EL OLVIDO QUE SEREMOS – LA PELÍCULA

EL OLVIDO QUE SEREMOS – LA PELÍCULA

Eligio Palacio Roldán

Después de mucho tiempo sin ir a cine decidí regresar a ver la película colombiana El Olvido que Seremos, de Dago García Producciones y Caracol Televisión y dirigida por Fernando Trueba. Lo primero que hay que destacar es la capacidad de Cine Colombia para hacer frente a la pandemia con una estrategia para mantener la calidez de las salas de cine en medio de estrictas medidas de bioseguridad. Lo segundo, obvio, la película.

Precedida de varios premios y muchísima publicidad, hay que decir que es una buena película: imagen bien cuidada, locaciones, utilería y escenografía bonitas, musicalización acorde a los ritmos de la trama, unas actuaciones estupendas, en especial la de la gran actriz Patricia Tamayo, y el orgullo de ser una producción colombiana y en especial que se desarrolle en Medellín (Qué le vamos a hacer, los paisas somos así).

En el casting, creo que fue un error de maquillaje o de tiempo en pantalla del joven y excelente actor Nicolás Reyes, (Héctor Abad Faciolince niño); aunque es un joven de 14 años tiene figura y ademanes de alguien de menor edad y algunas escenas, ya de adolescente, no encajan.

En lo argumental, la película es una muestra de lo poco que ha cambiado en nuestro país desde la década del ochenta: La violencia, el narcotráfico y la política siguen acabando con la sociedad.

Ahora bien, no he leído el libro que inspiró la película y creo no lo leeré pensando que ésta sea un reflejo del mismo. Esperaba encontrar una historia llena de emociones, relatos de vida, testimonios y ejemplos de quien creía era el personaje principal, Hector Abad Gómez; para mi sorpresa, no fue así: Mientras mostraban escenas insulsas del hijo de papi enamorando niñas en Turín o en Medellín y sus travesuras de adolescente de las que salía airoso por la alcahuetería de su padre; desperdiciaron posibilidades de mostrar en qué consistía la grandeza del personaje principal y qué hizo en pasajes importantes de su vida en el exterior o cómo llegó a la posición económica y social que tenía, por ejemplo.

Más que la vida de Abad Gómez, la cinta, pareciera un tributo al ego de Abad Faciolince en cuyo rasgo de personalidad demostró sus dotes de actor Juan Pablo Urrego. Solo le faltó una escena criticando a los demás escritores colombianos, en especial a García Márquez, para que uno creyese estar viendo al personaje más allá de la ficción, en todo su despliegue de prepotencia.

El cine colombiano maduró hace tiempo, así como en la literatura, la música, pintura y escultura tenemos materia prima para grandes cosas. Seguramente vendrán grandes cosas.

ANTES DEL FIN

Extraordinario volver a ver al gran Gustavo Angarita en El Olvido que Seremos: Sin duda, un actor de antología.

“El Tiempo pasa y se nos va la vida” canta el inolvidable Rodolfo Aicardi o “Desde agosto se siente que viene diciembre” en fin, otro año que se va. Poco cambia, poco avanza y más en los tiempos del coronavirus. Tan solo el paso por la vida.

LA RADIO DE LA MAÑANA

LA RADIO DE LA MAÑANA

Eligio Palacio Roldán

Iba a referirme a la radio hablada de la mañana para escribir sobre los magazines de Caracol Radio, W Radio, Blu Radio, RCN Radio y La FM, pero me di cuenta que la  radio musical es cada vez más “hablada”: más amarillismo, más noticia espectáculo, más humor, más comentarios insulsos y menos música.

Ahora la radio musical y la hablada están divididas por una pequeña frontera que a veces ni interesa. Resumamos, como lo he dicho otras veces, la radio musical es una copia de Radio Paisa, una emisora popular de RCN en Medellín, en AM, donde prima la ordinarez y el maltrato al oyente; aunque pudiera pensarse, con razón, que todo hace parte de un libreto donde el locutor hace de gracioso y el radioescucha de tonto.

