LAS RECTIFICACIONES DE UN GOBERNANTE
Eligio Palacio Roldán
La inteligencia emocional del líder consiste en saber escuchar y aceptar sus traspiés.
Uno de los temas de mayor trascendencia en la red social X y en los medios de comunicación tradicionales esta semana fue la aceptación del presidente, Abelardo de la Espriella, de la Casa de Nariño como sede de su gobierno, en Bogotá, rectificando su posición anterior de que esa sede estaría en el Palacio de San Carlos. El cambio de posición se debió a temas logísticos, comprendidos por el mandatario.
Más allá de las discusiones que se presentaron sobre el cambio de postura del presidente, de si reculó o no, que resultan frívolas y/o politiqueras, lo importante es el hecho de rectificar. Rectificar o modificar una actuación, unas palabras o un hecho es una demostración de madurez, de saber escuchar, de lucidez, de humildad frente al otro para reconocer los propios errores.
Rectificar es la actitud deseable en un líder para llevar un mensaje de ecuanimidad y madurez a sus seguidores; aplaudir la rectificación es lo que debe hacer la sociedad cuando se reconoce un error y se actúa para corregirlo. Terquedad, vanidad y soberbia es lo que demuestra quien permanece en el error a pesar de las evidencias.
El ejemplo de Abelardo de la Espriella es el que deben seguir los mandatarios locales que por soberbia permanecen en sus errores; hacer caer en cuenta de esos fallos al líder es el deber de los seguidores, y la inteligencia emocional del líder consiste en saber escuchar y aceptar sus traspiés.
El ejemplo de De la Espriella es el que debe seguir el mismo presidente y aceptar que se equivocó, de manera grave, en los casos de interferencia en el nombramiento de Carolina Soto en la Cámara Colombiana de la Infraestructura, la interferencia para la renuncia de la directora de Medicamentos y Tecnologías en Salud del Ministerio de Salud, Hanna Escobar, o los manejos de los casos de Magda Yolima Amaya en el Ministerio de las TIC o Carlos Eduardo Sepúlveda en la Dirección Nacional de Planeación, entre otros.
Pero más que casos puntuales, el gobierno nacional debería rectificar su posición frente a sus colaboradores, amigos y enemigos, porque al paso que van las cosas estaremos repitiendo el grave error del gobierno Petro: estar ampliamente influenciado por los áulicos de turno, en especial por los ahora famosos influencers y por las sectas; en este caso políticas de ultraderecha y/o religiosas.
ANTES DEL FIN
Rectificar es lo que debemos hacer los periodistas cuando nos equivocamos, y no hacerlo por una orden judicial, sino como una muestra de control de calidad de la información y de ecuanimidad. Rectificar para un periodista debe ser motivo de alegría y de altivez.
La situación en que dejó a Colombia el gobierno Petro es peor de lo que todos pensábamos, según las más recientes informaciones conocidas. Un deber moral y patrio del petrismo sería rectificar el camino y apoyar al nuevo gobierno en la reconstrucción del país. Obvio, esto no sucederá.
Grave la situación del planeta que enfrenta tragedias provocadas por la naturaleza en varias regiones del mundo, en especial las más pobres. Grave el cambio climático que afecta a los humanos y a los demás seres vivos sobre la tierra.
Preocupante la urbanización acelerada del campo colombiano y su impacto sobre el medio ambiente.
Para aplaudir los esfuerzos de Colanta por capacitar a sus asociados campesinos en sostenibilidad y protección del medio ambiente.
Impecable producción y actuaciones en la novela María la Caprichosa. Mucho talento el del grupo de actores negros relegados hasta ahora.
Desde ya, se siente que viene otro diciembre. Ojalá, cargado de alegrías.
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