PASIÓN POR LA TELENOVELA CLÁSICA

PASIÓN POR LA TELENOVELA CLÁSICA

Eligio Palacio Roldán

No siempre innovar es positivo y en muchas oportunidades caben las expresiones populares “Más vale malo conocido, que bueno por conocer” o “Todo tiempo pasado fue mejor”. Pues bien, de eso se ha hablado varias veces en estas páginas y, hoy, lo hago nuevamente para referirme al tema de las telenovelas:

Hubo un tiempo, durante las dos últimas décadas del siglo pasado y en los primeros años del siglo XXI, de florecimiento de la televisión colombiana, gracias a escritores ya legendarios como Julio Jiménez (La Abuela, En Cuerpo Ajeno, Pasión de Gavilanes…), Bernardo Romero (Señora Isabel, Caballo Viejo, Las Juanas…), Marta Bossio de Martinez (Pero Sigo Siendo el Rey, Gallito Ramírez, La Casa de las Dos Palmas…) y Carlos Duplat (Amar y Vivir, Los Victorinos…), entre otros.  Siguiendo su legado llegaron otros escritores, ya fallecidos como Mónica Agudelo (Señora Isabel, La Madre, Hombres…) y Fernando Gaitán (Café con Aroma de Mujer, Betty la Fea, Hasta que la Plata nos Separe…). Ahora, las novelas de autor fueron reemplazadas por las del productor, donde de tener excelentes  escritores, artífices del éxito de  las historias, se pasó a contar con simples libretistas cuyos nombres aparecen perdidos en los créditos, de las presentaciones de las telenovelas.

Puede ver LAS TELENOVELAS DE AUTOR https://eligiopalacio.com/2017/03/03/las-telenovelas-de-autor/

Sobre el tema teoricé a comienzos del 2017 y lo compruebo ahora con el regreso a la televisión de telenovelas como Yo Soy Betty la Fea  (1999) y Pasión de Gavilanes (2003), remake de Las Aguas Mansas (1994). La primera tuvo un rating promedio de 10.2 puntos y de más de  17 en su final, en 2019; la segunda ha tenido números superiores a 13 siendo, desde su estreno, líder en audiencia en Colombia. Además de esto, los nuevos productos de la oferta televisiva no dejan de ser versiones de clásicos de la misma pantalla chica, el cine o de la literatura. Es como si ya no hubiese historias que contar.

El fenómeno es muy diciente porque no parece lógico que estas producciones tengan la misma aceptación de hace veinte años teniendo en cuenta que son repeticiones, es decir historias ya conocidas, y que, en teoría, tienen un lenguaje, puesta en escena y argumentos de generaciones pasadas. Sin embargo, la explicación podría estar en que en esencia el ser humano evoluciona poco y los problemas de ayer siguen siendo los mismos de hoy. Es decir, el hombre progresa bastante en materia de economía y tecnología y poco en lo social y sicológico; teoría poco optimista sobre el pasar del ser humano sobre la tierra.

La poca evolución de nuestra industria televisiva, puede mostrar también la incapacidad para contar historias contemporáneas que atraigan las audiencias. Es decir, no se identifican con el colombiano del 2020; quizás sea necesario, también, un relevo generacional en los canales de televisión sin repetir los errores que cometió, por ejemplo, Caracol Radio en este cometido.

Puede ver EL OCASO DE CARACOL RADIO… https://eligiopalacio.com/2020/05/30/el-declinar-de-caracol-radio-en-los-tiempos-del-coronavirus-xii/

Los buenos resultados de las repeticiones de dramatizados en la televisión ponen en peligro el futuro de esa misma industria, dado que los dos canales nacionales pueden optar por la fácil (ya lo hizo RCN)  de no producir más contenidos y solo dedicarse a repetir y repetir en desmedro de productores, directores, libretistas, actores y todo el engranaje que soporta esta industria.

Son tiempos difíciles para la televisión colombiana. Creo es hora de acudir a los profesionales de ayer, que aún estén en capacidad de enseñar, y formar una nueva generación de escritores de telenovelas. También, de recuperar al escritor como el artífice de las historias y como el sello o la marca de cada producción televisiva.

Puede ver LA TELEVISIÓN… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII https://eligiopalacio.com/2020/05/23/la-television-en-los-tiempos-del-coronavirus-xii/

ANTES DEL FIN

¿Qué dirán nuestros mandatarios, que antes se consideraban un ejemplo para Colombia y el mundo en el control al COVID-19, hoy que éste se toma campos y ciudades y arruina vidas y economías?

