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LA FECHA DE VENCIMIENTO DE SANTOS

LA FECHA DE VENCIMIENTO DE SANTOS

Eligio Palacio Roldán

La fecha de vencimiento es el plazo máximo en que se puede consumir un producto sin riesgos para la salud humana o el tiempo estipulado para realizar un pago o presentar un documento o cumplir con una misión. En fin, es el límite después del cual ya no es posible actuar.

El vencimiento del gobierno Santos es el 6 de agosto de 2018, teóricamente, y el 27 de mayo del mismo año realmente, cuando Colombia elija el presidente para el período 2018-2022, del que se espera no le dé por reelegirse. Lo más probable es que Juan Manuel Santos termine su mandato con índices de popularidad muy bajos que demuestran el rechazo de la mayoría de los colombianos a su gobierno.

Santos dejará una guerrilla desmovilizada o al menos dividida, unos ancianos delincuentes convertidos en hombres de bien, pasando los últimos años de su vida cómodos, tranquilos y disfrutando de sus fortunas mal habidas, unas ciudades y unos campos tomados por las bandas criminales y una Colombia sembrada de coca que genera ingresos para medio sostener una economía que, de la mano de la situación política, se encamina a repetir la historia de Venezuela.

Sobre el tema
LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/
LA VENEZOLANIZACIÓN DE LA ECONOMIA COLOMBIANA https://eligiopalacio.com/2015/05/27/la-venezolizacion-de-colombia/

A punto de vencerse el gobierno de Santos, sus ocho años al frente de la presidencia se parecen mucho a los de Uribe. Sus agendas fueron manejadas por las Farc  mientras le entregaban el país a los corruptos en aras de una supuesta paz. Fue a Uribe al que no le importaron los medios para reelegirse y vencer a las Farc. Fue a Santos al que no le importaron los medios para reelegirse y firmar la paz con las Farc. Fueron ambos los que descuidaron la economía, desperdiciaron los altos ingresos que generaron los altos precios de los commodities  y no los encausaron hacia el desarrollo sostenible de la nación y, fueron ambos, los que llevaron la salud  a la crisis más grave de su historia reciente.

Mientras Uribe generó un gran liderazgo que le permite tener una segunda oportunidad para reivindicarse con el país, Santos no encontró un lugar en el corazón de los colombianos y por ello su tiempo terminará para siempre. Solo le queda continuar adoptando modales de monja de clausura para que alguien le crea su Nobel de Paz y unos días, muy pocos días, para que demuestre que es capaz  de intentar transformar la clase política y el país. Son menos de ocho meses para que se sacuda de las Farc, deje el proyecto de paz en manos del Congreso a su libre albedrío, abandone la “mermelada” y cualquier forma de presión para que le aprueben sus proyectos y para tratar de mejorar su imagen y para  proyectarse como el presidente que pudo ser y no fue.

Sobre el tema
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD https://eligiopalacio.com/2014/03/13/una-segunda-oportunidad/
CORRUPCIÓN… ¿QUE FALTA? ¿QUÉ SIGUE? https://eligiopalacio.com/2017/08/25/corrupcion-que-falta-que-sigue/

Ojalá el presidente Santos, un hombre que como político ya no tiene nada que perder, aproveche sus días, antes de la fecha de vencimiento de su mandato, para recuperar sus posiciones de periodista y demuestre que en el país si se puede comenzar una historia diferente. Ojalá haga algo para derrotar la corrupción, aunque difícil salir del fango donde se encuentra inmerso. Ojalá hiciera un acto de contrición y le describiera a Colombia la podredumbre en que se movieron  los círculos de poder, durante sus gobiernos. Ojalá Uribe hiciera lo mismo. ¿Y que tal que las guerrillas de izquierda, los paramilitares y los demás políticos también lo hicieran? Ese sería el principio de una nueva Colombia, esa sí en paz.

ANTES DEL FIN

Un dicho popular afirma que nadie sabe ni el día ni la hora del final y que por eso hay que vivir cada momento como si fuera el último. Eso no es posible porque siempre asustan las vicisitudes de los tiempos por venir, pero hay estadios de la vida cuyo final es predecible, como el caso de la presidencia de Santos. El final de esos estadios, cuando ya no hay nada que perder, hay que aprovecharlos para dejar un mensaje de vida de cómo se percibió la estadía en ese espacio y en ese tiempo y en construir para el futuro de las nuevas generaciones.

