LA TELEVISIÓN NUESTRA DE CADA DÍA

LA TELEVISIÓN NUESTRA DE CADA DÍA

Eligio Palacio Roldán

A pesar del desplazamiento de la audiencia hacia otras plataformas como Netflix, la televisión sigue siendo la manera más popular de entretenimiento en Colombia. Con más de veinte años al aire, los canales Caracol y RCN dominan la oferta televisiva a pesar de la llegada de otro canal nacional, Canal Uno, y la competencia de canales regionales, locales y la televisión por cable.

En la actualidad, Caracol sigue liderando la audiencia, pero poco a poco RCN sube en el rating.  Así está la oferta por estos días:

REALITIES: Son los reyes de la televisión, en cada canal. La Voz Kids de Caracol logra el primer lugar de sintonía de lunes a viernes y Master Chef Celebrity de RCN hace lo propio los fines de semana. El primero privilegia el talento de los niños, la ternura que inspiran y los anhelos de las familias de ver a sus hijos triunfando en medio de limitaciones casi siempre económicas. El segundo acude al morbo que provoca ver las estrellas de la farándula afrontando dificultades para lograr sus objetivos y las rencillas entre ellas; tiene el mérito de destronar del primer lugar al cincuentenario Sábados Felices y a los programas Los Informantes y Séptimo Día. El lunar negro de La Voz Kids está en la presentadora ex RCN Laura Acuña que no logra transmitir la ternura y la espontaneidad necesarias y un poco el jurado masculino traído desde México.

TELENOVELAS: Gana, por poco, La Reina del Flow de Caracol a Enfermeras de RCN, ambas bien argumentadas, producidas y actuadas.  Café con Aroma de Mujer, sobre la que se predecía iba a ser el suceso televisivo de este año, fracasó frente a los realities de Caracol a pesar de ser otra buena producción; creo que, por el fantasma de la primera versión, con Margarita Rosa de Francisco, que aún permanece en el recuerdo de muchos colombianos. A las diez de la noche ambos canales optaron por no arriesgar y se fueron por las repeticiones de dramatizados exitosos en años pasados, dejando en el congelador interesantes proyectos, perjudicando la industria y alejando aún más a los televidentes: RCN repite Rosario Tijeras y Caracol Nuevo Rico Nuevo Pobre.

NOTICIEROS: Gana también Caracol y esta vez con una diferencia notoria no solo en sintonía sino en calidad periodística, objetividad y tecnología con su rival de RCN. Ambos suelen caer en el amarillismo, pero se destaca en Noticias Caracol la participación de periodistas de la talla de Mauricio Gómez y Ricardo Calderón entre otros. En la mañana, con la conducción de Juan Diego Alvira, el informativo del canal del Grupo Santodomingo desplaza poco a poco a la radio de la mañana. Noticentro CM&, del Canal Uno, dirigido por el gran Yamid Amat, aunque sigue siendo un informativo de buena calidad cae frecuentemente en los publirreportajes en demérito de su credibilidad; el caso más recurrente es el del alcalde de Medellín Daniel Quintero.

La oferta televisiva está dominada, además por Novelas Turcas, programas de farándula y deportes, casi siempre liderados por Caracol.

A pesar de su evolución técnica la televisión, al igual que la radio y la prensa colombiana, se podría afirmar que todo tiempo pasado fue mejor.

ANTES DEL FIN

Preocupante el precio del dólar para la producción nacional. El agro se vuelve trizas.

Entramos en un año electoral que sin duda tendrá a la opinión publica expectante ante todas las formas de lucha de los políticos para llegar al poder.

SER PERIODISTA

SER PERIODISTA

Eligio Palacio Roldán

La alcaldía de Entrerríos, Antioquia, municipio en el que nací y vivo, en Tiempos del Coronavirus, me ha pedido una reflexión sobre el que hacer del periodista, con motivo de la celebración de su día clásico.

