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COHERENCIA: poesía barata

COHERENCIA: poesía barata

Norman Mesa Lopera

Ahora mismo, y siempre, en épocas preelectorales todo mundo: yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos estamos pidiendo de los demás, coherencia.

Quitémonos esa máscara de moralidad ruin. Coherente no es el candidato, ni el grupo político que lo avala… Coherentes no somos quienes votamos, o nos abstenemos, o quienes alguna vez lo hemos hecho en blanco.

Coherentes no somos los que reclamamos respeto del que simpatiza con un candidato, y a renglón seguido dejamos escapar  odio en redes sociales con un grado más de irrespeto.

Coherentes no somos los que militamos en partidos políticos que a nivel nacional no disque son compatibles ideológicamente, pero con los que a nivel parroquial hacemos alianzas.

Coherentes no somos los que nos juntamos hasta con el diablo para destruir aspiraciones políticas que no son del agrado.

Coherentes no somos los que esperamos el guiño del lider, para determinar nuestro voto.

Coherentes no pueden ser los que se hacen elegir a la sombra de un lider o un amigo para luego traicionarlo.

Coherentes no son columnistas y medios que enfilan sistemáticamente su artillería contra un líder y su grupo político, pero que no mencionan nada de gobiernos en los que participaron o de los que se beneficiaron y fueron tan, o más grotescos que el que critican.

Coherente no es Viviane Morales apoyando a Iván Duque, y tampoco La U apoyando a Vargas Lleras, ni lo fue Sergio Fajardo buscando alianzas con el partido Liberal, siendo esa colectividad, junto con la conservadora, blanco de ataques solapados de su parte.

Parodiando una célebre frase de Juan Manuel Santos, cuando minimizó un tal paro agrario, hay qué decir de verdad: “la tal coherencia no existe…” Nunca existió y nunca existirá, por lo menos en el campo político.

Hace rato vengo diciendo que la única constante en quienes (y no me saco del costal) hacemos política es la deslealtad, la ingratitud y la traición, pero hay otro apellido -a propósito del tema de moda-  y es el de la incoherencia.

Ñapa: Incoherente es quien escribe sobre incoherencia sin pedirle a google su significado…incoherencia: cosa que contradice a otra, o no guarda con ella una relación lógica.

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¿ASUSTA LA CORRUPCIÓN ESPAÑOLA?

¿REFLEXIONES PERSONALES?
(V.3)

Pedro

¿Asusta la corrupción española?

¿La corrupción está insertada en la sociedad española, formando parte de su cultura?

Este es un lema socio-cultural arraigado en la ciudadanía española:
“El que no aprovecha las oportunidades que blinda la política, sus instituciones, los sectores productivos de la sociedad y el contacto diario de los ciudadanos, está haciendo el tonto”.

Sociología de la corrupción
El fenómeno de la corrupción universal, viene dado por el abuso de poder, público o privado, del dominante sobre el dominado, chocando frontalmente con las virtudes cívicas. Se opone a la igualdad, a la justicia, al respeto a la ley y a la solidaridad, denotando una clara falta de valores. La deteriorada educación como principio, los valores individuales y la visión sobre el acontecer en la “calle” como final, son elementos que junto a la voluntad popular, instigan a la corrupción y, consecuentemente, al deterioro de la civilidad. Los modelos de comportamiento se han transmitido de, uno en uno, de boca en boca, para terminar imponiéndose a la ética. El individualismo acaba sobreponiéndose a la solidaridad, “lo mío frente a lo nuestro”. La competitividad anula la colaboración e impone su principio de vencer al oponente “sea como sea y a consta de todo”. Utilizando la Teoría de los Juegos, “es un juego de suma cero”, o lo que es lo mismo, “un jugador se beneficia siempre a expensas de otro/s.
Libertad e igualdad son dos virtudes que articulan la ética. Ya Montesquieu, en “el espíritu de las leyes”, se refería al amor a la igualdad y la defensa de la libertad como, “la virtud misma”, considerándoseles como las piedras angulares de la “convivencia democrática”. En las últimas décadas del siglo XX, se vio una corriente antitética a la cooperación, colaboración y lo colectivo. Este conflicto entre libertad e igualdad, competitividad y colaboración, planteado inicialmente como un debate de ideas, ha traspasado los límites de la teoría, convirtiéndose en una confrontación política-ética, eliminando la dignidad humana.
Las posiciones antagónicas defendidas por, “John Rawls y Robert Nozick”, son un claro ejemplo de lo anterior. Para Rawls, el objetivo de la justicia es la asignación equitativa de los derechos y deberes, de los beneficios y las cargas de la vida en un esquema de cooperación. Su principio básico, “los bienes sociales, libertades y oportunidades, ingresos y riquezas y las bases de la autoestima, han de ser distribuidos de forma igualitaria, a menos que alguno de ellos redunde en una ventaja de los menos favorecidos”. La función del estado sería, recomponer la justicia, redistribuir los bienes sociales favoreciendo a los más necesitados. ¿Cómo puede hacerse?, ¡a través de los impuestos!, estos financiarían, la educación, la sanidad y la justicia, universales y gratuitas. El objetivo final es conseguir una sociedad equitativa e igualitaria. Por contra Nozick, defiende en su teoría “el carácter de desafío a la sensibilidad social, el único criterio que debe regir en la posición individual es la meritocracia. Apoya la justicia retributiva, rechaza la justicia redistributiva y no cree en la igualdad social, por lo que no apoya la intervención del estado ni la solidaridad con los demás, considerándolo como injerencia inadmisible en los derechos individuales, aceptando la intervención gubernamental solo en los aspectos de robo, violencia y fraude, es decir, el “estado mínimo”.