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PARO CAMIONERO – LA SUMISIÓN DE UN PUEBLO

PARO CAMIONERO – LA SUMISIÓN DE UN PUEBLO

Eligio Palacio Roldán

¿Qué queda? Nada. Bueno. La resignación, la apatía y el egoísmo. Las características más importantes de Colombia y de los colombianos.

De niño, en la casa y en la escuela, me enseñaron que Colombia era un país de héroes. Me hablaron de Bolivar, de Santander, de Policarpa y José Antonio Galán, entre otros. Llegar a izar la bandera era un orgullo. Se inflaba el pecho y el alma.

De joven, oí hablar de la guerrilla. Eran los herederos de los líderes de antaño que luchaban por un mejor estar, en una patria llena de injusticias. ¡Qué paradoja!, esos guerrilleros se convirtieron en delincuentes, en narcotraficantes. Torturaron y chantajearon a su propio pueblo. A ese que decían defender.

Conocí y creí en políticos que hablaban con bellas palabras y de un país soñado, bastante lejano para mí. Después descubrí que esos hombres que quería imitar en realidad vivían en un país distinto, un país al que jamás tendría acceso, primero por mis posibilidades económicas  y segundo, y fundamentalmente, porque era un país de mentiras, de corrupción y de mafia. Un país de abusos hacia los más débiles.

Algún día quise ser estudiante revolucionario pero los estudiantes que encabezaban las protestas eran malos estudiantes, malos ciudadanos.

Otro día, ya trabajando, desee ser sindicalista. Tampoco pude estar allí. En los sindicatos se arrincona lo más retrógrado de Colombia y de los colombianos, los más perezosos y muchos de los más corruptos.

Cansado de buscar un espacio que correspondiera a mis ideales llegué a la convicción que nuestra historia está llena de mitos y que esos héroes de la infancia no eran más que una construcción del imaginario colombiano y que, seguramente, tenían unos pies tan fangosos como los de los líderes actuales. Fue, entonces, cuando llegué al cooperativismo: allí “todos trabajaban por la comunidad”. Mentira, las cooperativas eran pequeños reinos llenos de reyezuelos y súbditos tras mendrugos de pan. Una secta más como las distintas religiones, de las que me desilusioné muy pronto en la vida.

¿Qué queda? Nada. Bueno. La resignación, la apatía y el egoísmo. Las características más importantes de Colombia y de los colombianos.

Siempre se ha dicho que Colombia es una de las democracias más antiguas y más maduras de Latinoamérica y también nos enorgullecemos de eso.  Qué orgullo tan pendejo, qué orgullo tan triste. La nuestra es una democracia que se sostiene por las características descritas. Somos tan resignados, tan apáticos y tan egoístas que ni siquiera pueblos tan humildes como el boliviano o el ecuatoriano resisten tanto abuso, tanto maltrato. Aquí solo importo yo, los demás que se jodan.

Ya son 45 días de paro camionero con millonarias pérdidas, con alzas de alimentos desmedidos, con escasez de insumos. En estos momentos no hay con que alimentar miles de animales en el sector lechero y la leche, otra vez, tiene que ser botada, también el resto de producción campesina,  y todos, en especial el gobierno, tan tranquilos. Tan resignados. (Ver PARO CAMIONERO https://eligiopalacio.com/2016/07/17/paro-camionero/).

Y resignados seguiremos siendo. Nuestra próxima y dolorosa resignación será tener a los delincuentes de las Farc, a esos que tanto sufrimiento nos han provocado, dirigiendo los destinos de Colombia. Aunque quizás, tampoco haya mucha diferencia con quienes lo han hecho hasta hoy, como el presidente actual Juan Manuel Santos, o esos líderes de la niñez: Bolivar y Santander.

ANTES DEL FIN

Hay una frase, bastante manida, atribuida por algunos a Berthold Brecht, que describe perfectamente a los colombianos:

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante

Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.”

Bueno por nosotros vinieron hace muchos años, quizás siglos. Tal vez fueron los mismos españoles, de quienes dicen nos liberamos un 20 de julio o un 7 de agosto, los que se llevaron nuestro espíritu de lucha.

Otra  desilusión: Los medios de comunicación. ¿Qué informan, qué cuentan? Nada.

LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA

Plan Colombia

LA DEUDA CON ANDRES PASTRANA

Eligio Palacio Roldán

Celebran algunos, se rasgan las vestiduras otros, y todos los medios de comunicación se ocupan por estos días de la conmemoración de los 15 años del Plan Colombia; “un acuerdo bilateral constituido entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. Se concibió en  1999 durante las administraciones del presidente colombiano Andrés Pastrana Arango y el estadounidense Bill Clinton con los objetivos específicos de generar una revitalización social y económica, terminar el  conflicto armado en Colombia y crear una estrategia antinarcótica”.

Si bien la estrategia antinarcótica no ha tenido los resultados esperados pues la producción y el comercio ilegal de drogas con su poder corruptor se ha mimetizado en la sociedad colombiana y latinoamericana (Ver PABLO ESCOBAR,  ÍCONO DE LA TRANSFORMACIÓN LATINOAMERICANA. http://wp.me/p2LJK4-U5), y  la revitalización social y económica se ha dado a medias por la misma corrupción, la terminación del conflicto armado o, al menos, el fin de las guerrillas de “izquierda” parece ser un éxito indiscutible del Plan Colombia.

Parece ser un éxito indiscutible porque las guerrillas, en especial las Farc, fueron derrotadas militarmente en los gobiernos de Alvaro Uribe Vélez, derrota originada indiscutiblemente en el Plan Colombia, propiciado por el gobierno de Andrés Pastrana. Para los que no lo saben, o lo quieren olvidar, el expresidente encontró una guerrilla fortalecida militar y políticamente, una Colombia desprestigiada en el ámbito internacional y un ejército desarmado económica, militar y sicológicamente (Vea http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articuloimpreso87232-mitu-fue-el-infierno) .

Y digo al menos, porque el conflicto armado no terminará con el acuerdo de paz con las Farc (Vea LA PAZ DE LOS VIEJITOS http://wp.me/p2LJK4-1qF) y no terminará por que lo alimenta el narcotráfico y la corrupción y éstos están muy lejos de dejar de chuparle la sangre a nuestra Colombia agónica.

Volviendo al tema es claro que El Plan Colombia fue la estrategia que permitió derrotar a las guerrillas en Colombia, con el fortalecimiento de un ejército que bajo la dirección de Alvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos dio los golpes a la guerrilla que hoy las obliga a estar en un acuerdo de paz sin reversa posible, por parte de la organización armada.

Entonces, esa derrota de la guerrilla, que la obliga a firmar la paz (Con bastantes concesiones del gobierno Santos, por cierto), se origina en el Plan Colombia y para bien o para mal cambiará nuestra historia y este hecho se le debe obviamente a Andrés Pastrana, quizás el presidente más decente en la historia reciente de nuestro país; un expresidente que sus enemigos, léase el samperismo, agazapados en los medios de comunicación, se han encargado de desprestigiar. (Vea MATONEO CONTRA ANDRES PASTRANA http://wp.me/p2LJK4-mE).

Pero como el tiempo termina dando a cada quien lo suyo y haciendo justicia, a pesar de las adversidades, llegó el momento de que Colombia y los colombianos paguemos la deuda de gratitud que tenemos con Andrés Pastrana, que reconozcamos el valor de su paso por la presidencia del país y borremos, para siempre, esa mala imagen que han querido sembrar sus enemigos.

Hoy, si quienes dirigen los medios de comunicación, hacen un ejercicio de objetividad tendrán que reconocer el papel de Andrés Pastrana en nuestra historia. Estaré pendiente.

ANTES DEL FIN

Mi anterior columna (http://wp.me/p2LJK4-1zs) hace una reflexión sobre lo que es la realidad. ¿Será que alguna vez, los colombianos sabremos cuál ha sido y cuál es la realidad de nuestro conflicto armado?  Aunque pensándolo bien, no es tan difícil: es la ambición del ser humano, su olvido de una realidad que todos repiten, con algunos tragos, en forma de canción: “Nadie es eterno en el mundo”.

EL LADO OSCURO DE LOS COLOMBIANOS DE BIEN

EL LADO OSCURO DE LOS COLOMBIANOS DE BIEN
Eligio Palacio Roldán

Escribe hoy en El Espectador, María Elvira Bonilla, una inquietante columna donde relata que el comisionado de paz Sergio Jaramillo alertó a un grupo de empresarios sobre los 13.000 folios con que dispone la Fiscalía General de la Nación en donde aparecen  involucrados cientos de empresarios por apoyar a los paramilitares, en sus acciones violentas. (http://www.elespectador.com/opinion/todos-cama-todos-el-suelo).