La profesión del periodista y digo profesión, más allá de cualquier discusión académica o legal, como lo que se profesa: se quiere, se defiende, se siente o se ama, es de las más bellas y complejas en su esencia. ¿Y cuál es su esencia? Ver, escuchar, investigar, contextualizar, analizar, concluir y transmitir. Es bella por lo que puede lograr para que los pueblos se comuniquen y se entiendan; es compleja por las dificultades para su ejercicio. Y no hablo de las dificultades laborales, políticas y/o de seguridad que son muchas, hablo de las del ser.

Dos grandes retos debe  enfrentar el periodista: el primero la falta de objetividad porque todo lo que llega a nuestro ser está permeado por los sentidos y por los esquemas mentales en que estamos inmersos. El segundo, consecuencia del primero, la ausencia de verdad; esta no existe como tal, solo concurren miradas sobre ella y algunas regulaciones para emprender su análisis.

Llegar a la verdad es entonces un imposible y ello de, por si, es grave, pero es más grave, aún, que el periodista crea tenerla y pontifique sobre ella. En esas circunstancias, el periodista pasa a ser una especie de dictador, que  pretende obligar a los ciudadanos y a las autoridades a tener como válida su verdad. De ahí surgen una infinidad de problemas para las naciones, los ciudadanos y sus gobernantes.

“Marshall Mcluhan, acuñó en el año 1968 la expresión “Aldea Global” para describir lo que sería el mundo  en la era de la interconexión que generarían los medios electrónicos de comunicación”. Es decir, el mundo se convertiría en una aldea, en un pueblo como el de los primeros años de mi existencia. En ese pueblo, el periodista, tiene que ser un referente para entender y ojalá conciliar las diferentes verdades a su alrededor; obvio, incluyendo la suya. Sin embargo, a pesar de ser el profesional indicado para ello, en múltiples ocasiones se convierte en instrumento de venganzas y reyertas inútiles dado su poder multiplicador de la información.

Puede ver: ORLANDO CADAVID CORREA – EL SEÑOR PERIODISTA. https://eligiopalacio.com/2017/08/17/orlando-cadavid-correa-el-senor-periodista/.

ANTES DEL FIN

En los medios periodísticos colombianos se confunde izquierda con independencia. Bienvenida la pluralidad con la nueva Revista Semana y creería que El Tiempo. Eso sí, unos y otros, deben informar con responsabilidad y, además de su punto de vista, exponer el de los demás, tal como se expresó al inicio de esta columna.

Infinitas gracias a El Club de la Prensa, creado por el también maestro Humberto López López. A Caracol, RCN, Múnera Eastman Radio, Paisaje Estéreo y Revistas Eje21 y Corrientes.

Puede ver: RECORDANDO A HUMBERTO LÓPEZ LÓPEZ https://eligiopalacio.com/2017/02/09/recordando-a-humberto-lopez-lopez/

FELIZ DIA DEL PERIODISTA PARA MIS MAESTROS, COMPAÑEROS, AMIGOS Y COLEGAS.

GRATITUD https://eligiopalacio.com/2012/12/07/gratitud/

PASIÓN POR LA TELENOVELA CLÁSICA

PASIÓN POR LA TELENOVELA CLÁSICA

Eligio Palacio Roldán

No siempre innovar es positivo y en muchas oportunidades caben las expresiones populares “Más vale malo conocido, que bueno por conocer” o “Todo tiempo pasado fue mejor”. Pues bien, de eso se ha hablado varias veces en estas páginas y, hoy, lo hago nuevamente para referirme al tema de las telenovelas:

Hubo un tiempo, durante las dos últimas décadas del siglo pasado y en los primeros años del siglo XXI, de florecimiento de la televisión colombiana, gracias a escritores ya legendarios como Julio Jiménez (La Abuela, En Cuerpo Ajeno, Pasión de Gavilanes…), Bernardo Romero (Señora Isabel, Caballo Viejo, Las Juanas…), Marta Bossio de Martinez (Pero Sigo Siendo el Rey, Gallito Ramírez, La Casa de las Dos Palmas…) y Carlos Duplat (Amar y Vivir, Los Victorinos…), entre otros.  Siguiendo su legado llegaron otros escritores, ya fallecidos como Mónica Agudelo (Señora Isabel, La Madre, Hombres…) y Fernando Gaitán (Café con Aroma de Mujer, Betty la Fea, Hasta que la Plata nos Separe…). Ahora, las novelas de autor fueron reemplazadas por las del productor, donde de tener excelentes  escritores, artífices del éxito de  las historias, se pasó a contar con simples libretistas cuyos nombres aparecen perdidos en los créditos, de las presentaciones de las telenovelas.

