LA OTRA VERDAD

LA OTRA VERDAD

Eligio Palacio Roldán

Verdad resultó ser que esa guerrilla, que atentaba contra la sociedad, tenía cómplices en todas las ramas del poder público y privado…

Llevo casi toda mi vida buscando la otra verdad, aquella que se escapa de mis sentidos, de mis saberes, de la verdad de mis semejantes. No en vano soy periodista, ingeniero y auditor. Tras un recorrido de ya más de cincuenta años, buscándola, tengo que llegar a la conclusión que esa otra verdad no existe y que tan solo existen las verdades individuales que por tiempos se cubren de colectivo, agazapadas tras la manipulación de uno o varios líderes ya sean políticos, religiosos o científicos, entre otros. Manipulación con la exposición de razones, publicidad, propaganda, o a la fuerza.

Verdad han sido dioses como Jesucristo, Alá, Zeus  y hasta el Sol. Verdad fue la tierra plana y que el sol girara alrededor de nuestro planeta. Verdad fue que los niños los trajera la cigüeña y que en Navidad llegara el niño Dios, cargado de regalos… Han sido tantas verdades derrotadas por el tiempo.

En Colombia, verdad fue que hubo unas guerrillas que luchaban por reivindicaciones sociales, casi todas de origen campesino. Verdad que se convirtieron en bandas criminales, dedicadas al secuestro, la extorsión y a atentar contra la comunidad que decía defender. Verdad fue que el mismo pueblo se tuvo que armar contra ella, desencadenando la barbarie del paramilitarismo. Verdad que ese pueblo temeroso y maltratado encontró en Álvaro Uribe Vélez su salvador y como tal lo adoró.

Verdad fue todo eso, en nuestro país, hasta que un presidente, Juan Manuel Santos, comenzó a imponer soterradamente otra verdad: una en que la otrora guerrilla dejó de ser sanguinaria y pasó a hacer parte de la dirigencia nacional y en que el llamado salvador de la patria pasó a ser un detenido más; quizás el más ilustre de los detenidos, pero uno más.

Verdad resultó ser que esa guerrilla, que atentaba contra la sociedad, tenía cómplices en todas las ramas del poder público y privado y hasta entre los educadores de colegios y universidades y en el periodismo, del que siempre se enseñó debía ser objetivo y ajeno a intereses mezquinos. Si de algo ha servido el proceso de paz con las Farc, ha sido para evidenciar esa complicidad.

¿Cuál otra verdad nos deparará la historia de Colombia en los próximos años? ¿La de otro país socialista, sin libertades ni aspiraciones individuales? ¿La de la miseria sin esperanza? Tal vez sea la hora de hacer un pare, rectificar el camino y lograr un país, si no en paz, por lo menos libre y con oportunidades para todos. Para ello, se requiere pensar en el futuro y no en las próximas elecciones y sacrificar el individualismo en pro de la comunidad.

Vuelven a ser eco las palabras del gran Álvaro Gómez Hurtado: En Colombia es necesario lograr “un acuerdo sobre lo fundamental”.

ANTES DEL FIN

¿Cuántas verdades se cuentan entre los políticos colombianos? ¿Será posible que coincidan en las fundamentales?

A propósito, ¿Cuándo conoceremos la otra verdad del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado?

¿Será premonitorio el nombre del programa radial de Fernando Londoño Hoyos, “La Hora de la Verdad”?

“Uno si creía bobadas”, dice mi hermana. Uno si cree bobadas, digo yo.

DARIO CARDONA ALVAREZ – 82 AÑOS DESPUÉS

DARIO CARDONA ALVAREZ – 82 AÑOS DESPUÉS

  • Hago ejercicio todos los días, desde antes de las 5 de la mañana
  • Me dedico a vivir de balde
  • He tenido negocios de trago y comercio, toda la vida
  • Soy de Ituango, pueblo guerrillero
  • No soy de izquierda. Yo no soy del lado de Petro, sino Uribista
  • Tuve bares de 120 mujeres, cuando a los hombres le gustaban las mujeres
  • Todos los negocios a la hora de la verdad son mentiras
  • Dos hijos se hicieron matar. Eran necios
  • En este momento no me duele nada
  • A mí no me gusta ser viejo, no vivo contento viejo… porque el viejo no sirve pa nada…
  • El tipo que se amañe viejo es que es guebón
  • Que hagan ejercicio. El ejercicio es muy bueno
  • No hay que molestar a nadie, pa no tener problemas