Poder Legislativo
La legislación que emana del pueblo y se dicta y promulga en las Cámaras de su representación, tiene que dotar al poder legislativo (los jueces) de una completa independencia del poder político. El ministerio de justicia sobra en un poder político, debería de ser un órgano funcionarial/administrativo dependiente del poder legislativo.
En relación a la justicia social y su legislación, han existido y existen regulaciones legislativas en el mundo que han obligado a la ciudadanía a la denominada “desobediencia civil”. No obstante de existir legislación muy clara en muy diversas materias, por ejemplo, “las leyes que regían la República Sudafricana y consagraron el “apartheid”, ¿merecían respeto?, o lo merecían “las leyes aprobadas por el régimen nacionalsocialista en la ciudad alemana de Nüremberg contra los judíos”, han sido multitud las leyes nacionales e internacionales que han obligado, temprano o tarde, a la ciudadanía a su desobediencia. Cualquier legislación que viola los derechos fundamentales de sus ciudadanos y de su dignidad humana, “no merece respecto” y el poder legislativo tiene la misión estricta de acabar con ello. El “Estado del Derecho” es una construcción viva y activa, un resultado histórico que tiene sus raíces en la Europa de la Ilustración, y que posteriormente en el siglo XVIII, pensadores como, Denis Diderot y Jean Le Rod D’Alembert, pretendieron educar a la sociedad, porque una sociedad culta que piensa por si misma era la mejor forma de evitar el absolutismo y la dictadura. También es, una conquista de individuos y grupos sociales frente al “poder absoluto”, quien arrebata las parcelas de poder a los primeros, ignorando que las garantías, derechos y libertades forman parte de los derechos fundamentales y éticos de los seres humanos. El Estado del Derecho, supone una separación de poderes real, sin mandamientos políticos de unos sobre otros, siendo también el sometimiento de todos los poderes públicos al imperio de la ley, no la promulgación legislativa más o menos arbitraria del gobierno de turno que controla los pilares de la justicia.

Situación actual de la corrupción española
La apreciación cultural de corruptela, constatada e inherente en la clase política española, también lo es en la clase social española, formando parte de sus entrañas, tejiendo una telaraña entorno a la sociedad que impregna las actuaciones diarias de sus ciudadanos y creando un circulo actuarial entre políticos y sociedad, al identificarse esta con sus políticos corruptos, llegando a votar su continuidad en siguientes convocatorias electorales, cuando en cualquier país europeo “esos políticos estarían muertos para la práctica política”. A su vez, la clase política ha profesionalizado sus actuaciones, creando miles de puestos, “libre designación, oposiciones dirigidas, y posiblemente adjudicadas de antemano, consejeros, etc., o colmando de privilegios a los “lobby”, como las eléctricas, gasistas, constructoras, banca, petroleras y empresas del Ibex-35”, son los llamados “estómagos agradecidos”, que han conseguido instaurarse en el servilismo y que posteriormente recogerán los despojos políticos. Han contagiado sus actuaciones a los sistemas productivos del país, públicos y privados, funcionarial y empresarial, por lo que, el que no roba o no es corrupto “a su manera”, está perdiendo las oportunidades que le blinda el sistema.
En la sociedad actual existe el “Homo economicus, frente al Homo eticus”, importa más lo que se tiene que lo que se es, lo accidental que lo esencial, el coche, la casa, ropa, zapatillas, el ¿qué dirán? o las impresiones que tendrán sobre mí, el denominado “marujeo”, etc., todo ello les ha dirigido hacia la sociedad de consumo y a los aspectos superfluos de la vida individual, “nada de ello podrá ser legado a los demás, morirá con nosotros”, por el contrario forma parte del germen de la corrupción.
La sociedad pública y privada no ha fomentado las bases para eliminar la “cultura choricera”, creando una cultura diferente para la vida de sus ciudadanos, basada en los valores individuales y solidarios con los demás y entre sus diferentes pueblos.
Uno a uno, detalle a detalle, la sociedad y su clase política, ha ido creando un círculo que se cierra con la llegada nuevamente a la clase política de más alto nivel, lo que se denomina como “corrupción programada y socio-culturalmente aceptada”.
Aquí confluye una antropología social global, que lejos de modificarse en el tiempo, ha multiplicado sus objetivos hasta fundirse con los principios básicos de la “corrupción”, conduciendo a la sociedad hacia una lacra destructiva de su propia convivencia. El mandato del pueblo es muy lento en su aplicación, pero debemos de considerar que si la clase política, sus representantes, no son capaces de eliminar esta lacra social, la ciudadanía con su carácter de pueblo llano y siempre con mayoría sobre la clase dominante, adoptará otras decisiones que pudieran ir contra esa clase política.

