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UNA EXPERIENCIA MISTICA

UNA EXPEREINCIA MÍSTICA

Eligio Palacio Roldán

Al comienzo el ladrido de los perros, Husky Siberianos, que con fuerza arrastran el trineo. Después, el ruido de las cuchillas cortando el hielo. El viento tratando de frenar tu paso. La nieve rozando tu cara y dejando huellas sobre tu pesada ropa. La mirada perdida en el gris de los árboles y en el blanco inmenso e intenso de la tierra, el cielo y el horizonte. La alegría y la conmoción de quien descubre lo bello, de quien palpa algo extraordinario y maravilloso. Quizás alguna lágrima.

Después el repliegue de los sonidos. La ausencia de tus ropas, de tu cuerpo, de tu piel y tú mirada. Y, entonces, entras a hacer parte del universo, del infinito. No eres tú, eres parte de la inmensidad. La totalidad de la inmensidad. Una conexión perfecta con tu esencia y de esta con el universo. Una experiencia por fuera del espacio y del tiempo, más allá de la vida y de la muerte. Una vivencia mística.

Nada te perturba. No piensas, no sientes, no sufres. Tampoco puedes decir que eres feliz. Eres la nada y la totalidad.

Fue un día de febrero, de 2018, en una granja en las inmediaciones de Rovaniemi, en Finlandia.

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ENTRE FANTASMAS, BRUJAS, ESPANTOS Y AURORAS BOREALES

ENTRE FANTASMAS, BRUJAS, ESPANTOS Y AURORAS BOREALES

Eligio Palacio Roldán

 

 

Decía el doctor Humberto López López, destacado periodista, relacionista público y hombre de turismo, que Entrerríos-Antioquia-Colombia, el pueblo de donde soy, tenía un espectacular futuro turístico, pero que le hacía falta algo que lo hiciera atractivo: “Un fantasma”, decía. Incluso soñaba con un hotel en la casa de las Palacio, en el sector Guanteros, con su propia leyenda.

De niño, me contaron historias de espantos y brujas junto al fogón de leña de la finca. Mi padre y mi tío juraban haber sufrido los ataques de las brujas y que no decir de cientos de espantos.

Yo siempre he querido ver uno de estos especímenes y no lo he logrado, Creo que si lo consiguiera, literalmente me “cagaría” del susto. Por eso escogí algo más amable e igual de sobrenatural: Las Auroras Boreales. Para lograrlo viajé a Finlandia en un tour que termina hoy.

El viaje por los alrededores fue fantástico y estuvo siempre lleno de buenos momentos, pero las auroras boreales siguen, para mí, el mismo camino que los fantasmas, las brujas y los espantos: Imposibles.

Entrevistado uno de los guías para ver las auroras boreales afirma que se requieren cuatro condiciones para verlas 1. Oscuridad, presente en el invierno, 2. Estar lejos de la ciudad, 3. Estar libre de nubes en dirección norte y 4) Haber radiación solar. Esa noche tres factores jugaban a favor pero la nubosidad reinante arruinó la expectativa.

Obviamente las auroras boreales no son entonces un evento frecuente y para verlas estuve en tres oportunidades a cielo abierto. La primera noche durmiendo en un confortable iglú, en medio del bosque. Se dijo tener una alarma para despertarnos en caso de que la aurora apareciese, pero esta nunca se presentó.

El segundo, en las afueras de Rovaniemi corrió igual destino, con afirmaciones del guía como que las auroras boreales no se pueden capturar en los celulares, se requieren especificaciones especiales de cámara para fotografiarlas y es muy complicado filmarlas. Incluso afirmó que muchas veces las cámaras perciben el fenómeno pero el ojo humano no. Es decir, como los fantasmas, las brujas y los espantos, son muy difíciles de ver, pero que “las hay, las hay”

Las sospechas se confirmaron al otro día en el Museo Arktikum, de la ciudad, donde hay una exposición de un fotógrafo que dedicó su vida a las auroras boreales y un video, formato cine.