Dice la columnista que La información del alto comisionado a los empresarios puede entenderse como un llamado para empezar a entender el tema de la justicia de otra manera…”; casi que una amenaza, diría yo. El problema es que el comisionado tiene la razón y sus advertencias están bien fundadas.

Todos sabemos que los paramilitares y las bandas criminales involucran a comunidades enteras, de manera voluntaria o a la fuerza, cubriendo los espacios vacíos que dejó un estado incapaz de brindar seguridad a los colombianos. Todos sabemos que muchas organizaciones paramilitares nacieron de decisiones de los empresarios, apoyados por autoridades civiles y militares.

Ha sido tal la indefensión de los colombianos ante la guerrilla que, sin poder evitarlo, caímos en la rueda sin fin de la guerra y desarrollamos, quizás sin una conciencia clara, una maldad de la que aún no somos conscientes (Ver   LA MAQUINA DE LA VERDAD http://wp.me/p2LJK4-1gg)

Sobre la maldad presente en el ser humano escribió una estupenda novela Italo Calvino, EL VIZCONDE DEMEDIADO. En otra guerra de nuestra historia, esta vez entre cristianos y turcos, en el siglo XVII, el Vizconde es dividido en dos y cada una de sus partes toma su propio rumbo: una es la parte mala y la otra la buena. Tanto el bueno como el malo no recobran la paz hasta que vuelven a unirse en un solo ser, hasta estar completo, luego de un gran duelo entre ambos.

La lección de la novela de Calvino es la que quizás debiéramos aprehender todos los colombianos. Aceptar nuestro lado malo, nuestro lado mezquino en esta historia de una guerra que no termina. Aceptar que la maldad no está solo en Santos, o en Uribe, o en las guerrillas de izquierda, o en las de derecha, Aceptar que en todos los seres humanos y en sus acciones hay partes buenas y malas, que nada es blanco o negro, que existen matices.

No solo la guerrilla ha hecho derramar lágrimas sobre Colombia, ¿cómo olvidar los “falsos positivos”?, ¿cómo olvidar las desapariciones de estudiantes en los años 70 y 80?, ¿el desplazamiento?, ¿las masacres?.

Es el tiempo de preguntarse quién de nosotros no ha tenido algo que ver en esta guerra, ya sea por acción o por omisión. Cuál colombiano no tiene una historia de miedo, de silencio cómplice, de colaboración voluntaria u obligada con algún frente de la guerra.

Quien mide objetivamente cuál de los sectores ha contribuido más a esta violencia, cuáles son los buenos y cuales los malos. Yo creo que nadie y para qué…

Quizás debamos dejar todo atrás y tratar de olvidar o al menos superar lo que nos ha dividido, y volver a ser, o más bien ser, por primera vez, una sola Colombia, feliz, en una imitación de EL VIZCONDE DEMEDIADO.

ANTES DEL FIN

Italo Calvino, escritor nacido en Cuba, pero de origen italiano y residenciado en ese país casi toda su vida, es para mí el mejor escritor del siglo XX no solo por la calidad de las historias de sus novelas sino por los mensajes que pretende transmitir. Los cuentos de El Viajero, de www.eligiopalacio.com, están inspirados en su obra LAS CIUDADES INVISIBLES.

COLOMBIA A LA DERECHA FRENTE A LOS ATAQUES DE LAS FARC

COLOMBIA A LA DERECHA FRENTE A LOS ATAQUES DE LAS FARC
Eligio Palacio Roldán

Decíamos en nuestra columna anterior,  LA MAQUINA DE LA VERDAD http://wp.me/p2LJK4-1gg,  “Pastrana y Santos,  que se la han jugado toda por la paz negociada, son percibidos de manera muy distinta por los colombianos, a pesar de ser igualmente ingenuos frente a las Farc, y todo por una posición ligeramente más moderada de la guerrilla y un excelente manejo de medios de comunicación por parte del gobierno actual”.