Y digamos, también, que la radio “hablada”, la que se esperaba heredara la habilidad de Yamit Amat frente a la noticia  y al micrófono, es una copia del estilo de radio que impusiera en Medellín el locutor Baltazar Botero con su programa de Caracol, Pase la Tarde, donde ponía a botar corriente, por teléfono, sobre temas baladíes diarios, a un público en su mayoría del sexo femenino.  “Pierda la Tarde con Baltazar” llamaban el programa los oyentes.

Y es que, ahora, los periodistas no se rompen la cabeza pensando con que información abrir sus programas, sino con que hashtag impactar a la audiencia y ganarle a la competencia; aunque unos y otros participan en Twitter inflando las tendencias y, obviamente, la red social. Tratan de influir, así, en unos oyentes que se desplazan cada vez más a la “radio musical”  o a la televisión. En realidad, la población menor de cuarenta años que escucha radio hablada es muy poca.

Además de la obsesión por ser primeros en twitter, la radio hablada se parcializa cada vez más, imitando también a Caracol. Ya es normal ver en las redes sociales los ataques a Luis Carlos Vélez por su apoyo al Uribismo y su rechazo a la izquierda y a Nestor Morales por su apoyo al gobierno Duque; siguen el ejemplo del mismo Amat que le sirviera de eco al expresidente Alfonso López Michelsen, de Darío Arismendi, Edgar Artunduaga y Hernán Peláez a Samper y al mismo Arismendi y al actual equipo de 6AM  que sirven a Juan Manuel Santos y sus seguidores.

En realidad la única que se salva de la debacle de la radio hablada es precisamente la de menor sintonía: RCN Radio, al mando e Yolanda Ruiz; como si para el oyente lo único importante fuese el espectáculo. Por eso digo, que la radio hablada y la musical vienen siendo la misma cosa: puro circo.

ANTES DEL FIN

Hablo de la radio porque es el medio que más conozco y consumo, pero en la prensa y la televisión sucede lo mismo: Semana, El Espectador, RCN Televisión son claros ejemplos de ello. Y aunque en Caracol Televisión se hacen méritos con el amarillismo, se destacan algunos esfuerzos por el análisis y la investigación.

El próximo martes es el día del periodista. ¿No será hora de repensarnos?, ¿De ver y comprender nuestra responsabilidad al acercarnos a la verdad, para contarla?


MIS AMIGOS, LOS AMIGOS DE ANIBAL GAVIRIA

MIS AMIGOS, LOS AMIGOS DE ANIBAL GAVIRIA

Eligio Palacio Roldán

La autoridad desconociendo y rechazando la misma autoridad…

“Los amigos de mis amigos son mis amigos”; por eso me considero amigo del Gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, aunque jamás lo he visto personalmente. Sé de sus cualidades como líder, gobernante y ser humano. Lamento su situación, Comparto el dolor, la frustración y el desespero de quienes lo quieren, yo lo he vivido, con seres cercanos, en otras oportunidades; pero la estrategia para presionar a la Fiscalía General de la Nación en sus investigaciones y que, por esa misma presión, se genere una orden de libertad, me parece descabellada y peligrosa.

Los amigos del Anibal Gaviria inundaron las redes sociales con el numeral #EstoyconAnibal y, luego, organizaron la “Gran Maratón de Apoyo por la LIBERTAD” con #AnibalLibreYa. Leyendo desprevenidamente los tweets uno creería que el gobernador se encuentra secuestrado y no en cumplimiento de un proceso con la justicia colombiana. Entonces,  recorremos el camino que dio origen a las Farc, a los paramilitares y, obvio, a los golpes de estado en otras partes del mundo: El desconocer la autoridad y las leyes que nos gobiernan.