LOS MISMOS CON LAS MISMAS

LOS MISMOS CON LAS MISMAS

Eligio Palacio Roldán

“15 altos funcionarios de Duque vienen del gobierno Santos” tituló el portal de internet “La Silla Vacía”, el pasado 20 de agosto, mostrando como la transición entre los gobiernos entrante y saliente “no había sido tan brusca”. Y si eso sucede entre los altos funcionarios, mucho más ocurre en los mandos medios y bajos, que pasan de una a otra posición sin que casi nadie lo perciba, sin que casi nadie se pregunte por sus idearios políticos. Esta característica de los gobiernos colombianos se origina, sin duda, en El Frente Nacional.

El Frente Nacional fue una extraña fórmula de alternancia en el poder entre los partidos Liberal y Conservador para “poner fin” a la violencia de mitad del siglo XX, en Colombia. Operó entre 1958 y 1974,  y sentó las bases de la repartición de la burocracia en las ramas del poder público  y, obvio, de la corrupción que nos agobia.

Desde los inicios del Frente Nacional Colombia ha sido gobernada por una misma clase política que se “renueva”, con el pasar natural de los años, con los descendientes de unas pocas castas políticas. Por eso es normal ver como en los medios de comunicación e incluso en la plaza pública los dirigentes de los “diferentes” partidos políticos se enfrentan en intensas e interminables discusiones para luego verlos trabajando juntos, sin importar la supuesta ideología de los gobiernos de turno.

También se ve, como los presidentes al iniciar sus mandatos recortan burocracia y despiden contradictores, para sintonizarse con el querer popular, pero que poco a poco van reubicando en otras instituciones estatales, en una repartición obligada de favores. Favores que generan una especie de clase social zángana que solo se dedica a vegetar mientras logra su jubilación, en un desgreño administrativo que carcome las instituciones públicas.

Lo que fue una solución para lograr la paz entre liberales y conservadores se convirtió con el tiempo en un hecho generador de exclusiones, debilitamiento de la democracia y de muchas otras formas de violencia similares y aún peores que las que se pretendían evitar. Como consecuencia de ello surgieron las guerrillas de izquierda Farc, ELN y EPL y el movimiento paramilitar de derecha. Esta fue una lección que no se aprendió o no se tuvo en  cuenta en las negociaciones de paz entre el gobierno Santos y las Farc y cuyo desconocimiento generó nuevos fanatismos y confrontaciones que, seguramente, desembocarán, otra vez, en la muerte de centenares de colombianos, repitiendo otra historia sinfín de nuestra Colombia.

Terminado el Frente Nacional, los liberales, conservadores y alguno que otro personajillo   tecnócrata o de izquierda en el poder, no fueron capaces de dejar de depender del estado  y entonces se fueron camuflando, gobierno tras gobierno, con la manida teoría de que “La política es dinámica”

ANTES DEL FIN

Terminado el Frente Nacional, en el comienzo de la era del camuflaje entre uno u otro partido, un conocido personaje de Entrerríos – Antioquia afirmaba: Yo soy el más liberal de este pueblo, pero el pueblo solo va hasta “vuelta bonita”. En Medellín trabajaba con un gobernante conservador, partido contrario al suyo, del que denigraba constantemente.

Lo mismo que le sucedía a mi paisano, le ocurre a centenares de colombianos que viven denunciando los gobiernos por corruptos, posan de decentes, organizan marchas anticorrupción y a la vez reciben ingresos de esos mismos gobiernos, que critican, por desarrollar costosos proyectos cuyos efectos nunca se hacen tangibles.

Las embajadas del gobierno Duque, al igual que las de Santos, Uribe y todos los demás son otra prueba de que siempre son los mismos con las mismas. No importa que se dediquen a negocios particulares o las reciban como un premio por su “lealtad” con el gobierno de turno y le aporten poco o nada al país.