Puede ver LAS TELENOVELAS DE AUTOR https://eligiopalacio.com/2017/03/03/las-telenovelas-de-autor/

Sobre el tema teoricé a comienzos del 2017 y lo compruebo ahora con el regreso a la televisión de telenovelas como Yo Soy Betty la Fea  (1999) y Pasión de Gavilanes (2003), remake de Las Aguas Mansas (1994). La primera tuvo un rating promedio de 10.2 puntos y de más de  17 en su final, en 2019; la segunda ha tenido números superiores a 13 siendo, desde su estreno, líder en audiencia en Colombia. Además de esto, los nuevos productos de la oferta televisiva no dejan de ser versiones de clásicos de la misma pantalla chica, el cine o de la literatura. Es como si ya no hubiese historias que contar.

El fenómeno es muy diciente porque no parece lógico que estas producciones tengan la misma aceptación de hace veinte años teniendo en cuenta que son repeticiones, es decir historias ya conocidas, y que, en teoría, tienen un lenguaje, puesta en escena y argumentos de generaciones pasadas. Sin embargo, la explicación podría estar en que en esencia el ser humano evoluciona poco y los problemas de ayer siguen siendo los mismos de hoy. Es decir, el hombre progresa bastante en materia de economía y tecnología y poco en lo social y sicológico; teoría poco optimista sobre el pasar del ser humano sobre la tierra.

La poca evolución de nuestra industria televisiva, puede mostrar también la incapacidad para contar historias contemporáneas que atraigan las audiencias. Es decir, no se identifican con el colombiano del 2020; quizás sea necesario, también, un relevo generacional en los canales de televisión sin repetir los errores que cometió, por ejemplo, Caracol Radio en este cometido.

Puede ver EL OCASO DE CARACOL RADIO… https://eligiopalacio.com/2020/05/30/el-declinar-de-caracol-radio-en-los-tiempos-del-coronavirus-xii/

Los buenos resultados de las repeticiones de dramatizados en la televisión ponen en peligro el futuro de esa misma industria, dado que los dos canales nacionales pueden optar por la fácil (ya lo hizo RCN)  de no producir más contenidos y solo dedicarse a repetir y repetir en desmedro de productores, directores, libretistas, actores y todo el engranaje que soporta esta industria.

Son tiempos difíciles para la televisión colombiana. Creo es hora de acudir a los profesionales de ayer, que aún estén en capacidad de enseñar, y formar una nueva generación de escritores de telenovelas. También, de recuperar al escritor como el artífice de las historias y como el sello o la marca de cada producción televisiva.

Puede ver LA TELEVISIÓN… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII https://eligiopalacio.com/2020/05/23/la-television-en-los-tiempos-del-coronavirus-xii/

ANTES DEL FIN

¿Qué dirán nuestros mandatarios, que antes se consideraban un ejemplo para Colombia y el mundo en el control al COVID-19, hoy que éste se toma campos y ciudades y arruina vidas y economías?

HIPOTECA INVERSA, LA POSIBLIDAD DE UNA VEJEZ DIGNA

HIPOTECA INVERSA, LA POSIBLIDAD DE UNA VEJEZ DIGNA

Eligio Palacio Roldán

El nieto parecía abrazar a la anciana abuela en su lecho de muerte. No lo hacía porque la amase sino porque trataba de moverle la cabeza, en señal  de un gesto afirmativo. Al frente el notario, una de sus dos únicas hijas y algunas nietas miraban ansiosas. El gesto no fue de la abuela, fue del notario y todos mostraron un júbilo difícil de disimular: El testamento ya estaba listo y Francisca era la única heredera. Esta historia se remonta a los años veinte del siglo pasado y sigue siendo tan actual como recurrente en nuestra sociedad, como recurrentes son las rencillas familiares por los bienes que dejan los que se van para siempre.