Esa “moderación” de las Farc terminó con el brutal ataque al ejército, en el departamento del Cauca, en el que fueron asesinados 11 soldados, y el “excelente” manejo de medios de comunicación no pudo contener el dolor y la indignación de los colombianos y la guerrilla devolvió al país, en el tiempo, a la época del Caguán.  Santos ocupa el lugar de Pastrana en el colectivo, en el voz a voz, en el twitter y en los correos electrónicos y Uribe, vuelve,  otra vez, a su lugar, al de Padre de los colombianos. (Ver COLOMBIA HUERFANA http://wp.me/p2LJK4-kz)

Uno se pregunta entonces, ¿por qué las Farc dicen querer llegar a la paz y hacen todo lo posible para que crezca el número de colombianos que la rechaza, el número de colombianos que prefieren una solución armada al conflicto, el número de colombianos que buscan la protección inconsciente de Alvaro Uribe, en teoría el peor enemigo de los insurgentes?.

Una explicación calenturienta indicaría que hay un pacto secreto entre la izquierda y la derecha para sobrevivir y entonces se fortalecen mutuamente. No hay tal, la lógica está en los actos fallidos, “…(también conocido como desliz freudiano) a aquel acto que pone de manifiesto una expresión diferente e incluso contraria a la intención consciente del sujeto”.

En el fondo los líderes de las FARC no quieren renunciar al poder que han tenido en Colombia, en los últimos cincuenta años, poder económico originado en los secuestros, en las “vacunas” y en producción y exportación de la coca, poder militar que le dan su ejército privado y sus armas, poder social sobre las comunidades y cada uno de sus integrantes, y poder político que le brindan su intervención directa en las decisiones de los electores, vía amenaza, y en la política nacional al decidir la elección del presidente de turno. Ya vamos a completar 20 años con presidentes elegidos por su decisión (1998-2018) Pastrana, Uribe y Santos.

Y entonces uno se pregunta: ¿Van a renunciar al poder acumulado y demostrado a cambio de un “puestecito” en el Congreso? ¿A cambio de “una cárcel en Colombia”?  No, no son tontos. No son capaces de un acto de renuncia a lo que ha sido la cristalización de sus deseos, por más de medio siglo.

La verdad no creo en un pacto de paz con las Farc, éste no sería consecuente con su deseo, con su razón de ser y de existir. Tendremos, a lo sumo, una decena de viejitos, cansados, que ven acercarse a la muerte, con grandes concesiones por parte del Estado y, quizás, un expresidente premio Nobel de Paz (aunque se lo va a quitar de las manos Obama) y una guerrilla diseminada en cientos de bandas delincuenciales, en múltiples alianzas con sus antiguos enemigos paramilitares o con los centenares de ejércitos del narcotráfico.

ANTES DEL FIN

Todo parece indicar que Germán Vargas Lleras decidió quitarse el disfraz y ser lo que los colombianos saben ha sido siempre: Uribe II.

Vargas Lleras recorre el camino contrario a Santos, pero con el mismo propósito. De él, a cambio de lo sucedido con el actual mandatario, Colombia sabe que esperar

TEDIO – COLOMBIA 2014

TEDIO – COLOMBIA 2014
Eligio Palacio Roldán

Atrás quedaron los días del año viejo, “…me dejo una chiva,  una burra negra, una yegua blanca…”, llegó el 2015, y la hora de redireccionar las cosas a partir de lo sucedido en el 2014; pero,  ¿qué le dejó nuestra Colombia a los colombianos? Veamos:

