¿VOTAR EN BLANCO?

¿VOTAR EN BLANCO?
Eligio Palacio Roldán
La más reciente encuesta de DATEXCO, para W Radio y el diario EL TIEMPO, indica que el próximo domingo el voto en blanco llegaría al 19.4%, superado solamente por la lista del expresidente Uribe; en las elecciones que pretenden renovar el Congreso Colombiano. Yo que he sido un partidario del voto en blanco desde un día, hace muchos años, cuando comprendí que la política era sinónimo de corrupción, opté por no acudir a ese mecanismo en las próximas elecciones.

 No votaré en blanco porque a pesar de ser un símbolo de protesta y rechazo, contra una clase política que no ha sabido responder a las expectativas de los colombianos, no cumplirá con una función real en un Congreso. El voto en blanco no elige y al no elegir no tendrá a quien interpretar, a quien representar; no habrá quien encarne una lucha, quien haga oposición a un régimen de corrupción, donde los congresistas se “venden” al gobernante de turno, demostrando que su única ideología es su propio beneficio y cuyo único interés es enriquecerse lo más rápido posible, a costa de lo que sea, cual “traqueto” de los años ochenta.

He decidido votar, para el Senado, por Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático y por su lista a la Cámara por Antioquia, encabezada por Rodrigo Saldarriaga.

Que me vaya a vivir a Venezuela, que me he vuelto comunista en tiempos en que solo los ilusos creen en ello, que no puedo colaborar en la destrucción del país, que me van a expropiar “mi finquita y mis vaquitas”; en fin, mil cosas me han dicho para que rectifique “el despropósito”.

La verdad, estoy de acuerdo con las críticas que le hacen a los integrantes del Polo Democrático y a la izquierda colombiana en general: me parecen unos dinosaurios atados a las teorías socialistas de principios del siglo XX, ya extinguidas, exagerados en sus críticas y opiniones, con delirios de persecución y, en algunas oportunidades, poco razonables en sus señalamientos; me parece, incluso, que una mayoría suya, en el gobierno, sería aún más catastrófico, que todo lo ocurrido en nuestra historia. Y, sin embargo, me parecen indispensables para la pobre democracia, actual, de nuestro país.

Jorge Robledo ha dado muestras de independencia frente a la corrupción del Congreso y de gran parte del ejecutivo; una corrupción que ha llegado a “sus justas proporciones” como lo pedía descaradamente el expresidente Turbay y sobre la cual se han sentado los “acuerdos fundamentales” para que nuestra clase política se enriquezca de manera fácil, lícita o ilícitamente, excluyendo impunemente al resto de la sociedad colombiana. A Robledo se le deben, entre otras cosas, la denuncia sobre la adquisición irregular de tierras en la Altillanura por grandes multinacionales colombianas y extranjeras, la defensa del sector agrario ante los tratados de libre comercio y su lucha contra la parapolítica.

En el Congreso son necesarias fuerzas que, aunque no logren derrotar la corrupción, por lo menos la denuncien y permitan que la ciudadanía la conozca y quizás, algún día, la limite con una sanción social.

ANTES DEL FIN

Rodrigo Saldarriaga ha hecho una labor pulcra y encomiable en pro de las artes escénicas de Medellín y Antioquia. Ese solo hecho, es una razón para votar por él; una persona habitada por el arte es prenda de garantía en estos tiempos de corrupción.

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2 comments

  1. buen argumento para no hacer uso del voto en blanco….pero me sostengo: Cámara y Parlamento Andino los votaré en blanco.

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