DEVUÉLVEME LA TELENOVELA
Eligio Palacio Roldán
Alfredo Azcárate se acerca al lecho donde su nieta se recupera de un accidente y para entretenerla le ofrece leerle la novela El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. En la serie de Caracol se contaba un drama de los años 50 o 60 del siglo pasado cuando la literatura era fuente de entretenimiento y educación para las gentes, la obra de Dumas es un clásico que se ha contado en las emisoras de radio, los canales de televisión y las salas de cine en su versión original y en variaciones de tiempo, modo y lugar, la más reciente “Devuélveme la Vida” donde transcurre esta escena del abuelo y su descendiente. El Conde de Montecristo y todas sus variantes son, de alguna manera, inspiradas en la resurrección de Cristo inculcada en la cultura occidental desde la religión.
Y es que resulta fascinante la historia del hombre o la mujer que regresa desde un “más allá” para cobrar venganza, realizar sus deseos y resarcir sus frustraciones, una segunda oportunidad sobre la tierra. Ese regreso cargado de fortuna y con el factor sorpresa a su favor genera todo tipo de giros dramáticos que además de suspenso trasmite esperanza y obvio el deseo de todo humano de desquitarse por los maltratos recibidos, reales o imaginarios. “Devuélveme la vida” recrea, en la hermosa región del Valle del Cauca, la discriminación racial y económica de épocas afortunadamente superados, pero presentes en nuestra trágica historia de violencia y muerte.
Devuélveme la vida está cargada de toda la nostalgia que genera el paso de los años y la evolución de cada personaje con el transcurrir del tiempo. Con esta obra Caracol regresa a la esencia de la telenovela y deja de lado, al menos por el momento, las historias de jóvenes para jóvenes que alejó a la audiencia adulta de la televisión.
La obra cuenta con el argumento fuerte del El Conde de Montecristo traído a lo local, tiene muy buenos libretos de Ana María Parra y Diego Vivanco, una música que eriza el alma, atractivo manejo de cámaras, el regreso de actores de antología como Jairo Camargo y Víctor Cifuentes, y unas locaciones para soñar con la belleza de nuestra Colombia; sin embargo, tiene problemas en el desarrollo de la historia, quizás por hacerla más ágil, le hizo falta tiempo a la primera fase para lograr identidad con los personajes y con la trama, además, en los capítulos iniciales las actuaciones fueron flojas y el cambio de actores, para la segunda etapa, tuvo errores como en el caso del personaje de Rogelio con su cambio de acento colombiano a venezolano, y la lógica del tiempo en el desarrollo de la historia que la hace inverosímil, no se entiende por ejemplo, como un niño que no sabe leer y escribir en diez años se convierte en abogado. Bueno, novelas, al fin y al cabo, historias que entretienen con su fantasía.
Bienvenido el regreso de la telenovela colombiana a las pantallas de la televisión, género que está demostrado sigue vigente, tal como lo indican los índices de audiencia de la telenovela turca.
ANTES DEL FIN
“El tiempo pasa y se nos va la vida”, ya transcurre el mes de mayo de este 2024, la velocidad es cada vez mayor. Quizás por ello el ritmo frenético de la telenovela “Devuélveme la vida”. ¿Qué tal una pausa?
El fenómeno del niño parece haber quedado atrás pero el cambio climático amenaza con un regreso implacable.
Se desacelera la economía, se pierde capacidad de consumo y las oportunidades de empleo y mientras tanto el país político se embarca en la carrera electoral para las elecciones presidenciales de 2026.
Por estos días reaparecen en mi vida muchos amigos de ayer. ¿Por qué será?, ¿Por qué será?…
Puede leer:
“¿DONDE ESTARÁN LOS AMIGOS DE AYER?” https://eligiopalacio.com/2024/04/04/donde-estaran-los-amigos-de-ayer/
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