“UNOS VAN ALEGRES Y OTROS VAN LLORANDO”

“UNOS VAN ALEGRES Y OTROS VAN LLORANDO”
Eligio Palacio Roldán

“Unos van alegres y otros van llorando.

Hay quien tiene todo, todo lo que quiere

Y sus Navidades siempre son alegres

Hay otros muy pobres que no tienen nada

Son los que prefieren que nunca llegara”

Antonio Romero

Hay canciones, como “Navidad que Vuelve”, que además de un ritmo pegajoso contienen letras sobre las que hay que reflexionar, en un contexto más amplio, para dilucidar su verdadero sentido

La que nos ocupa hoy, infaltable en la celebración de la Navidad, tradición que aún perdura a pesar de la ruptura de las nuevas generaciones con el pasado, en un mes donde afloran los sentimientos de alegría o de tristeza con mayor intensidad, relata algunas formas de estar en este mundo, verdaderamente estereotipadas.

Lo primero es que nadie tiene todo. El ser humano se construye desde la falta, falta de cosas materiales, afectivas y/o o espirituales, esa falta lo hace estar en permanente búsqueda de elementos que le den felicidad, tranquilidad o al menos ganas de vivir. Lo segundo, es que los muy pobres, por pobres que sean, siempre tienen algo que les brinda felicidad.

Es manida, pero real la frase que dice “No es más rico quien más tiene sino el que menos necesita”, obviamente sin caer en la depresión o el abandono.

Hace unos años caminaba por las calles polvorientas de El Valle, corregimiento de Bahía Solano, y alguien les preguntó a unos de los habitantes sobre las condiciones de pobreza de la zona:

  • Nosotros no somos pobres, dijo uno de los interrogados.
  • Nosotros trabajamos cuando queremos, tenemos pescado, yuca, plátano: Todos los días tenemos para comer, en otras regiones no, afirmó.
  • No somos esclavos del trabajo, agregó

En estas palabras se resume la pobreza y la riqueza, mal clasificada en una sociedad de consumo.

De igual forma se encasilla la pobreza de espíritu, la emocional y la espiritual.

Lo otro, la alegría, la felicidad, no dependen de lo que se tiene, ni de dónde se está y mucho menos con quién se está. La felicidad, es un estado del ser humano, no es permanente, desde luego, por lo tanto, no hay que preocuparse por la tristeza, la nostalgia o la melancolía pues también hacen parte de una vida normal.

Tener, ser, estar son variables que enmarcan la existencia humana y como su nombre lo indica cambian de persona a persona, de instante a instante, y no hay que preocuparse por ello. Solo tener una buena actitud para afrontar las situaciones buenas o malas y entender que no hay modelos de vida y que cada historia es particular y única.

Preferir que la Navidad nunca llegue, como lo dice la canción, es negarse a vivir, querer morir.  Lo mejor, tener la mejor actitud siempre y, por ahora, disfrutar al máximo lo que resta de la del 2024, sin importar la situación económica, sentimental o social en que cada uno se encuentre.

ANTES DEL FIN.

Muy bonitos y acordes con la época los alumbrados de Envigado, Bello, Itagüí y Sabaneta: Los de parques del Rio, en Medellín, los mejores, retomando la hermosa tradición del pesebre.

Un año que viene y otro que se va, cargados de instantes para sentir al máximo. Eso sí, sin sustancias alucinógenas de por medio.

Esta es mi última Navidad en calidad de empleado. Fueron 35 sucesivas.  Sin duda se van a extrañar.

FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO 2025.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