Etiqueta: Quijote

TENER

TENER

Eligio Palacio Roldán

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Inmerso entre el ser y el parecer, de que hablaba en la columna anterior (EL QUIJOTE: SER – PARECER https://eligiopalacio.com/2018/10/19/el-quijote-ser-parecer/), está el tener.

La primera acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es muy diciente: “Asir o mantener asido algo”. Asir, se define como “agarrarse de algo”. Es decir, tener es agarrarse de algo. Es como si una de las características del ser humano fuera tener algo de que agarrarse para subsistir. Una inseguridad de estar en el mundo. Una especie de vértigo, casi, imperceptible.

Puede leer SIN MIRAR ATRÁS https://eligiopalacio.com/2016/07/28/sin-mirar-atras/

Don Quijote se agarró primero de los libros y luego de su versión de Caballero Andante, de la región de La Mancha, de tal manera que desprenderse de esa figura le ocasionó la muerte. Sanchopansa, un ser más primario, se agarró del Quijote. Así, como ellos, en nuestro paso por la vida nos agarramos de una u otra cosa, normalmente, por inseguridad, por miedo a caer. Cuando se pierde algo a lo que se ha estado agarrado, a lo que has estado asido en la vida, comúnmente se dice que “El Mundo se viene abajo”. Sin lugar a dudas, la necesidad de agarrarse a algo puede volverse inmanejable y originar una  adicción.

La riqueza espiritual y la riqueza material son las formulas del tener y todo parece indicar que quienes más adolecen de la primera, mayor necesidad tienen de la segunda y viceversa, Ambas se transfieren a los demás al final de la vida: La espiritual de manera natural; la material, muchas veces, recorriendo el complejo camino de la ambición. Obvio, en todo esto hay excepciones.

Puede leer “NADA TE LLEVARAS CUANDO TE VAYAS…” https://eligiopalacio.com/2017/10/20/nada-te-llevaras-cuando-te-vayas/

En la cultura paisa ha predominado el deseo por la riqueza material, el dinero por encima de cualquier cosa: “Consiga plata, mijo. Consígala honradamente. Y si no puede, ¡Consiga plata, mijo!”, y como “quien peca y reza empata”, también, ha sido emblemática en Antioquia la rezadera, el “temor a Dios” y la doble moral. Como consecuencia lógica, surge la delincuencia y el narcotráfico  con toda la senda de barbarie que arrastra.

¿Cómo hacer para que la riqueza espiritual supere la material, o al menos la equilibre? El camino es sin duda la educación, educación con sentido ético, tarea bastante difícil cuando se está inmerso en la cultura del tener, del parecer, del dinero fácil.

Dicen los analistas, de nuestro tiempo, que hay futuro en una juventud cada vez más consiente de temas como la conservación del medio ambiente y la protección de los animales, entre otros, y que, ahora, a estos jóvenes, no les preocupa mucho lo material porque son ciudadanos del mundo. Sin embargo, esto no es tan cierto, del todo, y una gran amenaza se cierne sobre ellos: El afán  de aparecer, en las redes sociales, simulando haber conquistado el universo. El mundo virtual es el de la felicidad ante los demás, la competencia por los “me gusta” o like.

ANTES DEL FIN

¿Cuántos de nuestros jóvenes leen y cuantos lo hacen a conciencia, como un ejercicio de reflexión y no solo como una aburridora tarea de Colegio?

¿Usted? Si usted amigo lector de estas líneas, en cualquier lugar del mundo, ¿Ya leyó el Quijote?, ¿Comparte mi análisis?

Impresionante la calidad de los dramatizados de la televisión turca. En estos días disfruto, en el Canal Uno, El Sultan: Excelentes libretos, vestuario, escenografía, efectos, actuaciones. Una obra para ver.

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EL QUIJOTE: SER – PARECER

EL QUIJOTE: SER – PARECER

Eligio Palacio Roldán

SER: Esencia o naturaleza

PARECER: Tener determinada apariencia o aspecto

Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, es para mí una de las tres mejores obras de la literatura, que he conocido, junto a Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino y Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. El Quijote lo resumo como el dilema del ser humano entre ser y parecer.

Puede leer UNOS SEGUNDOS PARA CONCLUIR “CIEN AÑOS DE SOLEDAD” https://eligiopalacio.com/2014/04/21/unos-segundos-para-concluir-cien-anos-de-soledad/

Don Quijote en 1.605 lucha por construir un mundo a partir de sus lecturas, de sus locuras; un mundo diferente al de los demás humanos que le rodean. Don Quijote de 1.615 vive en el mundo que quiso construir: el de la caballería, donde el célebre personaje se encuentra así mismo. Allí son reales las batallas, los reinos, Dulcinea del Toboso (aunque encantada), la gloria y la fama del valeroso caballero.

El Ingenioso Hidalgo, logra alcanzar la felicidad anhelada por todos los seres humanos: felicidad encontrada desde el interior, a partir de lo auténtico, desde el ser apartándose de cualquier parecer; logra, también, que los demás seres humanos se transformen para poder entrar en su mundo: el Bachiller Carrasco en El Caballero de los Espejos y en El Caballero de la Blanca Luna, Tomé Cecial en escudero, el Ginés de Paramonte en maese Pedro, el mayordomo del castillo en La Condesa Trifaldi, el lacayo Tosilos en el “esposo” de la hija de doña Rodriguez.