Aquí algunos de los tweets, entre ellos, el del gobernador encargado y de varios funcionarios públicos. Un muy mal ejemplo para la sociedad: la autoridad desconociendo y rechazando la misma autoridad en aras de la amistad, el agradecimiento o quizás como una muestra de “lagartería”. Veamos:

“Luis Fernando Suárez Vélez @LuisFSuarezV  #AníbalLibreYA

Especiales @Teleantioquia con @LuisFSuarezV  en el día 30 sin nuestro gobernador @anibalgaviria   #AníbalLibreYA

Ya superamos un mes, esperando justicia. Es hora de que ya regrese @anibalgaviria   a continuar ejerciendo su liderazgo democrático

Hoy la Administración Municipal “Creemos En Angelópolis” junto al Alcalde Jaime Gomez Gomez nos unimos a la gran maratón #AníbalLibreYA que pide la libertad de nuestro Gobernador de Antioquia @anibalgaviria

La Administración Municipal de Valdivia alza también su voz por la libertad de nuestro Gobernador Anibal Gaviria #AníbalLibreYA @gobantioquia

¡Oh libertad que perfumas las montañas de mi tierra deja que aspiren mis hijos tus olorosas esencias ¡Oh, libertad! En estos momentos que los Antioqueños y colombianos clamamos por la libertad de @anibalgaviria nuestro himno toma total vigencia #AníbalLibreYA

Antioquia exige el regreso de su gobernador @anibalgaviria. El hombre propositivo, visionario y transparente #AníbalLibreYA

El 83% de favorabilidad en tiempos de pandemia dice muy bien quién es @anibalgaviria Lo necesitamos gobernando #AníbalLibreYA

Llevamos un mes esperando la libertad de nuestro líder @anibalgaviria, su ausencia se ha sentido en toda la región Antioqueña… queremos a #AnibalLibreYa

A un mes de la injusta captura del Gobernador, nos sumamos a esta iniciativa para pedir la libertad de nuestro líder @anibalgaviria”

En múltiples oportunidades he explicado lo difícil que es encontrar la verdad en un proceso administrativo o judicial, en el mismo ser humano, y he criticado el espectáculo que hacen los encargados  de impartir justicia en Colombia. He pedido la reserva de las investigaciones y he criticado a los periodistas y generadores de opinión  por condenar a alguien con tan solo el comienzo de una investigación. Ahora, hago lo propio con quienes absuelven al Gobernador Gaviria, por sus grandes cualidades, sin conocer los resultados de la investigación que enfrenta.

Es normal que el ser humano se niegue a creer en los hechos dolosos que involucren a las personas que quiere y que incluso “meta la mano en el fuego” por ellos. Eso está bien. No lo está, presionar a quienes investigan e imparten justicia para lograr un resultado a su favor. Los fines jamás justificaran los medios. Repito: los defensores de Anibal Gaviria están cayendo en el mismo cuento de guerrilleros, paramilitares y hasta de asesinos como Pablo Escobar: La justica a su medida. Hay que creer en las instituciones del estado y esperar su veredicto; de otra manera estaremos contribuyendo a la desestabilización del país. Mejor harían mis amigos, los amigos del Gobernador de  Antioquia, en buscarle unos muy buenos abogados que demuestren su verdad.

ANTES DEL FIN

Increíble e inquietante que muchos ciudadanos se nieguen a creer en los peligros que implica el contagio del coronavirus e incumplan con las normas decretadas por el estado… Me suena… Es el mismo desconocimiento de la autoridad.

Ahora sí, los canales privados, RCN y Caracol, firmaron su acta de defunción con la repetición de dramatizados. ¿Cuántas producciones nacionales tienen engavetadas? ¿No creen en ellas?

¿Qué espera Caracol Radio para renovar su programación y/o sus contenidos y planta de periodistas y presentadores?

Puede ver EL OCASO DE CARACOL RADIO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII https://eligiopalacio.com/2020/05/30/el-declinar-de-caracol-radio-en-los-tiempos-del-coronavirus-xii/

BLU – CARACOL AZUL

Blu

CARACOL AZUL

Eligio Palacio Roldán

¿Qué es Blu Radio? La evolución natural de Caracol Radio. Una Caracol más fresca, más actual, más azul.

En el psicoanálisis se habla del tiempo lógico: tiempo de ver, tiempo de comprender y tiempo de concluir. Estos tiempos tienen una duración muy relativa, muy alejada de la medición de las horas: cada uno puede durar muchos años, pero también muy pocos segundos.

Un ejemplo.

