TRASCENDER LOS RECUERDOS
Eligio Palacio Roldán
“Tus recuerdos son
Cada día más dulces
El olvido sólo se llevó la mitad”
Serrat
Los humanos somos selectivos por naturaleza. Por instinto, razón o corazón escogemos seres, paisajes, cosas o eventos en cada instante de la existencia, lo propio ocurre a la hora de recordar desde la parte consciente, sobre la inconsciente no tenemos ningún control.
Los recuerdos, en especial los de los primeros años de infancia, quedan ahí, en un depositario, para marcar las posteriores etapas de nuestras vidas, incluso la vejez, época en la que van aflorando con mayor nitidez, fuerza y dominio sobre el ser.
Los recuerdos retenidos en el inconsciente afloran en los sueños y en los llamados actos fallidos (equivocaciones, olvidos o errores que ocurren de manera involuntaria), en esa continua repetición de errores y de relaciones tóxicas. Para trascender esos recuerdos hay que volverlos conscientes, entenderlos, darles sentido y no quedarse en la evocación nostálgica de unos tiempos felices, ya idos, o en el dolor y la amargura de lo que pudo haber sido y no fue.
Los recuerdos, de manera consciente, llegan según la actitud frente a la vida, si eres positivo casi todos serán de esa índole, al contrario, si eres negativo. Lo ideal es que se aplique la máxima de Serrat y los recuerdos, que se van quedando en la memoria, sean cada vez más dulces.
Pero la vida no está hecha de ideales sino de realidades y obvio que en la memoria quedan recuerdos traumáticos. Ante ellos, las personas, generalmente, escogen entre dos vertientes opuestas: eludirlos por temor al sufrimiento o anclarse en el acontecer del ayer y no trascender en la existencia. Ninguno de los dos caminos es el adecuado y tarde que temprano desencadenarán crisis físicas, sicológicas e incluso te pueden llevar a tragedias como la locura, el asesinato o el suicidio.
Para trascender los recuerdos traumáticos, en primer lugar, hay que identificarlos, luego entenderlos, enfrentarlos y por último trascenderlos. Suena fácil pero no lo es, hay mucho dolor de por medio y requiere mucho trabajo, disciplina, valentía y fortaleza. Son muchos los fantasmas a enfrentar.
Hay herramientas para trascender los recuerdos traumáticos que bien utilizadas son exitosas pero que también revisten riesgos, si no se cuenta con la experticia necesaria. La más tradicional y peligrosa, diría yo, la religión. Hay otras bien importantes como la meditación, la sicología y, la de mi preferencia, el psicoanálisis.
ANTES DEL FIN
Hablando de recuerdos, vuelve a la televisión colombiana la novela Nuevo Rico, Nuevo Pobre con la magia, la diversión y la ternura de una gran historia y, aunque hay nostalgia por la primera versión, verla es volver a recrearla como se debe hacer con los recuerdos de la historia personal.
Siempre he sido de decisiones rápidas y sanguíneas lo que me ha traído más de una dificultad. Hoy me detuve para presentar mi renuncia, por próxima jubilación, me tomé un respiro hasta la próxima semana. Por libre asociación llegó un recuerdo de un ayer muy lejano:
El sueño de vivir en el pueblo, Entrerríos, pareció cristalizarse, mi hermana había conseguido una casa en arriendo para toda la familia, Era tal mi emoción que le pedí a mi madre ir a conocer la casa y de camino trasladar unos pequeños cuadros de imágenes religiosas, ella aceptó y cuando llegué a la nueva residencia me informaron que el negocio había sido cancelado. Fue una desilusión inmensa.

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