LA TELEVISIÓN… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

LA TELEVISIÓN… EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS XII

Eligio Palacio Roldán

En general, los tiempos del Coronavirus han sido un regreso al pasado en cuanto a movilidad, economía, costumbres y hasta en la oferta televisiva. No así internet  que ha sido una solución para el trabajo en casa, el teletrabajo y para fortalecer relaciones familiares y sociales.

En relación con el regreso al pasado, en televisión, ya el canal RCN se había adelantado con la repetición de telenovelas, dada su crisis económica, aunque será pionera, en dramatizados en tiempos del coronavirus, con la producción CONFINADOS, que se estrena este domingo, al tratar el tema y grabar una serie en confinamiento.

Caracol, en materia de producciones dramatizadas, también, pareciera estar en confinamiento desde hace años: repite fórmulas que le funcionan, una y otra vez, hasta cansar a la teleaudiencia. La más manida, la del narcotráfico; pero no sola esa: la novela inmortal de Alejandro Dumas, El Conde de Montecristo, es retomada una y otra vez en versiones modernas. Las más recientes La Reina del Flow y La Venganza de Analía; la primera con bastante éxito y la segunda con alguna audiencia, debido en gran parte a que  hay pocas opciones en la televisión nacional. Versiones del mismo argumento han sido, entre otras: En Cuerpo Ajeno, El Cuerpo del Deseo, La Usurpadora.

Es difícil no sucumbir a la idea de reescribir El Conde de Montecristo; el argumento de volver, a una vida anterior, sin ser identificado, a reencontrarse con los seres queridos y a cobrar venganza por los maltratos recibidos, seduce. Es una especie de resurrección. Yo incluso la utilizo en mis cuentos (LOS CUENTOS DE EL VIAJERO https://eligiopalacio.com/el-viajero/). El problema de “La Venganza de Analía” es haberla transmitido con tan poca diferencia de tiempo con la Reina del Flow y, en especial,  llevar la trama al mundo de la corrupción, en política, en nuestro país; un mundo que asquea. Además, la falta de matices en la personalidad del antagonista y el maniqueísmo con que se maneja su estructura mental cansan. El personaje parece armado con todos los defectos que se le atribuyen a un popular  expresidente de la república. De otro lado, a las escenas les falta emoción, pareciera hay problemas en la dirección de actores; no se les ve creíbles. Esta obra no parece ser una producción de CMO que siempre se ha distinguido por la calidad que imprimen a sus relatos.

En lo que sí han estado a la altura de las circunstancias, los canales de televisión, es en los noticieros: La ampliación de horarios, el despliegue tecnológico, la capacidad para informar, explicar y persuadir sobre los cuidados que hay que tener en estas circunstancias son acertados. Obviamente, en algunas ocasiones, exageran y tienden al amarillismo. Para destacar la presencia de Mauricio Gómez, en Noticias Caracol, uno de los mejores periodistas en la historia de la televisión colombiana.

Obviamente, repetir no siempre es malo. Se destacan los especiales de Los Informantes y Séptimo Día, los partidos de fútbol ya míticos y una que otra telenovela. Sin embargo, esa no puede ser la estrategia más recurrente, ni en ésta ni en ninguna época. La legislación colombiana debiera limitar en tiempo y horario la repetición de telenovelas.

El coronavirus nos tomó a todos por sorpresa pero en la resilencia está el secreto del éxito. Los canales de televisión aún no reaccionan en medio de una gran oportunidad para captar audiencias esquivas.

ANTES DEL FIN

Colombia vuelve poco a poco a la nueva normalidad. Nueva normalidad con más contagios, ojalá pocos muertos y menos pobreza. Una normalidad que no tiene nada de normal pero que ojalá permita superar los problemas económicos, sociológicos y sicológicos que dejan estos dos meses de encierro.

Con el transcurrir de los días de aislamiento unas relaciones crecen y otras se apagan. Se depuran, para ser más exactos. Si algún día se regresa al estado anterior a la pandemia, muchas cosas habrán cambiado en nuestro interior y en nuestra relación con el entorno.

…EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS II

…EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS II

Eligio Palacio Roldán

Desde que comencé a escribir, con continuidad, hace unos siete años, nunca había tenido tanto tiempo ni tantas cosas para escribir. Tampoco tanta falta de concentración. Y es que el coronavirus lo desbordó todo, hasta la imaginación.