No obstante lo anterior, el mismo día de la visita al museo, en la noche, traté de volver a ver las auroras. Esta vez no fue posible retomar el sitio de la noche anterior y se me propuso una expedición para verla desde el agua. Interesante me sonó. Con un grupo de ocho personas, entre ellas varios niños, y un guía, nos desplazamos unos treinta kilómetros a las afueras de la ciudad, a una cabaña donde en una pequeña habitación colgaban varios trajes de buzos que hacían recordar el cuarto de Barba Azul. Con dificultad nos cambiamos y avanzamos en medio de la nieve con los pesados trajes. Nos metimos a una especie de piscina helada. La respiración me comenzó a faltar y por un momento pensé que nuestras vidas podían terminar allí, abandonados en medio de la noche o presa de los cocodrilos. Como pude llegué a la orilla y para poder salir tuve que dejar de nadar de espalda y el agua helada mojó mi cara. Me sentía ahogado, ya fuera del agua, y no me podía quitar el traje. De inmediato vi a los niños pidiendo ayuda. Momentos de angustia que terminaron en una bebida caliente  y… nada de Aurora boreal.

Y aquí termina el relato de la aventura, aventura que quizás repita aunque mi credibilidad sobre el fenómeno haya disminuido, así como dejó de existir sobre otros fenómenos sobrenaturales como los fantasmas, las brujas y los espantos; no obstante ahora tengan un sintonizado programa en el canal RCN, de la televisión colombiana.

Tenía razón el doctor Humberto López: A Entrerríos hay que inventarle un fantasma y a Antioquia y Colombia, también. Seguro llegarán turistas, así como llegué yo, a sumergirme en una piscina helada, en una noche bajo la nieve.

 

PASEO EN MOTONIEVE ROVANIEMI

PASEO EN MOTONIEVE ROVANIEMI

Eligio Palacio Roldán

La aventura de hoy, un paseo en motonieve por el cauce del río que cruza la ciudad de Rovaniemi y que obviamente está congelado.

La sola experiencia de andar en moto sobre y en medio de la nieve es fascinante. El tour va acompañado con las explicaciones de cómo se pesca,  en estos días de aguas congeladas.

Un muy buen paseo.

Y quedamos pendientes de la Aurora Boreal, con capítulo aparte.

PARQUE RANUA – DIVERSIONES GRISIS

PARQUE RANUA – DIVERSIONES GRISIS

Eligio Palacio Roldán

El ídolo del zoológico de niño se rompió cuando ya grande visité, de nuevo, el Zoológico Santafé en Medellín. El sitio era sucio, olía mal y como si fuera poco tenía cientos de animales privados de la libertad. Decía una compañera de viaje que en el mundo se están terminando los zoológicos y pone como ejemplo a su país, Uruguay, donde ya no existen.

La mañana comenzó con una gran ventisca para el disfrute de este habitante del trópico. En medio de ella ingresamos al Parque Ranua, un parque zoológico bastante diferente a los demás. Digo diferente porque no olía mal y no lo hacía porque casi no podemos ver los animales que dice contener. Pensé que iba a suceder lo mismo que con la Aurora Boreal: Ni rastros.

Puede ser también culpa del clima, pensamos, pero poco a poco fueron apareciendo. No muchos, pero si muy llamativos y hermosos como se puede apreciar en el video. La “estrella” del sitio es el Oso Polar (Dos ejemplares). Pero más allá de los animales el plus del parque es su belleza natural y sus senderos que de alguna forma recuerdan el ya mítico parque nuestro, Arvi.

Y si por acá explotan los tonos grises de la naturaleza hay que explotar más y mejor los verdes variados de nuestros campos y los azules, naranja, amarillo y rojo de los cielos colombianos.

En la tarde retornamos y degustamos la también gris y en eterna navidad ciudad de Rovaniemi.

 

IGLU – BALTICO – CASTILLO DE NIEVE

IGLU – BALTICO – CASTILLO DE NIEVE

Eligio Palacio Roldán

Continuando el viaje tras la Aurora Boreal, que parece no encontraremos. En la mañana abandonamos el hospedaje de los iglús con la nieve tocándonos el cuerpo y el corazón. Tras unas dos horas de carretera cubierta de blanco y con miles de árboles de navidad como paisaje, llegamos a la ciudad de Kemi, para luego arribar al puerto.

Tras la imponencia de la embarcación y la curiosidad satisfecha de quien no conoce ni el navío ni cómo puede funcionar, en medio de rocas de hielo, se da paso a la diversión: nadar en medio de témpanos y caminar sobre el mar son sensaciones inenarrables, por lo fuera de lo común para un habitante del trópico.