Tiempo de concluir:

El pasado domingo, 22 de mayo, a eso de las nueve de la mañana, escuchaba el programa Blu Jeans, de Blu Radio, cuando la periodista María Clara Gracia, hablando del Giro de Italia, dijo: “Vamos ahora al transmovil azul”. La asociación de esas palabras con la radio de ayer, me permitió concluir, en ese instante, que definitivamente Blu Radio es una copia de Caracol Radio, una copia que, con una programación similar a la de la original, logra confundir al oyente como no lo ha logrado nunca, en la historia reciente de la radio colombiana, por ejemplo, RCN, que hace lo mismo.

Obviamente, este tiempo de concluir estaba precedido de los tiempos de ver y de comprender.

Tiempo de ver:

El 06 de septiembre de 2012 se oficializó el regreso del Grupo Santodomingo a la radio colombiana después de su salida en el año 2004, cuando se vio obligado, por ajustes económicos, a entregar su participación en Caracol Radio, a la empresa de origen español Prisa.

La llegada de la nueva emisora de radio hablada se vio precedida de una agresiva campaña publicitaria, en especial en los demás medios de comunicación del grupo: Caracol Televisión, El Espectador y la Revista Cromos, entre otros, donde se anunciaba “La Nueva Alternativa”. Esta no fue tal: un poco parecida la música de identificación a la de RCN y el resto tomando los esquemas de Caracol Radio y, obvio, de las demás emisoras que la imitan. También algunos de los hombres del elenco de la “Primera Cadena Radial Colombiana, y otros que antes habían trabajado en ella de la mano de Caracol Televisión. Y allí, precisamente allí, estaba el secreto para diferenciarse de las demás copias de la cadena: la confusión con la marca Caracol, “top of mind” de la radio en Colombia.

Tiempo de comprender:

Faltaban unos diez minutos para las seis de la mañana, del miércoles 18 de mayo, cuando me dirigía en taxi a la NEL Medellín, donde adelanto un curso introductorio al psicoanálisis. El taxista escuchaba Blu Radio. ¿Le gusta la emisora, le pregunté? Si claro, me contestó. “Es que esta emisora es de Caracol, la crearon porque Darío Arismendi estaba perdiendo mucha sintonía, pero es lo mismo”. Tiempo de comprender. La estrategia funcionó, la gente se confundió. Tenía como confundirse: las continuas alusiones al Gol Caracol, a las Noticias Caracol, la retransmisión del mismo noticiero, las voces de Javier Hernández, Nestor Morales, María Clara Gracia, etc. Los continuos comentarios de Tito López, María Clara y los demás, a la radio que hicieron en Caracol y a los personajes con quien la hicieron.

¿Qué es Blu Radio? La evolución natural de Caracol Radio. Una Caracol más fresca, más actual, más azul.

Blu Radio incrementó un 37% su sintonía, según el último ECAR, y seguro seguirá creciendo por la buena radio que hace, con el sello Caracol, y porque las otras emisoras se han quedado atrás. Salvo La W, que también se aprovecha de la marca Caracol, ninguna hace producción para sus programas, ninguna crea, ninguna evoluciona, ninguna innova.

En cuanto a la Cadena Básica de Caracol: cómo se nota la ausencia de talentos, despedidos sin piedad por sus propietarios españoles. Cómo se nota la reducción de personal, como se nota la “reingeniería” económica, cómo se nota la falta de voces profesionales. Cómo se parece cada vez más a “Radio Pobre”. Cómo se nota que la están dejando morir.

ANTES DEL FIN

Pasarán muchos años, quizás no se consiga nunca, para que en la radio hablada colombiana se escuche algo diferente a lo creado por Yamit Amat, a finales de la década del setenta, del siglo pasado.

El lunar negro de Blu Radio, sin lugar a dudas, es acudir a la estrategia de “matizar” sus programas con el “humor” de Sábados Felices.

LA ESCLAVA BLANCA

LA ESCLAVA BLANCA

Eligio Palacio Roldán

Quizás desde Los Pecados de Inés de Hinojosa o, tal vez, Revivamos Nuestra Historia, no percibía un derroche tan grande en locaciones, escenografía, talento actoral, vestuario, fotografía, calidad de libretos y música como en la serie de Caracol Televisión, la Esclava Blanca.