Historia de la corrupción española
Los antecedentes histórico-culturales españoles sobre la corrupción pública y privada, vienen de muy antaño.
Por no remontarnos a épocas remotas, iniciaremos el recorrido de la “corrupción pública”, por las llamadas “Cuentas del Gran Capitán”, expresión que quedó en el acerbo español como sinónimo de “despilfarro y corrupción”. Hacía referencia a la respuesta que Gonzalo Fernández de Córdoba, jefe militar en la campaña italiana del Rey Fernando el Católico, dio a este al ser interpelado por los gastos de la campaña, “entre picos, palas y azadones han sido 100 millones”. Las “expediciones de Hernán Cortes y Francisco Pizarro”, fueron perseguidas por la Corona, igualmente por despilfarro y corrupción. La corrupción en España estuvo identificada por la figura del “Valido”, una figura que surge con la monarquía hispánica durante el reinado de la Casa de Austria. Se trataba de un miembro de la nobleza en la que el Rey depositaba su confianza en materia de política y administración, hoy día podríamos equipararla a la figura del “Jefe del Gobierno”. Nombres como, Francisco de los Cobos, Antonio Pérez, el Duque de Lerma o el Conde-Duque de Olivares, fueron algunos de los más conocidos, todos ellos se vieron envueltos en escándalos de corrupción y acusados por excesivo enriquecimiento. Otra manifestación de la corrupción pública española fue el “caciquismo” tan arraigado en España durante siglos. A modo de ejemplo, baste citar un fenómeno endémico español, el artículo celebre del semanario satírico “Gedeón”, durante el año 1897, donde cada región española contaba con su cacique, fotografiándose la imagen del mismo sobre el mapa de España y colocando en el margen izquierdo su nombre y población.
En cuanto a la “corrupción privada”, la “picaresca” es una de esas palabras específicas de la lengua castellana. Se refería a la actividad del pícaro, llámese Lázaro de Tormes, o Guzmán de Alfarache, el Buscón Don Pablo o Estebanillo Gonzalez, personajes cuya forma de vida se definía como “aprovechada y tramposa” y que dieron lugar a todo un género literario, “la novela picaresca”.
De igual manera podríamos referirnos al fenómeno del “estraperlo” o al denominado como “economía sumergida”, dándose la circunstancia de que este último golpea más duramente en la comunidades autónomas más desfavorecidas.
Parece indiscutible, que la corrupción en España, ha sido una constante en su historia, formando parte del entorno socio-cultural de los españoles. Otra pregunta sería, ¿Qué ocurre en otros países como, Francia, Alemania, Gran Bretaña o Italia?, la respuesta es clara, “allí también ha existido y existe corrupción”. ¿Cuál es la singularidad del caso español?, la respuesta está en dos aspectos, “la extensión del fenómeno y la insuficiente respuesta política, judicial y social”. Por otra parte, en España no ha existido ni existe “una educación en virtudes públicas”, el único intento para incorporarla fue la asignatura llamada “educación para la ciudadanía”, cuyo fracaso fue atribuido a la acusación realizada por la Jerarquía Católica española, que la denominó como, “vehículo de adoctrinamiento sectario”. El único interés de esta “Jerarquía” fue imponer su doctrina católica en las aulas, frente a la “civilidad”.
Otro antecedente más cercano sobre la corrupción española está basado en el “Franquismo sociológico”, que representaba en sí mismo la “corrupción”. Aspectos que convivían con la vida pública y privada de los ciudadanos como, el enchufe, el favoritismo funcionarial, el trueque de bienes bordeando la ley, el descuento, la comisión, la falta de profesionalización, la falta de ética, la confianza exclusiva en el amigo, conocido y/o familiar, denominado “amiguismo y clientelismo”, la preferencia a la aceptación de los demás antes de ser rechazados, ignorancia hacia los conceptos públicos y solidarios, “lo mío lo cuido yo y lo público que lo cuiden otros”, todos ellos y muchos más conceptos han conseguido a lo largo de los años mercantilizar la vida ciudadana española, asentándose en los principios culturales y sociales de la población e introduciendo el germen de la corrupción, “el que no percibe algo a cambio de…….…, no roba, o no es corrupto, es porque no tiene posibilidades”.
En la cultura ética española actual existe una hipertrofia de los derechos y una atrofia de los deberes y responsabilidades. Al haber convivido muchos años en un “régimen dictatorial” en el que los derechos y libertades estaban muy limitados, se ha vivido una explosión reivindicativa de estos, un claro ejemplo es la Constitución de 1978, incorporando un catálogo extenso sobre ello. Olvidándose de los deberes y responsabilidades individuales y con la sociedad, se ha educado en la reivindicación y no en la dignidad individual y colectiva. Se ha entendido los deberes como “abstención de hacer algo”, denominados “deberes negativos”, es necesario recuperar el concepto de “deberes positivos”, es decir, los deberes en el contexto del “estado social del derecho”, o lo que es lo mismo, “aquellos, cuyos contenido es una acción de asistencia al prójimo que requiere un sacrificio trivial y cuya existencia no depende de la identidad del obligado ni de la del/los destinatario(s) , no siendo tampoco el resultado de algún tipo de relación contractual previa”.