La historia de El Quijote es la de un valiente. Un ejemplo para las presentes generaciones que viven en el mundo del parecer, en la dependencia del Gran Otro que aprueba y aplaude a través de un gran escenario público y masivo, dispuesto por las redes sociales en la aldea global. No es la intención de parecer la presente en el Quijote. El no buscaba aprobación, pretendía su realización a través de su esencia de caballero andante, dedicado a servir a los demás, más allá de la aprobación de la sociedad a la que pertenecía.

Don Quijote construye un mundo perfectamente lógico donde cualquier incongruencia o elemento exterior, a su realidad, se explica a partir de los encantamientos; por eso aparece encantada Dulcinea del Toboso, Tosilos, La Condesa Trifaldi, etc; por eso en su vida aparecen encantadores que le juegan malas pasadas, a cada instante.

La novela es una historia de logros, de realización humana y de sabiduría alcanzada a fuerza de persistencia en conceptos y formas y su protagonista, El Ingenioso Hidalgo, la representación de lo que significa la lucha diaria por alcanzar la felicidad.

ANTES DEL FIN

Estamos en la era de lo visual, pero lo visual buscando la aprobación del otro y no la realización personal. Obvio, hay excepciones. Conozco una: la de Claudia y Jorge que lo puede leer en JORGE Y CLAUDIA https://eligiopalacio.com/2012/10/27/jorge-y-claudia/

El mundo de la política está hecho de seres construidos desde la apariencia, para el escenario. Gratificante encontrar uno diferente como el expresidente uruguayo Pepe Mujica.

MARKETING POLÍTICO

Ser y parecer
MARKETING POLÍTICO
Eligio Palacio Roldán

Ser: Haber, existir; Parecer: Tener determinada apariencia o aspecto; dos variables constitutivas del hombre se enfrentan hoy como siempre; quizás, en la sociedad del siglo XXI,  toma demasiada ventaja el parecer.

Al comienzo de nuestra era, los humanos, carentes de recursos, desnudos y hambrientos solo eran, sus posibilidades de parecer escasas, su única estrategia la supervivencia. Con el devenir del tiempo, los descubrimientos originados en las necesidades primarias, al comienzo, y superfluas, con el pasar del tiempo, fueron transformando al hombre hasta convertirlo en un ser misterioso y oculto para los demás y para sí mismo. No obstante, muchos sueñan con simplemente ser.

En la obra cumbre de la literatura hispanoamericana, El Quijote, se narra la historia de un hombre que decidió ser a pesar del marginamiento de la sociedad por su decisión; el personaje construye su vida a partir de la lectura de los libros de caballería y, a través de ellos, encuentra su identidad, su razón de ser y de estar, su principio y su fin; sin embargo, fue tal la presión de la sociedad que, al final de su existencia, tuvo que renunciar a ser, para parecer. Terminada la aventura por su real, murió.

Con la evolución del mercadeo y la publicidad, el hombre se convirtió en un producto más, un producto que se comercializa como cualquier mercancía, una mercancía que exagera sus cualidades y oculta sus defectos. En ese marco, se encuentran los políticos, una de las mercancías más importantes en la sociedad de hoy. Esos políticos, hacen lo que sea por mostrarse atractivos, desde lo físico, lo humano y/o lo intelectual.

Los políticos colombianos y, claro, los de  todo el mundo, son expertos en mimetizarse, en parecer lo que no son (ver columna ENTRE LAGARTOS http://wp.me/p2LJK4-ip), en desarrollar marketing político; pero pareciera que algunos exageran tanto, que los ciudadanos perciben su falta de identidad, por la utilización de un exceso de maquillaje, usado para esconder sus pequeños grandes defectos, la ausencia de ideas o un gran temor a exponerlas. La percepción de esta falta de identidad, se traduce en poca credibilidad y desgano, entre la mayoría de electores.

Son tan desesperados y descabellados los planes de mercadeo político que rayan en lo ridículo; en especial el del actual presidente-candidato. Su campaña hace circular en los diferentes medios de comunicación fotografías “casuales”, en piyama en una casa que no habitaría ni en sus peores pesadillas, cayendo de una bicicleta que tampoco debe usar, “haciendo de tripas corazón” para comer chontaduro,  jugando golosa o bailando en las plazas públicas, entre otras.

Es tan diferente la forma de comportarse de Juan Manuel Santos a lo que ha sido su vida pública, son tan poco sutiles sus estrategias, que no se puede creer que sus cambios surjan desde su esencia y más bien denotan un temor a ser descubierto tal como es; pero si son radicales los cambios en su comportamiento, lo son más en su manera de pensar, de acomodarse según las circunstancias; no en vano su fama de traidor y la antipatía que su nombre produce entre los colombianos.

ANTES DEL FIN

Una de las críticas más frecuentes a Santos candidato, hace cuatro años, era que nunca había sido elegido popularmente; sigue en las mismas, hace cuatro años al que reeligieron fue a Uribe y ahora quizás el candidato presidente sea elegido, no por los colombianos, sino por la mermelada, la corrupción y la burocracia; bueno, también por las Farc.