Bueno, la verdad, nunca había visto algo semejante en la televisión colombiana porque en las épocas de las producciones, a que hago referencia,  no existía la tecnología de hoy. Impresionantes las imágenes tomadas desde los drones, impactantes los efectos especiales, el maquillaje.

Para  que una novela sea exitosa, ante todo, debe ser creíble, lograr identificación con algunos de sus personajes y enganchar a los televidentes en la historia que se pretende contar.  La historia debe ser percibida como real a pesar de los elementos de fantasía, necesarios en toda obra de ficción.

Aunque La Esclava Blanca es una adaptación de una teleserie española, La Plantación, original de Eduardo Galdo – María Helena Porta, la versión colombiana es tan cercana al televidente que muchos piensan que es extractada de la historia de  nuestro país. Contribuyen a ello la excelente adaptación a manos de Claudia Sánchez, Juliana Barrera, Said Chamie y  Andrés Burgos y obviamente las locaciones, la escenografía, el vestuario y la utilería milimétricamente cuidados para transportar a los televidentes a la Colombia de primera mitad del siglo XIX.

Las actuaciones y sus personajes no son ni un disfraz ni una caricatura. Son seres de carne  y hueso: Blancos, negros, mestizos, bonitos, feos que no están disfrazados; hombres y mujeres que gozan, sufren, que alguna vez traicionaron, engañaron, rieron, lloraron: son gentes de carne y hueso.  El casting fue ajustado a la historia. Por primera vez en nuestra televisión tantos personajes de raza negra tienen papeles protagónicos.

Capítulo aparte merece la música, del talentoso compositor caleño Alejandro Ramírez Rojas,  pensada para  cada escena y las escenas que van más  allá de las palabras con un excelente contenido visual y un manejo de cámaras muy cercano al cine. Maravillosa la fotografía que destaca nuestras bellezas naturales.

Las historias de amor entre negros y blancos, tabú todavía a pesar de correr el siglo XXI, siempre serán atractivas y más si se entrelazan con la diferencia de clases y más aún con la esclavitud. También, la presencia de mujeres luchadoras, mujeres que batallan por su amor, por sus sueños a pesar del sufrimiento. Atrás quedaron las heroínas que lloraban  y lloraban, que se resignaban.

La multiplicidad de historias que se entrecruzan para tejer una novela consistente es uno de los atractivos más importantes de la serie. Hay personajes con los matices de cada una de las personalidades humanas, que van desde la bondad absoluta de Gabriel Márquez (Andrés Parra),  Tomás (Modesto Lacen) e Isabelita Parreño (Cristina García)  hasta la maldad diabólica del Capitán Francisco Ganados (Andrés Suárez),  Enrique Morales (Ricardo Vesga), Adela (Norma Martínez) y Nicolás Parreño (Miguel de Miguel). Estas personalidades son explotadas de tal manera por libretistas, directores y actores que en ocasiones transportan al espectador a lo mejor de las obras de Wiliiam Shakespeare.

Gracias a la apuesta de Caracol, bajo la dirección de Liliana Bocanegra y Mateo Stilvelberg, tenemos una producción en la televisión colombiana motivo de orgullo ante el mundo. Ojalá se siga apostando a este tipo de propuestas y nos alejemos de las telenovelas prefabricadas que han hecho huir a los televidentes colombianos,  hacia otras posibilidades de entretenimiento.

Con la Esclava Blanca la televisión nacional  hace homenaje a las obras maestras del género como La Mala Hora,  La María, Gracias por el Fuego, La Casa de las Dos Palmas, La Saga Negocio de Familia, entre otras, y a obras maestras de la televisión internacional como Xica da Silva, la novela brasileña de referencia, para el mundo, en el tema de la esclavitud.

ANTES DEL FIN

Muchos se quejan de la violencia de La Esclava Blanca. A los colombianos les molesta la violencia que se muestra en la ficción, pero consumen con avidez la sangre que escurren publicaciones como Q´hubo, Minuto30.com y los noticieros de televisión, todos los días.