Encuestas españolas sobre la corrupción
En relación con las encuestas sobre la corrupción, aunque muy diversas y cuanto más cercanas al poder político menos creíbles, ponemos un ejemplo, la realizada por el CIS en dic/2010, donde se reflejaban unos datos alarmantes, dado que el 79,2% de los ciudadanos encuestados afirmaron que “la corrupción está muy extendida entre los políticos”, un 27,3% por encima de la realizada por estos mismos en el año 2007.
En el año 2014, los medios de comunicación indican que este mismo porcentaje supera el 85%. La Unión Europea, mediante los Eurobarómetros, opina que llega al 83%. Y, muy importante, aproximadamente un 72% no denunciaría la corrupción, porque están convencidos de que “no vale para nada la denuncia”. En el barómetro del CIS de marzo-2014, el primer problema para los españoles es el paro con un 82,3% y el segundo la corrupción con un 43%, habiendo subido esta 6 puntos desde el pasado año 2013. Las conexiones de los distintos gobiernos españoles, autonómicos y locales con el “ladrillo”, enumeran un sinfín de actuaciones urbanísticas que han favorecido al “gran capital”, constructoras, banca y empresas, mediante el acercamiento a cada uno de los ediles, concejales, diputados, etc. Los juzgados están repletos de expedientes que imputan a políticos estatales, empresarios, alcaldes y concejales, llegando a inculpar a partidos políticos. Los procesos tardarán años en aclararse, la propia justicia está dirigida desde la política, mediante el nombramiento de los componentes de los altos tribunales y la prebenda con que gozan los políticos “aforados” (solo pueden juzgarlos, con la aprobación de la Cámara y por tribunales distintos a los que juzgan al resto de ciudadanos, al igual que ocurre con los miembros de esos tribunales). Datos estadísticos recogidos del estudio de Manuel Villora (Univ.Rey D.Juan Carlos) y Fernando Jiménez (Univ. de Murcia).
¿Qué se puede hacer para reducir este germen de corrupción socio-cultural?
Los primeros pasos, tendrían que llegar de mano de la clase política. Un acuerdo global de toda la clase política, modificando las bases políticas españolas, es decir, “la constitución española”, en todos sus términos, dotándola de verdaderos instrumentos solidarios y analizando el entramado político en su conjunto hasta conseguir reducir Instituciones públicas y la elevada carga de políticos electos, homogenizándola a la media mundial por habitante. La renovación de los cargos electos debería ser por mitades y no coincidentes en ninguna de sus tipologías electorales (estatal, autonómica y municipal) siempre en fechas diferentes. De igual forma, sería necesario otro análisis por ministerios, autonomías, diputaciones, concejalías, etc., etc., destinado a conseguir la homogenización en este caso, funcionarial y administrativa con la media mundial/habitante. La obligación moral del/la político/a y de su programa, pasaría por ser elegido/a en “listas abiertas” y exigiendo la ciudadanía el cumplimiento estricto de sus promesas electorales, de lo contrario él/la y su partido serían arrojados de la escena política inmediatamente, sin esperar a próximas convocatorias electorales.
Los segundos pasos, supondrían la instauración de nueva “legislación social”, donde “el que la joda, la pague siempre”, dotando a los poderes legislativos “no dominados por la clase política” siendo completamente independientes y profesionales, y donde la detección de algún miembro sujeto a los ideales de un partido político sería justificación suficiente para su eliminación de este poder. Dado que se trataría de un poder judicial independiente, tendrían que depurarse sus componentes actuales con limpieza democrática.
Sin entrar en más detalles legislativos, cuando la primera deriva de la corrupción es la “vulneración del principio de legalidad”, cuando en la calle existe un clamor social de “no nos representan”, algo existe en esa “Constitución” que tiene que ser modificado.
Por último, llegaríamos a la modificación cultural que supone la “educación y sus enseñanzas” desde la “primaria hasta el grado”, dotándola de clara temática socio-cultural encaminada a la sustitución cultural de los males endémicos anteriormente mencionados, basada en los valores individuales y en la solidaridad.
Recuperar la “civilidad”, es esencial y pasa por un contexto educativo global. Cuando en las conversaciones emanan los gritos, la intolerancia, el desasosiego, cuando no existe respeto mutuo, la descalificación impera por doquier, todo ello ocurre hoy en los debates de los ciudadanos en la “calle” y en los debates de la “clase política” en sus diversos hemiciclos. Globalizadamente y en general, significa que se han perdido las formas y que las relaciones interpersonales han desaparecido, teniendo que recuperarse por vía de la enseñanza de la “educación”.

EXPERIENCIA AMERICANA DE CAMBIO SOCIAL FRENTE A LA CORRUPCIÓN
La experiencia en la corrupción y en la legislación de otros países resulta ilustrativa. Por ejemplo, entre finales del siglo XIX y principios del XX muchas ciudades de Estados Unidos presentaban unos niveles de politización y corrupción tan estratosféricos como los reflejados en la película “Gangs of New York”, donde el gobierno de la ciudad aparece capturado por redes clientelares e incluso criminales. Varios años después, la extensa politización de las administraciones públicas y, de su mano, la corrupción, descendió de forma drástica gracias a reformas institucionales como la sustitución del tipo de gobierno strong-mayor (este es el tipo de gobierno local dominante en España, en el cual un solo cargo electo, el alcalde y su mayoría de gobierno, acumula mucho poder. Este sistema llega hasta la más alta esfera de gobierno autonómico y estatal español) por el denominado city-manager. En esta nueva forma de gobierno, los cargos electos retienen la capacidad legislativa, pero el poder ejecutivo pasa a manos de un directivo profesional nombrado por una mayoría cualificada de concejales y por un periodo de tiempo no coincidente con el ciclo electoral, reduciendo así el grado de dependencia política. Los cambios se iniciaron en la política local, llegando y abarcando la política global del país. Aunque la cultura americana no es el mejor ejemplo para nuestra sociedad, sí que lo fue la eliminación de este fenómeno de corrupción, costó años conseguirlo, pero se minimizó la corrupción aberrante que, igualmente llegó a dominar el panorama cultural de los ciudadanos.