LAS MALAS COMPAÑÍAS

LAS MALAS COMPAÑÍAS

Eligio Palacio Roldán

“Que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo”

Son incontables los recuerdos de la mamá. Uno de los más comunes es: “Mijo, ojo con las malas compañías”. Una mala compañía es aquel amigo que tiene alguna actuación non sancta que escandaliza, va contra las normas éticas y/o morales y que, como también dicen las mamás, “lo pueden llevar por el mal camino”.

Es tan común la recomendación que obviamente influye en el propio comportamiento y por eso hay prevención cuando algún conocido resulta siendo, por ejemplo, drogadicto, corrupto, “ladroncito”, paramilitar o guerrillero. Y al paso que vamos: político, magistrado, ingeniero…

En la política pareciera que no importan las malas compañías. Sin embargo, a la hora de votar, es fundamental el análisis para poder predecir el futuro del país tras la elección de uno u otro candidato. Veamos algunas malas compañías conocidas.

Los paramilitares que llenaron de sangre y terror los campos colombianos. ¡Qué miedo!

Las Farc que llenaron de sangre y terror los campos colombianos y desencadenaron el fenómeno del paramilitarismo. ¡Qué miedo!

Los parapolíticos que apoyaron a los paramilitares. ¡Qué miedo!

Gustavo Petro por su mala alcaldía de Bogotá y sus tendencias chavistas. ¡Qué miedo!

Piedad Córdoba por sus innegables relaciones con la guerrilla. Bueno, aunque eso ahora está in.  ¡Qué miedo!

Iván Cepeda por su oscuro izquierdismo. ¡Qué miedo!

El Exprocurador Alejandro Ordoñez por su oscurantismo político y religioso. ¡Qué miedo!

Viviane Morales por pretender poner el estado al servicio de la religión. ¡Qué miedo!

Germán Vargas Lleras, por haber hecho parte del desgobierno Santos y haber permanecido callado. Le puede la ambición de poder sobre cualquier cosa. Además qué arrogante. ¡Qué miedo!

José Obdulio Gaviria, la perversidad al servicio de la política. ¡Qué miedo!

Fernando Londoño Hoyos, el dueño de la verdad sectaria y discriminatoria.

Ernesto Samper, punto de no retorno en la escalada de corrupción en Colombia.

Cesar Gaviria, símbolo del “manzanillismo” del siglo pasado.

Alvaro Uribe Vélez por sus “malas compañías”, por haber impulsado la corrupción en la búsqueda de la reelección, por sus ansias de poder enfermizas. Por su odio. ¡Qué miedo!

Juan Manuel Santos por haber hecho un mal arreglo con las Farc, por su arribismo internacional, por los ríos de mermelada con que “aceitó” la corrupción en el país.  ¡Qué miedo!

Hernán Andrade, Musa Besaile, Luis Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, Leonidas Bustos, etc, etc, etc y los cientos de corruptos que se tomaron el poder en Colombia. ¡Qué miedo!.

Marta Lucía Ramírez, Ivan Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo parecen ser “buenas compañías” pero, ¿que resultan siendo los buenos que siempre andan con los malos, a su lado? Yo daría la misma recomendación de las mamás: Cuídense de ellos.

ANTES DEL FIN

Puede ser una buena compañía, a pesar de los líos de la biblioteca de Santo Domingo Savio, las pirámides de Medellín y los Parques Biblioteca, pero que pereza andar al lado de un tipo tan vanidoso y vacío como Sergio Fajardo.

Dirá la historia que entre los parapolíticos hubo gente decente que pagó cárcel. También dirá que los políticos auxiliadores de la guerrilla permanecieron en la impunidad como los asesinos que apoyaron.

Increíble ver un asesino de las Farc de candidato a la presidencia. (Vea  LA PAZ DE LOS VIEJITOS https://eligiopalacio.com/2015/09/29/la-paz-de-los-viejitos/)

GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO…

GUSTAVO VILLEGAS, QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO…

Eligio Palacio Roldán

De vez en cuando las autoridades judiciales o los organismos de control, con que cuenta el Estado, descubren que el “agua moja”, que los miembros del gobierno local o nacional o los líderes del país tienen alguna relación con la delincuencia. ¡Vaya novedad en un país con cuarenta años de historia de narcotráfico! Es obvio que ese delito ha permeado nuestra sociedad, nuestra cultura y, claro, nuestra dirigencia, pero hay una doble moral al hablar de este drama de la Colombia que nos tocó habitar.