  1. Un presidente reelegido por la apatía de los colombianos y la “aceitada” de la maquinaria política.
  2. Unas negociaciones de paz con una guerrilla envejecida, cuyos dirigentes sueñan con morir tranquilos en Colombia, tapando los horrores de la guerra.
  3. Una guerra que se trasladó de las verdes selvas a las selvas de cemento y que nos tiene aterrorizados a todos.
  4. Unos ingenuos que creen que con poner a vivir como “Reyes” a unos viejitos guerrilleros, habrá paz en Colombia, mientras la guerra los acorrala.
  5. Una producción de droga que conquistó los mercados locales de nuestro país; ahora la droga se vende como arroz… bueno, mucho más que arroz.
  6. Unos alcaldes, de las grandes ciudades, impotentes ante la violencia de la guerra, entre bandas, esperando que el tiempo pase.
  7. Un vivo, presidente, que se niega a morir sin pasar a la historia, con un Nobel de Paz.
  8. Unos tontos expresidentes que desperdician su liderazgo, creyendo que su voz será escuchada por sus antiguos “vasallos” a sabiendas que, estos, se venden al mejor postor.
  9. Un inescrupuloso expresidente que hoy, como ayer, hace un pacto con el diablo para estar en el poder; antes el narcotráfico, ahora el chavismo.
  10. Unos “vasallos” que no tienen vergüenza y deambulan de ideología en ideología buscando “mermelada” para calmar su insaciable ambición.
  11. Unos estúpidos ciudadanos, que creen que sus dirigentes tienen alguna ideología
  12. Un ejército y una policía que parecen dormir el sueño de los justos, mientras los justos se doblegan ante la delincuencia.
  13. Un “excelente” desempeño de la economía que no logra aliviar las angustias de las familias y los jóvenes sin empleo, del hambre nuestro de cada día.
  14. Una informalidad en el trabajo que “crece, crece y crece”.
  15. Unas instituciones prestadoras de salud, que nos hacen pensar que nuestras vidas serán cortas, muy cortas.
  16. Una educación que reproduce ignorantes en serie y… en serio.
  17. Una justicia que perdió la balanza.
  18. Unos medios de comunicación, sin creatividad, que perdieron la guerra, sin dar la batalla, frente al twitter, el FaceBook y los nuevos medios de comunicación.
  19. Una información cargada de maquillaje y falsedad que espanta lectores, oyentes y televidentes.
  20. Unas telenovelas y unos programas de entretenimiento de uso industrial, en nuestra televisión, que perdieron la “sazón de los platos bien hechos”.
  21. Unos televidentes que se escapan huyendo de la realidad y de la ficción nacional.

 En fin, el 2014 deja…, haber…. Tedio, mucho tedio. ¿Y qué es tedio?, consultemos la Real Academia:

“(Del lat. taedĭum).

  1. m.Aburrimiento extremo o estado de ánimo del que soporta algo o a alguien que no le interesa.
  2. m.Fuerte rechazo o desagrado que se siente por algo.
  3. m.desus. Gran pesar.”

Si, aburrimiento extremo, rechazo y gran pesar (así esté en desuso) pesar por esta Colombia y por los colombianos, que llegan al 2015, sin esperanzas de que alguna cosa cambie… bueno, para mejorar…

ANTES DEL FIN.

También el 2014 nos dejó buenas cosas… Haber… si claro… el deporte: nuestra selección colombiana de fútbol, James Rodríguez; las medallas de  Mariana Pajón y Caterine Ibargüen; el triunfo de Nairo Quintana y Rigoberto Urán, en el Giro de Italia; el de Orlando Duque, el clavadista; en fin, tanto que celebrar, tanto que copiar de los deportistas colombianos; si cada uno de nosotros fuera un campeón en lo que hace…, o al menos, un peón, Colombia se transformaría.

Para cada uno de los desencantos del 2014, el diario, El Universal, de Cartagena (http://www.eluniversal.com.co/deportes/2014-un-ano-mundial-para-el-deporte-nacional-179574) , nos trae un encanto:

LOS TÍTULOS MÁS IMPORTANTES DEL AÑO

  1. Yuri Alvear, campeona mundial de judo en los 70 kilogramos
  2. Edwin Ávila, campeón mundial de ciclismo de pista en la carrera por puntos
  3. Mariana Pajón, campeona mundial de bicicrós
  4. Orlando Duque, campeón mundial de clavados
  5. Jossimar Calvo, tres medallas de oro en dos Copas Mundo de Gimnasia artística
  6. Sara López, oro en Copa Mundo de arquería en la modalidad de compuesto
  7. Clara Juliana Guerrero, oro en Copa Mundo AMF de Bolo
  8. Álvaro Galvis, campeón mundial de paracycling en la modalidad de ruta categoría C-2
  9. Camila Valbuena, oro en la Copa Mundo Juvenil de Ciclismo de pista en la prueba por puntos
  10. Alejandro Arias, campeón mundial juvenil de clavados
  11. Luis Mosquera, campeón mundial juvenil de pesas en arranque, envión y total de los 62 kg.
  12. Fernando Gaviria, oro en la Copa Mundo de Ciclismo de Pista en Londres, en el ómnium
  13. Milena Salcedo, oro en la Copa Mundo de Ciclismo de Pista de Londres, en el scratch
  14. Óscar Escandón, campeón mundial interino del peso súpergallo de la Asociación Mundial de Boxeo
  15. Darley Pérez, defendió el título interino del peso ligero de la Asociación Mundial de Boxeo
  16. Nairo Quintana, campeón del Giro de Italia de Ciclismo como el mejor joven
  17. Caterine Ibargüen, bicampeona de la Liga Diamante de Atletismo en el salto triple
  18. Selección Colombia de Fútbol Masculina, quinta en la Copa Mundo de Fútbol Brasil
  19. James Rodríguez, goleador de la Copa Mundo de Fútbol Brasil
  20. Gabby Chaves, campeón de la Serie Indy Lights de Automovilismo en Estados Unidos
  21. Selección Colombia de Patinaje, campeona mundial con 13 medallistas de oro: Andrea Garzón, Helen Montoya (x3), Pedro Causil (x2), Fabriana Arias, Jenny Paola Serrano (x2), Yesenia Escobar (x3), Edwin Estrada (x4), Manuel Saavedra, Johana Viveros (x2), Yersy Puello (x2), Andrés Felipe Muñoz, Brayan Garzón y Cristian Torres.

