Silva, la novela brasileña de referencia, para el mundo, en el tema de la esclavitud.

ANTES DEL FIN

Muchos se quejan de la violencia de La Esclava Blanca. A los colombianos les molesta la violencia que se muestra en la ficción, pero consumen con avidez la sangre que escurren publicaciones como Q´hubo, Minuto30.com y los noticieros de televisión, todos los días.