Sobre la captura del Secretario de Seguridad de Medellín, Gustavo Villegas, dice el diario El Colombiano, en su edición en internet: “Se pudo establecer que a través de una información que se brindaba a cabecillas de estructuras criminales como alias ‘Pichi’ y ‘Julio Perdomo’ se pretendía que esto favoreciera el sometimiento de algunas estructuras criminales ante la justicia con el fin de obtener beneficios en los procesos de paz y negociaciones que se vienen haciendo”, dijo Carrasquilla.”

Es lógico, necesario, obvio, evidente que quien se encargue de la seguridad de Medellín tiene que hablar con los delincuentes, para lograr algo de gobernabilidad. Las bandas criminales dominan la ciudad de norte a sur, de oriente a occidente y hay que estar ciego para no darse cuenta. Basta hablar con un tendero, con un transportador, con un propietario de algún vehículo. Esta situación es la misma desde hace muchos años y la única esperanza está en la inversión social y en la generación de educación, bienestar y empleo digno y bien remunerado para los habitantes de la ciudad, que transformen el modo de pensar de las futuras generaciones. La otra opción, la confrontación directa de las autoridades, ocasionaría miles de muertos.

Invito  leer
MEDELLIN ILEGAL https://eligiopalacio.com/2014/07/01/medellin-ilegal/
EL ALCALDE DE MEDELLÍN https://eligiopalacio.com/2014/10/22/el-alcalde-de-medellin/

No sé cómo se escogen los chivos expiatorios de nuestra cruda realidad y no sé cómo, las autoridades, son ciegas ante evidencias como la relación del Presidente Santos con las Farc, desde hace más de 20 años, la de cientos de políticos con la misma guerrilla, la de las autoridades civiles y militares y los gobernantes con los grupos al margen de la ley, la de la sociedad colombiana con los paramilitares. Tampoco sé cómo vamos a enfrentar organizaciones criminales como el Clan Usuga, que logró lo que nunca pudieron hacer las Farc: dominar las ciudades.

Invito a leer
EL “COMPLOT” DE SANTOS https://eligiopalacio.com/2016/05/19/el-complot-de-santos/

Los recientes acuerdos entre el gobierno Santos y las Farc hablan de una paz utópica. La única posibilidad de paz en Colombia es el arrepentimiento real de los sectores involucrados y una ley de punto final para todos los grupos al margen de la ley, y digo todos, incluido el Clan Usuga y los miles de colombianos dedicados a la producción y comercialización de drogas ilícitas. Otra utopía, pues para ello es necesaria la legalización, de esas mismas drogas, a nivel mundial.

Soy reiterativo: la paz en Colombia se logrará, a largo plazo, si los gobernantes le apuestan a la educación y a la inversión social; mientras tanto, mientras se gana tiempo para vencer la guerra, la convivencia con la delincuencia es un hecho, un hecho que no podemos ignorar y sobre el que no tenemos ningún derecho a juzgar, porque como diría Jesús de Nazareth “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Invito a leer
LA OTRA HISTORIA DE LA COMUNA 13 DE MEDELLIN https://eligiopalacio.com/2017/04/26/la-otra-historia-de-la-comuna-13-de-medellin/

ANTES DEL FIN

No conozco al señor Villegas.

Sobre Medellín:

  • Por primera vez en su historia reciente, las vías de la ciudad están llenas de huecos.
  • Los carriles exclusivos para buses, en las vías, podrían ser una buena opción para mejorar la movilidad en la ciudad, si no permiten que continúen siendo parqueaderos.
  • ¿Cuándo dispondrá Medellin de un buen restaurante y/o café bar en la vieja estación del tren en La Alpujarra?, el turismo creciente en la zona lo amerita.
  • Impresionante el desarrollo inmobiliario de El Hueco, se recuperó el centro, en se sector. Incluso el Parque de las Luces. Le faltan salas de cine.