¡LA CORRUPCIÓN ESPAÑOLA ASUSTA, SIENDO NECESARIAS ACTUACIONES URGENTES!
El fenómeno de la corrupción española no tiene su preocupación máxima en su extensión global y generalizada, ¡que lo tiene!, más bien está centrado en la “indiferencia ética que el fenómeno representa para los españoles”.
La corrupción es una de las circunstancias por las que cae el “bipartidismo español”, acentuándose otras opciones políticas que estaban ausentes en el panorama político español en pasadas convocatorias electorales.

Ya Ortega y Gasset, decía:

“hay que inyectar en nuestra raza la moralidad social, es la cuestión moral española”

NOTA:
Este documento forma parte de diversas REFLEXIONES personales de varios españoles acerca de la corrupción española, entre las que sobresale el artículo de Jose Luis del Hierro, Prof. Emérito de la UCM, habiendo sido todas ellas recopiladas en este documento. Por otra parte, este documento es ABIERTO, y al que pueden añadirse otras tantas opiniones encaminadas a ilustrar el fenómeno socio-cultural español sobre la “corrupción”.
Aquí se intenta representar, “donde estamos” y “como lo cambiamos”.
Cuanto más tardemos en comenzar los cambios sociales, peor estaremos y más tiempo nos costará abordar los cambios estructurales para erradicar en España la cultura del “pelotazo y la corrupción socio-cultural de los españoles y sus políticos”.

DEJE EL MAL GENIO Y VIVA MÁS DE CIEN AÑOS, RECOMIENDA ZACHARIAS R. WALL JR.

DEJE EL MAL GENIO Y VIVA MÁS DE  CIEN AÑOS, RECOMIENDA ZACHARIAS  R. WALL JR.
Por: Fabio Becerra Ruiz

Un jovencito de tiernos casi 98 años, con una personalidad apabullante, excelente humor, permanente vitalidad,  increíble lucidez mental y salud de roble, considera el principal  secreto de su longevidad, el buen genio, la comida balanceada y  bien masticada, la aversión a las grasas, y otros secretos que revela para los lectores de Boyacá 7 Dias.

 Zack, como le conocen sus amistades, se prometió consigo mismo en 1952 al renunciar   al empleo que tenía, el no volverse a poner de mal genio jamás en su vida, promesa que ha cumplido fielmente más de 60 años después, y  a lo cual achaca su excelente salud y vitalidad que lo tienen próximo a cumplir sus 98 años en su casa cerca al mar de San Diego, California,  donde reside desde hace más de 70 años, con  buen humor, sencillez y calidad humana que infunden respeto y simpatía a quien lo trata.

Con   esposa y sus  cuatro hijos  ya desaparecidos, Zach luego de cumplir una larga carrera laboral que lo llevo a Vicepresidente de importantes empresas,  vive ahora  una vida apacible y tranquila con su yerno y sus nietos, y explica con claridad y lucidez mental asombrosas, que el enojo eleva hasta tres mil veces más los riegos de la salud, ya que aumenta en este estado la producción de micro  bacterias malignas que causan el envejecimiento prematuro, y las enfermedades.

Recomienda sin titubeos, la lectura y el ejercicio diario, para lo cual devora voluminosos tomos de libros sobre impuestos en lo cual es experto,  al igual que revistas científicas, novelas y toda lectura que le permita ejercitar su mente, gracias a lo cual le es fácil a su avanzada  edad entablar conversaciones sobre política, literatura, ciencia, y temas de actualidad.

Pese a que dejó de conducir vehículos a los 92 años, Zach sostiene que  para los adultos mayores, la alimentación balanceada y  la aversión a las grasas debe ser parte de su rutina diaria, así como jamás dejar de ser activo en sus quehaceres domésticos, siendo él  experto en culinaria, que prepara en ocasiones sus propios alimentos, y se mantiene vigente en sus actividades personales y de recreación, las que le han permitido capturar peces de más de 120 kilos a la edad de 85 años, los que conserva en el estudio de su casa como trofeos de su actividad deportiva.

Al consumo de verduras que recomienda sin duda alguna,  agrega la necesidad de tomar dos vasos de agua al levantarse, un vaso de agua antes de cada comida, y un vaso de agua al acostarse lo cual evita los infartos,  insistiendo también en la necesidad de no angustiarse por nada, reír a menudo hasta por cosas sencillas de la vida, hablar poco y escuchar mucho más, especialmente a los jóvenes, cultivar un hobby o afición, y jamás usar la expresión “en mis tiempos” ya que sostiene que “nuestro tiempo es hoy”,   reflexiones con las que  concluye alegremente su charla  este jovencito que frisa ya  casi el primer siglo de existencia, y que espera visitar Colombia,  país del  cual tiene alguna información, así como conserva  recuerdos frescos que narra del secuestro del hijo del piloto Charles Lindbergh,  de  la segunda guerra mundial en la cual participó  examinando y dando su aprobación a los nuevos combatientes del ejercito americano quienes debían aprobar un cuestionario que él mismo diseñó, recuerdos que cuenta en amena charla y con asombrosa fluidez mental, mientras camina con garbo y vitalidad envidiables, y envía un saludo a todos los Boyacenses a través de Boyaca 7 días.

