CARTA ABIERTA PARA ENTRERRÍOS, MI TIERRA NATAL

CARTA ABIERTA PARA ENTRERRÍOS, MI TIERRA NATAL

Eligio Palacio Roldán

Este ejercicio se hace por solicitud de mi colega y amigo de muchos años Norman Augusto Mesa Lopera, con motivo de los 190 años de Entrerríos, mi tierra natal.

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Querido Entrerríos:

Nunca pensé en escribirte aunque te llevo a diario en mi pensamiento y en mi corazón, en mis letras, en mis sueños y en cada despertar. Nunca tuve tan presente, como ahora, que te amo en una medida similar a la que lo he hecho con mi madre desde los primeros días de la infancia, días que marcaron mi presencia sobre la tierra, mis deseos, dudas y cierta melancolía que caló en lo más profundo de mi ser con la neblina y el frio de tardes, noches y amaneceres que evocan la nieve de los inviernos del sur y el norte del planeta.

Te voy a contar algo: no tuve conciencia de tu belleza sino hasta la edad adulta, la verdad, desde que Colanta te transformó y sacó de ti los más bellos paisajes, que no dejan de sorprender mis ojos y la lente de mi cámara,  en miles de instantes que llenan mi espíritu de felicidad hasta llegar, muchas veces, al éxtasis. Creo que hace unos cincuenta años eras bien feíto, pero así te quería igual.

Me sorprende la manera como te has transformado y creo eres un ejemplo para Colombia y el mundo, pasaste de ser pobre y poco atractivo a convertirte en uno de los municipios más bellos y prósperos del país, ofreciéndoles calidad de vida a propios y extraños.  Cuando hablo de ti se ilumina mi mirada y se expande mi pecho de orgullo, cuando veo los niños caminar por tus calles pienso en la fortuna que tienen de habitarte y un dejo de nostalgia invade mi ser al saber que muchos de los seres que han acompañado mi paso por esta tierra ya no pueden disfrutarte, al igual que me ocurrirá a mi inexorablemente.

A veces siento que no te quieren como te lo mereces, que como en toda relación con los humanos hay ingratitud y que no te cuidan y te protegen como se debe, que quieren ignorar tu historia y exigirte más de lo que puedes dar. Tranquilo, como te digo, es la dificultad de relacionarte con los humanos y estos ante todo son egoístas e ingratos y creen que tu estás solo para dar sin recibir nada a cambio, como si no necesitaras de su afecto y comprensión. Creo no te protegen como debieran y hay cierto desprecio por tus ríos y bosques, por tus calles y caminos, por tus casas y tu historia. Perdónalos, perdóname.

Para terminar, te cuento que he regresado después de 43 años a tu regazo, a vivir el ocaso de mi existencia a tu amparo. Espero seamos muy felices hasta el momento de mi final y que como ahora lo hago yo, alguna vez, quienes te habiten, piensen que fui parte de los miles de humanos que recorrieron tus parajes lleno de amor y felicidad.

Hasta siempre

Eligio Palacio Roldán

Puede ver: LEVE BRISA DEL AYER https://eligiopalacio.com/2022/01/16/leve-brisa-del-ayer/

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