Impresionan los molinos de viento como generadores de energía limpia, tecnología de uso común en Europa.

En la noche la sorpresa y el frío son mayúsculos al compartir de la cena en un Castillo de Nieve con las mesas, sillas y todo a su interior construido en hielo, Se puede imaginar, el amable lector, la temperatura ambiente para que el mobiliario no se derrita al igual que la misma edificación. Obviamente los visitantes usan ropas térmicas, pero, además, ofrecen mantas y las sillas están cubiertas de pieles.

En el castillo hay letreros alusivos a todos los países del mundo.

Esta noche tampoco apareció la Aurora Boreal, pero la mañana comenzó hermosamente cargada de nieve.

 

 

 

 

EN EL CIRCULO POLAR ARTICO

EN EL CIRCULO POLAR ARTICO

Eligio Palacio Roldán

Te levantas, en Rovaniemi, a las seis de la mañana sabiendo que aún quedan unas tres horas de oscuridad y al salir a la calle no queda otra opción que comparar con Ushuaia –  Argentina. La segunda tiene el sabor alegre de los latinos y la primera el de la navidad. Los pequeños arbustos están decorados con luces blancas y los de las afueras son lo más parecido a los que se utilizan en el resto del mundo, en la época de fin año.

El grupo de turistas se dirige a una granja donde les suministran ropas adecuadas para las bajas temperaturas y calzado antideslizante para la nieve. Pocas cosas brindan más alegría que recrearse con la nieve, sentirla, sumergirse en ella. Allí se conocen y disfrutan los renos y los perros husky con sendas carreras en trineos, arrastrados por ellos, en un espectáculo de alegría y belleza de la naturaleza cubierta de nieve, en grandes extensiones que parecieran lagos.

Se cruza luego el Círculo Polar Ártico para llegar a La Aldea de Papá Noel, un sitio con toda la decoración alusiva a este personaje de Navidad de una manera real, que corresponde a la idealizada en todo el mundo: Reales son los árboles, real es el color blanco grisáceo del entorno y real es la nieve que se acumula en montículos, en los vehículos,  la de los techos de las edificaciones, la del piso y la que cae sobre tu cuerpo en briznas mágicas y heladas. La música de fondo te ubica en la época más hermosa del año, en el resto del mundo, que aquí es eterna.

Como es de suponerse éste es un negocio más del capitalismo, y haces una larga fila para tomarte una fotografía con un Papá Noel similar al de los centros comerciales en Navidad,  por cuarenta dólares. Obviamente, quien escribe estas líneas, carente de ídolos, no acepta el gasto.

Es el momento de disfrutar una buena taza  de chocolate para combatir el inclemente frio y partir hacia el hotel. Esta noche nos sorprende la belleza de unos apartamentos al estilo iglú.

Es impactante la nieve pero sientes nostalgia de la multiplicidad de colores del trópico.

¿Por qué en Colombia no se ha se ha desarrollado la industria del cacao como en otras latitudes? Es más, ¿por qué está desapareciendo de nuestros desayunos?

Hay malas noticias: La fuerte nevada tal vez no permita disfrutar de la aurora boreal.

MADRID- HELSINKI-ROVANIEMI

MADRID- HELSINKI -ROVANIEMI

Eligio Palacio Roldán

A las seis de la mañana, muy noche todavía, en Madrid te encuentras un amable taxista que te habla del problema de Barcelona y manda a su comunidad al carajo, después de tratarlos de malagradecidos.

Unas cuatro horas de vuelo hasta Helsinki  y otra más hasta Rovaniemi, destino final para llegar a ver la anhelada aurora boreal, por encima de las nubes, te recuerda el viaje a Ushuaia –  Argentina: Un vuelo absolutamente sereno, abajo las nubes de algodón cual mar tranquilo y en el horizonte un sol dando los colores del atardecer. De repente, atraviesas la densa niebla y abajo la vegetación cubierta de nieve. Difícil aterrizaje y luego el calor de un aeropuerto con calefacción.

En Rovaniemi te sorprenden los árboles que maquillas en el trópico para navidad y un recibimiento que te acerca a la mejor época del año, así sea febrero.

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