EN BUSCA DE REMEDIOS POR MEDELLIN

EN BUSCA DE REMEDIOS POR MEDELLIN
Mariano Agudelo

En el 12 de octubre , el día más bello de todos. Era un Santo Domingo.

Muy temprano, se levantó Don Matías de su cama, encendió el fogón con una Candelaria para tostar una Carepa, se estiró en una Sabanalarga a comérsela y luego, lo que hace es rezarle a Las ánimas en el Santuario; ya que su hija Carolina, estaba enferma porque la había picado una culebra el viernes en el Carmen de Viboral, además había corrido Entrerríos, Arboletes y Cañas Gordas, un Abejorral la perseguía, entonces su mejor opción fue tirarse a un Río Negro que bajaba por el Jardín.

El día anterior, sábado, Don Matías le había pedido a Gómez Plata, y la reunió con otra que había Urrao en el banco, el Retiro total fue de $100.000. Con esto iría a Medellín por Remedios. Don Matías, siempre fue un hombre de problemas, si le contara todo, seguro no terminaría, pero imagínese que su esposa doña Marinilla, siempre le sacaba la Piedra de El Peñol (A veces la grande, otras la chiquita); y si por si fuera poco su suegra Santa Rosa la violaron porque tenía el Hoyo Rico , y no solo eso, Don Matías en el colegio siempre fue muy Sonsón.

Y como su hija Carolina estaba muy mal, fue corriendo pa’ el bus, solo alcanzo a depilarse La Ceja. Tan de malas fue, que este Santo Domingo solo salía una buseta y estaba completamente llena, pero tuvo un golpe de suerte y apareció Caicedo, un amigo de la escuela, conversaron varios minutos, le dijo que hace años se fue a vivir al oeste del Río Cauca. Su amigo venia en un Turbo, traía materiales para la fábrica de velas San Jorge , estaba a punto de regresar vacío por Medellín, y luego seguir por la vía hacia Bogotá, hasta Guarne y Guatapé por más pedidos.

Caicedo le dijo a Don Matías: Abriaquí y vámonos rápido, debemos llegar a Medellín cuanto antes. Hicieron una parada para orinar y comer algo; los atendió una señora muy Barbosa. Pidieron el plato del día que era El Bagre con Carepa.

Los Salados viajeros, se marearon y tumbaron los muros de Jericó, también volvieron nada el Jardín, sin embargo, Don Matías le dijo varias veces Amagá, Amagá, Amagá.

Se apago el radio, y ya, no sonaron más los de Yolombó.

-Yalí dije, fue su culpa, la culpa es suya, usted Caicedo se puso a ver La Estrella y mire como me quedo La Ceja.

Respondió Caicedo: – Mire; solo La Unión nos permitirá llegar a Medellín, así que dejemos de pelear y recémosle a la virgen de Guadalupe para que reparemos el Turbo y lleguemos a la ciudad antes de que anochezca.

Repararon el Turbo, no fue mucho el daño, pero el radio quedo malo. Lo más importante es que todo quedo Bello. Siguieron por la vía muy callados pero con ansiedad de llegar rápido.

Curiosamente pasaron por el 12 de octubre y el 13 de octubre, ya que los cogió la noche, buscaron una droguería donde consiguieron los Remedios, Don Matías amaneció en la terminal del norte, y Caicedo siguió por su ruta.

Y así termina esta historia, a pesar de que El Bagre con Carepa les cayera mal, finalmente La Unión de estos antioqueños permitió que consigan Remedios para Carolina y la salven de tan cruel tragedia.

Nota final:
Sin la intención de regionalismo, ni racismo, ni ofender a nadie, simplemente la de divertir y pasar un rato de humor

Barrio de Medellín
Vereda de Entrerríos
Vereda de Don Matías
Corregimiento de Santa Rosa de Osos
Fábrica de Velas Entrerríos
Vereda Entrerríos

EL “REBUSQUE”NO ES TRABAJO DIGNO

Sr. Columnista Eligio Palacio Roldán:
Muy buenos días y un cordialísimo saludo.
Gracias por compartir sus importantes puntos de vista. En la última columna periodística usted indica, Pregunta zanahoria: ¿Para el DANE, doña GINA, sus dos hijos y su nuera estarán empleados?…
Pues sí, para el DANE , seguro que por encanto, doña GINA y todas las personas y familias que en este país se dedican al rebusque son empleados, o sea, trabajadores informales; estas modalidades de ocupación es lo que en verdad está creciendo en Colombia…
Sus planteamientos me dan la base para hacerle conocer la siguiente opinión sobre el popular “rebusque”:

Una realidad colombiana:
EL “REBUSQUE”NO ES TRABAJO DIGNO
Por: Jorge Giraldo Acevedo.
Si nos atenemos a las mismas cifras oficiales del “Dane” sobre empleo en Colombia lo que sí está aumentando son las labores de informales o sea el “rebusque”…

Según los datos del mismo organismo oficial, en el trabajo de menor calidad o subempleo —en el que no se disfruta de seguridad social, salario mínimo, ni garantías extralegales— están cerca de 7 millones de personas, es decir, el 15% de la población se encuentra en el “rebusque” o en la informalidad, si nos atenemos a que los estimativos de habitantes de Colombia son de más de 47 millones de individuos.

