BERRINCHE MINISTERIAL

BERRINCHE MINISTERIAL

Douglas Balbín

Sin saber aún qué pasó en la reunión mensual de la Junta Directiva del Banco de la República, más allá de la decisión de aumentar (como lo esperaban muchos) la tasa de interés de política monetaria en 100 puntos básicos a 11,25%, queda un mal sabor del pésimo episodio con que terminó inesperadamente la sesión de este 31 de marzo.

Es normal que entre los siete miembros de la Junta no haya acuerdos y entonces las decisiones no sean unánimes. Y es sano que las mismas surjan de la revisión de los distintos puntos de vista, con base en sólidos argumentos y, como suele repetirlo la propia Junta, en la información disponible. Más aun tratándose de la responsabilidad constitucional fundamental del Emisor: proteger el poder adquisitivo del dinero. En otras palabras, evitar y/o contrarrestar la inflación.

Pero, con todo y que sea entendible que haya diferencias, no es aceptable y más bien reprochable la actitud del ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien es quizá el más importante de los integrantes de la Junta. Por estar en desacuerdo con la decisión de incrementar la tasa, el funcionario se salió del recinto, rompió con las costumbres y se anticipó con su rueda de prensa al comunicado que juntamente con el gerente del Banco, por tradición, suele entregar después de la reunión para dar la información a la opinión pública.

Tiene todo el derecho a manifestar el reproche a las decisiones tomadas por la mayoría y a exponer los argumentos para defender sus posturas (y las de su jefe, el presidente). De hecho, es lo que suele hacer con frecuencia porque el gobierno quiere tasas bajas. Sin embargo, optó por el berrinche, por desobedecer el mandato de su cargo: ser parte de la Junta del Banco de la República, el responsable de la política monetaria: emite la moneda, regula el crédito y protege el poder de la moneda.

Pésimo mensaje de intolerancia, falta de cordura y de respeto institucional. Porque, entre otras razones, así sea el gobierno quien elija a los codirectores del banco central, ellos son autónomos. Además, se trata de una entidad independiente, cuya función no es acolitar los caprichos al ejecutivo. Aunque no es extraño: nos acostumbramos a que cada mandamás en la Casa de Nariño tire a la jaula de los leones al Banco cuando sus determinaciones, especialmente sobre tasas de interés, no le gustan.

Las explicaciones por la preocupación respecto a las presiones inflacionarias ante las cuales la respuesta fue subir la tasa, por segunda vez consecutiva, no hay que buscarlas solo donde creen en el palacio presidencial. El propio gobierno las tiene que dar: un profesor de macroeconomía explicó en clase alguna vez en medio de la crisis de finales del siglo pasado que el gasto excesivo del gobierno también las causa: no solo en la inflación, sino también en las tasas de interés porque crédito público compite por financiamiento con personas, familias y empresas.

Queda difícil de entender que, tras haber incrementado el salario mínimo en 23% (por una causa justa) las consecuencias dizque no van a aparecer. Pero es que, además, algo más está ocurriendo: otra guerra en curso cuyos alcances en lo económico se están viendo, pero difícilmente se pueden prever hasta cuándo y qué tan profundas, precio del petróleo al alza y una temporada de lluvias atípica. Y eso reflejan las expectativas de inflación (que siguen siendo altas, según dijo el propio Banco de la República en su comunicado).

 Así que con todo el derecho al pataleo que tenga el ministro, nada justifica el comportamiento atípico para quien, con el cargo que ostenta, debería al contrario mostrar altura. Y no es justificable armar berrinche mientras lidera las finanzas de una administración que gasta sin consideración en época de vacas flacas. Esa no es precisamente la carta con que se puede defender una política de bajas tasas de interés.

Un comentario sobre “BERRINCHE MINISTERIAL

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  1. Si señor totalmente de acuerdo!!  El Banco de la República es la entidad que mantiene el equilibrio económico desde su fundación en1923. La ruptura es un argumento a favor de nuestra constitución dando la estabilidad a la economía. Son malos perdedores.y saboteadores.

    Saludos, Juan María Andrade Perez

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