Antes de la muerte los ancianos se ven envueltos en todo tipo de pasiones y estrategias para obtener un gesto como el de la abuela de esta historia. Muchos de ellos, pasan sus últimos años aferrados, en medio de la pobreza, a uno de sus bienes más preciados: la casa y a la caridad de sus familias que con mucho “cariño” y gran ambición los cuidan sus últimos días. Si no se logra el gesto afirmativo, la historia hablará de las disputas entre los herederos que dieran al traste con la preciada casa.

Puede leer LA CASA… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS VII https://eligiopalacio.com/2020/04/25/la-casa-en-los-tiempos-del-coronavirus-vii/

Propendiendo mejorar su calidad de vida  y dando un giro a la historia de la mayoría de los ancianos, en Colombia, el gobierno nacional lanzó la iniciativa de la hipoteca inversa, que consiste en la posibilidad de hipotecar la preciada casa y a cambio recibir un dinero que permita una vejez digna. Las críticas han inundado los medios de comunicación y las redes sociales indicando una gran ignorancia por parte de los colombianos, una manipulación política o el dolor de los posibles herederos, al ver en peligro su futuro patrimonio. Cualquiera de estas explicaciones es dolorosa porque indica la dificultad para avanzar hacia el desarrollo y sobre todo de encontrar maneras de propender por el bienestar de los ancianos, más allá del asistencialismo del estado.

El mundo cambia y hay que evolucionar hacia mejores formas de estar sobre la tierra. Hace ya bastantes años los hogares de retiro, para que los ancianos viviesen sus últimos años, eran un tabú. Hoy, además de un excelente negocio, son una buena alternativa para tener calidad de vida. Lo mismo sucederá con la hipoteca inversa, pasado el escándalo actual, será una posibilidad a considerar  para la vejez.

A los críticos de la iniciativa gubernamental, hay que recordarles que no es obligatoria y que abre un abanico de alternativas para administrar los bienes del adulto mayor entre las que están, además,  el arrendamiento, la fiducia o el dejar que los administren las familias, hasta que llegue el sí: del anciano, o del notario.

ANTES DEL FIN

No se vio ni pobreza ni espiritualidad en el día sin IVA. Otra vez, los colombianos, corrieron detrás de los bienes de consumo superfluos arriesgando hasta su propia vida. Bueno, más allá del tiempo del coronavirus es el tiempo de la sociedad de consumo… nada que hacer.

Siguen las repeticiones en la televisión colombiana en tiempos del coronavirus. A RCN y Caracol, les va a pasar como al “pastorcito mentiroso”: Cuando ofrezcan un nuevo dramatizado nadie les va a creer y menos sintonizar. Se autodestruyen los canales nacionales.

EL OCASO DE CARACOL RADIO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

EL OCASO DE CARACOL RADIO… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

Eligio Palacio Roldán

Siendo instantes muy hermosos, ambos, siempre será mejor ver amanecer que atardecer. Un día, es lo más parecido a la vida de un ser humano, un animal,  una planta, un proyecto o una empresa. Ver como se nace y se crece es gratificante y es triste el declinar, el ocaso. No en vano es el inicio del paso a la muerte. Eso es lo normal y se acepta con resignación, es más difícil de asumir cuando se presenta de manera prematura.

Mi historia personal ha estado ligada a la radio y en especial a Caracol, ahora Caracol Radio. Los más remotos recuerdos de infancia se recrean con las radionovelas y los programas de humor de “La Primera Cadena Radial Colombiana”, allá en las colinas de Entrerríos – Antioquia. Las radionovelas fueron sacadas prematuramente del aire por temor a la televisión, en una decisión que considero equivocada: pienso ese género tiene aún mucho para dar. Ese declinar, de entonces, dio paso con fuerza a la era de la información periodística en la radio colombiana.