En el marco de esta situación, sobre el empleo o el desempleo en Colombia, lo que más preocupa son las cifras sobre el llamado trabajo de menor calidad o subempleo ya que está demostrado que estas cifras son siempre para presentar un panorama positivo en el aspecto laboral del país.

El aumento de desempleados es un hecho que no se puede ocultar ni con cifras manipuladas y mucho menos con posiciones personalistas pues a la vista y con los hechos lo que se ve, en forma demasiado clara, es que hay bajos índices en el empleo decente en los últimos tiempos y sobre todo desde la administración de la política económica neoliberal de César Gaviria Trujillo y claro está que los últimos gobiernos más que creadores de puestos de trabajo han sido promotores de la informalidad.

Sí, indiscutiblemente lo que ha aumentado es la ocupación informal o lo que el “Dane” llama trabajo de menor calidad o subempleo y en la práctica macroeconómica de cualquier nación, esto no es empleo formal, serio, digno, ni bien remunerado y en muchos casos las personas no laboran en las carreras para las han estudiado en los niveles profesional o técnico.

Las principales ciudades colombianas, todos lo vemos a diario, están cada día más invadidas de vendedores de minutos a celular, vendedores ambulantes o estacionarios, vendedores y vendedoras de los productos de catálogo, loteros, taxistas, lustrabotas, mototaxistas, ciclotaxistas y recicladores; además, en los terminales aéreos y de transporte terrestre existe un buen número de maleteros, revoladores y limosneros, en los semáforos y vías se instalan vendedores y limosneros y como si lo anterior fuera poco ahora existe todo un batallón de personas que se dedican a las actividades de calibradores de rutas del transporte urbano.

Este panorama laboral, en nuestro medio colombiano, obedece a que para muchas personas el trabajo informal o “rebusque” es producto de la necesidad y algo de ingenio, pues en sus hogares podrá faltar un trabajo decente, digno y bien remunerado pero nunca el pan de cada día.
jgiraldoacevedo@yahoo.es

“UN CUENTO PARA QUE VIVA EL CINE”