ESPERANDO LA MUERTE

ESPERANDO LA MUERTE
Eligio Palacio Roldán
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Centenares de laparianos desfilaban hacia el cementerio, en esta tarde gris de septiembre, seguían un vehículo color negro, con una cinta morada y una corona de flores, aunque había silencio, no se percibían restos de llanto o desesperanza y no se vislumbraba la presencia de algún sacerdote.

 El Viajero leyó sobre la cinta: “Aquiles Pérez Santos 1889-2001”.  Sonrió y tarareó una vieja canción…

“Todo lo acaban los años 
dime que te llevas tu
si con el tiempo no queda
ni la tumba ni la cruz”

Siendo muy niño, alguna vez, Aquiles, escuchó que una pariente había fallecido por una hemorragia, fueron varios días lavando las sábanas para desmancharlas; un día tropezó y su rodilla comenzó a sangrar, entonces creyó que iba a morir. Lloró, sin consuelo, por varias horas, hasta que logró que su padre le comprara un ataúd. Su obsesión por la muerte les hizo pensar, a muchos, que su vida sería breve. Tenían razón, su existencia fue corta; se reusó a vivirla por miedo al “más allá”.

 Aquiles celebró 109 navidades con la muerte, ahí, debajo de su cama. Cada diez años cambiaba su deteriorado ataúd. Siempre tuvo presente que muy pronto se iría a morir, pero la muerte se demoró en llegar.

 En las noches, sin luna, la muerte invadía todo su espacio, la sentía tan próxima que solo atinaba a llorar, tanto que, sus lágrimas mojaban dos docenas de pañuelos de seda, blancos. Las luces artificiales se encendían con prontitud para evitar el terror; pero, afuera, la oscuridad lo dominaba todo.

 Nunca quiso cerrar sus ojos, le parecía que si lo hacía se iba a morir.

 Vio la muerte en cada animal, en cualquier corriente de agua, en los árboles, en los vehículos, en su casa. Caminaba lerdo tratando de descubrir las amenazas, los peligros. Su mirada recorrió, con pánico, cada hueco, cada precipicio, algún elemento punzante. Se la pasaba describiendo “las mil y una” formas de cómo llegaría la muerte, a terminar con su vida.

 En las noches de violencia, en Lapario, durmió debajo de la cama, entre su ataúd,  tratando de escuchar los pasos, primero de la chusma, luego de las guerrillas de izquierda o de derecha, de los narcotraficantes o de los delincuentes comunes, que llegarían por él, para matarlo.

 Nunca saludó a un enfermo, ni asistió a un entierro. Tal vez se contagiara.

 En las calles, se le vio siempre con un pañuelo, blanco, en la mano con el que cubría su boca y nariz. Algunos dijeron que era boquineto, otros que tenía una hermosa boca, que cubría por miedo a las infecciones.

 En su casa, nadie podía usar su vajilla y sus cubiertos; primero su mujer y luego quienes le cuidaron tenían que estar vestidos de blanco y desinfectados, para estar en contacto con él o con sus alimentos.

 Cuando hizo el amor con su mujer se desinfectó obsesivamente antes y después del coito, no fuera  que le contagiara alguna enfermedad. Nunca la besó.

 Tampoco besó a sus hijos, ni los acompaño en sus resfriados. Que tal que se enfermara.

 Nunca le estrechó la mano a alguien. Para el saludo de paz, en las épocas en que asistía a misa, usó guantes.

 Y la muerte llegó tranquila, a pleno sol de mediodía, lo encontró durmiendo en su cama, con una dulce sonrisa en los labios.

 
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