Desde 1979 Caracol Radio fue primera en noticias gracias al liderazgo de Yamit Amat y a un equipo periodístico que se consolidó con los años y formó nuevas generaciones de periodistas que, luego, nutrieron las demás cadenas radiales. Ese equipo, fue fundamental para que a la llegada de Darío Arismendi, en 1991, no se generaran traumatismos como los de hoy con Gustavo Gómez.

Gustavo Gómez es un excelente periodista y siempre creí que sería el reemplazo de Darío Arismendi; pero Caracol Radio cometió un grave error al cambiar el equipo de 6AM HOYXHOY, a excepción de Darcy Quinn que trata de sostener el programa, y contratar dos juiciosos e insípidos periodistas: Mabel Lara y Espinosa. Y aunque ha mejorado con respecto a sus inicios, dista mucho de ser el programa bandera de la cadena: Se le ve declinar y no parece haber interés para salvarlo: Ya es hora de llamar a quienes salieron hace un año como Patricia Pardo y Cesar Moreno. A propósito de Moreno, que pobreza en la información internacional en la cadena: atrás quedaron épocas de corresponsales en varias ciudades del mundo y la fuerza de periodistas como Lucía Esparza; y saber, lo fácil que es tener un corresponsal hoy, dadas las herramientas tecnológicas disponibles. No parece que Caracol perteneciera al Grupo Prisa, que tiene  periodistas en casi todo el mundo.

Pero el declive no es solo del emblemático 6AM, a las diez de la mañana, hay un programa, bien hecho, pero que no corresponde a las necesidades del oyente de hoy. El contenido de ese programa se puede integrar más bien al informativo y hacer un bloque hasta las once de la mañana. Además, en Medellín, pareciera un relleno pues lo interrumpen para dar paso a las noticias locales. A las doce, del medio día, se transmite un noticiero, también sin la fuerza de otros días; hasta Juan Gossaín y Margarita Vidal lo presentaron, alguna vez. Bueno, todo tiempo pasado…

A la una de la tarde el declive es total: llega la oscuridad de la noche. Ni Cesar Augusto Londoño ni Oscar Rentería han tenido buena acogida entre los oyentes. Sus comentarios son más desabridos que los de los periodistas de la mañana y el programa se ve tan rebuscado que cae en la dramaturgia barata.

Respira Caracol de dos a cuatro de la tarde con el programa deportivo de Diego Rueda, muy bien hecho, para luego caer en el letargo de la Luciérnaga: Gabriel de las Casas no está para conducir ese programa, tampoco lo estuvo Gustavo Gómez a quien le quedan restos, que lo perjudican en la conducción del programa de la mañana. Falta un conductor con intelecto y estrategia que lleve, de nuevo, el programa  a la ironía política de otros días y lo saque del remedo de Sábados Felices en que se convirtió.

Es mejor la programación de la noche: Hora 20, El Alargue y Lo más Caracol se destacan.

En los tiempos del coravirus se esperaba más de la básica de Caracol. Ha sido tanta la audiencia y tantas las posibilidades de crear para la radio que se siente la pobreza en la parte creativa. No sucede así con W Radio que innova a cada momento. Pareciera existir una decisión empresarial para fortalecer La W y marchitar la básica. Obvio, sus “estrellas” colaboran en este propósito.

Así como Caracol Radio abandonó las radionovelas, hace cuarenta años, por miedo a la televisión, hoy lo hace con la información y el entretenimiento. Aquella vez se transformó, ahora parece morirá. Y considero, de manera prematura.

ANTES DEL FIN

Ningún medio de comunicación tiene la magia de la radio, magia que se está perdiendo por la transmisión de la programación en medios digitales. Es un error hacer radio para televisión.

Mientras a Caracol Radio le llega el ocaso, crecen Blu Radio y La FM.