La semana pasa escribí: …EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS (https://eligiopalacio.com/2020/03/12/en-los-tiempos-del-coronavirus/), donde hacía una reflexión sobre la pandemia. Hoy solo quiero contarles como la he vivido:

Al comienzo de la semana estaba tranquilo, no creía fuera tan grave la situación. El martes, en una reunión temprana se me alertó sobre la gravedad del coronavirus, me advirtieron sobre un futuro incierto pero dramático: “El común de las gentes no ha dimensionado la crisis que nos llega en salud, economía y seguridad cuando el hambre empiece a hacer estragos”. Alarmado informé a quien pude. Algunos me criticaron por sensacionalista, pero el tiempo me daría la razón.

En el trabajo los días martes, miércoles y jueves fueron un verdadero “tobogán” de decisiones precipitadas pero acertadas. El jueves en las horas de la mañana la orden fue “trabajo en casa” y aislamiento preventivo. Mi decisión: retirarme en la finca. Sin embargo, de inmediato recibí críticas por quizás contagiar a otras gentes.

Esa crítica no la comprendí hasta emprender el viaje: Como pude traté de aislarme en el vehículo que me transportaba, un dolor persistente en la garganta me angustiaba. Una tarde de bruma acompañó mi recorrido por la vía San Pedro de los Milagros y volví a creer en el apocalipsis, solo faltaba la oscuridad total

Al llegar a Entrerríos ingresé a un supermercado y adquirí algo para mi alimentación, me encontré con una hermana que me tocó en el hombro: Sentí pánico de contagiarla. Luego tomé un vehículo y hui, en medio de la noche, con la sensación de haber cometido un delito. Al llegar a la finca se desató la gripa. ¿O el coronavirus?

El viernes, las redes sociales y los medios de comunicación alertaban sobre el desplazamiento masivo hacia Santafé de Antioquia. Acción muy criticable, al igual que la mía. Como en Italia las poblaciones serán más vulnerables no solo por la migración desde las grandes ciudades sino por la dificultad para controlar las reuniones; en especial en las áreas rurales. Ese día, en la noche, el Presidente de la República, Iván Duque, ordena la cuarentena en todo el país.

El sábado recibo un angustioso llamado desde la Comuna 13: La situación es de hambre y no saben qué hacer. Me envían videos de lo que sucede. Entro en pánico: La información recibida el martes es real y lo que sucede corresponde a las advertencias hechas: Pronto se iniciará la guerra del hambre.

Creo que es tiempo de que todos los colombianos hagamos un esfuerzo adicional para atender las necesidades de los más afectados. El gobierno debe hacer un llamado a la comunidad para enfrentar la situación, también, desde lo económico y social.  ES URGENTE.

ANTES DEL FIN

Además del hambre de miles de colombianos enfrentamos la guerra contra el aburrimiento y el encierro. Cómo hacer felices estos tiempos es el gran reto. Los medios de comunicación: radio, televisión y nuevos medios digitales tienen una gran oportunidad.

AÑO NUEVO, VIDA…

AÑO NUEVO, VIDA…

Eligio Palacio Roldán

Lo simbólico se constituye en elemento lógico presente en el ser humano para comunicarse con el otro y tratar de comprenderse a sí mismo.

Más que la concreción del “espíritu navideño”, los regalos del Niño Dios, o de Papá Noel son el símbolo de que lo imposible se hace posible y el comienzo de año hace lo propio al tenerse como emblema de renovación individual y colectiva. Sin embargo, al igual que los “traídos”, muy poca, o quizás ninguna verosimilitud tiene la sensación de cambio por el inicio de año.

Estos son algunos ejemplos de la poca o ninguna novedad, en los primeros días del año 2019, en diferentes sectores de la sociedad del siglo XXI, que nos tocó integrar, y de los hechos que genera:

  • El narcotráfico que inunda, de dinero y muerte, campos y ciudades.
  • Los delincuentes sanguinarios disfrazados de izquierda o derecha defendiendo sus feudos, asesinando y sometiendo a los humildes.
  • Los guerrilleros de las Farc deslizándose a otras organizaciones subversivas cual políticos de turno, que transitan de partido en partido.
  • Los políticos engañando a un pueblo, que aspira a una vida mejor, sabiendo que no podrán cumplir con sus promesas una vez sean elegidos. Sin ningún atisbo de ideología coherente.
  • Los defensores de paz que, solo, la amparan si está alineada con sus perversos intereses políticos y/o económicos.
  • El presidente Duque, en cuerpo ajeno, una mezcla decadente de Santos, Uribe, Pastrana, Samper, Gaviria y todos sus predecesores. Similar a ellos en ineptitud y en la búsqueda del aplauso.
  • La reforma tributaria estructural que se “hizo trizas”, como siempre, por la imposición del interés particular sobre el general.
  • Las multinacionales que dominan gobiernos y fronteras en un retorno al sistema feudal: los tributos para los pobres.
  • La corrupción que desangra las arcas del estado y las de cada uno de los habitantes de Colombia en una disputa por demostrar cual es el más hábil, a la hora de robar al otro.
  • Las alzas en los precios, de cada comienzo de año, de los bienes y servicios de subsistencia.
  • La crisis de la salud que nunca explota debido a la resignación del pueblo colombiano.
  • La economía del rebusque que se dispersa por puertas, calles y barrios alejando a los ricos hacia las afueras de las grandes ciudades.
  • La Venezuela hambrienta en una diáspora que recuerda pasajes de la historia universal, que no se superan.
  • El periodismo como títere de los poderes que se reparten el país, a cambio de un plato de “lentejas”.
  • La televisión sosa inmersa en la narrativa del narcotráfico y el chiste fácil.
  • La radio que parece resignarse morir en manos de las nuevas tecnologías.
  • Y yo que, luego de muchas incertidumbres y una dificultad inmensa para volver a escribir, regreso con mi “cantaleta” semanal.

ANTES DEL FIN

Pensando en la violencia que no cesa en nuestra Colombia, me encuentro con el Himno Nacional. Aquí algunas de sus frases:

  • “¡En surcos de dolores el bien germina ya!” Y nada que germina.
  • “¡Cesó la horrible noche!” Y nada que cesa
  • “La libertad sublime”. ¿Cuál?
  • “Se baña en sangre de héroes, la a tierra de Colón.” De héroes y ciudadanos del común.
  • “Del Orinoco el cauce, Se colma de despojos; De sangre y llanto y un río. Se mira allí correr.” Ojalá fuese solo ese río, también el Magdalena, el cauca y cuanto riachuelo y arrollo recorre algún metro de tierra.
  • “A orillas del Caribe hambriento un pueblo lucha…”. También del pacífico y de todo el interior del país.

Y yo que no creía en adivinos descubro en el expresidente Rafael Nuñez un verdadero profeta.

NOSTALGIA DEL FUTURO YA PASADO

NOSTALGIA DEL FUTURO YA PASADO

Eligio Palacio Roldán

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La primera vez que tuvo esa sensación de vacío en el estómago y profunda tristeza fue en 1971 cuando trataba de ver, en la imagen borrosa de la televisión, en blanco y negro, una escena de la telenovela peruana Simplemente María. En ella, la cámara hacía un paneo sobre los objetos del pasado de la historia, entre ellos una máquina de coser Singer, símbolo de la obra, y los que marcarían el tiempo presente y futuro de los personajes de la serie ícono de los dramatizados  en Latinoamérica, en el siglo pasado.

Puede leer https://cinicosdesinope.com/cine-y-series/simplemente-maria-la-novela-que-conquisto-america-en-1970/

El sentimiento se intensificaba no tanto con las imágenes resumen de lo ya transcurrido, en la telenovela, sino al observar las que representaban el porvenir.

Después tuvo la misma sensación muchas otras veces, en especial escuchando canciones como Gracias amor por todo lo vivido (https://www.youtube.com/watch?v=OO0f9DTVTe4), Algo de mí (https://www.youtube.com/watch?v=_SNc07Duhac) o, más recientemente, Tango To Evora (https://www.youtube.com/watch?v=JedmQen0M50) y O Pastor (https://www.youtube.com/watch?v=Dt1jMWVvcqg), entre otras. También alguna noche de fría neblina tras ver la presentación de otra telenovela: Un Largo Camino (https://es.wikipedia.org/wiki/Un_largo_camino).

No comprendía por qué el pasado no le despertaba nostalgia y si mucha y muy dolorosa el futuro. Lo entendió solo aquel día, cuando un hombre le dijo: “Era un hombre mayor, como usted”.

Y es que fue mucho más doloroso ese futuro, que ya era pasado.