“UN CUENTO PARA QUE VIVA EL CINE”
Osman Armando Urrea Martinez

Confieso ahora, que antes me hartaba ver una película de esas trasnochadas, que presentaba los canales tradicionales de T.V. creía en ese entonces que había otras formas menos tediosas de perder el tiempo. Y ante el espacio lúgubre me echaba a caminar, tal vez evocando a la escuela peripatética que dictaba sus lecciones hablando y caminando. Recuerdo muy bien cuando estaba en la primaria que el acontecimiento vecinal era los viernes al parecer los fines de mes cuando se anunciaba una película, y nos daban una boleta que costaba monedas, echa de cartulina azul con el sello y la firma del director. Entonces llegábamos todos muy juiciosos con nuestros pantalones cortos y nos hacían sentar en el piso mirando hacia la pared amplia y blanca del aula principal… más tarde y haciéndose esperar como novia hermosa llegaba un señor de mediana edad con una sutil sonrisa de vendedor de ilusiones, en una moto con un proyector atado a la parrilla, la entraba en reversa y la estacionaba atrás del auditorio y con una pasmosa lentitud sacaba de entre sus talegos dos rollos de cinta atadas entre si y las ponía a rodar al frente del reflector, todos mirábamos la acción empujando con nuestros ojos para que el aparato no se trabara, luego apagaban la luz mientras permanecíamos en silencio, y entonces se escuchaba el trictrictric de la cinta dando vueltas y empezaba la función.
Años más tarde descubrí que en el pueblo donde vivía, había un teatro a un lado del centro con un frente muy amplio y en la parte superior con letras grandes y desteñidas que decían “TEATRO SUCRE”. Nunca tuve el impulso inobjetable de conquistar una chica invitándola allí. El estreno más reciente que se anunciaba podía ya haber pasado un lustro en otras salas más afortunadas. El repertorio era escaso y no pasaba de ofrecer cine oriental con actores del corte de “Kung fu” o “bruce lee”. También alternaban con cine mexicano cuando estaba en todo su esplendor artistas tan famosos como Mario moreno “Cantinflas”, “capulina”, y para desvariar el enmascarado de plata alias “el santo”.
Ya trasladado a la capital de la república y en el principio del ocaso de mi adolescencia, cuando comenzaba a preocuparme por mi futuro, pues ya no había padre y los consejos de mi madre habían quedado atrás, encontré una salida a las gélidas tardes dominicales. Irme a cine. A ver que? No importaba. El desarrollo urbano se alistaba a ver la gran novedad de fin de siglo; la construcción de opulentos centros comerciales que con amplias tiendas daba paso a la magnificencia del séptimo arte. Pronto entenderíamos que el gran comercio no giraba alrededor de la venta de una camisa sino a la proyección de la inventiva de Hollywood.
Del cine-arte sabía muy poco, solo hasta cuando conocí, en mis ímpetus liberales a los compañeros de trabajo tulio Roberto, y juan José, excelsos personajes ya curtidos en las lides del cineclubismo. Ellos comenzaron en la Universidad Pública, en los albores de su juventud, con casettte en mano y con la ayuda de un betamax improvisaban en cualquier salón e invitaban a sus compañeros a cambio de una módica suma a ver la tendencia audiovisual que representaba la resistencia humana actual ante los desafíos mundiales y la búsqueda de la libertad y la lucha social a través del relato de historias basadas en muchos casos en la vida real, y también lamentablemente en los desafueros del sistema.
Pienso que la idea les surgió, ya fuera para tener dinero extra que mitigara algunas ausencias; que es muy probable, o para masificar ante sus compañeros el mismo amor que ellos sentían por las artes cinematográficas.
A finales de los años noventa fundamos en la oficina de la 68, junto con mis nuevos mejores amigos, en el comedor de los empleados de la aduana de Bogotá el cineclub Stanley kubrick. El nombre fue idea de don tulio, quien dijo que era en honor al cineasta norteamericano. No hubo objeciones. La producción y la puesta en escena quedo a cargo de don juan José, prohombre dedicado desde su niñez a reseñar y coleccionar toda la muestra cinematográfica a nivel latinoamericano y europeo. Pronto tuvo gran acogida entre los demás, quienes ayudaron a difundirlo. Desde ese entonces se institucionalizo y goza de gran prestigio, el día jueves a la hora del almuerzo en que los funcionarios pueden aprovechar además de su alimento un buen bocado de cine.
Pero la Joya del Nilo estaba por descubrirse y no me refiero literalmente al “film” era algo que celosamente se lo tenían guardado. Nunca me habían invitado al festival internacional de cine de Cartagena. Solo hasta el año 2006 y con ocasión del trabajo desplegado sindicalmente, es que llegamos al corralito en el periodo exacto del evento. Una vez instalados comencé a interesarme por el tema y desde entonces nació un fuerte idilio con la pantalla grande que perdura hasta hoy. Por esa época comencé a conocer gente de apariencias muy extrañas, mediana estatura y de cabellos largos y descuidados que asistían infaltables cada temporada al certamen. Era usual encontrárselos caminando apurados, vestidos con ropa playera, desde el centro de convenciones hasta el teatro Heredia, o en las noches despejadas converger con ellos en la esquina de “Fidel” apaciguando el calor con una cerveza, o en la madrugada al final de la calle de los mártires en el “quiebracanto” lugar donde los más bohemios acuden al son de una melodía a rememorar sus amores imposibles y que siempre están ahí, así uno ya no quiera. En la medida en que los fui conociendo mostraron ser todo lo contrario a mi idea preconcebida, y al final resultaron ser bastante simpáticos. De esta manera tuve la fortuna de conocer grandes amigos, como Ricardo, Hugo, juan Carlos, Octavio y Harold playa, quienes en la práctica de la cinefilia ya eran almas versadas.
Es mi deber decir que desde mi primera asistencia al festival de cine de Cartagena, la sensación que tuve fue placentera. Ya en la inauguración, se siente el entusiasmo de la gente, el ambiente se torna de fiesta y en el imaginario colectivo se percibe la expectativa de lo que está por verse.Cada día es mejor que el anterior, y de tanto ir y venir por las callecitas empedradas y de ver a los famosos, también se cree que uno es el artista. A medida que van transcurriendo las proyecciones se entra en un mundo maravilloso ya que cada una de ellas es el reflejo de lo que sentimos de lo que llevamos en la sangre, y lo que quisiéramos decir o gritar al mundo pero q nunca lo hemos hecho tal vez por miedo o cobardía, o porque no hay nadie quien empuje. Pero ahí están mostrándonos nuestras desdichas y nuestros anhelos y como no, también nuestras propias frustraciones. Todo ello junto, construye.
En estos tiempos de transformación el cine ha evolucionado al igual que nosotros. La industria se desprende de las capturas económicas y va más por el reconocimiento. La tendencia actual es la de dejar atrás el relato de los sueños irrealizables y de las fabulas de hadas para pasar a un cuento actual y que se parezca más al que vivimos, abandonando la personificación maquillada del actor construido en estudios, en beneficio de la repentización y la libertad del personaje en su papel natural. En la medida en que avanza el cine mundial también lo hace el nuestro. Y en esto quiero destacar el cambio aplicado en la fotografía, el encuadre y la perspectiva, también es loable resaltar la dedicación que han puesto en favorecer el arte por medio del enfoque, los ángulos y el color. Veo con una positiva impresión que este campo la inventiva y el progreso no se detiene.
Ya recorrido un largo trecho por estas huestes heroicas puedo decir que he aprendido de la mano del cine que uno no escoge su propio camino. La vida está llena de encuentros buenos y malos alternados uno a al otro como hermanitos. El bueno como bueno es agradable pero el malo es posible enderezarlo. Nada está hecho para suframos y más bien todo está dado para que seamos felices. La historia se compone de sucesos que devienen constantemente. Cada mañana amanecemos con un cuento que contar y unos hechos que narrar.Y el mundo ha evolucionado porque alguien aprendió a decirlo por medio de imágenes.