¿QUÉ HACER CON LA VIDA? / LACTAR
Eligio Palacio Roldán
Se podría decir que hay un consenso entre los humanos de que la vida es un regalo de Dios o del universo, según la creencia de cada cual. Sin embargo, a todos los pobladores de la Tierra, en uno u otro momento, se nos presenta la inquietud: «¿Qué hacer con la vida?», punto de partida de la excelente película colombiana del cineasta Harold Trompetero, Lactar.
Con una prolífica cinematografía, el guionista, productor y director Trompetero presenta esta película intimista donde se hila la tragedia de una mujer que supuestamente lo tiene todo, pero que es invadida por un inmenso vacío en el ocaso de su existencia. Para llenarlo, acude al disfrute de oficios humildes, opuestos a su diario quehacer, y es allí donde un día decide jugársela y ponerle sabor a su existencia.
Una maternidad inesperada, por fuera de su matrimonio, sacude los cimientos de su estructura familiar, le da un nuevo aire y un giro de 180 grados a su vida en medio de dificultades económicas que le dan la fortaleza y valentía necesarias para una lucha diaria por sobrevivir, la cual antes era contra el tedio.
María Elena Doering, como Victoria, sin la belleza de otros días, en la película, le imprime al personaje principal la ternura y la melancolía de una mujer atrapada por su estructura familiar y la monotonía que puede generar una jubilación simbólica.
Con excelentes locaciones, música, manejo de cámaras y, sobre todo, actuaciones, la película te lleva a reflexionar sobre la posibilidad de vivir intensamente o resignarte a tu destino («a lo que te tocó»), a no juzgar las formas de ser o de estar sobre la Tierra y sobre el valor de la solidaridad.
La actuación y el rol de Alejandro Escobar Doering —hijo en la película y en la vida real de María Elena— conmueven hasta las lágrimas. Es el amor de hijo y el respaldo incondicional lo que lo lleva a actos sublimes.
Lactar significa dar de mamar, algo que en la película se hace creíble en una mujer de 62 años; pero más allá del significado tangible, es la posibilidad de renacer, de dar un giro a la existencia más allá de las convenciones sociales y sentir ese «soplo de vida» del que cantó Gardel, o ese instante que es la vida con toda la intensidad posible. Es sentir y disfrutar al máximo el regalo que esta representa.
En fin, Lactar es una de esas películas colombianas que no se pueden dejar de ver, por su calidad y, sobre todo, por los mensajes que transmite.
Puede ver: https://youtu.be/W7Ojr7vcpYk?si=XL7IWBqbkX6ORXTp
ANTES DEL FIN
Hermosa la letra y la interpretación de María Elena Doering de la canción de la película Lactar.
Llegó uno de los momentos más decisivos de nuestra vida en el territorio donde nos regalaron la existencia: Colombia. El domingo hay que saber elegir. Es difícil; los dos candidatos no son lo mejor que nos podría haber pasado.
Mi voto, más que por De la Espriella, es por José Manuel Restrepo, el mejor de todos los candidatos que ofreció la contienda electoral, tomando en cuenta a todos los que lo intentaron como precandidatos, candidatos o fórmulas vicepresidenciales.
El domingo llegarán las señales de lo que será Colombia durante los próximos cuatro años. Lo ideal sería aceptar los resultados, cosa que no creo que pase.
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